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LA CASA

 

El pensamiento mágico trasciende la realidad y la sublima. En cierta forma puede ser una alienación, o un sentimiento para “poetizar” la realidad. En el aburrimiento de la literatura actual, estoy encaracolado en lecturas pasadas. Puede ser síntoma de senectud pero también la propia realidad de tener un pasado.

En todo caso, sin disculpas, como sabiamente recomienda Mila, vuelvo a mis libros imperfectos y por desgracia atemporales. Pocos me han emocionado tanto y siguen haciéndolo, como “Ocnos” de Cernuda. Cuando la poesía se convierte en artificio, el género, o lo que sea,  “la prosa poética” o simplemente la prosa, me hacen  entrar en el mundo de la reflexión del exilio, que transciLa casaende el propio exilio, para entrar en las emociones de la soledad.

 Editado en México, tres años antes de que naciera, parece pegado a la descripción de mi realidad, como si  una proteína se adhiriera al cromosoma que pasaba por ahí. Una bella, inteligente amiga y librera, tres categorías difícilmente superables, me regaló el librito editado por Taurus, allá por los finales de los ochenta. Comencé a leerlo, sus recomendaciones eran ley, y al llegar al texto “La Casa” encontré una dedicatoria, el texto no les interesa.

 Lo trascendente es que marcaba el propio texto poético, algo así como, “tontolaba tú que presumes de leer a Bukowski deja la pos y reflexiona sobre tu vida”. Es la primera vez, que reconocí mi estatus de fuera de juego. Mi amigo Salvador, psiquiatra él, quizás la persona que me conoce durante más tiempo y desde luego abominando del psicologismo a la moda, no dudaría a achacarlo a mi timidez. Lo cual sorprendería a muchos, sin dejar de ser cierto.

La lectura, treinta y tantos años después ha servido para comprobar que la proteína es parte del cromosoma, y sigue emocionando. Que la realidad está ahí, como la Alhambra al lado del Darro.

Julio García

ESPÍRITU DE EMPRESA

El mismo día que una tormenta anegaba las calles de la ciudad más seca del planeta, entraba la primavera de puntillas por el cono sur, el cometa Halley se despedía por otros siete decenios y una mamá gata paría cuatro lindos gatitos, Basilia Palomeque fue agraciada con la suerte más deseada durante toda una vida de estudios en materia de arte y filosofía, meditaciones y dudas escritas todas ellas en libretas que numeradas correlativamente sobrepasaban las tres mil. Y no fue su dicha un orden en las ideas ni el descubrimiento de la piedra alquímica sino una exagerada cifra monetaria a través del sorteo más excesivo de todas las loterías que en el mundo han sido.

Basilia pensó que al fin había llegado el gran momento de pasar a la acción directa poniendo en práctica todo lo cocinado a fuego lento desde los ya lejanos días de su juventud. Y con toda la pasta encima de la mesa de cocina, en billetes de cincuenta sobrepasando con creces su propia altura y un hervor que le reconcomía las entendederas, no tardó en poner en práctica una de sus más recónditas y azaradas pasiones: repartir copiosas limosnas entre la gente más poderosa y ejemplar.

Hízose anunciar en los más significados periódicos emplazando fecha y hora donde repartir sus cuantiosos óbolos, y allí estaban como clavos fieles a la cita las más importantes personalidades del mundo de los negocios, miembros todos ellos de consejos de dirección multinacional, banqueros ávidos de nuevos capitales, traficantes de armas, presidentes de imperios, excelsas glorias militares y hasta viudas de cardenales. Largas filas en torno a parlamentos y cabildos, puertos deportivos, productoras cinematográficas, estadios de fútbol en horas de entrenamiento y empresas de construcción. Magnates del petróleo se abrían paso a codazos ante la irrisión generalizada de los indigentes habituales mientras los guardias de la seguridad ajena no daban abasto ante las avalanchas producidas por enlutadas madres de la patria y sus huérfanos hijos de padre y educación.

Basilia estaba que no cabía en su desprendido gozo comprobando cómo delante de sus ojos se desarrollaba un inusual espectáculo digno de admiración que emulaba, por exceso, la más grande representación teatral que hubiera sido.

El epílogo de tan magna obra no se hizo esperar dando los huesos de Basilia en la claridad soleada de un centro neurovegetativo de blancas paredes y espaciados jardines donde le enseñaron, mediante innovadoras terapias, que la caridad está sujeta siempre a las leyes de mercado, a saber: oferta y demanda, y que cualquier osada alteración de dicho orden social es una traba grosera al sistema que conformamos usted, despreocupado lector, o yo, infeliz escriba.

Aceptado este axioma nuestra gentil dama pudo salir de la perrera no sin antes abjurar de semejantes y caóticas veleidades dando forma a una sensata renuncia editada y publicada en la ciudad de Bucaramanga, y en el que se demostraban visibles muestras de arrepentimiento.

Apaleada su venganza y con los humos ya más calmos tuvo Basilia arrestos para acometer una nueva empresa con el aún floreciente pecunio que otrora atesoró, y que no fue otra que la de crear una laboriosa industria donde cabida tuvieren los hombres más virtuosos del planeta. Para ello hubo de recorrer innumerables talleres de chapa y pintura, escuelas artesanas, caldererías, negocios inmundos sobrevividores de las más atroces crisis, polígonos industriales donde se debatían enconadas luchas por la supervivencia de un salario, yermos campos arrasados por la transgenidad y compañías teatrales de gira por provincias, por no nombrar el sinfín de tabernas, bodegas y lupanares.

Seleccionados en buen número y copando todas las disciplinas con que manifestar el trabajo bien hecho, en velero ligero embarcaron bajo su propia gestión en busca de un mundo más suave en el que poder transitar rumbo al respeto por la dignidad propia y extraña, dar color a la vida con sus pinceladas maestras y haciendo acopio de una sensatez por demasiadas gentes olvidada.

Sin embargo los acontecimientos raramente son tan sencillos y las buenas voluntades insuficientes en su desarrollo. Con el paso del tiempo entre la marinería fue creciendo la hidra de la competitividad que daba paso a los celos; el enamoramiento que tanto oxida los buenos sentimientos y la privatización de la sabiduría a través del lenguaje, prolegómeno de la estratificación en castas y fuente insaciable de desigualdad social.

No tardó en encallar la nave en el arenal de la desidia, desarbolado el mástil del respeto por la fuerza de la codicia y haciendo aguas cualquier atisbo de integridad. Nueva empresa fallida la de Basilia que se lamentaba atormentada por no haber tenido el suficiente valor de conformar desde el principio un harén a su medida, tarea significativamente más sencilla y grata en cuanto a entreveros filántropos y de indudable rendimiento patrimonial.

Abandonadas pues las largas filas de próceres en busca de alivio y dejado a la deriva el barco de la habilidad, la madura millonaria de nuestro cuento vive una apacible existencia en un balneario donde añora en las cortas veladas del invierno austral, tras las vidrieras, el tiempo en que las utopías desaparecieron dando paso a la corrección política de la honestidad, los megalómanos planes de salvación en el terreno moral, la carrera de sacos por la conquista espacial y el amargo sabor de la arena engastada en la aorta de la razón. Basilia no obstante, entre martini y jim fizz, vive la vida dejando vivir, esculpe su cuerpo en la clínica del vigor y sonríe insinuante a muchachos que aún sueñan con regar su flor. Pese a tanta y desmesurada ignominia ha tenido el valor suficiente para reflotar una factoría de películas porno venida a menos merced al mal gusto de los fondos de decorado en que se filmaban determinados flujos, adquiriendo para su mejora ornamental una colección de lienzos expresionistas de corte abstracto con que aliviar el luto de unos ejercicios gimnásticos derivados en rutina. De esta guisa puede cualquier enervado espectador vislumbrar una copia serigrafiada del boceto con que Tàpies vino a celebrar el primer centenario de Can Barça amenizando una de las más tórridas escenas de un reciente remake de “Garganta profunda” o, sin ir más lejos, el final de “Tras la cortina verde” con fondos constructivistas de Torres-García. Un lujo.

Ramón Díez

ESOS PISITOS ¡OH MY HOUSE/FLAT o “COM ES DIGA”!

En valencià no lo hemos puesto porque eso del «meu pis» puede dar lugar a confusiones. De cualquier forma, hoy me ha levantado preguntón y, por si eso fuera poco, “cansineando” (¡toma palabro!), es decir, haciendo el cansino. Ahora en serio, nadie se ha preguntado nunca (mi neurona loca sí), ¿por qué los españoles pasamos de vivir incluso realquilados a tener la necesidad imperiosa de poseer un piso en propiedad?

¿Por qué casi siempre las fincas con la plaquita del yugo y las flechas eran sinónimo de construcciones de poca calidad en sus materiales?…y digo casi porque, de vez en cuando, se reservaban una finca para los amiguetes donde, por supuesto, las calidades eran muy superiores y casi al mismo precio.

La persona que ha vivido en una vivienda de estas sabe, por experiencia, que el dormitorio era más grande que el comedor, lo de comedor-salón es un invento muy posterior. Y hay que volverse a preguntar  ¿en el dormitorio se necesitaba más espacio para hacer equilibrismo?, ¿era cierto eso que se conoce vulgarmente como “el salto del tigre”?

¿Por qué solía haber únicamente un cuarto de baño?, ¿sería para ver una cola más larga e inquieta que la de cualquier estreno en los días  de la “fiesta del cine”? Es más, al ser algunas habitaciones tan estrechas… ¿Por qué la cochina manía de las literas? y, en ese caso,  ¿es preciso dormir con “chichonera”?. Todavía me recuerdan aquella noche en que caí de la de arriba (claro, ya me explico muchas cosas)…y, siguiendo con los interrogantes: ¿por qué algunas personas convierten en habitable su balcón?, “Menudo comedor-salón me ha quedado”, pero y lo de las macetas y el gustazo de regar al vecino cuando se asoma a comprobar desde donde caen las “cataratas del Niágara”… ¿Dónde quedan esos pequeños lujos?, también hay quien, al menos,  lo convierte en ¿trastero?, sí, con esos zapateros, su bicicleta estática, ¡eso que te vean los vecinos como haces deporte y alucinen!, incluso esos maravillosos armarios con dos tonos de gris…

Es que nadie se ha preguntado alguna vez: ¿es preciso que la mitad de la superficie de tu vivienda sea un desaprovechado pasillo?, hay quien afirma que los hacían para fomentar el atletismo, e incluso el ciclismo… ¿Quién no ha disfrutado alguna vez del sonido de esos infernales correpasillos o esos bonitos triciclos, arriba y abajo, arriba y abajo, arriba y abajo,…? Perdón, se me ha vuelto a ir” la pinza”.

Y, siguiendo con el interrogatorio, ¿Por qué inventaron tan tarde los armarios empotrados?, ¿alguien puede responder a la pregunta de si es necesario deshacerse de una habitación para tener una cocina en condiciones?, la respuesta suele ser sí…había y, ojo, todavía las hay, cocinas que eran como el camarote de los hermanos Marx, en la escena de  aquella bonita película: “Una noche en la ópera”. ¿A quién no le han sugerido alguna vez que esta gordit@, tras desplazar el mango de la sartén con salva sea la parte? ¿De qué servía tener cuatro habitaciones si al final tenías que desprenderte de una?… ¡pobre “salita”!. ¿Qué fue de aquellos bonitos suelos de ladrillos negros y blancos, no de terrazo no, aquellos que ni con cera lograbas que brillaran?…No me contestéis, por favor, me los imagino sepultados (R.I.P.), bajo cualquier tipo de suelo o incluso parqué…después de todo lo que hemos peleado para mejorarlos.

Pero mi neurona incansable, quizás porque acusa la soledad de no tener una compañera a su lado, se sigue preguntando… ¿Dónde fueron a parar aquellos bonitos papeles pintados?, aquellos que siempre iban acompañados de esos bonitos colocones con la cola…sí, aquello de” venga brochazo para arriba, brochazo para abajo” …todo ello seguido de alguien coreando constantes órdenes: ¡despégalo, que esa junta no está perfecta!… Eso marca a las personas, por eso, sin el menor atisbo de duda… de la cola se pasó al pegamento “Imedio” y … ¡ay, cuánta gente se inició así en el consumo de droga…! De cualquier forma, si con el papel pintado no conseguían nada… ¡oh milagro! , ahí estaba el estucado, con esos bonitos pinchitos que ayudaban a que no se notara lo mal enlucidas que estaban las paredes… ¿quién no se ha dejado un codo o, simplemente, se ha incorporado un bonito “código de barras” en el brazo,  al rascarse con la pared?

Sin embargo, a mi mente todavía le asaltan ciertas dudas: ¿por qué en los áticos suela haber goteras?, XD, que cansino. Pero, podría alguien explicarme ¿por qué los ayuntamientos te obligaban a quitar las antenas individuales, por normativa claro y, sin embargo, cualquier terraza parece una exposición de paellas, por la cantidad de antenas parabólicas que emergen por cualquier rincón?

De cualquier forma, otro día hablaremos de las “viviendas del boom”, con esos tabiques de pladur,…¡ cariño el vecino ronca más que tú!  …incluso existen armarios tapiados para no tener que revestirlos y, que tras algún año descubres con alegría… (algún día encontraremos un obrero emparedado). Qué decir de esas bonitas fachadas que tienen que restaurar a los cinco años de construirlos y después de ir con casco por debajo de tu finca…y todos ellos al módico precio de”tropecientos mil leuros nena”…a pagar durante 30 o más años.

Ahí también hay mucho por lo que mi neurona pueda preguntar, por ejemplo: ¿por qué las plazas de garaje suelen ser del tamaño de un mini?. Vamos,  inversamente proporcionales al tamaño de los vehículos, que cada vez son más grandes…

Además, yo sigo preguntándome: ¿por qué después de pagar siete veces el precio de un piso no lo puedes dejar en herencia sin que Hacienda, que parece mentira que seamos todos, te cobre casi lo que te costó?

Y, desde luego, alguna otra pregunta, del estilo de: ¿Por qué los bancos después de sacarte hasta los ojos, no sólo lo dos de visionarios, no, deciden que , además el otro sirve para que disfruten con lo que más les gusta (es decir, darte…de todo menos abrazos). Incluso se atreven, cuando dejas de pagar, no sólo a quedarse con tu vivienda, sino, además, ¿a obligarte a que continúes pagando algo que ya no tienes?  Pero sobre todo preguntaros también ¿es con los desahucios con los que se forran “los botines”?, no, no estoy hablando de ningún material para forrarse las botas…igual necesitaría un buen “rato” para explicarlo…pero eso será otro día.

P.D.: la empresa no se hace responsable de cualquier “Daño Neuronal” causado a cualquiera que haya osado leer esta sucesión de letras, por cierto, ordenadas arbitrariamente

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DINOS CRISTIANÓPULOS . EN CONTRA

Traducción de Vasilikí Vroutsi, Gustavo A. Rubio Campos

y Juan José Tejero.

  ¡Qué no hicisteis para enterrarme!

Pero olvidasteis que era semilla

Dinos Cristianópulos

EN CONTRA

(Selección)

   Estoy en contra de cualquier distinción honorífica, venga de donde venga. No hay más vulgar ambición que la de querer destacar –este horrible “sobresalir por encima de los demás” que nos legaron los antiguos griegos-.

 

   Estoy en contra de los premios porque merman la dignidad del hombre. Premiar significa “reconozco el valor de alguien inferior a mí” y algún día deberemos deshacernos de la condescendencia de los grandes. Recibir un premio significa aceptar jefes espirituales, y algún día deberemos expulsar a los jefes de nuestras vidas.

 

   Estoy en contra de las subvenciones y me dan asco los pedigüeños que extienden la mano al dinerillo. Los patrocinios acrecientan nuestro deseo de distinciones y dinero; malbaratan nuestra independencia individual.

 

Estoy en contra de las pensiones literarias. Prefiero morir en la indigencia en vez de ordeñar al Ministerio, a pesar de que el Estado me ordeñó una vida entera. ¿Por qué ser una carga para el servicio público por haber escrito unos poemas? Y ¿por qué dejar al Estado que se introduzca aún más en mi vida?

 

   Estoy en contra de las relaciones con el Estado y estoy en un continuo pleito con él. Jamás he puesto el pie en un ministerio y alardeo de ello. Mi única dependencia del Estado es la hacienda que me esquilma.

 

Estoy en contra de los periódicos. Aniquilan valores, encumbran nulidades, promocionan a los suyos, amordazan a los que no se doblegan. Todo lo cocinan a su antojo. Derechas, izquierdas, centros: todos son la misma mierda. Incluso el más insignificante periodista ha dañado desde sus columnas nuestra literatura. Pensad qué sucede con los directores de los grupos editoriales.

 

   Estoy en contra de las camarillas. Promocionan a los suyos, a los demás los entierran. Los que no están de su parte, son decapitados. Dominan los pelotas y los payasos. No tengo ninguna duda de que el futuro pertenece a los mierdas.

 

Estoy en contra de los pedantes: todo lo cuestionan, excepto a sí mismos. Destrozan el mundo con sus críticas, tachan a todos de tarados y corruptos; y nada más obtienen su título, los veo enseguida contratados en los ministerios, y su idealismo se les desinfla en la comodidad del sistema establecido.

 

   Estoy en contra de cualquier ideología, sean cuales sean los matices con los que intenten vendérnosla. Cuanto más atractivas e innovadoras son las ideas, tantos más hombrecillos miserables pueden ocultarse tras ellas. Cuanto más bellas sus palabras, tanto más sospechosas sus obras. Cuanto más elevados sus objetivos, tanto más insípidos sus versos.

 

   Estoy sobretodo en contra de nuestras ambiciones ocultas, que nos conducen a diario a pequeños y grandes compromisos. Si hoy dominan los segundones y los canallas, no sólo es culpa de esta casa de putas. Tienen también la culpa nuestros consentimientos y debilidades. Si la cintura del barrendero se queda cogida, la culpa la tenemos también nosotros que tiramos nuestras colillas en la calle. Y si nuestra literatura acabó podrida, ¿no será por culpa de nuestra propia podredumbre?

 

LAS PLAQUETTES DE POINT DE LUNETTES

colección ROMIOSYNE

SEVILLA 2015

De igualdad o libertad

¿Es la libertad compatible con la igualdad? ¿O debemos pagar con un mundo menos justo el precio de nuestro libre albedrío? ¿Es realmente posible, la igualdad? ¿Existe, pese a todo, la libertad?

Estás son algunas de las preguntas que Peter Weiss plantea es su obra Marat/Sade (o La persecución y asesinato de Jean-Paul Marat representada por el grupo teatral de la casa de salud mental de Charenton bajo la dirección del Marqués de Sade), obra que tuve el placer de contemplar el pasado sábado gracias a la compañía Atalaya, ducha en erizar el bello del público a través de su inquietante ejecución.

Marat, líder de la Revolución, confía en la lucha como medio de los desposeídos para alcanzar la justicia en este mundo. Éstos, los oprimidos de la historia, ven en él una especie de Mesías y cargan sobre sus hombros todo el peso de su esperanza. El rabioso Jacques Roux asegura que nada se consigue sin violencia y sangre derramada, pues nadie entrega sus privilegios si no es forzado a ello. Carlota Corday, quien esgrime el cuchillo asesino, confía en poner fin a la locura que atenta contra el único modo de vida que jamás conoció. Sade, por último, batuta directora del caos, se ríe de todos ellos y sólo confía en el poder del individuo (y en el de él mismo) para cambiar de algún modo la realidad, siquiera sea la propia.

Una obra imprescindible que, magistralmente situada en un hospital mental -pues todos enfermamos al aceptar el status quo del mundo tal como nos es entregado-, plantea la irresoluble disyuntiva a la que se enfrenta el ser humano.

Santiago Herrero

PAJARITOS

Durante un reciente paseo por el campo pude observar cómo en un pequeño nido un polluelo era alimentado por uno de sus padres. Quedé impresionado por el tamaño de la cría que superaba con creces el de su progenitor. Al instante recordé que el cuco común (Cuculus canorus), ese ave cuyo canto nos indica en muchos relojes de pared el paso inexorable del tiempo, practica el parasitismo de puesta, pone sus huevos en nido ajeno para que otros se encarguen de criarlos. Vigila cómo otras especies construyen sus nidos y, cuando éstas ponen sus huevos, aprovecha una ausencia parPajaritosa comerse o tirar algunos huevos y poner uno suyo. Cuando el adulto regresa, no nota nada y sigue empollando.

El cuco parasita a especies cuya alimentación es similar y que ponen huevos parecidos a los suyos. El polluelo de cuco nace un par de días antes que los demás porque su tiempo de incubación es más corto. Horas después de salir del cascarón, el pequeño cuco de apenas tres gramos, empuja fuera del nido a los otros huevos o pollos. Si su madre biológica hubiese puesto más de un huevo, los jóvenes cucos lucharán entre si y solo quedará el más fuerte. Con esta “sutil” forma de proceder se convierte en el único habitante del nido. Su madre adoptiva, con gran esfuerzo, no para de cebar a ese pollo que en pocos días le dobla el tamaño. En la mayoría de ocasiones terminan por no caber en el nido y se trasladan a una rama cercana.

El polluelo abandonará a su extenuada madre adoptiva a los veinte días y pasado un tiempo volará hasta África donde sus padres biológicos marcharon poco después de la puesta.de huevos. Al siguiente año regresarán en busca de nuevas víctimas.

Continué el paseo degustando el paisaje y pensando en otra especie que desde pequeño llama particularmente mi atención: El alcaudón real (Lanius excubitor). Tiene una percepción visual prodigiosa. Además de insectos y escarabajos también se atreve con presas de mayor tamaño, como son lagartosratones y otros pequeños mamíferos e incluso otras aves. El alcaudón imita a la perfección el canto de éstas últimas y así son atraídas o simplemente se confían sin pensar que, muy cerca, hay un letal enemigo que espera el menor descuido.

Al ser capturadas todas estas presas de mayor tamaño, son empaladas por el alcaudón en grandes espinas naturales o alambres de púas, improvisando así despensas por si no termina de comérselas de una sola vez. De niño se me grabó la imagen de un jilguero que comía tranquilamente semillas de cardo junto a toda la bandada, y que en un despiste fue atrapado por un alcaudón. Me impresionaron de tal manera aquellas imágenes acompañadas por la voz de Félix Rodríguez de la Fuente que no las he podido olvidar.

Pensando que, al fin y al cabo, son especies que subsisten así, quizá contribuyendo al equilibrio natural, continué por una senda hasta una fuente donde me dispuse a almorzar. Con la mirada perdida en una pinada cercana y mi pituitaria rendida al embriagador aroma de una mata de romero, una serie de imágenes se mezclaron en mi cabeza.

¿Qué clase de monstruo puede hablar nuestro mismo “idioma” y gracias al discurso vacío de siempre endulzado por cantos de sirenas logra engañarnos una vez más? ¿Quién es, si para beneficio propio priva a tantos de lo que les pertenece? ¿Qué especie deja trabajar a los demás para apuntarse la paternidad de algo que no le corresponde y además se queda con sus frutos?

Muchas bandadas de aves quieren volar tan alto que, en ocasiones, a algunos de sus “pájaros” la falta de oxígeno les aturde haciéndoles desplomarse hasta el suelo, donde son apresados y acaban siendo enjaulados.

Llegan unas nuevas elecciones y no solo sobrevuelan el cielo palomas blancas con una rama de olivo en el pico. Es difícil distinguir en el horizonte político a algunos pájaros especializados en el engaño. No obstante, les diré que algunas aves, con el paso del tiempo, han aprendido a distinguir los huevos del cuco, y otras huyen raudas cuando barruntan la peligrosa presencia del Alcaudón.

Manuel Romeu

ACTOS DE DESAGRAVIO

Ante las metidas en jardines ajenos del cardenal Manzanares o Manzanero o como se llame, que de nombres no ando muy bien, más allá de los equipos de futbol y tampoco mucho, recuerdo Marcelino por su gol ante la selección de la URSS, que fue festejado como epopeya tanto de rojos como azules, podíamos ser comunistas pero la selección era la selección, incluso cuando mandaba Franco. También recuerdo como mi padre animaba a “Rusia”.

Un grupo que tampoco sé cómo se llama, ha provocado con un cartel de la Mare de Deu dels Desamparats y la Moreneta dándose un pico. El cartel que como diría un crítico es de buena factura formal, ha provocado al cardenal Cañizares, que así creo que le llaman, a un acto de desagravio, este Príncipe de la Iglesia, a encontrado su oportunidad para seguir con sus días de gloria terrena, convocando un acto de desagravio.

Quizás ahora no nos parezca tan lejano, el cabreo de los musulmanes contra Charly Hebdo y las consecuencias de un grupo de seguidores montaraces con el resultado de todos conocido. Es fácil apelar a los sentimientos de pertenencia religioso, sobre todo en momentos electorales, para el aquelarre. Qué fácil es enardecer a las masas aun cuando después se produzcan actos atroces, si no que se lo pregunten a San Vicente Ferrer y a los habitantes de las aljamas.

Pero desdramaticemos, yo que aun ateo, creo en la Virgen del Pilar, patrona de la Hispanidad, de la que tengo pruebas irrefutables en mi persona de su origen divino. Antes de cada examen le llevaba un cirio, lo más grande posible de acuerdo a mi mermada economía de estudiante, y me premiaba con aprobar, incluso a veces con buena nota, a pesar de pasarme la semana preparando la Asamblea de Distrito, aunque ahí no me ayudaba, ya que los mensajes eran peregrinos, algo así como los que argumenta Podemos en estos comicios.

Pues bien, al asunto, un grupo de dibujantes, estos no eran homosexuales ni independentistas, aunque seguro que habría algunos del primer grupo, decidió en la primera revista gráfica en Aragón de la democracia, dibujar a la Virgen del Pilar, la misma que vino en carme mortal a Zaragoza, que en eso también hay clases, con un sacaleches que salía de donde solo puede salir el artilugio.

Me pareció un acto de unos jóvenes cachondos, entre los que más tarde, se encontrarán afamados dibujantes que han ilustrado el serio Heraldo de Aragón, el menos serio El Jueves, y uno que no diré el nombre, que participa en esta publicación, y no soy yo.

Aquella aventura acabo con el secuestro de la revista uno de los primeros secuestros de la democracia, y recogido como hito en la Enciclopedia Aragonesa. Del que firmó el secuestro ni mención, corría el año 1978 o por ahí.

¡Que poco han aprendido!

El Pichilín inquieto

Festival de música en espais menuts POLINYÀ DE XÚQUER AJUNTAMENT

“Música en espais menuts”  o crónica de las pequeñas cosas de la vida.

Aunque no es frecuente, a veces  nos encontramos con personas que dedican mucho de su tiempo y su energía  a planificar y organizar actividades para el deleite de los demás.

El sábado 14 de mayo tuvo lugar la IV edición de uno de los festivales de música con más encanto a los que yo he asistido, se trata del “Festival de música en espais menuts” que, por los escenarios en los que se desarrolla, viene a ser algo así como festival de musica Maria Valeskaun festival de música de cámara. Lo descubrí el año pasado en mi pueblo, Polinyà, gracias a uno de sus promotores Eduard Gay, una de esas personas de las que hablaba al principio. Este año ha sido la segunda vez que mis amigos y yo hemos disfrutado del evento y no me resisto a compartir la información porque, aunque para este año ya es tarde, quizás alguien esté interesado, y para el año que viene tenga también la fortuna de disfrutarlo.

Para quien no conozca el pueblo, les voy a describir el macroescenario. Polinyà es un bonito pueblo de unos 3000 habitantes, rodeado de naranjos. Está situado en la Ribera, al Sur del río Júcar y a mitad de camino entre Sueca y Alzira. En esta época el azahar ya se ha secado pero todavía perdura en el ambiente de la tarde un aroma dulce y una luz portentosa. Por encima de otros los sonidos que más se escuchan en sus calles son trinos de pájaros y de vez en cuando las campanas.

El festival se celebra el mes de mayo, en fecha variable pero siempre en sábado o domingo por la tarde. El procedimiento para apuntarse es muy sencillo, sólo hay que llamar por teléfono a los números que indican en la web del Ayuntamiento. No hay que pagar nada pero es imprescindible reservar, porque los espacios son reducidos y hay que formar grupos de unas 30-40 personas que se irán moviendo por los diversos escenarios; este año eran cinco en concreto, cuatro de los cuales estaban en los patios o en alguna estancia de casas rurales u otras casas del pueblo, cedidas gentilmente por sus propietarios: Casa Laia, Ca L’Andreu, L’Antiga Verdureria y La Casota. Y al final, cuando los grupos han terminado sus itinerarios, hay un concierto para todos juntos en la terraza de la Casa de la Cultura.

Alguno de los músicos son de Polinyà pero la mayoría vienen de fuera, unos son todavía estudiantes del Conservatorio y también los hay profesionales. En cuanto a las melodías hay variedad de estilos: clásico, popular y contemporáneo, y también diversidad de propuestas. Este año los intérpretes han sido, por orden en relación a los escenarios:

Empar Llàcer, soprano y Marian Rosa, piano.

Trio de contrabajos formado por Agustín Aparici, Alfredo Fuster y María Ruíz.

Cuarteto de saxos formado por Javier Quintana, María Quesada, Clara Arce y Juan A. Mollà.

Kintet Jazz, formado por Angel Guillem, Hector Gòmez, Jordi Llopis y Carmen Sanatamaria, con uno de sus músicos ausente, Borja Granell.

Andrés Belmonte Flute´N Trio, con Andrés Belmonte de flautista, Ales Cesarini al contrabajo y Sergio Martínez en la percusión.

Mi enhorabuena a los organizadores, patrocinadores, músicos y al público en general. La calidad de los intérpretes va en aumento y esta edición ha puesto el listón tan alto que será verdaderamente difícil superarlo en la próxima. En cuanto a los espectadores, puedo asegurar que había en el ambiente una atención, un interés y un gusto por la música mayor del que he visto en muchos abonados del Palau de la Música o de les Arts. Fue una auténtica delicia escuchar tan de cerca la voz de Empar o la de Carmen, no es frecuente poder disfrutar de un cuarteto de saxos o de un trio de contrabajos, y es fantástico cómo suenan ellos solos de protagonistas; una verdadera gozada escuchando las diversas flautas de Andrés Belmonte en un atardecer de mayo bajo el cielo de Polinyà. Si les gusta disfrutar de las pequeñas cosas, se lo recomiendo. Intentaré avisar con tiempo para la próxima edición.

María Valeska

Marienbad eléctrico

El último libro de Enrique Vila-Matas es un canto a la inteligencia, al arte, a la conversación y a la amistad

 Aunque se trata, en cierto modo, de un «libro de encargo» (la editora francesa de Vila-Matas, Dominique Bourgois, le hizo una petición para que escribiera sobre su relación con la artista Dominique Gonzalez-Foerster, con la que se reúne esporádicamente desde 2007 y con la que ha colaborado ya en distintos proyectos), Marienbad eléctrico es un artefacto literario auténticamente «made in V-M», es decir, un texto novedoso, sorprendente, heterodoxo e instructivo, en un plano que no tiene nada que ver con la divulgación de un saber ya sabido, sino con la exploración de esos abismos que realmente se abren bajo nuestros pies cuando nos preguntamos por cosas como: ¿tiene sentido, algún sentido, el arte?

Ya en su novela anterior, Kassel no invita a la lógica, Vila-Matas se había metido -–con enorme valentía– en un verdadero avispero: reivindicar, desde su propia experiencia vital y literaria, el valor del arte de vanguardia contemporáneo, algo sobre lo que domina (no sólo en círculos ajenos, sino también en todo tipo de ambientes culturales) la idea de que es un rompecabezas sin sentido, cuando no una verdadera tomadura de pelo. Allí donde tantos no ven «nada» (o ven meros caprichos de gente que tras una pátina artística esconde un vacío creativo absoluto), Vila-Matas nos descubría un universo repleto de estímulos y significados, una materia viva capaz de liberar la energía necesaria para insuflarnos nueva vida y darnos elementos sustanciales para reinterpretar y comprender el mundo.

Es en el marco de esa peculiar «filosofía del arte» donde puede inscribirse esta –en cierto modo– «secuela» de aquel libro, pues se respira un idéntico sentimiento de simpatía e identidad con ese arte y una similar invitación a que explotemos nuestra inteligencia (y no otros instintos depredadores) y nuestra sensibilidad para extraer de las mejores de esas propuestas artísticas un jugo que puede ser absolutamente necesario para alcanzar una cierta plenitud vital y un entendimiento más claro de un mundo suspendido al borde de un abismo permanente.

Para seguir proyectando el impulso de aquel libro, Vila-Matas no podía elegir mejor partenaire que Dominique Gonzalez-Foerster, «una de las artistas francesas más reconocidas en la escena internacional» (Le Monde), cuyas instalaciones han recorrido en las dos últimas décadas las mejores y más prestigiosas galerías y espacios de arte del mundo (desde la Tate Modern londinense al Pompidou francés o la Documenta de Kassel…), siempre con propuestas renovadoras y sorprendentes… y cargadas de literatura.

Y ese es sin duda un dato a resaltar inevitablemente a la hora de tener en cuenta la admiración y la cercanía de Vila-Matas a la obra de DGF: la común pasión literaria. Los libros son un ingrediente esencial en la mayoría de las instalaciones de DGF. Y la propia artista, que ya había sido definida en algún momento «como una evadida de la literatura», recuerda en un texto incorporado a este libro que: «En un breve texto grabado en la pared a la entrada de la obra Shortstories, que también se presentó en las colecciones del Centro Pompidou, me definí como prisionera literaria de un triángulo formado por Enrique Vila- Matas, Roberto Bolaño y W. G. Sebald».

Nos movemos en el marco de un libro, pues, donde la admiración y la simpatía mutua entre el escritor y la artista son algo explícito y declarado, y no solo eso, sino que precisamente esa admiración, esa simpatía y la amistad a que todo ello da pie, es en realidad la sustancia fundamental del propio libro. En un mundo en el que, como mucho, se prodiga «el halago» (normalmente insincero), al tiempo que se intenta marcar todo tipo de distancias y subrayar diferencias entre los distintos creadores, manteniéndose cada uno apartado en su inaccesible torre de marfil, Vila-Matas no tiene empacho alguno en construir un texto reivindicando lo contrario: reconociendo su interés (muchas veces ligado a la incomprensión) por la obra de DGF, y el estímulo constante que para él han representado tanto sus obras como los esporádicos encuentros y el diálogo amistoso e inteligente con la artista gala. Vila-Matas se autodescribe como un aspirante a doctor Watson que intenta indagar y saber todo lo que puede sobre los proyectos y las realizaciones de DGF, aunque tiene que reconocer que, como dice Conan Doyle en Estudio en Escarlata, al final lo más probable es que sea Holmes el que sepa más cosas sobre él. Metidos «en el arte de la conversación», y abandonándose muchas veces al «azar productivo», el escritor y la artista, entre sugerencias y a veces malentendidos, acaban construyendo un diálogo tan genuino como divertido, en el que más allá del mutuo espionaje se va dibujando una nebulosa de referencias y expectativas que alimentan no sólo la creatividad de cada cual, sino la necesidad del reencuentro.

El libro podría ser calificado en algún momento de «petulante», si no fuera porque la lucidez de Vila-Matas aborta enseguida toda vana y ridícula pretensión. Y esa lucidez es sobresaliente en un párrafo como este: «DGF sabe que el arte es una de las formas más altas de la existencia, a condición de que el creador escape a una doble trampa: la ilusión de la obra de arte y la tentación de la máscara del artista. Ambas nos fosilizan, la primera porque hace de una pasión una prisión, y la segunda porque convierte una libertad en una profesión». Extraordinaria declaración de principios, que tal vez debiera labrarse en el frontispicio de algunos centros de enseñanza y sacarse como texto de comentario en los exámenes de la selectividad. ¡Cuánta necedad y vacío nos ahorraríamos si esos principios fueran una práctica común!

El libro, que es vila-matiano hasta la médula, discurre por un bosque cuajado de especies muy conocidas: por aquí encontramos a Rimbaud, a Duchamp, a Beckett, a Robert Walser, a Canetti, a Claudio Magris… y a Bioy Casares, el autor de La invención de Morel, el texto en el que se basó Robbe-Grillet para escribir el guión de El año pasado en Marienbad, de Alain Resnais, prototipo de «ese cine incomprensible» de los setenta que, en vez de renegar de él, una vez más Vila-Matas se atreve a reivindicar: «Me sigue pareciendo -dice- la película que mejor demuestra que para lo incomprensible se necesita un talento muy especial». Ese talento «para lo incomprensible» es lo que, en cierto modo, este libro trata también de reivindicar, pues es siguiendo ese hilo como podemos llegar a territorios verdaderamente ignotos y desconocidos. No hay que temer a lo incomprensible ni huir de ello como si fuera una serpiente pitón: como dice Vila-Matas, «¿Acaso el canto más bello no es siempre el de una lengua desconocida?».

Marienbad eléctrico es un libro cimentado en una curiosa y exclusiva piedra angular: el diálogo y la amistad entre una artista «fugada de la literatura» y un escritor detective que ama «el juego y el riesgo del arte». Feliz encuentro al que el lector puede sumarse ahora como partícipe de un banquete donde los manjares más suculentos no siempre están necesariamente a la vista. También aquí el lector es invitado a hacer de Watson, siempre que conserve la certeza de que nunca llegará tan lejos como Holmes.

Manuel Turégano

YO VOY A VOTAR PODEMOS

Pertenezco a ese numeroso grupo de votantes que, tan cercana la fecha de las elecciones, todavía no sabe a quién votar. O sea, a ese 30% de indecisos que predicen las encuestas.

Como indeciso me dedico a leer los programas electorales de las diferentes formaciones que se presentan esta vez. Si existe alguna diferencia en los contenidos de dichos programas mi menguada inteligencia democrática no los detecta. Quizás sea un matiz sutil que cambie los discursos anteriores, pero insisto, yo no lo veo.yo voy a votar podemos .docx

Cuando mi ánimo empieza a decaer y ya barajando la posibilidad de votar en blanco (soy de las que opinan que hay que ir a votar), aparece Podemos con un programa agrupado en un catálogo casi idéntico a los de la tienda de decoración sueca Ikea.  ¡Albricias! ¡Qué suerte! Ahora puedo matar dos pájaros de un tiro: visitar las instalaciones de la famosa tienda por la que mis conciudadanos se pirran y leer un programa electoral que visualmente no tiene parangón y cuyo contenido promete arreglar todo lo que los españoles estamos demandando. No importa que no diga cómo piensa hacerlo, o de donde piensa sacar el dinero, lo realmente importante es que se parece mucho a esos folletitos que recogemos a diario de nuestros buzones y que todos leemos en el ascensor que nos lleva a casa. Además, hay que reconocer que no tiene desperdicio e incluso emociona, ver al ex jefe del Estado Mayor de la Defensa fregando los platos (¿Cuántas horas habrá empleado en ensayar?) con la soltura del que lo ha hecho toda la vida.

Pero aún hay más, no sé si en el programa chulísimo se menciona, es tan visual que no consigo concentrarme en la lectura de los textos, también son socialdemócratas y patriotas.  ¿Se puede pedir más?

No importa que eviten explicar las medidas concretas y planes de gobierno, o que reclamen la soberanía frene a Europa y a la vez se declaren europeístas, o que la idea de patria case mal con el derecho de autodeterminación que Podemos ha utilizado en sus alianzas territoriales; todo vale con tal de llegar al poder, aunque en según qué zona de España podrían utilizar el eslogan de “Todo por la patria” junto al de “Si se “puede, si se puede”.

¿Quién puede resistirse?…

Mambrina