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Mudo absorto y de rodillas

Artículo publicado el 15 de marzo del 2012 en El Inconformista nº 5

 

Así reza uno de los versos de la Rima LIII de nuestro insigne poeta romántico G..A. Bécquer.

Pero esa actitud es la que practicamos los españoles ante las distintas acciones de nuestros gobiernos democráticos.

Llevamos casi tantos años de democracia como de dictadura y estamos permitiendo que una “casta de políticos” amorales, y otros calificativos que me reservo, disponga de nuestras vidas e intereses.

Sí, sí, mudos y absortos y en posición genuflexa permanecemos, año tras año, elección tras elección, pero ¿hasta cuándo?

Quizás transcurrido este tiempo sea el momento de recapacitar y decidir si este es el modelo de Estado que deseamos, y si queremos seguir permitiendo los usos y abusos del poder. En estos años numerosas prebendas han tramado en su propio beneficio, largo sería su cita pero en estos momentos en los que de todo se duda, ¿por qué tienen acceso a jubilaciones máximas con escasos años cotizados, frente a los más de 30 exigibles para el resto de los españoles?

Atrás quedaron los tiempos del cambio, las chaquetas de pana y los ojos llenos de esperanza en un futuro mejor y más libre.

La “casta política” desde su atalaya no atisba a ver el suelo, quizás debido a la altura en la que se han instalado o quizás por su escasa visión a distancias largas, porque a cortas distancias su agudeza visual no tiene parangón.

El “trinque”, el hurto y el pillaje nos acompañan desde tiempos inmemoriales pero estos modernos bandoleros, dejan a los “Tempranillo” y “Candelas” como simples aficionados.

Y yo me pregunto: ¿Seguiremos “mudos absortos y de rodillas?

FATUM, (Valencia)

Rajoy y los toros

Esta revistilla que hacemos unos cuantos diletantes, fue la primera que presentó a Rajoy como un Tancredo, esa figura a medias entre el toreo serio y el espectáculo bufo, que consiste en aguantar quieto generalmente sobre una silla para dar al toro sensación de un mueble confundiéndole como un elemento inerte de la plaza, sobre el que no tiene sentido hacer el mínimo derrote porque no cuenta y que magníficamente dibujó Gabi  habitual ilustrador de la publicación con el que no he tenido oportunidad de intercambiar muchas palabras pero que como artista supongo compartidor  de la estética taurina, y no es necesario nombrar a Picasso.

RAJOY y los torosRecuerdo la magnífica revista Quites que publicaba la Diputación de Valencia y que era la admiración de todos incluido el mundo de la cultura, cuando esta institución estaba gobernada por personas serias, antes de que vinieran los macarras tauleros, y en la que participaban firmas como Rosa Chacel, Francisco Brines, Fernando Quiñones, Juan Luis Panero y otros, con ilustraciones del muy admirado Ramón Gaya, Antonio Doménech entre otros.  Revista que recomiendo a los jóvenes donde verán algunas cosas que yo aprecie cuando era como ellos, abolicionista.

Creo que la figura del Tancredo, aun siendo gráfica, no se ajusta a la actitud de D. Mariano que en los últimos tiempos recuerda más a las espantadas a las que nos tenía acostumbrados Curro Romero, pero sin su maestría y arte. Y que Dios me perdone por la comparación.

Su naturaleza torera es la de un chapuzas, escurridizo y miedoso, no solo cuando el toro es astifino y caballaco por alto de  agujas,  simplemente porque es toro. No le gusta el toreo prefiere verlo  desde el tendido,   a lo sumo desde la barrera. Cuando no tiene más remedio que salir, elige  únicamente las artes que domina fundamentalmente la capa, que es la que más viste y ofrece menos peligro. Quizás por eso ha encontrado una figura desaparecida, la de “medio espada” que consistía en bregar, poner los rehiletes y sustituir al espada cuando “no es necesario” y esto para el menda es habitual; hasta ahora los lideres debatían, Don Mariano manda a su “media espada” que no tuerce el ojo, habla mejor y no le pueden preguntar por su amigo Bárcenas, su peón de confianza durante muchos años y encargado de repartir el dinero a la cuadrilla.

Lo insólito es que ahora no  quiere  ir ni siquiera a la plaza, ya que sus compañeros de terna no son de su agrado, pero a la vez quiere salir  en el cartel sin torear. Si esta actitud poco gallarda y quedona persistiera la autoridad gubernativa debería afearle la conducta y mandarlo al menos a hacer el paseíllo, torero naturalmente.

Otro arcano indescifrable es lo que piensan sus seguidores y no me estoy refiriendo solo al que vota, me refiero el que confía sus intereses al partido. Aunque los del tendido de sombra son menos propensos a la bulla que los de sol; creo que le terminarán pitando y acabará como Antonio Ruiz “El Sombrerero” torero absolutista, de carácter altanero y poco acostumbrado a desaires que tras una estrepitosa bronca por una mala faena se persono ante Fernando VII para protestar ante el Rey por el comportamiento de los que antes le aplaudían y este le reconvino: “Antonio, el público es muy respetable, y sobre todo el público de Madrid”. Desde entonces perdió el favor Real.

El símil torero es de aplicación al segundo espada, Pedro Sánchez, que el nombre lo tiene de torero, se la juega en esta corrida, los toros no son fáciles, unos son bravucones para estos lo mejor es seguir el Manual de Tauromaquia de Pepe Hillo: “Estos toros se burlan con facilidad; pero para sortearlos será muy bueno prevenirles el terreno de afuera…, muchos se quedan en el centro sin hacer suerte, bien que en este último caso  será más oportuno que el diestro forme nueva suerte adelantando el terreno”. Para los toros revoltosos también hay solución.

Donde no casa el toreo es con el engaño, hay que ser muy claros y generar confianza  y por supuesto con el final no se debe matar ni que te maten. O sea que no es una corrida.

El pichilin inquieto

Dos Millons de “PPeles”

Dos Millons de PpelesDespués de leer el informe médico, supe que D. José Chafado recuperó la conciencia tras un lavado de estómago. Esto fue lo que le salvó.

Hoy he pasado a visitarlo. Me ha explicado que la ingesta de barbitúricos y alcohol se produjo minutos después de escuchar la susodicha frase que comenzó a martillear en su cabeza, al ver la facilidad con la que algunos detraen cantidades destinadas al bien común para el beneficio propio. Una pequeña mordida para lo que parece acostumbran, casualmente la misma cantidad que su familia adeudaba al banco y que tras perder su empleo y no poder hacer frente a las cuotas mensuales, los dejó sin la vivienda que venían pagando desde hacia dieciocho años. Esos dos millons de peles, después de haber pagado más de nueve al banco, les llevaron hasta la casa de sus padres donde actualmente viven.

Comenta José (ahora quiere que le llamen así, el Pepe de tantos años le duele en el alma, le recuerda al partido que tantos años ha “gobernado” en estas tierras) que esa doble “p”, parece privarles de entender lo que significa para el prójimo, del que tanto hablan en sus misas dominicales, palabras que la contienen como: paro, persona, dependencia, privaciones… en definitiva, esa total falta de empatía que les hace vivir solo para ellos, en un mundo PParalelo de PPrivilegiados que no han puesto nunca los pies en el suelo.

José habla de una peste que está llenando de bubones nuestros días. Él y los suyos acabaron en la calle por no tener dinero para hacer frente a esa hipoteca de la cual restaban por pagar doce mil euros, otros (investigados), por tener posibles para hacer efectivas las fianzas también están en la calle. Si la justicia es la misma y los investigados acaban siendo culpables, no deberían pisarla hasta cumplir la pena de privación de libertad y, además, haber devuelto todo lo que se llevaron.

Una pequeña mordida para esos que dicen que debemos apretarnos el cinturón, toda una vida para gente como José que, a veces, acude in extremis al banco de alimentos, avergonzado, no quiere caridad, no sabe ni quiere robar, solo desea un trabajo con el que ganarse la vida. La casta de los investigados parece no tener vergüenza alguna al quedarse con aquello que no les pertenece. Si pasan de investigados a más, se demuestra que siendo la mayoría tan devotos han atentado contra el séptimo mandamiento, y al final llegan a la cárcel, ya tendrán más techo que aquel que le dejaron a la familia de José. ¿No saber cocinar será el motivo que les hizo perpetrar esas mordidas para tarde o temprano tener hecha la comida a diario en la prisión?

Abramos los ojos: no dejemos que cualquiera administre nuestras “pelas” y menos aún nuestra razón, no seamos peleles y pensemos ¿quién o quiénes son los que realmente han querido vivir siempre por encima de sus posibilidades?

José se despide diciendo que por muchos logros que alcance la investigación, como escribió Albert Camus en una de sus obras maestras, hay que permanecer siempre alerta, pues por desgracia “el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás”.

Escrito por Manuel Romeu

 

Insult i elogi a l’educació.

No sé, espanyols, fins a quin punt hem oblidat la necessitat d’educar-nos: el bon sense ens ha encantat i ens ha semblat prou. Coses de l’utilitarisme del saber.

Desperdiciant així els nostres dies d’estudiants, els ciutadans busquem un saber que ens serà molt útil front al món. Hem arribat a una instrumentalització megalítica del conèixer, i haurem de picar aquesta pedra per desfer-nos el pes de la ignorància reminiscent de temps passats; els mateixos que “certs personatges” defenen com a un primogénit.

No cregueu res que diga la premsa, el tercer món som nosaltres: infinitament pobres en tot, i rics en pedres. Un dels trets d’identitat del ser humà ha sigut, i segueix sent-ho, la professió que exerceix (exemples pràctics: Cató “el Censor”, Vicent “el Batiste”, etc.); fins a quin punt és l’home esclau de la seua identitat? Hem escoltat tantes vegades “i de què vas a menjar?”. Hem de viure apuntant al treball, clar que si; “una vida no remunerada és una vida no viscuda”. És el nostre destí triat, allò pel que ens coneix la gent, una pedra.

Nietzsche, picapedrer par excellence, ens ajudaria en la nostra primera empresa: necessitem l’educació amb una única finalitat, pensar. El millor mode seria el clandestí. Per a tindre una educació completa hauriem de buscar als clàssics, als que cada vegada tornem menys. I d’això no hi ha pocs exemples; sols cal que recordem el lloc en que deixa la LOMCE a la filosofia, tan necessaria; o recordar els grans preparatius i el meravellòs homenatge del govern espanyol a la mort del gran Miguel de Cervantes Saavedra (no el comparem amb l’homenatge del Regne Unit a Shakespeare; “les comparacions són odioses”, sobretot si el que surt perdent és ú mateix). L’exorbitant quantitat de successions de lleis educatives diferents d’uns i altres partits deixen un sabor a arma política que no ens agrada gens – avís: democràcia ≠ democràcia. (Potser l’ajuda ací recauria sobre Aristòtil o Plató).

Generalment, a primaria, els mestres són amics dels alumnes, mantenen un contacte quasi paternal; a secundaria, l’escàs contacte i el poc interès en els alumnes amb una inevitable comparació amb la primaria, generen un odi patològic que de vegades desemboca en l’abandó; a batxillerat, primer cicle d’educació voluntaria, queda la reminiscencia de l‘odi dintre els estudiants inerts sense ambicions, i amb una incipient titulitis. Cap dir que a aquesta etapa una gran quantitat d’alumnes canvia la formació superior pel treball o sucedanis de l’anterior – i després, als examens per aconseguir la nacionalitat espanyola, cal distingir un Goya d’un Velàzquez, cosa que tots els espanyols sabem fer des que naixem.

Anem a agrupar les causes: la instrumentzació del saber – una pedra, les lleis educatives (sense la finalitat primera d’educar), docents despreocupats, els alumnes inerts – o pitjor, no-alumnes, etc. Tants inconvenients ens fan fer com els músics; hem de buscar-nos l’eduacació, si la volem completa, fora de les universitats; mentre que una quantitat gegant de la població és ignorant, els pocs il·lustrats lluitem per una bona educació; no ens agrada l’homo stultus.

Gonzalo y Fernanda

 

Democracia, Rita, democracia

Que los griegos lo inventaron casi todo es un hecho incontestable que nadie pone en duda, habida cuenta del inmenso legado que nos han dejado. De la ciencia a la cosmología, de la medicina o la matemática a la filosofía, fueron los precursores en importantes estudios sobre esas y otras materias. También en política (politeia o teoría de la polis), con la que trataban asuntos propios de la ciudad o del Estado; y ¿cómo trataban dichos asuntos? Con un sistema que dieron en llamar “Democracia”. Del griego “demos” (pueblo) y “kratos” (poder o gobierno); esto es, gobierno del pueblo. Forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes.

En la actualidad, la democracia es una forma de gobierno que no sólo nos permite elegir a, y delegar en, nuestros representantes, si no que nos ayuda a mantener una convivencia pacífica; y, aunque no es un sistema perfecto, nos ha dotado de unos derechos y obligaciones que todos los ciudadanos debemos cumplir para poder entendernos y respetarnos. Pues bien, uno de esos griegos, que fue, posiblemente uno de los que más se preocupó por todo lo que le rodeaba, y al que tanto le debemos, nos va a ayudar a entender qué es eso de democracia. En su “Política” (Ed. Gredos), Aristóteles citaba nueve normas de obligado cumplimiento para que los griegos se desarrollaran como verdaderos ciudadanos, casi todas ellas aplicables actualmente, y que el lector me permitirá que transcriba aquí fielmente:

  • Elegir todas las magistraturas entre todos.

  • Que todos manden sobre cada uno y cada uno, por turno, sobre todos.

  • Que los cargos públicos se designen por sorteo, si no todos, al menos los que no requieran experiencia y conocimientos técnicos.

  • Que la misma persona no ejerza dos veces el mismo cargo público o sólo en casos excepcionales.

  • Que la misma persona ocupe pocos cargos públicos, con excepción de los relacionados con la guerra.

  • Que todos los cargos públicos sean de corta duración o, al menos, aquellos en los que sea posible.

  • Que todos los ciudadanos elegidos entre todos, administren justicia. Y que lo hagan sobre todas las materias o sobre la mayoría y, en cualquier caso, sobre la más importantes y primordiales: la rendición de cuentas, la Constitución y los contratos privados.

  • Que la asamblea del pueblo tenga soberanía sobre todas las cosas, o sobre las más importantes; ningún cargo público tendrá soberanía sobre nada o, en todo caso, sobre asuntos de escasa importancia.

  • Que ningún cargo público sea vitalicio y, si queda todavía alguno, procedente de costumbres antiguas, debe despojársele de su poder y hacer que sea sorteable en lugar de electivo.

“Que la misma persona no ejerza dos veces el mismo cargo público…”; “que todos los cargos públicos sean de corta duración…”; “que todos los ciudadanos…administren justicia. Y que lo hagan en las materias más importantes: rendición de cuentas, Constitución y contratos privados…”; “que el pueblo tenga soberanía sobre todas las cosas y ningún cargo público la tenga sobre nada…”; “que ningún cargo público sea vitalicio…”.

¿A qué nos suenan los fragmentos que acabo de reseñar? Los políticos actuales no debieran impedir la limitación de los mandatos, pero lo hacen. De la misma manera que sí deberían consultar con el pueblo, al que dicen representar, para aquellas cuestiones verdaderamente de Estado, pues para ello se creó una fórmula llamada referéndum, pero no lo hacen. Y, por supuesto, si dichos representantes se equivocan en sus quehaceres o, directamente hacen lo que no deben, es necesario que den explicaciones y dimitan de sus cargos, pues habrán violentado la voluntad del pueblo. Y es que en este país pocos asumen su responsabilidad y, aún menos, dimiten.

En este sentido, los hechos acaecidos en Valencia durante los últimos días de enero y los primeros de febrero, son el más claro ejemplo de lo que no deben hacer nuestros representantes políticos. Aquí incluyo a todos los partidos políticos en general, pero hago especial hincapié en el PP, pues me afecta directamente como valenciano.

Y es que si Aristóteles levantara la cabeza se daría de bruces al ver cómo dicho partido, no sólo no cumple las normas, si no que ha engañado y estafado al pueblo al que representaba: los caDemocraciargos públicos eran elegidos para sí mismos sin contar con los ciudadanos; han ejercido más de un cargo en algún momento de sus mandatos; se han perpetuado en sus poltronas nada menos que durante un cuarto de siglo; los ciudadanos, en ningún momento, hemos podido decidir nada sobre ningún tema, pues, como en el Despotismo Ilustrado era “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”; en fin, pareciera que han tenido, como así ha sido, patente de corso para hacer y deshacer a su antojo, cual terrateniente novecentista y teniendo Valencia como su particular cortijo.

Ahora ha sido descubiertos y, atendiendo a las normas aristotélicas, que sean los ciudadanos los que administren justicia para que aquellos rindan cuentas y paguen en el caso de que se les declare culpables.

Escrito por Moska

Einstein, titiriteros, realidad y ficción

El tema de los titiriteros, con toda su carga de miserabilidad y patetismo, ha puesto de relieve sin embargo un asunto fascinante: los límites entre la realidad y la ficción

Si he de ser sincera, yo no tengo claro dónde empieza una y dónde acaba la otra. Desde bien niños, nos plantea no pocos problemas esta disyuntiva. Aún recuerdo a mi Bruno, con tres años, pidiéndole permiso a Dora la exploradora para ir a hacer pis al baño, alto y claro, y la muy perra que no se dignaba a contestarle.

No tengo claro, digo, si la realidad es una representación del mundo en nuestra mente, una idea, una percepción concreta de algo que es inabarcable. Y si es inabarcable, ¿no se convierte automáticamente en ficción al ser troceada y recompuesta por la mente humana? ¿Es por tanto la realidad una subcategoría de la ficción?

Me es difícil determinar el grado de realidad de lo que me rodea. ¿Cuántos puntos en la escala de lo real tienen los objetos?, ¿y los hechos?, ¿y los sueños?, ¿y los delirios?, ¿y las novelas?, ¿y ese poema en concreto, que rasga físicamente? ¿en qué momento dejamos de hablar de realidad para empezar a hablar de ficción? ¿deberíamos introducir la verdad en este razonamiento?

Demasiadas preguntas, me hago cargo.

Einstein, con su pícara sonrisa, viene a liar un poco más el asunto (o a echar algo de luz). Ayer mismo, las ondas gravitacionales pusieron de manifiesto el larguísimo recorrido de la realidad: resulta que ahora, en 2016, estamos captando una onda que se produjo tras el choque tremebundo de dos agujeros negros hace millones de años luz (no es que llegue la noticia en diferido, con cierto retardo distorsionador como la ventresca de Rita Barberá, o las fotocopias más caras de la historia de Urdangarín, sino que llega millones de años luz después, pulverizando los conceptos de espacio y tiempo, demostrando en qué medida está sujeta la percepción de la realidad a nuestros sentidos, si se me permite llamar gran órgano sensorial a LIGO). Haciendo tambalear en definitiva el concepto de realidad.

Y no sólo eso: pone de manifiesto también en qué medida la ficción, esa idea en la cabeza de Einstein, precedió a lo que hoy podemos considerar una realidad.

Podemos por tanto estar de acuerdo en que antes del acto está la idea, incluso en un acto impulsivo, antes hay una idea fugaz que recorre la mente y que impulsa el brazo, la lengua o la pancarta.

A estas alturas, somos conscientes de la importancia de las ideas en los hechos históricos, del papel de los mítines del nazismo, de los shows de Alfonso Rus, del adoctrinamiento etarra. Ya vimos los juicios de Núremberg, ya vimos Vencedores o Vencidos, ya leímos La banalidad del mal, y nos planteamos hasta qué punto es culpable una sociedad que mira a otro lado, que sustenta una idea que luego se hará realidad en forma de monstruosa aberración.

Einstein titiriteros

¿Pero son culpables en sí las ideas? ¿puede perseguirse la ficción antes de convertirse en una realidad determinada? ¿Puede una teoría merecer el Nobel antes de ser comprobada en la realidad?

Todo apunta a que no.

¿Podemos cagarnos metafóricamente en el juez Ismael Moreno? Todo apunta a que sí.

Escrito por Bárbara Blasco

Tenemos un problema…y no es eta

   En los últimos días estamos asistiendo a tal cúmulo de despropósitos del gobierno de oper-eta que tenemos, que hemos acabado empachados; por lo que ahora debemos ponernos a di-eta para rebajar peso, como suele hacer, cuando le dejan, el atl-eta Rajoy, emulando a su antecesor en el cargo, quien, en Oropesa, mostraba orgulloso su tabl-eta.

 Y es que el señor Fernández Díaz, con su “Ley de Seguridad Ciudadana” (¡menudo eufemismo para evitar decir lo que realmente es: un insultante recorte de libertades!), nos ha hecho la puñ-eta, pues permite a un policía identificarte por la calle con estilo chul-eta y, si tienes la osadía de oponerte, soltarte una gall-eta. Desconozco qué s-eta se comió el ministro cuando cocinó esta ley en su cazol-eta.

      De la misma manera que ignoro cómo el juez de los titiriteros interpr-eta esa norma de pander-eta, como lo es este país que, con una sociedad, en algunos casos, analfab-eta, consiente que el teatro entre en prisión mientras el gran po-eta Jiménez-Losantos amenaza de muerte a unos políticos sin que eso ni un ápice le comprom-eta; es como el resto de la caverna mediática -13tv, Intereconomía, La Gac-eta, La Razón, Abc- una marion-eta en manos de un partido que reinterpr-eta las leyes a su antojo como suele hacer la ínclita Dolores de Cospedal, triatl-eta del eufemismo en diferido. Sin embargo, nada dice este partido de Rita y su j-eta quien, como el resto del PP en Valencia, sólo tenía una m-eta: exprimir a la vaca la t-eta, mientras había ciudadanos que salían a pedir a la calle con una pequeña vacinilla o mac-eta.

    Por lo que vemos esta derecha, casposa y obsol-eta sigue anclada en el siglo XIX y sólo entiende la política aplicando, primero la rabi-eta y después la escop-eta, para que, a su arbitrio, el pueblo se som-eta. Y al que dijere o hiciere gracia o cuchufl-eta, se le envíe a la policía secr-eta y se le “enchirone” a toque de bombo y corn-eta.

    ¿Les ha gustado esta pequeña introducción? Pues a mí no me ha hecho ninguna graci-eta: cuando un pederasta confeso está en la calle y unos actores de teatro, por hacer su trabajo, en la cárcel, tenemos un problema.

      Cuando criticar al rey o la casa real se considera delito de terrorismo y, por el contrario, se identifica a una persona por llevar una pancarta satírica en el contexto del carnaval, tenemos un problema.

    Cuando un pseudoperiodista amenaza de muerte a unos políticos, mientras el ministro del interior relaciona a PSOE y Podemos con Eta y ni el pseudoperiodista ni el ministro asumen ninguna responsabilidad, tenemos un problema. De la misma manera que, cuando uno de los presentadores de la gala de los Goya dice “Buenas noches, titiriteros”, recibe amenazas de muerte por ello y el gobierno calla, tenemos un problema.

    Si, además, el principal presentador de dicho evento, haciendo gala de gran profesionalidad y fino sentido del humor, recibe por respuesta insultos y desprecios a través de las redes sociales, tenemos un problema. Cuando, en fin, a pesar de los “casos aislados” de corrupción del PP, en Valencia y en toda España, éste sigue ganando elecciones a las que se presenta, significa que hay muchos millones de españoles que están justificando con su voto dicha corrupción y, por lo tanto, tenemos un problema.

   Y ese problema no es otro que una derecha que ha usado, porque así lo ha creído, España a su antojo; que ha pensado que este suelo patrio era y es su cortijo y que nunca ha trabajado verdaderamente por y para la ciudadanía a la que ha utilizado como una marion-eta.

 

 

P.D.: Como podrá comprobar el avezado lector, este artículo está escrito con     cierta premura y una inmensa hinchazón de narices; ¡sí, ha acertado! Es un texto    producto de una patal-eta.

Moska

V Centenario de El Bosco

Jeroen van Aeken,  que se llamaba a sí mismo Jheronimus Bosch y al que conocemos como El Bosco, nació hacia 1450 en la ciudad flamenca de ‘s-Hertogenbosch, llamada en español Bolduque, en francés Bois le Duc, y más habitualmente conocida por su nombre alemán Den Bosch, capital septentrional del entonces ducado de Brabante (hoy integrado en los Países Bajos), situada a unos 100 km al Sur de Amsterdam y 50 km al Oeste de Breda. Al parecer El Bosco fue enterrado en Bolduque el 9 de agosto de 1516, por lo que este año 2016 se cumple el V centenario de su muerte.

Entre los múltiples actos para conmemorar el aniversario, se va a celebrar una gran exposición, coordinada desde el Bosch Research and Conservation Project, en el marco de la Jheronimus Bosch 500 Foundation (JB500), con sede en Bolduque. También El Prado organiza una gran exposición especial para este año (31.05.2016 – 11.09.2016). Pero lo que yo quisiera destacar ahora es que, también con motivo de este evento, han sido analizadas varias obras atribuidas al genial pintor flamenco en un proyecto de investigación orientado a revaluar la obra de El Bosco e impulsado por la fundación JB500, por el Museo Noordbrabants de la ciudad holandesa de ’s-Hertogenbosch y por la Universidad Radboud Nijmegen; en ese proyecto se han utilizado las últimas innovaciones tecnológicas para conocer en profundidad la forma de trabajar del genial creador de “El jardín de las delicias”.

Los resultados finales del estudio se publicarán este año, aunque conocemos detalles del estudio. La revisión de varios cuadros atribuidos al pintor ha sido muy polémica, al concluir que las obras del Museo del Prado “Mesa de los pecados capitales”, “La extracción de la piedra de la locura” y “Las tentaciones de San Antonio Abad” no son de su mano, sino de imitadores.

El “Tríptico de los improperios” del Museo de Bellas Artes de Valencia, atribuido a sus discípulos aunque exhibe su firma, también había sido incluido en esa investigación. Tras su restauración a finales de los años noventa del s. XX, el ex director de la pinacoteca valenciana, Fernando Benito, lanzó la tesis de que esta pintura fue ejecutada entre 1510 y 1520 en el taller de El Bosco, e incluso apuntó la idea de que la mano de éste interviniera directamente en el proceso. Se apoyaba en ciertos detalles de la tabla central.

El mes de mayo de 2013, un equipo multidisciplinar formado por historiadores de arte, conservadores y restauradores se trasladó durante una semana al museo San Pío V para trabajar in situ sobre el tríptico, también conocido como el “Tríptico de la Pasión”. Antes de llegar a Valencia este grupo de expertos había investigado piezas de El Bosco en Gante, Rotterdam, Viena, Lisboa, París, Bruselas, Venecia y Madrid. Aunque el objetivo principal del proyecto no fuera desenmascarar falsas atribuciones, lo cierto es El Bosco fue un autor muy imitado en la Europa de su época lo cual, sumado al hecho de que no solía firmar sus pinturas, explica la existencia de cantidad de obras repartidas por el mundo cuya autoría continúa estando en el aire. Una de las principales conclusiones que podrían extraerse del estudio realizado en el San Pío V era si el “Tríptico de los improperios” pertenece al círculo flamenco de El Bosco o si se trata de una mera imitación.

Las primeras impresiones, se publicaron hace años en la prensa; por ejemplo, en el ABC.es/ Comunidad Valenciana, del día 2 de junio de 2013, en un artículo de M. Moreira, titulado “Tras el rastro de El Bosco”, se afirmaban que al menos la tabla central, “Coronación de espinas”, realizada por una mano distinta a la de las tablas laterales, “Prendimiento” y “Flagelación”, no es una mera imitación. La afirmación se basaba en el hecho de que el soporte de la tabla central es de una madera de roble, típica de la pintura del siglo XVI en los Países Bajos, y en que el dibujo tiene mayor calidad que el resto del conjunto y porque fue realizado con un medio seco (carboncillo o lápiz), mientras que las laterales se dibujaron con uno húmedo (pincel con pigmento acuoso).

Pero, cualquiera que sea el resultado final del estudio de nuestro tríptico, lo importante en este V centenario yo creo que sería honrar la memoria de El Bosco, pintor del paraíso y del infierno, disfrutando de la contemplación de su obra por cualquiera de los medios de que dispongamos, que hoy son muchísimos más de los que tuvieron sus coetáneos. Si lo hacemos estoy segura de que no podremos evitar analizar y comentar el riquísimo universo de sueños, pesadillas y quimeras que veremos en sus cuadros. ¡Ánimo y muy buen aniversario para todos!

María Valeska

 

 

Los libros repentinos

Pablo Gutiérrez es una de las voces jóvenes más prometedoras de la literatura española actual y este libro lo confirma.

Es siempre una costumbre muy sana en literatura la de leer algo nuevo, algo diferente, descubrir a nuevos autores, conocer provincias, regiones, continentes de la literatura que aún ignoras. El verdadero lector tiene que tener siempre la mente y la actitud abierta. Debe dejarse tentar por lo desconocido. La literatura deja de tener sentido si siempre leemos lo mismo y a los mismos, si rechazamos conocer lo nuevo, si no afrontamos el reto de adentrarnos y perdernos por territorios ignotos.

Así que, bastante a ciegas, me acerqué a ver quién era y qué escribía Pablo Gutiérrez. Y bueno, empecé por donde empieza todo mal alumno -y Pablo Gutiérrez sabe mucho, de malos alumnos-: es decir, empecé mirando qué dice la Wikipedia.

Para quienes ya es un escritor familiar, lo que voy a contar ahora ya será del todo sabido. Pero por si hay alguien que lo ignora, quizá merezca la pena recordar dos o tras cosas fundamentales:

  1. Pablo Gutiérrez nace en Huelva en 1978. Haber nacido en Huelva ya veremos más adelante cómo no es un dato aséptico y sin significado.
  2. Se licenció en periodismo en la Universidad de Sevilla, y después se dedicó un tiempo a trabajar en ello; y lo dejó, por lo que sé, bastante desencantado. Tampoco esto, como veremos, es un dato neutro.
  3. Desde hace varios años trabaja como profesor de literatura en un instituto de Sanlúcar de Barrameda, Cádiz. Y este tampoco es un dato irrelevante.
  4. Pablo Gutiérrez es autor de cinco libros de narrativa y una obra de teatro. De ellos creo que debemos destacar sus tres novelas:

Nada es crucial (2010, Lengua de Trapo): un retrato descarnado y brutal del devastador mundo de la droga en los descampados de los años ochenta.

Democracia (2012, Seix Barral), sobre un parado al que despiden el mismo día que quiebra Lehman Brothers y se inicia la Gran Crisis.

-Y  Los libros reprentinos (2015, Seix Barral), la historia de una insólita rebeldía en un barrio marginal.

Estamos, por tanto, ante un escritor totalmente del siglo XXI. No alguien que tiene un pie entre dos siglos, o una obra que se remonta a la segunda mitad del siglo XX. No, un escritor de hoy y del presente.

Un escritor del que en cierto modo podríamos decir que ha tomado sobre sí, sobre sus espaldas, la responsabilidad, o la tarea de elaborar «un relato sobre la crisis». Un relato de la crisis, que él puede hacer:

-Porque no en vano vive en el rincón de España más afectado por ella, más castigado, donde la crisis se respira en el aire, hablamos de lugares como Huelva y Cádiz, donde por ejemplo el paro alcanza cifras del 40-50%, y el paro juvenil aún mayores.

-Porque este relato sólo puede hacerse, en verdad y en profundidad, desde la literatura. El periodismo no lo va a hacer, es obvio.

Solo la literatura puede recuperar la verdad de muchas cosas. Solo la verdad literaria es capaz de entrar hasta el fondo de una época. Quienes la amamos de verdad, no nos dejamos engañar sobre esto. Es nuestra guía y nuestra brújula.

Bueno, y tras extraer todos estos valiosos datos de la Wikipedia, decidí ahondar un poco más en el perfil literario de Pablo Gutiérrez, y comencé a descubrir afinidades:

1ª)  Me sentí inmediatamente solidario de las razones con que argumentó su abandono del periodismo, un mundo en el que -dice- no hay «ni tiempo, ni energía, ni limpieza». «El periodismo que yo conocí -afirma- estaba embebido de corrupción, de mezquindad y de explotación lanoral». Bueno, creo que no se puede ser más explícito ni más contundente.

2ª) Otra cosa con la que me identifiqué enseguida es con su declaración de que «entre los novelistas españoles hay cierta tendencia a alejarse de lo inmediato», como si la realidad (el hoy, el ahora, el presente) fuera «algo demasiado vulgar o caduco». Yo añadría de mi cosecha, además, que muchos novelistas se encuentran en el pasado en un terreno «más seguro», más asentado, por no decir que le tienen verdadero pánico a arriesgar, e meterse en el pantanoso, inestable e incierto campo de minas del presente.

Y añade Pablo Gutiérrez: «Aún se escriben novelas sobre la Guerra Civil como si fueran nuestro pasado reciente». Así es. Con esa equivocación, con esa mentira, con esa cruz a cuestas.

Escribir sobre el presente es mil veces más arriesgado, más problemático; pero si la literatura no es arriesgada ni problemática, entonces ¿qué es?

3ª) En las novelas que he leído de Pablo Gutiérrez hay un tema de fondo que siempre me agradó, y del que he hablado muchas veces: el poder de la literatura. Sí, la literatura tiene poder. Para mí, la literatura es un instrumento que cambia la vida, que cambia a la gente, que desencadena cosas, que produce mutaciones…

Ya sé, no soy tan ingenuo. Una novela no sirve para ganar las próximas elecciones. No va a hacer caer al gobierno. No va a modificar una ley. Su acción es mucho más profunda… y más letal. La literatura mata al que éramos y nos crea de nuevo. Si eso no es poder…

Y, bueno, creo que la última novela de Pablo Gutiérrez, «Los libros repentinos», tiene mucho que ver con todo esto. Incluso lo anuncia desde el título: pues esos «libros repentinos» que caen un poco del cielo van a ser el detonante que va a cambiar la vida de Reme, la protagonista, hasta el punto de llevarla a desencadenar, a encabezar incluso, una revuelta social en el mísero y marginal poblado de Casas Baratas donde ha pasado la mayor parte de su vida: allí llegó a comienzos de los sesenta, recién casada con un mozo incauto, allí tuvo y perdió de vista a sus dos hijos ingratos, allí discurrieron 40 años de su vida entre el tedio cotidiano y el cumplimiento de los deberes domésticos, hasta que un día, por error, por azar, ya viuda, recibe un paquete de libros, y decide robarlos o quedárselos y empieza a leer.

Y bueno, allí, entre las páginas de Baroja y de Galdós, entre los versos de García Lorca o Miguel Hernández, entre escena y escena de Buero Vallejo o Valle Inclán, ella va de un mundo a otro, no solo viviendo sus sueños, sino alimentando su indignación… esa indignación que es el primer paso, el paso imprescindible y necesario para acabar con la resignación. Sí, quien no se indigna está muerto. Porque la resignación es una forma de la muerte, su antesala seguro.

No hace falta insistir en ello, el lector lo descubre en cuanto lee cinco o diez páginas de Pablo Gutiérrez: nos encontramos en manos de un autor muy inteligente. Un autor que, además, en vez de convertir esa inteligencia en un florero o un abalorio con el que presumir, la disuelve de una manera muy precisa en inteligencia narrativa, en una prosa poderosa y envolvente que tiene casi siempre un enorme rigor analítico. Su prosa arrastra, te lleva a seguir, te desliza, a la vez que va radiografiando la realidad sin necesidad de decirte ni de subrayarte: esto es así o aquello fue asá. Y merced a ese quehacer analítico disuelto en literatura resulta que al final de la novela comprobamos cómo, sin apenas darnos cuenta, y mientras seguimos las peripecias de los personajes, Pablo Gutiérrez nos ha hecho una verdadera crónica de nuestro tiempo, y con una importante perspectiva: desde los 60 hasta hoy. Como toda gran novela social, «Los libros repentinos» contiene una visión de nuestro tiempo, de nuestro mundo, de nuestra realidad… sin necesidad de hacerlo muy explícito.

Rasgos estilísticos y recursos narrativos de Pablo Gutiérrez se podrían señalar muchos. Me quedo con uno que sí quiero destacar, porque me parece muy difícil de lograr: y es la forma en que la enumeración de cosas y hechos (toda la novela actual es deudora en esto de Perec), no acaba en mero amontonomaniento ni provoca cansancio, porque no nos hallamos ante una simple acumulación, hasta sus enumeraciones son analíticas: conforme acumula va, a la vez, diseccionando la realidad.

Es valiente salir hoy a la calle con eso tan denostado como una «novela social». Bueno, para mí esa apellido «social» es tan válido a priori como cualquier otro: «negra» o «fantástica»… siempre y cuando sea una buena novela. Y yo creo que esta de Pablo Gutiérrez sin duda los es.

Manuel Turégano

¿Quiénes son?

Ya desde el mismo momento de su fundación, a Podemos se le ha juzgado, y condenado, como un partido, cuando menos peligroso; desde todos los ámbitos de la sociedad: político, social, económico, mediático…Para un enorme y heterogéneo grupo de ciudadanos, Pablo Iglesias es algo así como la reencarnación del mal y, si existe el infierno, Podemos es lo más parecido. Desde el ciudadano de a pie, que piensa no sin cierto temor, que Podemos hundiría España, hasta el político más cualificado, si es que lo hay, que cree que son un peligro para la democracia (¡¡¡cuánto visionario y adivino!!!), son legión los que opinan que jamás deberían gobernar, no ya solos, ni siquiera en coalición.

Se les ha llamado de todo: chavistas, cooperadores con regímenes totalitarios que no respetan los derechos humanos, como Irán o Venezuela, antisistema, radicales, extremistas, populistas y no sé cuántos adjetivos más, todos ellos de carácter despreciativo. Me permitirá, pues, el paciente lector que exponga algunas definiciones de los términos antes citados a fin de ¿intentar? dos cosas: saber qué es Podemos y ayudar a que se interpreten debidamente dichos conceptos.

   Golpista: “aquel que participa en un golpe de Estado o lo apoya de cualquier modo”.

Según esta definición, ¿hay alguien capaz de decir que Podemos es un partido golpista habiendo sido elegido democráticamente en las urnas y teniendo en cuenta que los golpistas se hacen con el poder sin elecciones y con violencia?

   Extremista: “término que describe ideologías, individuos o partidos políticos situados lejos del centro político o del consenso que suelen asociarse al totalitarismo. En política vendría a referirse a la extrema izquierda o la extrema derecha; en el contexto de una revolución, hablaríamos de revolucionarios o de reaccionarios; en el ámbito religioso, serían fundamentalistas o fanáticos. Pero en todos los casos se justifica la violencia, para conseguir el fin que se persigue; bien con represión policial, si se aplica desde el poder, bien con terrorismo si se hace desde la oposición”.

¿Es Podemos un partido totalitario? ¿Acaso ha usado la violencia –en este caso sería el terrorismo pues no está/estaba en el poder- para conseguir sus fines? ¿O más bien fue su germen, el 15-M, el que sufrió represión policial ordenada por parte de nuestros gobernantes?

Radicalismo: “conjunto de ideas o doctrinas de quienes pretenden reformar total o parcialmente el orden político establecido, vinculado a aquellos grupos que no se comprometen con el Estado de Derecho”.

Hasta la fecha una cosa ha quedado clara: Podemos cumple con el Estado de Derecho y con las leyes vigentes, de lo contrario es más que probable que no hubiera sido legalizado.

Antisistema: “aquella persona ideológicamente disconforme con el statu quo imperante. Suele usarse de forma peyorativa para referirse a posiciones disidentes o subversivas y se le atribuye, equivocadamente, un carácter violento, aunque necesariamente no lo sea”.

¿Cómo puede un partido político que cumple con las normas que dicta el sistema ser llamado antisistema? Efectivamente, en su origen, pretendieron cambiar las cosas desde fuera del sistema y de las instituciones; incluso siendo ya una formación política tenían algunas propuestas programáticas, cuando menos alejadas del stablishment. Pero ¿hay algo más antisistema que llevarse el dinero de todos los españoles a manos llenas utilizando los mecanismos que el propio sistema les ha dado y que los dos grandes partidos han retorcido de forma tan obscena?

Populismo: “utilizado de forma que denigre, al contrario, tiene ciertos rasgos característicos, como la simplificación o el antielitismo, predominando los planteamientos emocionales sobre los racionales, la movilización social, un líder carismático o el oportunismo”. Decía Ralf Dahrendorf: ´populistas a la derecha, populistas a la izquierda. Quien dice populismo se adentra en un terreno difícil…En todo caso, el concepto es, sin duda, peyorativo…Hablamos entonces de demagogia y esta tiene un gran repertorio de métodos´.

Si bien es cierto que Podemos es antielitista (la famosa casta), que tiene un líder carismático, por más que Sánchez y Rajoy tienen poco carisma, ciertamente; que además es inteligente y culto y que mueve masas, no es menos cierto que también pasa en el resto de partidos. ¿O es que es menos populista fletar cincuenta autobuses para asistir a un mitin al mismo tiempo que invitas a los pasajeros a un “bocata” o una ración de paella? ¿Acaso los líderes del resto de partidos no apelan al sentir emocional del público?

Demagogia: “estrategia utilizada para conseguir poder político consistente en apelar a las emociones, miedos y/o esperanzas del publico para ganarse su apoyo usando la retórica y la propaganda política”.

¿Dice Podemos lo que queremos oír? El análisis que hace de la situación actual de España es totalmente certero, reconocido incluso por sus adversarios políticos. Las soluciones que plantea ¿son demagógicas? ¿No es posible una alternativa habitacional para las familias sin recursos, pagando un alquiler social, en un país con aproximadamente 300.000 viviendas vacías y donde la Constitución dice que todo ser humano tiene derecho a una vivienda digna? ¿O es que la campaña que montó el PP cuando estaba en la oposición, contra la subida del IVA –con recogida de firmas por toda España, incluida- no fue demagógica si tenemos en cuenta que nada más llegar al poder lo subieron al 21%?

Quisiera reseñar, así mismo que en el colmo de la desfachatez, la caverna mediática, con 13TV a la cabeza, y algunos políticos, utilizando la vía de los hechos consumados, se hacen eco y muestran como reales informaciones o acusaciones que, lejos de haberse demostrado como tales, están en fase de investigación. Es en ese momento cuando estos pseudoperiodistas se rasgan las vestiduras y acusan a Podemos de hacer negocios con dos países que no respetan los derechos humanos, como he comentado anteriormente. ¿Se puede ser más falso e hipócrita? Al mismo tiempo que ponen en la picota a Podemos por esas supuestas colaboraciones, resulta que el ministro de exteriores, García Margallo aprueba la construcción de una refinería de petróleo en Algeciras con capital iraní; y, además, en 2015 se ha producido un incremento del 21% en la venta de armas a Venezuela por parte de España.

Pero apelar al estilo en las formas de vestir o de peinarse para criticar al adversario político me parece ruin y miserable. Sra. Villalobos, en su caso esta muy feo el comentario sobre los posibles piojos de un diputado de Podemos con “rastas”; quiso ser graciosa, pero le salió humor negro y soez. Si eso lo dice alguien de Podemos en algún tuit, se arma la mundial. Peor fue lo de la Sra. Cernuda insinuando que los diputados de podemos huelen mal. Como si el hecho de no llevar traje y corbata o vestido de vete tú a saber qué modisto, les incapacitara para ser diputados. Con ese comentario Sra. Cernuda demostró ser muy poco decente.

Como se ha podido comprobar, cuando la derecha de este país no se sale con la suya, no gobierna con mayoría absoluta, no roba y estafa lo suficiente y no tiene argumentos políticos y mediáticos con los que responder al adversario, hace lo único que realmente se le da bien: echa mano del insulto y la descalificación. Una pena.

En definitiva, ¿qué es Podemos? Desde mi punto de vista, es cierto que tiene un aire populista; algunos de sus dirigentes peca de prepotencia y cierta soberbia; y, desde luego, deberían suavizar su discurso dado que el ideal de Marx (Don Carlos) de un paraíso igualitario no es posible. Desde luego lo que no son los de Pablo Iglesias es lo que sí son en PP, PSOE y C´s: el orden establecido. Podemos tiene un aire de transgresor y rebelde, pero nunca serán, a mi modo de ver, ni golpistas ni leninistas; lenguaje, por otra parte, trasnochado y caduco que sólo utilizan aquellos diplodocus de la política –Corcuera, González, Hernando, Leguina y cía.- y que por su forma de hablar y de comportarse, más parecen el “Homo Antecessor” que ciudadanos del siglo XXI.

Moska