Pertenezco a ese numeroso grupo de votantes que, tan cercana la fecha de las elecciones, todavía no sabe a quién votar. O sea, a ese 30% de indecisos que predicen las encuestas.
Como indeciso me dedico a leer los programas electorales de las diferentes formaciones que se presentan esta vez. Si existe alguna diferencia en los contenidos de dichos programas mi menguada inteligencia democrática no los detecta. Quizás sea un matiz sutil que cambie los discursos anteriores, pero insisto, yo no lo veo.
Cuando mi ánimo empieza a decaer y ya barajando la posibilidad de votar en blanco (soy de las que opinan que hay que ir a votar), aparece Podemos con un programa agrupado en un catálogo casi idéntico a los de la tienda de decoración sueca Ikea. ¡Albricias! ¡Qué suerte! Ahora puedo matar dos pájaros de un tiro: visitar las instalaciones de la famosa tienda por la que mis conciudadanos se pirran y leer un programa electoral que visualmente no tiene parangón y cuyo contenido promete arreglar todo lo que los españoles estamos demandando. No importa que no diga cómo piensa hacerlo, o de donde piensa sacar el dinero, lo realmente importante es que se parece mucho a esos folletitos que recogemos a diario de nuestros buzones y que todos leemos en el ascensor que nos lleva a casa. Además, hay que reconocer que no tiene desperdicio e incluso emociona, ver al ex jefe del Estado Mayor de la Defensa fregando los platos (¿Cuántas horas habrá empleado en ensayar?) con la soltura del que lo ha hecho toda la vida.
Pero aún hay más, no sé si en el programa chulísimo se menciona, es tan visual que no consigo concentrarme en la lectura de los textos, también son socialdemócratas y patriotas. ¿Se puede pedir más?
No importa que eviten explicar las medidas concretas y planes de gobierno, o que reclamen la soberanía frene a Europa y a la vez se declaren europeístas, o que la idea de patria case mal con el derecho de autodeterminación que Podemos ha utilizado en sus alianzas territoriales; todo vale con tal de llegar al poder, aunque en según qué zona de España podrían utilizar el eslogan de “Todo por la patria” junto al de “Si se “puede, si se puede”.
¿Quién puede resistirse?…
Mambrina