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ALLÍ DONDE MUEREN LAS PARALELAS

Las paralelas viven un amor imposible,

anhelando un punto en común

que la equidistancia impide.

Dotadas de ojos, carentes de manos,

tan cerca

y a la vez tan lejos.

 

La contemplación de un amor platónico

es un sucedáneo que durante el día

les resulta útil. Aunque no suplirá al tacto

que a las paralelas

roban, en el plano, las rectas secantes.

 

En el lecho sueñan

que se atraviesan sus trazos

por ese punto infinito que brinda la noche.

Y dormidas, buscando un instante de clímax,

un parto de ángulos, acaban doblándose.

 

En los cruces y en las curvas

del noctámbulo camino de sus líneas,

encuentran el amor al tiempo que mueren

todas las rectas paralelas.

Ángel Gálvez

Inspiración

La inspiración viene de

ninguna parte.

De un par de ojos coquetos;

dos lentes verdes que te miran

con apetencia

pero sólo juegan, respiran y mueren.

La inspiración viene

de unas sillas vacías en un comedor abandonado,

de un mar enorme y sin gente

, de un gato hecho polvo que sale

de su escondite.

De un templo derruido,

de un hombre derruido

La inspiración no viene

de un museo abarrotado

ni de un concierto

ni de un certamen

ni de una manifestación

ni de un discurso.

La inspiración casi nunca viene

de un libro

, del arte de otro.

Y el miedo es el gran enemigo,

pues te salva del riesgo

para arrojarte a la muerte

Santiago Herrero

 

Una moda

Ser víctima mola.
Del sistema, del amor, del otro,
de todo aquello que en verdad
no existe.

No me jodas,
mártir.
Aquí andamos todos perdidos
entre dos nadas y
no defiendo la cabeza del tirano

ni al certero desamor
ni a tu incomprendido,
pero sobre todo,
sobre
todo
no te defiendo a ti,
ni me defiendo a mí.

Vivo,
persevero,
como Ícaro me lanzo y
estrello, mas soy
pesado como el plomo.
Con cada hostia cambio el molde
y ya estoy listo
-la cara más guapa-
para otro round,

Yo fui también víctima.
Llenito y con suaves plumas.
Necesitado
de caricias.
Ahora soy un monstruo:
escamas de lagarto,
moral de gato.

Y ando suelto.

Santiago Herrero

Chefchaouen

Canción norteafricana
de tambores e idioma-arena.
Altos cúmulos de piedra
rascan el vientre a las nubes.

La sensualidad callada grita
en dos ojos de ágata.
Leve adiós.
Amor minutero pero intenso
como lo dulce de esta tierra.

La fe no se dice, se practica,
su ciudad invoca-provoca la religión.
La nuestra, basada en el opio-materia feliz
no es mejor,
sí contagiosa, irritante; adictivo
humor de la modernidad que se extiende por contacto,
lepra que todo lo pudre y lo iguala
separándolo de su naturaleza.

Santiago Herrero

El templo

La luz nunca es tan clara cuando se filtra a través del cristal;

el silencio, siempre como roca,

perfila tus segundos,

tiempo eterno que es el día. 

La duda ha construido todo un templo

en el que, sumergida,

desciendes. 

No temas el mostrarte,

no hay límites para la belleza,

el arte

no perece. 

Lo plausible de la sensualidad

 te recorre

enfrentándose a la inocencia

que esconden tus formas. 

Asomarse

al riesgo del deseo

forma parte

del movimiento. 

Lucha con la fuerza de tu vientre,

que es tu arma

y tu bandera. 

No  importa cuánto camines,

tu cielo estará esperándote

siempre que te reflejes en el viento.

Sarah Martínez