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CARNE

Compro una bandeja de filetes de ternera, algo que no hacía en mucho tiempo. Al sacarlos de la bandeja decido eliminar los  bordes, una gruesa capa de grasa que las tijeras de cocina apenas pueden atravesar. Empiezo a sentir cierta repugnancia al ver que al fondo de la bandeja va quedando un gran charco de sangre muy roja. Troceo la carne a tiras, porque se nota que los filetes son duros o están mal cortados. Eso del corte del filete parece que es un arte como el taurino. El gato se pone a maullar mientras coloco los recortes sobre un plato, que también se tiñe de rojo. Me siento de pronto como un CARNEmuerto viviente de la película de Romero o como Mia Farrow devorando hígado crudo en La semilla del diablo. Pero no, porque a mí, a diferencia de esos seres hambrientos, se me está quitando el hambre cuanto más miro la sangría que estoy montando en la cocina. No me la podré comer si no la enmascaro, pienso, y añado a la sartén un montón de verduras cortadas, sal y pimienta. El gato vuelve a maullar, receloso. Por complacerle coloco ante su hocico la bandeja con la sangre acumulada, que él lame a conciencia, lo cual me pone aún más enferma. Se me está cerrando el estómago. Todo lo veo rojo. Menos mal que en la sartén el filete ha perdido su color original y podría pasar por  carne de seta o por suela de zapato. Me asaltan remordimientos por haber vuelto a caer en la tentación de la carne. La compré porque hacía mucho frío, me justifico. Pero entonces recuerdo mis buenos propósitos vegetarianos, que acabo de traicionar por un trozo de cadáver.

¿Me la comeré? Lo dudo. Si lo hago será por hacerle los honores a la vaca, que no tiene la culpa de que la hayan alimentado mal y matado peor.

Palmireta

 

YO QUIERO SER BILLY ELLIOT ¿O NO?

Por caprichos del destino, mi mujer, que siempre ha querido parecerse a Anna Pávlova y, todavía no sé muy bien por qué, ha pensado que yo podría parecerme a Rudolf, no el “Reno de Papa Noel”, no (ya estamos con los cuernos), sino a Nuréyev , ese gran bailarín… Pues lo dicho, su elección este año y, después de mucho insistir, han sido las clases de Baile de Salón. En fin, en estos días tan convulsos, puedo intentar distraerme bailando o haciendo como que bailo cualquier baile de salón.

Definitivamente, uno pensaba que llegaba al Salón y en cuatro días…a bailar lo que me echaran. ¡Ufff!, nada más lejos de la realidad. Ya en el calentamiento, además del crujir de no sé muy bien que huesos o músculos, te das cuenta de que hay partes de tu cuerpo que ni siquiera conoces y, luego esa serie de expresiones tan de calentar:”di que sí”, “di que No”. Bueno pues ya os imagináis quién fue el único que emitió una respuesta tan sonora como plena de ignorancia, al que todo el mundo miró conteniendo la risa cuando dijo: ¡Síííí!,… Efectivamente, era yo. Total, ¿no sería más sencillo decir baja y sube la cabeza?, sí, como los perritos aquellos de los coches viejos…Yo quiero ser Billy Eliot

En cuanto a las clases, además de “La fauna bailaora”, donde las características de los bailaores varían cantidad: en clase hay de todo, quien tiene mucho nivel, quien tiene algo de idea, los que saben mover algún pie y…luego estoy yo. Sí, musicalmente soy arrítmico ¿y qué? Tengo menos ritmo que el protagonista de esa preciosa película: “Mi pie izquierdo”, con el gran Daniel Day -Lewis, donde el protagonista sólo podía mover los dedos de su pie. Qué puedo hacer sí cuando mi madre me trajo a este “valle de lágrimas”, junto con su placenta se quedaron mis sentidos del ritmo y por supuesto, también el del equilibrio…

Lo que más me llama la atención es la paciencia de” la seño”: con sus movimientos casi imposibles, con sus expresiones para llamar nuestra atención: “Mírame chico”, “mírame chica”…y, claro como nadie sabe a quién se refiere pues todos prestamos atención. La parte negativa es que …ya conoce mi nombre, xd. Al principio era un alivio, porque confundía mi nombre con el de un amigo y claro, aquel no se daba por aludido y, por supuesto, yo tampoco, aunque si sabía perfectamente a quien se estaba refiriendo.

Cuando empieza la pastelería…sí el Merengueee y ya has aprendido dos pasos…toma al Cha, cha, chá y, de repente, toma ahora Bachata, que tú piensas…eso, que a gusto me tomaría ahora una horchata. Pero no, ahí vamos con los Pasos Básicos, ¿o no? El can’t to can’t, o como se llame, el New York, los Mambos y toda una jerga bailarina que en mi vida había escuchado. Pero lo malo son los giros, vueltas…hacia dentro, hacia fuera (xd, qué mareo). “el Perseguido”, que a mí me recuerda aquello de…”ese caballo que viene de Bonanzaaa”. Aunque lo peor no ha llegado todavía, se oyen expresiones como: ¡Venga esos pies!…¡Flexionamos las rodillas, esos brazos…marcamos, punteamos (sí con “N”)…¡Venga, meneamos el culito!…a lo que, en medio de una risita “histérica” se oyó algo así como…¡Yo ya no me lo encuentro!…

Os juro que lo he intentado todo: investigaciones varias en You Tube, todavía salta a la vista el hecho de que bailo peor de lo que pensaba y, además, me lío, puesto que en unos países hacen Cha, cha, chá, en otros simplemente Cha, cha , e incluso te den consejos en spanglish. Pero lo más curioso ha sido el llegar a cambiarme los zapatos…como si fuera cosa del calzado el bailar mejor o peor…

Como alguien dijo una vez, ¡Si Harpo Marx levantara la cabeza…diría “           “ . Efectivamente, se quedaría sin palabras al ver que alguien, que durante mes y medio baila así, no ha pensado seriamente en irse a su casa…o, simplemente, me dedicaría uno de sus “bocinazos”…

Bueno, una vez tengo claro que no soy Billy Elliot, bailar, lo que se dice bailar… ¡no bailo!, pero sudo, hago deporte, el calentamiento y los correspondientes estiramientos…Aunque si de algo estoy arrepentido estos días…es de no haber prestado más atención a Epi, Blas y el Monstruo de las Galletas, puesto que, seguramente hoy en día sabría dar las vueltas…Dentro…o Fuera, incluso seguir con los brazos Arriba…o Abajo.

PD: No os preocupéis, pienso que en 3 o 4 añitos, lo tendré superado… espero que, al menos, sin” risita histérica”.

 

Mario Levrero: el genio “raro”

Mario Levrero es un autor tan esencial de la literatura hispanoamericana contemporánea como Bolaño o Piglia

Nacido en Montevideo en 1940 y fallecido en la capital uruguaya en 2004, Levrero es un escritor perteneciente a esa extraordinaria y singular escuela de los “raros” uruguayos que constituyen una de las ramas más destacada y genial de la literatura en lengua española en América. Una rama que tiene antecedentes tan notorios como Juan Carlos Onetti o Felisberto Hernández.

Mario Levrero fue un escritor poco o nada conocido en España hasta después de su muerte. En los últimos años del siglo XX, Plaza&Janés hizo un pimer pinito de publicación de sus obras y ubicó su novela “La ciudad” en el género de la ciencia ficción, dando cuenta de lo poco que realmente se sabía todavía sobre el autor uruguayo. Tras su muerte y la publicación póstuna de su obra maestra “La novela luminosa”, su literatura se ha ido abriendo paso en nuestro país de una forma paulatina, despertando la admiración de la crítica más exigente y de un círculo cada vez más amplio y diverso de lectores. Meses pasados, como reflejo de ese creciente interés, la revista Quimera incluía en su número 402 (mayo de 2017) un “monográfico” sobre Mario Levrero. Y estos días se anuncia la publicación en España, por Ediciones Contrabando, de un libro de “Conversaciones con Mario Levrero”, obra del periodista y escritor uruguayo Pablo Silva Olazábal, con un epílogo del crítico barcelonés Ignacio Echevarría. Paso a paso, Levrero va adquiriendo también entre nosotros su verdadera dimensión.

Levrero -devoto lector de Kafka, pero también de cómics y novelitas policíacas- ejerció en vida mil oficios y ninguno: dirigió revistas de pasatiempos y crucigramas, escribió chistes e hizo fotografías, fue guionista y dibujante de cómics, fabulador de horóscopos, director editorial, maestro de talleres literarios y, sobre todo, un eterno perseguidor del ocio necesario para escribir.

Como narrador, Levrero se dio a conocer en Uruguay en la década de los setenta y principios de los ochenta, con tres novelas, a las que luego, a posteriori, les añadiría el rótulo de “La trilogía involuntaria”. En “La ciudad” (1970), su primera novela, el narrador llega a instalarse a una casa que, a juzgar por la humedad y el olor a encierro, fue abandonada hace mucho tiempo. La salida a comprar parafina, cigarrillos y algo de comer se convierte en una aventura tan extraña y asfixiante como absurda. Es un viaje sin retorno por calles y carreteras que no conducen a ningún lado. Levrero se inspiró en la lectura de Kafka, para ésta y sus dos siguientes novelas.

“París” (1979) y “El lugar” (1982), escritas años después, también comparten ese clima onírico, pesadillesco o directamente kafkiano de “La ciudad”. La narración austera, transparente y neutral no hace más que acentuar la sensación de extrañeza o de desplazamiento respecto a lo que es la realidad.

En “París” un tipo ha viajado durante 300 siglos en ferrocarril para llegar a la capital francesa, pero cuando llega, comprende que el viaje ha sido insensato y que lo ha perdido todo, “salvo la cuota de cansancio, la cuota de olvido, y la opaca idea de una desesperación que se va abriendo paso”. En “El lugar”, el personaje despierta en una habitación oscura que no reconoce. Su memoria solo le permite recordar una tarde soleada en la que fumaba apoyado de una pared gris. El protagonista decide investigar cómo ha llegado hasta allí: abre una puerta que lo lleva a otra habitación, que a su vez lo lleva a otra y a otra… en un viaje delirante y absurdo.la mirada interior foto E Abel Gimenez

A comienzos de los 80, debido a la crisis económica uruguaya, Levrero tomó la decisión de abandonar Montevideo e instalarse en Buenos Aires. Rompía con la tranquilidad, con “lo conocido”, un factor muy importante en una persona de rutinas rígidas como él, para irse a una ciudad donde la adrenalina, el trajín y la excitación marcaban el ritmo de la vida.

Y es justo en esa época cuando se produce el giro de su escritura hacia lo que Álvaro Matus llama “autobiografía psíquica”: el narrador lleva un diario de vida en el que vuelca sus frustraciones, sus manías y sus proyectos, resaltando su imposibilidad para vivir en sociedad, tener un trabajo con horario, una familia, etcétera, etcétera. “Es una literatura autorreferente en extremo, si bien nunca llega ser condescendiente ni empalagosa”. El humor y la ironía con que Levrero se examina a sí mismo lo convierten en un personaje fascinante: un narcisista exquisito, “embarcado en una despiadadan radical y desternillante introspección”.

“Diario de un canalla”, escrito entre 1986 y 1987, reconstruye su paso por las revistas de juego e ingenio bonaerenses. El relato, sin embargo, da pocos detalles “exteriores”; se centra en la relación que Levrero establece con un gorrión que se queda atrapado en el patio interior del departamento. Como Ignacio Echevarría destacará luego en su artículo “Levrero y los pájaros”, si el tema central de la narrativa de Levrero es, en definitiva, “la salvación del Espíritu”, “es del todo verosímil que el Espíritu se anuncie conforme a la más ortodoxa iconografía cristiana: en forma de pájaro”. Algo similar ocurre más tarde en “La novela luminosa”.

En “Diario de un canalla”, relato de poco más de 40 páginas, aparecen todos los temas que luego desarrollaría con mano maestra en “El discurso vacío” (1996) y en “La novela luminosa” (2005): la necesidad de tener más tiempo de ocio para no convertirse en un “canalla”, es decir, en alguien que vive en función del trabajo, el dinero y el poder; el encierro como mecanismo de protección de la realidad externa y también como vía de conocimiento personal; el convencimiento de que existe una comunicación de índole desconocida, entre sucesos y personas distantes, que explica extrañas coincidencias; la relación erótica como elemento indispensable para alcanzar la estabilidad psíquica; los trastornos del sueño…

Al mismo tiempo que construía una obra narrativa absolutamente “rara” e impar, Levrero fue profundizando paso a paso en la reflexión sobre su propia teoría literaria. “En mi opinión, decía, lo principal, casi lo único que importa en literatura es escribir con la mayor libertad posible”. “La literatura propiamente dicha es imagen. Una novela, o cualquier texto, puede conciliar varios usos de la palabra. pero si vamos a la esencia, aquello que encanta y engancha al lector y le mantiene leyendo, es el argumento contado a través de imágenes”. “Lo esencial en la literatura No es inventar, sino expresar por medio de palabras imágenes vividas interiormente, “vistas” en la mente”.

“Si escribo es para recordar, para despertar el alma dormida, avivar el seso y descubrir sus caminos secretos”, dice en “El discurso vacío”.

Manuel Turégano

CATALUÑA Y EL CAMARADA MELAN

En los sainetes lo importante no es la trama, son los personajes. En la “trama” de lo que no sabemos denominar, parece que no fue independencia si no solo un amago, como diría mi abuela que DEP, una especie de hálito desmesurado, pero con expresidente exiliado o no se sabe qué. Aparecen personajes curiosos, a mí el que más me fascina es el camarada Melan Alguno correligionarios trotskistas lo definen como hombre inteligente y sin demasiados escrúpulos, era bueno robando multicopistas, lo que en una dictadura no es malo, faltaría más, pero si quizás un referente freudiano de lo que sería su destino, la propaganda.

De salud escasa, enfermizo, también eso creó su impronta revolucionaria, prefería la conspiración y el trabajo interno a la lucha de masas, la agitación revolucionaria. Simplemente no estaba dotado. Sí tenía otras habilidades era bueno con los dineros, un militante de la época recuerda una colecta para socorrer al Camarada Melan por un problema de salud.

No era cualquiera, era un mandamás del Comité Central de la IV Internacional en España. Tampoco es una biografía original, personajes que militaron en partidos de izquierda, luego se hicieron millonarios y tuvieron éxito en los negocios. En eso comparte biografía con Rafael Blasco, pero en las antípodas ideológicas, éste en el maoísta PC ml. Ambos enriquecidos, estilos diferentes.

Hay una característica de la militancia trotskista, el entrismo. Para los no muy puestos en estas lides, es  una táctica política empleada por algunos grupos trotskistas de la Cuarta Internacional. Consiste en que sus miembros se afilien o entren en los grandes partidos y creen grupos afines. El camarada Melan hace entrismo en cataluña y el camarada
los medios de comunicación catalanes y el mundo del fútbol.

El camarada Melan, se hace rico por el fútbol, responsable de Mediapro, capaz de echarle un pulso al Grupo Prisa y de ganar a la mismísima Movistar. No ha abandonado nunca su pasión por la política o quizás ésta su formación primigenia sea la base de su éxito social y económico.

Sabe poner una vela a Dios y otra al Diablo, crea el periódico “El Público” y asesora al independentismo catalán, fue en su casa donde cenaron Pablo Iglesias y Junqueras, posiblemente se hablase de un futuro pacto ante las próximas elecciones catalanas, que la tozudez de Puigdemony puede dar al traste. Este tipo de personas conseguidoras e intermediadoras son habituales en Cataluña. Dado el personaje es posible que engatusara a Iglesias que es un pardillo comparado con él, Junqueras es harina de otro costal, aunque visto lo visto últimamente quizás se sobrevalore al personaje.

Hombre de confianza de Qatar, quizás el camarada mediara en el patrocinio de este Estado a la financiación del Barca. Es curioso cómo se trastoca la manifestación del día del atentado de las Ramblas, vergonzosamente contra la monarquía, contra España, y contra Arabia Saudita, dejando de lado a las víctimas. ¿Consignas espontáneas?, lo dudo. En todo caso el diseñador de tamaño desmán que anunciaba futuros desvaríos, todavía no se conoce. Como todo el mundo sabe Quatar, patrocinador del Barça, mantiene un litigio con Arabia Saudí, – ¿casualidad la consigna? –

El centro internacional de prensa del 1 O utiliza la infraestructura y el poderoso aparato de Mediapro. De forma magistral es el encargado de magnificar la consulta ilegal y aplicar las técnicas de propaganda aprendidas en la lucha antifranquista, contra “la opresora y fascista España”, según el ideario propagandístico nacionalista del momento.

En el otro lado, la delegación del Gobierno en Cataluña, no cuenta con la mínima infraestructura informativa que pueda desmontar la que posteriormente se demostrara, el exagerado relato de la jornada. Otra vez la desidia y vaguería del Gobierno Rajoy.

Camarada Melan… 1

Rajoy………………….   0

Es hora de saber que poderes económicos están manteniendo la revuelta nacionalista. Cuando no entiendo algo saco a Marx de la librería, en realidad simplemente toco el lomo y me aparecen explicaciones y desde luego que el poder económico no está detrás, no me lo creo.

¿Se acuerdan de las estreladas y aplausos en el exclusivo Liceu?

Y conociendo la catadura moral del capital, supongo que hablarán con lengua de serpiente al Estado y financiarán como han venido haciendo hasta ahora a CIU, o como se llame, al fin y al cabo, también lo hacían al PP en el resto del Estado.

Otros poderes económicos juegan más fuerte para seguir siendo parte de la superestructura política y económica de Cataluña, pero ahora con un Estado a su medida, quizás esté en ello el camarada.

Según noticias aparecidas recientemente una filial de Mediapro arrancó un suculento contrato para desplegar la red de comunicaciones del Govern. Parece que, en la caja negra de la Generalitat, está entrando la luz, o simplemente no era tan negra, pero a nadie le interesaba ver, “…cosas de catalanes”.

Los personajes en los sainetes suelen ser estereotipos que mediante enredos crean una trama, a veces divertida, a veces pícara y en algunas ocasiones dramática. En este caso grotesca por los personajes, por el resultado y por el medio donde se desarrolla, el mundo del futbol y la conspiración política. Por si acaso, parece que se quiere vender Mediapro, esta vez a los chinos. ¡Demasiada visibilidad para un conspirador ¡.

 

MALTRACTAMENT

Soy de los que piensa que cualquier acto que divulgue el problema de la violencia machista e intente concienciar a la gente de que es un problema de todos, bienvenido sea.Maltractament

Hace unos días, en Valencia, se realizó la II MARXA CONTRA LA VIOLÈNCIA DE GÈNERE, con la participación de miles de personas para concienciar a la población de uno de los grandes problemas de los últimos tiempos. La recaudación de las inscripciones se destina íntegramente a la Asociación Alanna, entidad solidaria del evento. Alanna trabaja para ofrecer la integración e igualdad de la mujer a través de la realización de programas con los colectivos más vulnerables que rodean a las víctimas de violencia machista, como los menores o familiares.

La Marxa solidaria, organizada por el Ayuntamiento de Valencia a través de su Fundación Deportiva Municipal, se ha realizado con el objetivo de sensibilizar y concienciar a la sociedad contra la violencia machista desde el ámbito deportivo.

Alrededor de la Marxa también se desarrollaron diversas actividades paralelas como clases de fitness latino, exhibiciones colectivas de distintas disciplinas y talleres específicos impartidos por entidades que habitualmente trabajan en la lucha contra la violencia de género.

Un inadaptado desde la duda

AFECTOS Y DESAFECTOS

El afecto es la disposición anímica favorable que nos liga a algo o alguien que valoramos positivamente por sus cualidades. Se trata de una inclinación especialmente de amor, cariño, estima, aprecio, apego, interés, simpatía, amistad, ternura, pasión, y cualquiera de sus abundantes sinónimos. El afecto en psicología se define como un patrón de comportamiento observable, que es la expresión de los sentimientos subjetivamente percibidos. En los sentimientos interviene la inteligencia y la voluntad, y no suelen cambiar a lo largo de los años, a diferencia de lo que ocurre con las emociones y las pasiones que son más efímeras. Justo lo contrario de los afectos son los desafectos, la indiferencia, la antipatía, el odio, el rencor y cualquiera de sus sinónimos. He querido recurrir al diccionario para asegurarme de que empleo los términos correctos para lo que quiero expresar a continuación.

A través de los medios de comunicación durante las últimas semanas, por no decir años, hemos sido testigos voluntarios o involuntarios del desarrollo de procés, llegando últimamente al paroxismo, como si no hubiera otra cosa importante de la que hablar. Vaya por delante que siento un especial afecto por lo catalán, hablo esa lengua y tengo apellidos catalanes, que acepto y respeto cualquier aspiración humana, y que me parece lícito que intente llevarse a la práctica por medios razonables, siempre que dicha ambición no pretenda imponerse ni involucre a quienes no la comparten.

El Proceso soberanista de Cataluña tiene raíces muy remotas y profundas que, simplificando mucho, quizás podrían situarse en los tiempos de Carlomagno cuando su territorio, vinculado a los francos, formaba parte de la Marca Hispánica. Pasado el periodo carolingio, en el contexto de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), el desafecto que nos ocupa podría entenderse analizando la oposición del Principado de Cataluña a la Unión de Armas, una de las reformas propuestas por el conde-duque de Olivares para centralizar la economía, cuando el Imperio se descomponía y hacía falta recaudar más impuestos, que hasta entonces recaían en los castellanos. En ningún territorio, salvo en Castilla, gustó la propuesta del Conde-Duque pero en todos llegaron a acuerdos, salvo en Cataluña, donde la sublevación acabo siendo además una revuelta de empobrecidos campesinos contra la nobleza y los adinerados de las ciudades, que también fueron atacados; de hecho el himno adoptado por los segregacionistas de hoy es el Himne dels Segadors, que fueron los sublevados de entonces, y la frase más repetida en ese himno: Bon cop de falç!

A mediados del siglo XVII, cuando ocurrió la mencionada insurrección para no someterse a la corona española, el Principado acabó pactando con los franceses lo que no había querido aceptar de los españoles, es decir: sufragar el pago de un ejército y ceder parcialmente su administración a un poder extranjero, en este caso el francés. Los catalanes no tardaron mucho tiempo en darse cuenta de que su situación había empeorado con Luis XIII, respecto a la que soportaban con Felipe IV. Aprovechando el descontento de la población de Cataluña y que Francia tenía entonces otros frentes prioritarios, Felipe IV mandó sus tropas a Cataluña, y finalmente el ejército francocatalán de Barcelona se rindió en 1652, reconociendo a Felipe IV como soberano y a Juan José de Austria como virrey en Cataluña.

Desde entonces hasta hoy han ocurrido muchas cosas que han acrecentado en unos los desafectos y en otros los afectos. No obstante la vida ha cambiado mucho: Cataluña ya no está controlada por Francia, ni por Castilla, ni siquiera por el rey; el Gobierno de España, que gestiona también Cataluña, tiene o ha tenido entre sus miembros a gentes de todos los territorios, incluida Cataluña; la sangre de los descendientes dels segadors, incluso la de los nobles catalanes y la de todos los que habitan hoy España, se ha mezclado con otras sangres; precisamente Cataluña incrementó considerablemente su población y su riqueza gracias a los inmigrantes que desde todas las regiones de España llegaron hasta allí en diversas oleadas; en todos los territorios de este país se sufrió la misma guerra civil y después la misma dictadura; en algunos momentos y en algunos aspectos hemos sido beneficiados unos y perjudicados otros: todos hemos tenido momentos de gloria y de fracaso; desde 1977 hasta ahora, lo que no es mucho tiempo para la Historia, parecía que estábamos tratando de aprender a convivir en paz, con reglas pactadas y normas iguales para todos. ¿A quién le darían los catalanes segregacionistas un cop de falç? ¿Cómo separar con una hoz el trigo de la paja?

La hoz no soluciona nada pero, y aunque sea mejor solución, recurrir a la ley no significa necesariamente aplicarla con toda su gravedad ni provocar la humillación de nadie, y desde luego los decretos nunca resolverán por si solos lo que necesariamente ha de pasar por muchas conversaciones, si es que algún día se deciden por la palabra. En otro tiempo todo se hubieran solucionado casando a la niña de Rajoy con el niño de Puigdemont, pero hoy esa solución ya casi no se usa.

Volviendo al pasado, en octubre de 2012, durante la campaña electoral previa a las elecciones autonómicas, Artur Mas propuso que la pregunta del referéndum fuera: ¿Usted desea que Cataluña sea un nuevo Estado de la UE? Posteriormente la formulación de la consulta fue sufriendo variaciones y al final creo que el texto decía: Voleu que Catalunya sigui un estat independent en forma de república? Cuando Mas hizo el primer enunciado, quiero entender que aún creía que la Unión Europea estaría entusiasmada de acoger a un nuevo socio llamado Cataluña o Catalunya o Catalonia, si bien a mí me cuesta admitir que a la UE pudiera interesarle la atomización de sus estados miembros. Sea como fuere, lo cierto es que en los últimos meses hemos visto con claridad que la UE no está por la labor de admitir a Cataluña como nuevo socio, y en este hecho se basa la perplejidad que motiva mi enunciado. Si el gobierno de Cataluña rechaza la bandera de España, de la que no quiere formar parte, porqué se esfuerza tanto en hacer visible junto a su propia senyera la estelada de la UE, en cuyo seno ya sabe que no va a ser admitida como estado independiente.

En fin… No tengo otra respuesta a mis preguntas que la de los afectos y los desafectos, que son los responsables de que a veces amemos a quien no nos corresponde, incluso a quien nos rechaza, y desdeñemos a quien nos aprecia y admira, prolongando viejos rencores por los siglos de los siglos. Pero, si es verdad que en los sentimientos interviene la inteligencia y la voluntad, esas son cualidades que en Cataluña abundan, aunque ahora no hagan gala de ellas sus máximos representantes; por otra parte en Madrid, los afectos no se muestran hoy en la medida adecuada y sí los desafectos. La patria que nos acoge a todos no puede funcionar a base de imposiciones y escarmientos sino que debe tender al aprecio y a la conciliación. Si los políticos centrales y autonómicos abandonan su arrogancia y estrechez de miras y logran asumir el papel de servidores de todos, dedicándose a resolver problemas y no a crearlos, quizás en esas circunstancias funcionen los afectos en ambas direcciones y podamos tener todos motivos de esperanza.

María Valeska, noviembre 2017