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El límite de la definición

Siento una indignación profunda acerca del hecho de tener que definirnos. El estado de cosas hoy nos obliga a hacerlo, constantemente. Títulos y más títulos, cargos y más cargos, palabras y… sólo palabras. Nos ceñimos a papeles que, lejos de representarnos, nos anulan, dejando escapar los matices que nos caracterizan a cada uno de nosotros. No se trata, por lo visto, de quién soy, sino de qué soy, como si de un objeto se tratase. Soy licenciada, soy doctor, soy costurera, soy camarero, soy azafata, soy ingeniero, soy veterinaria, soy alquimista, soy un mago, una ladrona, un escapista de este mundo que se cierra cada vez que pronuncio palabras falsas, cada vez que recito un mar de posesiones vacuas e insustanciales.

Soy un entramado de frases en negro en un papel blanco y mi alma está muerta. Esas son las reglas del juego, espectros caminantes que no conocen la motivación real de su existencia más allá del triste hecho de sobrevivir en la jauría enferma que es esta sociedad. ¿Sabéis realmente lo que soy? Soy pasión, soy pura vida manando por mis entrañas con ganas de devorar hasta el último aliento en esta tierra. Quiero ser todos los colores dependiendo de todos los días que me quedan, días que son míos por derecho natural. No quiero que las horas pesen, deseo que los minutos, los segundos, muevan sus caderas alrededor de mi cuerpo, disfrutando de aquello no soy, que no tengo, que no anhelo.

Nos lo tomamos demasiado en serio. Lo que es devastador, porque los años pasarán igualmente y todos encontraremos nuestro asiento en el olvido. En ese lugar donde tan sólo podrás enfrentarte a una cosa, que es a ti mismo. Vivimos eclipsados por la seducción de la mentira, una mentira que es finita, que se arruga, se marchita, acabando por caer al suelo en un otoño cualquiera; y te quedarás desnudo y solo, con la pena más grande que alberga nuestra existencia: el arrepentimiento. Sólo espero llegar a vieja y poder reposar mis carnes en un molde fabricado con mis propias manos. Que el amor sea todo admiración, no compasión. Enamórate de ti mismo. Vívete. Todos tenemos que pasar por el aro, no te preocupes. Pero siéntelo, siente cómo te aprieta y, a partir de ahí, suelta amarre.

Facebook dice: ‘Tiene una relación’, ‘Estudió en’, ‘Trabaja en’. Yo te digo: ‘Me gusta desayunar desnuda’; lo cual aporta mucho más acerca de quién soy que cualquier otra etiqueta.

Sarah Martínez

El podel del impelio del lollito

Efectivamente, me estoy refiriendo a ese gran pueblo que es el pueblo chino…todavía recuerdo cuando decían aquello de: “te han engañado como a un chino”…que equivocados estábamos, se hacían los engañados…si no, a las pruebas me remito…

Hasta los trapos sucios se los lavan en casa (que aseados…), es lo mejor que pueden hacer, puesto que, como a nuestros ojos son todos casi iguales por su fisonomía, seríamos capaces de condenar al que no toca… En realidad, lo que me fascina es que deben de tener algún mecanismo oculto en cada ojo para que no se cierre del todo esa mínima abertura ocular. Será por eso que siempre nos surgen una serie de preguntas: ¿quién ha sido?, ¿Dónde están los gatos de los alrededores? ¿Qué banco le ha prestado el dinero para comprar el negocio? …

Yo cada día los admiro más, empezaron con los “todo a cien”, más conocidos por todos como “el chino de la esquina”…donde uno iba a comprar pegamento y salía con media docena de vasos y tres cazuelas de barro…era esa época en que uno no podía pasar con niños por delante de ningún establecimiento de los citados sin chantaje, o lo que es lo mismo, la pataleta si no cedíamos a sus infantiles deseos…¿quién no ha tenido que estirar de un niño enganchado a una farola llorando? Vamos como cualquier “manitas” que tratas de sacar de Leroy, Ikea,…

Siguieron con los “lestaulantes chinos”, donde siempre te recibían los Felnando, Enlique, etc., todo por no confesar su verdadero nombre (ves Montoro como son listos). Que buenos los primeros “lollitos plimavela”, las papas de gamba (¿dónde demonios estarán las gambas?), el  “celdo aglidulce” y toda una serie de deliciosos manjares que a los españolitos nos gustaban sobre todo por…claro, por el precio.

Cuando decayeron, aparecieron esos nuevos “lestaulantes” con la cara lavada… los Wok, que tú dices, será lo mismo…no, el abanico de posibilidades es mucho más amplio. Hay quien hacía surco, de tanto ir y venir a la plancha, en alguno cuelga hasta mi foto desde aquel día que acabe con todas las existencia de gambas, todavía recuerdo la cara del señor de la plancha cuando me acerque por quinta o sexta vez, hasta se le pusieron los ojos redondos, sé que es difícil de creer pero…

Después se hicieron con los “bales tradicionales”, que había que aprender a cocinar, calamares o caracoles, pues se aprende y se adquiere (hay quien afirma que siempre al contado) y, como siempre…mantienen al cocinero en su puesto… hasta que consiguen hacerlo igual. No sé por qué, pero me recuerdan a los japoneses cuando se dedicaban a copiarlo todo…

En cuanto a los “barrios chinos”, no penséis mal, sólo me estoy refiriendo a Chinatown en San Francisco (el más famoso), los de Londres, New york…en el barrio de Usera en Madrid, aquí en Valencia, lo intentaron en Ruzafa, pero al final acabó siendo un barrio multicultural, junto a sus tiendas de mayoristas chinos, las esquinas de la calle Cuba, con sus grupitos esquineros  sólo de hombres, que te recuerdan a Casablanca…en fin, en una gran mezcolanza. En cuanto a si hay algo parecido a un barrio chino aquí en Valencia, podemos centrarlo en la calle Pelayo y aledaños, donde cada año, y previa celebración del día equivalente a nuestra Nochevieja, que en chino se conoce como ”Chuxi”, celebran su “Año nuevo chino”, al que también se le conoce como Festival de la Primavera.

Este año, se ha celebrado el día 8 de Febrero, puesto que no es un día fijo todos los años, sino que depende de la fecha de la luna nueva más próxima a la fecha del inicio de la primavera. Lo dicho, este año dejamos atrás el año de “la Cabra de Madera” (¿al ordeñarla daría serrín?) Y comenzamos el año 4.714 de la cronología china…”el año del Mono de Fuego”, se que lo habéis pensado, pero no, el hecho de que yo sea muy mono (más gorila que otra cosa) y que este un poco quemado…no quiere decir que éste sea mi año…

Una de las costumbres más importantes que existen en esa cultura dentro de la celebración del año nuevo chino es una cabalgata, como ya hemos dicho aquí en Valencia,  en la zona de Pelayo, es donde encontramos, además de sus farolitos, los leones danzarines y el Dios de la Fortuna, con una barba, que a mí me recuerda a Fumanchú (los más mayores ya sabéis de quien os hablo), y también encontramos, la “Danza del dragón”, que busca ahuyentar los malos espíritus. El dragón chino tiene el poder de volar, nadar y caminar, además de poseer escamas de pez, patas de tigre y cuernos de ciervo, como algún conocido mío (Tigre, córtate esas uñas marrano). Se dice que mientras más largo sea el dragón, más fortuna y prosperidad traerá. Mas o menos como en el caso de los actores porno…

Su importancia como país es tal, que hasta la deuda externa de España…incluso una parte importante de la de EEUU está en poder de China. Todavía recuerdo cuando se decía aquello de “cuando EEUU estornuda el resto del mundo se resfría”, en cambio, ahora habría que decir eso de “cuando China se lesflía, el lesto del mundo agala una pulmonía…” No hay más que ver cómo les va a los mercados bursátiles del mundo últimamente…

Qué puedo decir, si hasta cuentan con empresarios tan importantes como el Sr. “Wanda”…sí, ese que si fuera pez, no sería tan gracioso como el de la película…sería más bien un tiburón. También son los del  “Yin y el Yang”, los del “Tai-Chi”, aunque yo no pueda practicarlo, puesto que, desgraciadamente en mi caso, cuando nací el sentido del equilibrio no venía de serie. Pero sin embargo, cuando hablamos de China, nunca nos podemos olvidar de…“el Gato de la Suerte”, sí ese gato con la mano levantada (el del anuncio…un, dos, tres piedra papel o tijera…), que si saluda con la pata derecha, se dice que trae prosperidad y dinero (invento de de la banca, claro…). Si lo hace con la izquierda, no quiere decir que vaya a interpretar “La Internacional”, ni tan siquiera que sea del partido del Sr. Iglesias, o cualquier otro, que no sea políticamente tan correcto…por último, si saluda con ambas patas dicen que protege el hogar, yo más bien lo imagino haciendo la ola mexicana…

A pesar de todo, y aunque no lo podáis creer, yo la próxima vez que nazca quiero ser chino, por lo listos que son, porque no hace falta que se alisen el pelo… aunque nunca, repito nunca, por lo currantes que son…

P.D: perdonad mis clases de ¿chino?, pero es que sólo controlo el Cantonés, sí, efectivamente el que se habla en la  “Canton-ada del meu carrer”.

(©Viriato, en cualquier w.c. de España)

Reflejos

Alineados planetas y asteroides allá por la poco remota época de la muerte de Manolete, el álgebra cósmica resolvió una ecuación mediante la cual Heraclia Merino conjugara a lo largo de su vida tres paradójicas cualidades: ser analfabeta, sabia y elevada, cualidades que le marcaron de por vida por no saber gota de letra lo primero, por conocer otras muchas cosas más lo segundo y su capacidad de multiplicarse por sí misma las veces que falta hiciera, lo tercero.

         Ignorante de ello creó una filosofía de vida muy cercana a Epicuro (siendo feliz con lo básico) y algo darwiniana (adaptando a su supervivencia todo conocimiento) sin jamás sentirse diferente pues en realidad no era extraño ser humano con semejantes presupuestos demediado el siglo XX, seres proclives a respuesta rápida más que a sesuda meditación. Como muestra, el primer botón: uno de sus hijos, educado mozo, santo varón, abstemio, trabajador silencioso, integrante del coro de la parroquia y muy centroderechizado políticamente, anuncióle la buena nueva de tomar matrimonio presuroso con recatada muchacha, tan hacendosa como sumisa, muy limpia e hija de la casera del cura de la misma parroquia, a lo que Heraclia respondió de buena gana que felicitaba la elección pues desa maña no más echaban a perder un  hogar en el barrio obrero que habitaban.

         Otra muestra: preguntada su opinión sobre el asunto de la nicotina en tabernas y colmados manifestó, fumadora empedernida como era, que puestos a elegir entre imperativos legales prefería sin duda la prohibición que no la obligación de dar bocanadas, pues dada su natural inclinación a llevar la contraria en asuntos gubernamentales estaba dispuesta a fumar un poco más si era el caso, pero nunca a dejar lo que consideraba un incontestable placer.

         Dos veces casó y ninguna de ellas por interés o pasión, sino por inercia; las dos que posteriormente enviudó tampoco dejáronla sumida en desesperación o tristeza, más bien en necesidad.

         Atacada en su primera madurez por varias enfermedades no acudió al médico por no molestar a don Federico, bien al contrario prefirió coser a modo preventivo la saya de su propia mortaja oyéndosele murmurar una buena retahíla de singulares máximas tales como: que la mejor palabra es siempre aquella por decir, que la desconfianza general hacia los ricos es especial sobre aquellos que además pretenden salvar a los pobres o que la suma de felicidades individuales es infinitamente superior a la colectiva, sobre todo si ésta proviene de un real o divino decreto.

         Anda hoy siempre con el último recibo de El Ocaso a cuestas convencida de que no vale dos perras y por eso mismo ha mandado escribir a modo de testamento que realidad y ficción son perfectamente permutables en las sociedades tejidas por el mucho consumo y la baja eficacia, que pudiendo vivir bien ¿a qué fin vivir mal? que la virtud de ayer el vicio de hoy es, o que puestos a pasar las horas a un lado u otro del espejo… “pues eso, allá usted y allá penas, que aunque esté feo que yo lo diga, siempre he sido medio tonta” (sic).

         Sigue siendo su figura casi tan resuelta como hace décadas, su elegancia idéntica de natural y su buen hacer, encomiable. Si alguna vez la veis le decís de mi parte que… bueno, nada, no le digáis nada.

 -No hombre, ¿qué ibas a decir?

-No, si no tiene importancia.

-Coño, dinos…

-Pues que con la postura devuelta del sorteo del niño he sacado número para el de san José. Pero que ya hablaré yo con ella.

(continuará)

Ramón Díez

 

Carta abierta a los Magos de Oriente

A veces nuestras palabras tienen un efecto premonitorio o quizás lo que sucede es que los deseos que expresamos, y que publica este escaparate inconformista, coinciden con la voluntad de quienes administran la esfera pública, especialmente en los últimos meses. Hace dos años por estas fechas, en un artículo que se publicó en febrero de 2014 al que llamé “Euphorbia pulcherrima”, me lamentaba de lo poco adecuado que era el cambio de plantas del puente de las flores en las fechas invernales, porque la Flor de Pascua se secaba casi de inmediato. Al parecer mi reproche era compartido, y en esta pasada campaña navideña se ha reducido considerablemente el gasto en ese cambio floral. Espero que el dinero ahorrado haya tenido un destino más razonable y oportuno para esta época de precariedades.

Por si acaso volviera a ocurrir, y pudieran cumplirse mis presagios, aprovecho que hoy es 3 de enero y que todavía estoy a tiempo, si la mando pronto, de escribir una carta a los Magos de Oriente, mencionando algunas de mis reivindicaciones aplazadas para ver si ellos lo transmiten a quien proceda, y con un poco de buena fortuna también los responsables las priorizan y acaban siendo realidad antes del fin del año bisiesto que acabamos de estrenar.

Además de salud y alegría para los míos, lo primero que pediría es comida para los que tienen hambre y una mejor distribución de recursos. El presupuesto podría salir de un control adecuado y real en las fechas de caducidad de los alimentos envasados, de una buena planificación y comercialización de productos agrícolas que evitase la destrucción diaria de tantas toneladas de frutas, verduras y cereales, bien porque el tamaño, la forma o el color no es el deseado por los compradores o bien para mantener los precios.

Otro de mis anhelos sería dar techo y asilo a los que carecen de hogar, tanto a los que ya viven en este país como a los que todavía no tienen un lugar en el mundo y desean que su lugar sea este territorio. Ojalá las navidades próximas puedan pasarlas aquí en un hogar digno, muchos de los miles de refugiados sirios o de cualquier otro lugar que están esperando que los acojamos en los sitios que al parecer están ya preparados para recibirlos. Y vinculado a esto y a otras cosas, para este país quisiera que fuera un orgullo pertenecer a él, en lugar de tener que sentirnos avergonzados demasiadas veces por demasiados motivos.

Para mi ciudad pediría que los barrios más degradados iniciasen su recuperación y que los valencianos fuésemos cada día más solidarios, educados y cultos.

Para no hacer demasiado larga la lista de reivindicaciones generales y locales, no sea que los Magos se cansen y la dejen a medias, yo también tengo una petición muy concreta que hacer. Sé que puede parecer extraña, seguramente frívola después de lo que acabo de pedir, pero hace tiempo que me hace ilusión, y no se me ocurre otra manera de conseguirla que no sea por este procedimiento: quisiera tener un arpa eólica. Sí han leído bien, uno de esos artilugios extraños que hace sonar el viento. No hace falta que sea muy grande, como algunas que he visto monumentales situadas en paisajes espectaculares, yo me conformaría con una pequeña que colocaría en mi ventana para escuchar sus notas en los días de viento de Levante.

Nunca me había atrevido a pedir algo así, y en cualquier caso es la más prescindible de mis peticiones. Suponiendo que este último obsequio no viniera este año, me conformaría con que llegasen al menos los primeros regalos y con mantener la esperanza y la misma ilusión que tuve siempre de que a veces lo difícil es posible.

Maria Valeska

Enero 2016

Colonia

Los sucesos ocurridos en la pasada noche vieja en Colonia y otras ciudades alemanas ha abierto la caja de los truenos en esta Europa perdida en sus propias contradicciones.

Un grupo de unos mil hombres, divididos en pequeños grupos, cercaron a mujeres, las acosaron y les robaron en las inmediaciones de la estación central de Colonia.

Las concentraciones callejeras que se producen en las diferentes celebraciones en este mundo y que siempre se complementan con alcohol y drogas, terminan en violencia. No importa la raza ni la nacionalidad de los participantes, ni el evento que se festeje: fin de año, alguna gloria deportiva, último día del curso escolar…

La manipulación de estos acontecimientos también es habitual. Las declaraciones del candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, son un claro ejemplo: “Los inmigrantes que Alemania dejó entrar atacan de forma masiva a su población”. Los Gobiernos derechistas de Polonia y Hungría también han usado las agresiones para atacar al Gobierno y a los medios de comunicación alemanes.

Lo sucedido en Colonia sirve de munición para grupos como Pegida o el partido ultraconservador Alternativa por Alemania, que culpa de lo ocurrido a la política migratoria de Merkel, fuerzas que llevan tiempo agitando el aumento de la criminalidad, mujeres indefensas ante la pasividad de la policía… y que ahora creen tener patente de corso para hacer lo que quieran. Se han convocado manifestaciones bajo el eslogan “contra la islamización de Alemania”.

Con la indignación por lo ocurrido a flor de piel y la sospecha de que entre los agresores había refugiados sirios, iraquíes… Pegida convoca manifestaciones con lemas como “Pegida protege”, “Solidaridad con las víctimas de violaciones masivas islámicas”, “Demencia multicultural” … Numerosos extranjeros han sido atacados en el centro de la ciudad a manos de desconocidos. Un grupo de veinte hombres se abalanzó sobre seis paquistaníes cerca de la estación central Según informaciones del diario de Colonia se forman grupos de asaltantes a través dela red social Facebook para ir a la caza de extranjeros en el centro de la ciudad.

Por otro lado, un video publicado en YouTube muestra la profanación del monumento a los judíos asesinados en Berlín por una pandilla de vándalos en plena Noche Vieja. Pese a la presencia en la zona de varios agentes de la policía, el grupo lanzó petardos, saltó entre las simbólicas losas de hormigón y orinó sobre ellas. Un medio de comunicación alemán atribuyó el hecho a la embriaguez de un grupo de jóvenes alemanes perteneciente a grupos de ultraderecha.

Tenemos que confiar en que la investigación puesta en marcha por las autoridades alemanas clarifique que pasó y confiar en que no se haya producido el caldo de cultivo esperado por algunos para justificar actitudes que de ninguna manera son justificables.

Escrito por Aurora (La carrasca)

Colonia

Voces de Chernóbil

Primera escritora de no ficción galardonada con el Nobel, Svetlana Alexiévich narra la odisea final del imperio soviético

Pocos libros leídos en estos últimos tiempos me han producido el impacto de estas Voces de Chernóbil, de la escritora bielorrusa Svetlana Alexiévich, recientemente elegida Premio Nobel de Literatura 2015, y primera escritora de «no ficción» que recibe el más conocido galardón literario del mundo. Elegí el libro un poco al azar, por curiosidad, llevado de mi interés por todos los temas relacionados con la desaparición de la URSS, y estimulado por mi ignorancia sobre el verdadero alcance y sentido del accidente de Chérnobil. Pero fue abrir el libro, leer la primera «voz» (la de la mujer de un bombero que acudió la misma noche de la explosión a apagar el incendio en la central y murió a los quince días a causa de la radiación) y sentí no sólo la conmoción absoluta que provoca esa historia, sino toda la grandeza del trabajo literario de una escritora que ha rescatado para nosotros la memoria viva de un periodo crucial de nuestra historia colectiva.

Hija de dos maestros, él bielorruso y ella ucraniana, Svetlana Alexiévich nació el 31 de mayo de 1948 en el pueblo de Stanislav, en la Ucrania soviética, pero se crió en la república soviética de Bielorrusia. Estudió periodismo en la Universidad de Minsk desde 1967 y al graduarse marchó a la ciudad de Biaroza, en la provincia de Brest, para trabajar en el periódico y en la escuela locales como profesora de historia y de alemán. Durante un tirmpo se debatió entre la tradición familiar de trabajar en la enseñanza o dedicarse al periodismo. Desde sus días de escuela había escrito poesía y artículos para la prensa escolar y también en la revista literaria Neman de Minsk, donde publicó sus primeros ensayos, cuentos y reportajes.

El escritor bielorruso Alés Adamóvich la inclinó a la literatura, apoyando así el nacimiento de un nuevo género de escritura polifónica que se conoce como «novela colectiva», «novela-oratorio», «novela-evidencia» o «coro épico», entre otras fórmulas. En esos textos, a medio camino entre la literatura y el periodismo, Alexiévich utiliza la técnica del collage, yuxtaponiendo testimonios individuales, lo que le permite acercarse con más intensidad a la sustancia humana de los acontecimientos. Para construir sus «crónicas», Svetlana tuvo que transformarse en viajera: visitó casi toda la Unión Soviética.

Utilizó esta técnica en su primer libro: La guerra no tiene rostro de mujer (1983), en el que, a partir de entrevistas, abordó el tema de la participación de las mujeres rusas en la II Guerra Mundial. El estreno de la adaptación teatral de esta obra en Moscú, en 1985, supuso un gran antecedente en la glásnost (o apertura del régimen soviético) iniciada por Mijaíl Gorbachov. En Los chicos de zinc (traducida a veces como «Ataúdes de zinc»), de 1989, compila un mosaico de testimonios de madres de soldados soviéticos que participaron en la guerra de Afganistán. En Cautivos de la muerte, 1993, ofrece la visión de aquellos que no pudieron sobrevivir a la idea de la caída del régimen soviético y se suicidaron. Voces de Chernóbil (1997) expone el heroísmo y el sufrimiento de quienes se sacrificaron (o fueron sacrificados) en la catástrofe nuclear de Chernóbil. Libro traducido a veinte idiomas, todavía sigue prohibido en Bielorrusia. En su última gran obra, Época del desencanto. El final del «homo sovieticus», publicado a la vez en alemán y en ruso en 2014, lleva a cabo un extenso retrato generacional de quienes vivieron la dramática caída del imperio y el estado soviéticos. También ha compuesto numerosos guiones para documentales y varias obras de teatro.

La obra de Svetlana Alexiévich es una crónica personal y un fresco impresionante de la historia de los hombres y mujeres soviéticos y postsoviéticos, a los que entrevistó para sus narraciones durante los momentos más dramáticos de la historia de su país: la II Guerra Mundial, la guerra de Afganistán, la caída de la Unión Soviética y el accidente de Chernóbil. Enfrentada al régimen autoritario y a la censura del presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, abandonó Bielorrusia en el año 2000 y vivió en París, Gotenburgo y Berlín. En 2011 Alexiévich volvió a Minsk. Varios libros suyos fueron publicados en Europa, Estados Unidos, China, Vietnam e India. En la actualidad la mayoría de sus obras fundamentales ya tienen traducción al español.

En Voces de Chernóbil Svetlana Alexiévich construye una polifonía narrativa desgarradora en torno a un suceso que ella considera como uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX (a la altura del Holocausto o el Gulag): la exploción de un reactor nuclear en la central de Chernobil el 26 de abril de 1986. Tras ocultar durante varios días la envergadura del hecho, las autoridades soviéticas (con Gorvachov al frente) no tuvieron más remedio que afrontar la realidad cuando desde Suecia o Alemania se detectó la llegada de la nube radioactiva. La todavía existente URSS movilizó entonces a cerca de 800.000 efectivos para tratar de afrontar la situación: la mayoría eran soldados de las distintas repúblicas que fueron reclutados bajo engaños y amenazas (la teoría de un ataque o un sabotaje imperialista se mantuvo durante todo ese periodo de reclutamiento). Batallones enteros de «liquidadores» (así se llamó a quienes se encargaron de «liquidar» las consecuencias del accidente de Chernóbil), sin el equipamiento adecuado y sin mucho conocimiento de a qué se enfrentaban realmente, colaboraron con el ejército para llevar a cabo la evacuación de la población de la  zona más contaminada (treinta kilómetros alrededor de la central), el «entierro» de la capa más contaminada de la tierra, la tala de los bosques, la eliminación de los animales vivos, etc. Mientras tanto, se llevó a cabo un trabajo suicida para evitar la explosión en cadena del reactor (echando encima toneladas de materiales diversos) y, posteriormente, se construyó un sarcófago de hormigón en torno al reactor. Prácticamente todas las personas que llevaron a cabo estos trabajos en las inmediaciones de la central han fallecido ya: o directamente por la radiación o a consecuencia de distintos tipos de cáncer. No existe una cifra oficial de las personas que han muerto en Ucracia, Rusia y Bielorrusia como consecuencia del accidente de Chérnobil. Ni siquiera hoy, treinta años después. Pero en Bielorrusia, por ejemplo, los casos de cáncer se han multiplicado por 75. La zona que rodea Chernóbil es aún zona prohibida para la vida y la agricultura. Los efectos nocivos de la radiación durarán miles de años.

Voces de Chernóbil no es un libro técnico sobre el accidente, ni una reconstrucción rigurosa de los hechos, ni un memorándum sobre cómo este hecho contribuyó a la implosión final de la URSS. Svetlana Alexiévich lo subtitula «Crónica del futuro». Todo el libro (articulado a partir de monólogos de personas que sufrieron de una u otra forma los efectos de la catástrofe) tiene un aire de trágico presentimiento. Lo que traslucen las voces de los sin voz, la «historia oculta» contada por el pueblo, es algo que va más allá de un destino acatado. Más allá del dolor, del sufrimiento y del sacrificio (a veces heoico) se esconde una reflexión esbozada e inquietante sobre esta nueva, moderna, desconocida y letal «amenaza» que pende «invisible» sobre nuestras cabezas. Sobre toda la humanidad. Chernóbil cambió no sólo la forma de vida de millones de personas; cambió también sus valores, el sentido de su existencia, su forma de relacionarse, su forma de ver las cosas, su concepto del tiempo y de la técnica, la idea de las amenazas a las que nos enfrentamos. En definitiva, Chernóbil marcó un antes y un después en la historia humana. Y esto es algo que difícilmente se percibe si no es a través de la lectura de un libro como este. Un libro prácticamente obligatorio

Manuel Turégano

Terror en Valencia (IIIIII sextus)

Corría el año del señor de dos mil quince, ¡Uy perdón!, eso era otra historia. Ya hace algún tiempo, esta sí (¡eeeee…Hoo ha!), alguien me conto un misterioso relato, que no sé por qué, a mi me recordó una gran película “los pájaros” del inmenso, y no por su circunvalación estomacal, Alfred Hitchcock, donde chillaba mucho una actriz, Tippi Hedren, sí la mamá de nuestra Melanie, ex banderas (es que siempre aparece mi faceta de cronista rosa). En fin, voy a intentar relataros la historia tal como me la contaron…o no.

Era una tórrida tarde de verano. Todo estaba en calma, como para moverse, con casi cuarenta grados a la sombra. Sin embargo, en el aire flotaba un halo de desconfianza, mejor dicho, de terror. Vosotros pensareis que estaba provocado por ese bochornoso, a la vez que pegajoso ambiente. No obstante, no se trataba de la temperatura, tampoco de los mosquitos tigre (es por las rayas, aunque parece más adecuado denominarlos mosquitos diplodocus), Entonces, ¿cuál era su origen?, ¿eran palomas?, esas ratas del aire, no. Tampoco estaba motivado por esos simpáticos y…tan valencianos animalitos que merodean por nuestras casas las largas tardes de verano, sí, los murciélagos,  y que nos deleitan con sus vuelos circulares. Nos estamos refiriendo a los pájaros, ni tan siquiera a los pájaros de los partidos políticos (donde pululan más que nada esos buitres…). Nos estamos refiriendo a esos, cada día más abundantes, pájaros verdes, si, esas bandadas de loros de color verde, las conocidas como “cotorras argentinas”. No, de verdad, sin ánimo peyorativo, no se trata de calificar a las señoras de ese lindo país americano,  que además, como las de aquí, están caracterizadas por no dejar de hablar, “esteeeeee, que bueno que viniste, pero…me da bronca que vos estés psicoanalizándome todo el rato”.  En fin, como ya hemos dicho, se trata de esas aves, que serían preciosas si dejaran de gritar constantemente y, que se reproducen a un ritmo vertiginoso, cual conejos voladores, en apenas unos años ya contamos con unos 20.000 ejemplares y…subiendo, a estos pájaros no se les puede decir eso de… ¡no hay huevos!

Desde mi modesto punto de vista, este incremento también se podría deber a la constante actuación de la incentivadoras “abuelas dadivosas”, si esas que tiran comida delante de tu patio… ¡señora coja ese mijo y métaselo usted un poquito… en su casa!, porque estas cotorras (tampoco hablo de mis vecinas), son como buitres, sobre todo por sus deposiciones paquidérmicas, capaces de ocultarte medio coche…

Pues lo dicho, quien me lo contó, hizo especial hincapié en su reacción, pero vosotros ¿que creéis que sucedió?… ¿se quedo inmóvil?, como si le hubiese dado una “pájara ciclista”. O bien ¿sintió verdadero terror?,  al observar la bandada cotorrera volando como una inmensa masa verde en movimientos de aproximación de ataque hacia sus ventanas. Pues bien,  fruto del propio “pánico pajaril”, mi confidente con la rápida reacción que la situación requería, procedió a cumplir con el difícil objetivo de cerrar todas las ventanas…me estoy imaginando la escena con los ojos de las cotorras inyectados en sangre…en “modo depredador” aproximándose a sus ventanas y, la  posterior reacción del/la cronista, con un soplido relajante… ¡uf por los pelos, o más bien por las plumas!, antes de descubrir que todavía quedaba un “comando cotorrero” apostado en su balcón (creo que incluso no ha vuelto a abrir dicho mirador). También me confesó que no tenía tanto miedo al ataque pajarero, como a que se le colaran en casa…vaciando la despensa y  hasta la nevera…sí, podéis reíros lo que queráis, pero yo, al instante, recordé una escena de “Jurassic Park”, donde los velociraptors sabían abrir puertas, con lo cual las cotorras argentinas, con lo pájaras que son…de cualquier modo, tras el relato me pregunto ¿estamos seguros?, ¿nos tienen rodeados?,  ¿son capaces de comerse los CD’s colgados en nuestro balcón?. En definitiva, nada que ver con aquellos maravillosos animalitos que bailaban al son de un acordeón, aunque a más de un@ también le aterrorizaba esa bella melodía. Por supuesto, yo de vosotr@s revisaría los arboles cercanos a casa…y, por supuesto, tened mucho cuidado al cruzar la Gran vía, ya sabéis…estamos en época de estorninos, que también los tienen que espantar a petardazos…mientras tanto…¿disparan  una Mascletá Cotorrera?, o como el presupuesto mengua ¿abrirán la veda del estornino en tan importante vía de Valencia?.

(©Viriato, en cualquier w.c. de España)

Hacienda somos todos (algunos más que otros)

Dicen que hay parejas que por muchos años que se mantengan juntos siguen queriéndose. Eso seguro que nadie lo pone en duda, pero también hay amores que matan, y si no que se lo pregunten a las cinco víctimas de la violencia machista que llevamos en los pocos días de este extraño 2016. Que el amor es ciego es una verdad de la misma categoría que las anteriores, pero ¿además de ciego es sordo? pues parece que también.

Escuchar la defensa de uno de los padres de la Constitución, Sr. Roca, de su excelentísima clienta con el argumento de desconocer las actividades de su marido deportista, claman al cielo, al igual que el fiscal del caso que también la cree inocente.

Pero estamos en el tiempo en que es de recibo hacer caso al pueblo llano (la plebe), ese grupo minoritario (hay siete millones que prefieren en cerrojo de Rajoy) en paro o con contratos peores que basura que no dejarán de dar la paliza hasta que no condenen a alguien con apellido ilustre.

Y montan un sainete de dimensiones históricas. El banquillo espectacular, todos y sin cartelito conocemos el noventa por ciento de los nombres y apellidos de los acusados, pero en el banco lateral los ataviados con legales togas los hay que argumentan, que la esposa del emprendedor más conocido de este país es inocente, que no existe jurisprudencia para acusarla, que el dinero escaqueado no pertenece a nadie, que el eslogan “hacienda somos todos”, no es más que eso, un eslogan.

Me temo que, a pesar de ser el proceso más mediático de los últimos años, se dilatará en el tiempo y no conformará a nadie. La ilustre imputada se saldrá de rositas y continuará como clase privilegiada disfrutando de sus privilegios.  Y si no, tiempo al tiempo.

Mambrina

Esperpentos

   Hace menos de un mes se celebraron unas elecciones que -nos decían- acabarían de una vez por todas con el bipartidismo. Efectivamente, así ha sido; pero con los resultados de todos conocidos, la pregunta que subyace es: ¿y ahora qué? ¿qué alianzas deben producirse para que gobiernen unos u otros?

   Al mismo tiempo, en Cataluña se acababa el plazo para investir al nuevo presidente de la Generalitat y formar gobierno, por lo que, como ocurre a nivel nacional, los partidos se afanaban en buscar apoyos y llegar a acuerdos. Pero hete aquí que ni en España ni en Cataluña están consiguiendo llegar a un entendimiento, provocando una retahíla de zarandajas y despropósitos que ni el mismísimo Valle-Inclán acertaría a escribir. Así las cosas esta es la realidad en la que nos movemos:

   1er esperpento: el PSOE ha dejado de ser un partido político para convertirse en una jaula de grillos donde sólo se miran el ombligo. Por un lado, Pedro Sánchez se aferra a un más que improbable pacto con las fuerzas de izquierdas; por otro lado, Susana Díaz presiona a Sánchez para que no pacte con los que “quieren romper la unidad de España” (sic); más parece Merkel a la andaluza, ávida de poder. Y dándole la puntilla están los barones del partido que, junto a Madina, exigen a gritos un congreso federal.

   2º esperpento: el PP ha ganado las elecciones pero, a diferencia de 2011, no gobernará salvo que se produzca un gran pacto PP-PSOE, harto difícil, que en la práctica supondría la “quasi” ruina del primero y la desaparición del segundo; sin embargo se sienten victoriosos…¡habiendo perdido 63 escaños y más de de dos millones de votos! Y es que, como el PSOE, no ven más allá de sus narices y además están encantados de conocerse pues creen que ellos, y sólo ellos, son los garantes de un gobierno estable y de la unidad de España; esto es, o el PP o el caos.

   3er esperpento: señor Rivera ¡no sea Ud. tramposo! Ha copiado punto por punto algunas de las propuestas programáticas de Podemos y eso no vale. Pero lo peor es que siendo C´s la cuarta fuerza política en número de escaños se atreve a ningunear a Pablo Iglesias y los suyos para la (im)posible formación de un gobierno. Es decir, Rivera pretende una coalición con PSOE y PP porque sabe que, de celebrarse elecciones en breve, se descalabra casi con toda seguridad.

   4º esperpento: si bien Podemos, estratégicamente hablando, ha acertado en la forma de acudir a estas elecciones –cabe recordar que lo hizo con varias formaciones políticas ideológicamente cercanas (Compromís, Mareas…)- también es verdad que se ha metido en un jardín del que le va a costar salir; pues una de estas formaciones “amigas”, En Comú Podem, es de corte independentista. Por ello Pablo Iglesias se ha visto obligado a mantener a capa y espada el acuerdo en virtud del cual sólo habrá pacto con el PSOE si se convoca un referendo por el derecho a decidir de los catalanes. ¡Hay que tener cuidado con lo que se promete, Pablo!

   5º esperpento: ¿qué diantres pasa en Cataluña? ¡Hemos vivido los cinco años más delirantes que ha dado la política catalana! Artur Mas se aferra al sillón mientras habla de soberanismo para eludir su responsabilidad en “el caso del 3%”. ERC dice que debe gobernar JxSí, pero no con el Sr. Mas; la CUP, entre tanto, vota para investir, o no, a Mas, pero, sospechosamente se produce un empate en la votación. Y entre todos han conseguido ser el “hazmerreír” de Europa provocando un total desgobierno con cuatro procesos electorales en cinco años.

   La lista de despropósitos es más larga, por lo que la cierro aquí para no aburrir al lector; pero hagámonos algunas preguntas: ¿de verdad la española es una democracia consolidada? ¿una democracia en plena madurez? O ¿acaso estamos asistiendo a un juego político patrio caracterizado por una más que manifiesta, y preocupante, bisoñez?

¿será, tal vez, que los españoles, faltos de tradición democrática y, por ende, pactista, no estamos preparados para afrontar un gran acuerdo que permita la gobernabilidad del país?

   Una sugerencia: aún a riesgo de caer en la ingenuidad, los políticos deben hacer el esfuerzo que sea necesario para llegar a acuerdos, a ver si de una vez por todas somos europeos de verdad. Y a los ciudadanos les pido; no, mejor, les exijo que nos comportemos civilizadamente y no caigamos en discusiones intestinas que en nada ayudan a la convivencia.

Moska

Los ángeles del imserso

Tras salir de los caminos asfaltados, sortear los coches de seteros que peinan las laderas del monte con cestos de caperucita, y conforme te vas acercando a la venta, restaurant, bar o lo que sea, digno de anuncio de fabada asturiana, un resplandor a lo lejos te indica que HAN LLEGADO LOS MOTEROS ANTES QUE TU.

Es un misterio  la hora que salen a la carretera,  como conocen los bares más recónditos, también en los que mejor se almuerza.  Los camioneros y aun los ciclistas no les llegan al tobillo como indicadores de buena selección. Selección contundente de  “blancos y negros”  y de colesteroles rampantes y jugosos.

De edades medio altas, aspecto rotundo, a veces con tripa cervecera prominente en el mono o en la chupa, alejados de la imagen de Marlon Brando en la película Salvajes y sin la inquietud pseudo-libelizadora y burguesa de Cerdos salvajes. Moteros de domingo, que no domingueros que participan en la comunión motera donde la cerveza es la reina y el carajillo a veces  quemao la sangre de Cristo. Dado que la edad no perdona, la recomendación médica también está presente con agua,  manzanilla –de infusión-, y poleo.

Cada vez  hay más mujeres en el grupo, generalmente de paquete y abrazo a la cintura, que también tienen derecho, se va viendo algunas conductoras, en Alemania se ven más, muy lejos de la paridad, las feministas deberían poner cupo al tema.  Las mujeres sentadas entre ellas, los monos les sientan bien, su posición en la mesa no impide la participación en la conversación general, sin sonrojo al chiste que para eso son moteras. La mayoría conocieron al chico con moto, eso sí con menos cubicaje y más potencia, algunas con la Bultaco Metralla que era lo más.

No todos son iguales, los Harleros  tienen la fama de que cuando las motos son más caras su bolsillo es más rácano; excepto en las concentraciones que se pide pureza de sangre los domingos conviven todas las marcas y tipos en perfecta convivencia; he visto también mesas hibridas de moteros y ciclistas.

Me dicen algunos amigos moteros  a los que recuperamos por la tarde ya paseados; que si se caracterizan son por la solidaridad entre ellos y la autoayuda. Ahora que dicen algunos que las clases sociales han desaparecido quizás formen una entidad social  con peculiaridad propia. En este mundo donde la moda sustituye al método ¿por qué,   no?

Les tengo mucho respeto, salvo por una cosa, siempre llegan al destino antes que yo.

El pichilín inquieto