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“LA PRIMERA VEZ”

No, mal pensad@s, sé que estáis pensando en sexo, pero, en este caso, os voy a contar una historia, o era histeria, que todavía no sé si es real o es una alucinación de mi cerebro desquiciado, que nada tiene que ver con el sexo, ¿o quizás sí?

Quizás no lo creáis, pero así es como yo todavía recuerdo como me temblaban las piernas al aproximarme tímidamente a la consulta con el bonito número 66, no, no he dejado de anotar un número, aunque para mí sí se asemejaba bastante al infierno. Ahí estaba yo, deseando con todas mis fuerzas que fuera un hombre…ahora, por fin, entiendo las dudas de las mujeres cuando van a elegir ginecólog@, y eso que nosotros no tenemos que soportar que un frío ánade nos picotee el culo (vamos lo que es “el pato”).

Por supuesto, intenté venirme arriba, dando la sensación de tener más valor que Indiana Jones en una pirámide con cien mil serpientes. Había llegado a mi cita, todo puesto, con mis gayumbos impecables, a pesar de que en mi cabeza no cesaban de sonar unas palabras que os sonarán: ¡Ave Caesar morituri te salutant!, o lo que es lo mismo: ¡Menudo pájaro es César (casualmente el nombre de mi médico), los que van a morir te saludan!, si ya sé que la traducción es algo libre…

Llamé, yo creo que casi de manera inaudible, a la puerta, la abrí despacio y, allí estaba…no sé si  era mejor que no fuera una mujer (por la vergüencita), lo peor es que aquel hombre tenía las manos “extra grandes”, sí lo que serían unos guantes “XXXL”, vamos, que podía haberse dedicado tranquilamente a la tala de secuoyas…

En ese instante y por un impulso reflejo, a la par que defensivo, de mi propio cuerpo, me transformé en un tigre…no, por las rayas no, por las uñas tampoco, que me las había cortado limpiamente…sino, porque mis testículos se encogieron y pasaron a depositarse mucho más atrás, demostrando que no es real la expresión de “se le subieron los c…a la garganta”.

El urólogo, que debía ser primo de Obelix, o tal vez pariente de nuestra querida “Criatura”, tomó unos guantes y tras un “plas”, ruidito característico que se produjo al soltar el látex de su guante, dijo: ¡pase detrás de la cortina y desvístase de cintura para abajo!…allí estaba yo, con el culo “en pompa” y los codos apoyados en la camilla, sí, estaba esperando la mano asesina que, al igual que una estocada, procediera al ataque de mi próstata, y que, por mucho que la esperes, lo único que deseas es que el urólogo tenga las uñas cortas…de repente oí decir, con una voz atronadora, o que al menos a mí me pareció más potente de lo que hubiese deseado en esos momentos: ¡vamos a proceder al tacto rectal, relájese!. En ese preciso momento empecé a preguntarme ¿habrá lubricado el dedo bastante? ¿No hubiese sido mejor no avisar? ¿aparecerá el “efecto legumbre” de la fabada de ayer? …sólo recuerdo mis ojos hacia fuera como en los de los dibujos animados o como Jim Carrey en “La Máscara” y la sensación de que esa mano me llegaba hasta el cerebro… de cualquier forma y, aunque parezca una técnica un tanto cavernaria, debe de tratarse de una técnica muy moderna, puesto que estamos ante una exploración “digital” …

En definitiva, no me preguntéis por qué, será psicológico, pero…yo estuve unos cuantos días con la sensación de que andaba algo más abierto de piernas y en mi mente todavía resuena una melodía que dice así…”Ay libérate…”, del más grande, no del Fari, no, de nuestro “Titi” (sí podéis tararearla)…

P.D: hacedme un favor, si alguien conoce a algún urólogo que se llame César, no le contéis mi caso…no vaya a ser que no tenga otro al que acudir en próximas revisiones…

(Viriato© En cualquier w.c. de España)

EX CATHEDRA

El distrito Universitario de Nueva Asdrubalia fue atacado en la década de los noventa por una batería de impertinencias que llevaron a la dimisión y cese inmediato de sus funciones como rector a Don Celedonio Orenga, decano con más de cincuenta y cinco años de servicio dedicados a la investigación y docencia sociológica desde uno de los departamentos de cátedra con mejor aire acondicionado de todo el campus estudiantil.

            La batería de conflictos inicióse desde el instante en que uno de sus más valorados profesores adjuntos, experto en mantener la temperatura de los cafés con leche y los churros en el recorrido de la cafetería al aula, fue interpelado no sin gravosas dosis de inquina desde las tribunas aprendices de ciencias criminológicas con la pregunta de si los confidentes de la policía nacían o se hacían, ahondando en esa eterna polémica sin resolver sobre esencia y existencia. Desarmado por completo al no contemplarse en el temario semejante demanda derivó la pregunta por orden de escalafón hasta llegar a Don Celedonio. Éste, rojo de cólera al saberse enterado de semejante aparato, convocó inmediatamente un seminario entre sus colegas de diferentes ámbitos con el fin de descabezar ipso facto semejante conjura. Pero fue peor el remedio que la enfermedad, pues cada docente entrevistado dio una opinión diferente al respecto quedando muy lejos el cónclave de hallar   solución y sí cercano al cisma. Las actas de dichas deliberaciones pueden hoy leerse en los anales universitarios y son todavía motivo de desaire su recordatorio, cuando no de escarnio.

            Pero no quedó ahí la cosa. Varias facultades al unísono fueron asaltadas por un extraño virus que afectaba a muchos de sus pedagogos allí congregados y que consistía, a groso modo, en que los más soeces programas de televisión, normalmente denostada por todos ellos, aparecían amenos a sus ojos inmediatamente antes de partir desde sus casas camino de la correspondiente jornada laboral. Este parecer tan curiosamente esparcido entre el cuerpo de catedráticos fue analizado con  taxonómica entrega por los laboratorios de Biogenética  Andariega e incluso de Botánica del Devenir, arrojando los estudiosos de una y otra industria unas pobres conclusiones y un ajado informe en el que se recomendaba acostarse un poquito antes cada noche para así poder mejor madrugar. Don Celedonio estaba que trinaba.

            Varias fueron las medidas coercitivas que se tomaron desde los despachos, a saber: privación sine diem entre los discentes de cortarse el pelo en sastrerías o modistas; requisa masiva de cualquier arma blanca en los bolsillos del profesorado durante épocas de examen; impedir la entrada en los doctorados de cualquier manifestación prerrafaelita; retirada inmediata de toda subvención a la compra de cuerdas de bandurria para la tuna; uniformidad en el tamaño de las borlas de los birretes; restricción de las horas de pastoreo en los verdines del rectorado y la elaboración de panfletos en diferentes idiomas conminando a dejar de besarse por salas, pasillos y ascensores, con especial énfasis en el retrete del Aula Magna.

            Todo en vano. El doctor emérito en Derecho, D. Avelino Cubells, dijo tener un hermano exorcista en un monasterio de Solsona (Lleida), eficaz en la  desdemonización de espacios públicos, pero la Comisión Económica hubo de pronunciarse negativamente al disfrute de sus servicios aduciendo falta de presupuesto en las dietas, conflictos lingüísticos irreparables y problemas derivados de transferencias educativas.

            Agotada pues la vía trentina  y viendo Don Celedonio a través de sus bonachones ojos como la nave del saber cristiano íbase a pique en medio de tanta injundia, zozobra y sabotaje, resolvió entregar la cuchara  apalabrando con su gestor una honrosa jubilación que le dedicase desde aquella sabia determinación a los cuidados paliativos de su anciana mascota, buscar las recomendaciones oportunas para la colocación de varios de sus nietos entre las consejerías del nuevo rectorado y a la lectura pausada y fehaciente de las memorias estilitas de Fray Cebolla, ocultas en los anaqueles de doble fondo de su biblioteca erudita para pergeñar a vuela pluma entre sus apuntes la caterva de infamias con que viéronse calumniados los últimos días de su ilustrada carrera. Dudó en un principio entre titular dichas memorias entre “O yo o el caos” o “ Arrieritos somos”, pero acabó decantando su preferencia por el de “Insaciables tórtolos”. El tiempo lo conduce camino de la incunabilidad.

Ramón Díez

Una moda jodida

Es extraño esto de las modas, da igual lo que duren, a qué vertiente hagan referencia, o sobre qué se posen, pero el caso es muchas veces, esperándolas o no, nos sorprenden. Hace nada leo en un artículo que a una película que, quizá no sea una obra maestra, pero que se acerca a la obra de arte, se la mete en la categoría de cine viagra, un simple insulto vacío y carente de significado y pruebas que sostengan el argumento –pruebas reales claro, inventadas puede haber hasta la saciedad–. Pero bueno, de esto ya me he quejado en otro lado –que se hará público la próxima semana–; a veces es difícil contenerse.

A todo esto se suma ahora una extraña moda; la de estar jodido. Sí, estar jodido, ya sea por el trabajo, o por no encontrarlo, por perseguir a la tía/tío equivocado/a, o por encontrar de repente un hueco interior que no es otra cosa que un vacío existencial; esto en personas que nunca han tenido uno, ya fuera por madurez, por edad, o por no pararse a pensar nunca en algo que distara más allá de su campo de visión (o a dos palmos de sus narices). Es curioso y gracioso. Bienvenidos al mundo, bienvenidos a la vida.

Puede que todos nosotros seamos otra generación perdida, ahora posmoderna y en un mundo superpoblado, de gente, competitividad, oferta y demanda. Y no es cuestión de refunfuñar, de buscar respuestas en el fondo de la botella (ahí no hay nada, salvo el culo de la botella, el culo del mundo), ni de realizar montajes hollywoodienses en una mente que ve todo a través de un prima paranoico, uno que le hace ver que todo ser viviente está en su contra y por ende que respira por él/ella. Aquí cada uno respira por y para sí mismo, que no es poco.

Quien se dé de bruces por primera vez con esa negrura interior solo encuentra algo que otros muchos ya hemos paladeado y superado, y cuando vienen más se vuelven a superar, son los baches de la existencia, simple y llanamente. A quienes no, a esos afortunados, enhorabuena, solo espero que esas reflexiones no lleguen al final y acaben como los protagonistas de La Juventud.

La paciencia, e incluso el pasotismo, el tomarse la vida con más calma y relajación, pueden ser armas muy poderosas. Hay quien revienta a la mínima, hay quien lo hace cuando una mísera gota colma un vaso enorme de mierda y salpica a todo dios. Yo creo que cuanto menos lata el corazón por gilipolleces, más viviremos, porque las hayamos padecido o no (espero que no, nadie), solo con pensar en desgracias ajenas, problemas de verdad, uno se da cuenta de que los mayores problemas de las vidas cotidianas de la gran mayoría son simplemente eso, estupideces.

Porque al final pesa mucho más una sonrisa que una lágrima (a no ser que sea de felicidad; entonces su valor y peso son infinitos), y es mucho más hermosa y trascendente, y simple y perfecta. Dediquémonos a sonreír más y a poner menos caras de mala hostia, y sobre todo, aquellos días en que no logramos encontrarle el sentido a la vida, tan solo compartamos tal sentimiento con la persona que esté a nuestro lado, porque si tampoco lo hace ya seremos dos, y así el veneno se diluye más fácilmente, pero más que por eso, porque quizá pueda darnos esa palmadita en la espalda, pueda dedicarnos esa sonrisa que nos empujará en la dirección correcta, en la de la respuesta, y tal vez mañana sea uno mismo quien ayude a un igual a hacer lo mismo.

En fin, que menos modas negras, absurdas e insultantes, y más fijarse en la belleza que existe en la cotidianidad –sí, hay más en lo espontaneo, lo extraordinario e incluso en lo caótico, pero también en el día a día–, que aunque esté algo escondida, si uno sabe mirar, la ve con claridad.

Salva Alberola

DE ASALTOS Y OFENSAS

   Asalto: 1) delito caracterizado por la violencia usada bien para conquistar una guarnición o lugar estratégico bien contra las personas, generalmente para robar sus pertenencias y a punta de navaja u otra arma; 2) cada uno de los tiempos que componen un combate de boxeo; 3) táctica militar usada en distintas batallas. De la misma manera existen los carros de asalto o tanques, el fusil de asalto, diseñado para el combate; asimismo se asalta un banco para robar el dinero o las joyas que guarda y, sí, también se asaltan capillas, sacristías o iglesias para robar los objetos de valor que haya, entre otros la imaginería y hasta el “cepillo”.

    En 2011, en el marco de unas protestas y manifestaciones con motivo del día de la mujer, un grupo de estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid entró (sí, entró) en la capilla del campus para hacer ver que esta no debía estar ahí, pues es una universidad pública, laica y aconfesional. Al grito de “fuera los rosarios de nuestros ovarios” -pareado desafortunado y soez- surgió entre el grupo una chica que se quitó la camiseta y mostró el torso con el sujetador puesto (en ningún momento se aprecia que se lo quite y muestre los pechos).

    Pero años después esa chica ha pasado de estudiante a portavoz de la alcaldía de Madrid. Y es en este momento cuando se desencadenan las hostilidades hacia Rita Maestre, que así se llama. Desde todos los ámbitos: político, mediático y religioso. En el político, desde la oposición en el consistorio hasta el ministro del Interior, pidiendo su dimisión por semejante insulto a la religión católica; en el mediático van más allá: pasan del insulto al atentado a dicha fe; en el religioso, le añaden (sí, sí, aún más) el agravante de haber hecho eso dentro de la capilla y con el capellán en su interior.

    Como resultado de todo esto, el pasado mes de febrero, en el marco de una cruzada sin cuartel contra todo lo que huela a Ahora Madrid -era cuestión de tiempo- llegó la querella; en concreto del Centro de Estudios Jurídicos Tomás Moro y de AES (Alternativa Española –curioso cómo se parece a FAES), partido este cuyo presidente de honor fue Blas Piñar y cuyo secretario general actual es Rafael López-Diéguez, antiguo militante de Fuerza Nueva.

    Ambas asociaciones, también muy ofendidas por semejante y bochornoso espectáculo, pretenden que se juzgue y acuse a la Sra. Maestre de un delito de “atentado contra los sentimientos religiosos” y, en el colmo del surrealismo, piden nada menos, un año de cárcel para ella. Pero en las imágenes que muchos hemos podido ver no se advierten insultos, descalificaciones o falta de respeto a nada ni nadie.

    Sin embargo, a todas estas personas que se sienten insultadas en su moral nacionalcatólica nunca las he visto denunciado otros casos, incluso más deleznables: ¿Dónde estaban el ofendido clero, los indignados políticos y los rabiosos medios de la caverna cuando se dieron los datos de las mujeres asesinadas por violencia machista en España en los últimos quince años -cerca de 900? ¡Ah, no! Que según el obispo Reig Pla “las mujeres no deben tener derecho a voto pues eso les permite tener libertad para pensar por sí mismas”.

    ¿Por qué no se indignan cuando una mujer tiene que abortar, generalmente a su pesar? Pues no existe tal ofensa ya que para algún prócer de la Conferencia Episcopal el aborto es “un aquelarre diabólico”. Tampoco les veo rasgarse las vestiduras cuando diariamente mueren decenas de sirios que huyen de una guerra devastadora, incluidos muchos niños. Pues no es menester rasgárselas dado que monseñor Cañizares nos ha dicho que “no son trigo limpio”.

    En fin, no les veo rabiar de dolor y asco cuando en el seno mismo de la Iglesia se han dado, y siguen dándose, casos de pederastia cuyos presuntos culpables no sólo siguen en libertad, sino que se les justifica aduciendo que “son los propios chavales, los adolescentes o niños, los que van provocando con sus comportamientos”, según el obispo de Tenerife.

    Creo que la Iglesia  debería tomar conciencia de lo verdaderamente importante en mi opinión: soltar las amarras que la atan al Concilio de Trento y llegar de una vez por todas al siglo XXI sin perder su razón de ser, por supuesto. Que no es otra que educar en valores -cristianos en este caso- pero no en dogmas de fe y predicar con el ejemplo; y es que ya lo dijo el clásico: “con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho”.

Moska

ESOS “ROJOS” PELIGROSOS

   Incluso antes de que empezara la campaña electoral para las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2015 ya se comentaba –lo recordarán- el peligro, el caos que supondría que ganara el “tripartito” compuesto por Compromis, Podemos y Psoe. En conversaciones de ascensor, en el autobús o en el mercadito oíamos constantemente que si “estos” llegaban a la alcaldía se lo cargarían todo, como si de un “bull-dozer” se tratara.

    “Con la bonita que ha dejado la ciudad Rita”, decían; “ahora Valencia está en el mapa debido a la Fórmula I o la Copa del América”, gracias a Rita, comentaban. “Y si entran <<estos rojos>> acabarán con todo”, vaticinaban. Oíamos cosas como que iban a cargarse la cabalgata de los Reyes Magos; sin embargo, esta se ha celebrado e incluso, en el transcurso de la misma, se leyó un fragmento del evangelio según San Mateo.

    También iban a dejarnos sin las Fallas, nuestras mundialmente conocidas fiestas josefinas. Hemos llegado a oír que ¡sólo se iban a disparar “mascletaes” los últimos cuatro o cinco días de fiestas!; que desde primeros de mes era un gasto demasiado elevado; pero la realidad es que se mantienen los disparos desde el día 1 y no sólo; ha habido un disparo el pasado 29 de febrero para intentar que la UNESCO nombre las Fallas como “bien inmaterial de la Humanidad; y no sólo; el concejal de fiestas, Pere Fuset, sí, ese “radical antisitema” que nos iba a dejar sin tradiciones, ha conseguido firmar un convenio con TVE para retransmitir los actos más relevantes de estas fiestas, empezando por la “Crida”.

    Que nos iban a arruinar a todos lo hemos escuchado cansinamente durante demasiado tiempo, aunque ha quedado demostrado que no ha sido así; se me ocurre que es todo lo contrario, pues la peatonalización del entorno de la Lonja y el cierre al tráfico de la plaza del Ayuntamiento el último domingo de cada mes han permitido que hosteleros y comerciantes vean incrementadas sus ventas dado que la afluencia de público es masiva. Y como lo que se pretende es hacer una ciudad precisamente para las personas, más habitable, se están ensanchando las aceras para minimizar en lo posible los efectos del vehículo propio en el centro de la ciudad.

    Y en el colmo de los despropósitos y de las ideas descabelladas a “estos perroflautas” se les ha ocurrido que los ciudadanos participemos en las decisiones y actuaciones del consistorio. Han pensado que podemos –y debemos- votar por barrios y distritos en qué obras e infraestructuras hay que gastar siete millones de euros del presupuesto de la ciudad. Es decir ¡cuentan con nosotros! De locos.

    Es fácil suponer que los anteriores legisladores no permitirán tamaña ofensa, es más, que recurrirán al Supremo o, mejor aún, al tribunal de Derechos Humanos de la Haya, para acusar a estos “populistas y extremistas” de izquierdas de atentar contra el modo de vida de aquellos inquilinos, caracterizado por la megalomanía, el despilfarro, mordidas del 3% y corrupción a “mogollón”; no vaya a ser que los ciudadanos podamos tener más libertades y mejor calidad de vida. Juzgue el lector.

Moska

FUNCIONARIADO EJEMPLARIZANTE

Desde la Dirección General de Centros docentes de La Generalitat Valenciana se nos pide, a todos los funcionarios docentes e interinos, declarar no haber sido condenado por ningún delito contra la libertad e integridad sexual y autorizar a la Generalitat Valenciana a hurgar en nuestros datos.

Siempre que hay que tomar una medida aleccionadora y ejemplarizante ahí estamos los funcionarios y funcionarias. ¿Quiénes mejor y más fáciles de controlar? Porque me pregunto: ¿acaso van a hacer firmar este documento a todas las personas que en su trabajo se relacionan con menores? ¿Han pasado esta petición al clero, a los catequistas, a los profesores y profesoras  que dan clases particulares, a las personas encargadas de las actividades extraescolares? ¿Quizás van a averiguar si los entrenadores y entrenadoras de los gimnasios están en esta lista negra?, ¿van a exigir lo mismo a todo el personal de los colegios privados y concertados?, y ¿por qué sólo al personal docente?, en los centros educativos también trabajan más personas que están en contacto con menores.

No tengo ningún problema en firmar ese documento, es más, me siento muy tranquilo y muy orgulloso de no tener la más mínima mancha en mi expediente moral, y me parece que la lucha contra la pederastia y cualquier otra forma de abuso sexual, hacia menores y entre personas adultas, debe ser implacable; pero cuando las cosas se hacen de esta manera, cuando se acude una vez más al funcionariado como presa fácilmente controlable del gran hermano que padecemos, parece que es una medida de cara a la galería para marcarse un tanto en lo social, sin que la medida en sí vaya a solucionar el verdadero problema.

Juan Díaz Almagro

NO CUADRAN

   Según el diario El País del pasado 18 de febrero en su sección de economía, la deuda pública española ha crecido durante el mandato de Rajoy en 326000 millones de euros, lo que deja la deuda total en 1 billón sesenta y nueve mil ochocientos setenta y seis millones, aproximadamente 667.000 millones más que en 2008. Cierto es que en las dos legislaturas de Zapatero la deuda creció más; en concreto en 359000 millones y que casi la duplicó en su 2ª legislatura -del 35% en 2008 al 65% en 2011; pero Rajoy lo ha hecho en ¡tan sólo cuatro años!

    ¿Cómo se dispara dicha deuda en estos años hasta llegar al 100% del PIB? ¿Cómo lo han hecho? ¿Dónde está ese dinero? O, mejor aún, ¿en qué se lo han gastado? Según este mismo diario se debe, entre otras razones, al rescate bancario, al FLA (Fondo de Liquidez Autonómica) y aportaciones a países que, como el nuestro, han sido rescatados, como Grecia, Portugal o Irlanda, pero sin facilitar, en este último supuesto, cantidad alguna.

    ¿Estas razones son suficientes para explicar esa cifra tan desmesurada? Se me antoja que no, que hay algo más. Mi madre siempre me dijo que “si gastas más de lo que ingresas tienes pérdidas”, es decir, tengo deudas. Por lo tanto ¿qué gastos ha tenido el gobierno o qué ha dejado de ingresar para llegar a este extremo? (Días después de la publicación del artículo de este diario se publicó un informe en el que se aseguraba que en los cuatro años de gobierno de Rajoy se defraudó en España una cantidad muy similar al incremento de la deuda: alrededor de 360000 millones, “casualmente”).

    Porque haciendo unos pequeños cálculos sale que durante la última legislatura la deuda ha crecido a razón de unos 81500 millones anuales; o, lo que es lo mismo, cada español, desde el recién nacido al abuelo más decrépito, debe anualmente 1850 euros; por todo esto veo que hay algo en la economía española que no cuadra. Alguien podría argumentar que también se debe a los intereses de la deuda, que son muy altos. Pero supondrían ¿cuántos? ¿40000 millones? ¿y el resto?

 Y todo esto a pesar de los recortes y los esfuerzos que nos pidieron: “los españoles debemos apretarnos el cinturón”, nos decían; recortes excesivos en sanidad, educación, ayuda a la dependencia…; recortes brutales también en los salarios de todos los ciudadanos, trabajadores por cuenta ajena o funcionarios, congelación de las pensiones, retirada de las pagas extras. Mientras desde Bruselas aún nos exigían más ajustes y recortes. ¿Para qué? ¿Para que alguien se lo lleve crudo, a nosotros nos terminen de arruinar y la deuda vuelva a crecer?

    Insisto, las cuentas no cuadran, por lo que si algún economista serio lee este articulo le agradecería que escriba otro aclarando todas las dudas que han surgido.

Moska

Marzo ya no es lo que era

El que ahora es el tercero en nuestro calendario y antes fuera el primero en el de los romanos, siempre ha sido para mí uno de los mejores meses del año. Dedicado a un dios guerrero pero también protector, marzo en nuestras latitudes suele ser un periodo cambiante y primaveral en el que la luz vuelve a ocupar el sitio que nunca debió arrebatarle el otoño y en el que la fragancia del azahar impregnaba el aire de la tarde.  

Y así había sido durante muchos años hasta que alguien empezó a confundir las calendas con los idus de marzo, mejor dicho, no “alguien” en abstracto sino los falleros. Progresivamente y cada año un poquito antes, lo que constituye la parafernalia fallera: cables, luces, vallas, tarimas, altavoces, sacos de arena, carpas, etc., van apareciendo por nuestras calles, así como quien no quiere la cosa, a la vez que van obstaculizando nuestro paso a pie o en vehículo (no quiero ni pensar lo que será ir en silla de ruedas), de tal modo que los inconvenientes que antes duraban una semana ahora se prolongan por un mes. Puede que en algunos barrios no se tan exagerada la cosa pero les aseguro que en el mío comenzaron a colocar cables, postes y luces a mediados de febrero, vallas a finales del mismo mes y, aunque todavía no están montadas las carpas, unas cintas de bandas rojas y blancas amenazan ya a los escasos vehículos que se atreven a asomarse por aquí para que tengan claro lo que sucederá si siguen empeñados en invadir el espacio que los falleros consideran su territorio. 

Utilizo poco el coche en estas fechas pero desde mediados de febrero intento esquivar puntos conflictivos para entrar o salir del garaje, buscando las escasas pero más seguras rutas alternativas. Cuando empieza marzo dejo de reciclar residuos porque los contenedores de papel y plástico cada año son retirados de casi todo el barrio. Este año además la primera mascletá no ha sido el día 1 de marzo sino que empezaron el día 27 de febrero, digo yo que será para abrir boca.

Y con ser mucho, lo peor de todo no es la falta de consideración de los falleros, que atenta contra la libertad, la tranquilidad y la vida normal de los que pretendemos seguir con nuestra marcha, ni tampoco la invasión de gente en este barrio campeón de bombillas y saraos, nada de lo que he mencionado, ni siquiera el ruido ni cualquiera de las molestias es comparable a lo que yo considero el peor de los tormentos de marzo: el olor a refrito de las churrerías que se impone al de la flor de los naranjos, incluso al de la pólvora. Los temidos churreros, esos sí que tomarán la ciudad dentro de poco para hacer de mi barrio un lugar pestilente del que no habrá más remedio que salir huyendo si no quieres morir de asfixia. Desconozco el motivo por el que se empezó a confundir churras con merinas, es decir no entiendo cómo se ha podido pasar de vender deliciosos buñuelos de calabaza en discretos puestecitos situados en lugares estratégicos, a instalar barracones de feria con toldos, farolillos, mesas y sillas en casi cada esquina. El año pasado en un radio de escasos 100m desde mi casa había 8 establecimientos churreros, y que no se le ocurra a nadie hacer asados argentinos, fabadas, parrilladas de mariscos o cualquier otra cosa aromática porque, como tenga éxito el negocio, la mezcla de efluvios puede ser mucho más exótica y repugnante. Ya pueden espabilarse los naranjos, ya puede ser intenso el perfume de las flores porque como le pregunten a cualquier turista a qué huele Valencia en fallas veremos cómo definen lo que les dicta su maltrecho olfato.

Forastero: cuídate de los idus de marzo.

María Valeska

RÍAS DE FANGO

Para poder explicaros lo que sentí hace unos días tras escuchar unas declaraciones que cuestionaban la actitud de muchísimas personas que lo están pasando muy mal, comenzaré recordando un par de artículos de nuestra Constitución que seguro conocéis:

Artículo 40.-1. Los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco de una política de estabilidad económica. De manera especial realizarán una política orientada al pleno empleo.

Artículo 47. Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.

Pienso que estando estos artículos tan cerca desde el año 1978 (en el ejemplar que guardo en casa, solo una página les separa), podrían andar de la mano, enamorarse y, mientras puedan, procrear, y darnos así el fruto de la coherencia. Me explico: debería ser normal disfrutar de un techo, poder salir adelante con nuestro trabajo y vivir dignamente.

¿Qué ocurre si las políticas no son todo lo buenas ni certeras para acercarnos al pleno empleo? Cuando el paro es un paro que en multitud de casos (jóvenes de ambos sexos, mujeres, mayores de 50 años) fosiliza a las personas. Al contrario que los fósiles, las personas comen, sienten, tienen hijos y buscan esa dignidad que los artículos mentados, a priori, deberían garantizar. Como todos sabemos, por desgracia y en la práctica no es así.

Si además de esto, elegimos en su día, en uso de nuestra libertad, comprar una humilde vivienda cuya hipoteca supone una cuota mensual, en muchos casos, similar a la que representa un alquiler. En resumen, cuando falta el trabajo (no las ganas de trabajar), se encuentra uno con la calle más triste de su vida, habitada por parados con hijos y, en casos, con dependientes a su cargo, bajo un cielo raso que asusta. Una calle en la cual no encontramos, o lo hacemos a duras penas, los artículos de primera necesidad y donde los artículos 40 y 47 antes citados quedan reducidos a decorativas fachadas que ocultan un interior con “aluminosis”.

Quizá lo normal, vista nuestra contrastada “irresponsabilidad”, según algunos, en este mundo de unos pocos, sería que buscásemos la ayuda de extraterrestres que habiten estrellas de otro sistema, no del nuestro. Puede que la empatía aumente con la distancia. Aquí, en nuestra realidad un par de semidioses la perdieron cuando se empadronaron en el Olimpo, y no se dan cuenta de que el verdadero escenario de la vida es aquel en el cual, con menos decibelios, la mayoría tiene que ganarse a diario los garbanzos para el puchero. Son tan responsables que se atreven a criticar a los que más jodidos están, tienen una “ría de fango” en lugar de venas, solo fango que hace que todo les resbale e impide que su ego pueda poner los pies en suelo firme y así acercarse a los demás. Johann Wolfgang Goethe dijo: “somos todos tan limitados, que creemos siempre tener razón”. Yo me atrevo a añadir: incluso si la distancia que separa a algunos de determinados problemas, de los que tan gratuitamente opinan, debe medirse en años luz.

A lo que voy, no quiero extenderme más. Para mí, Alaska y “El Canut” son: el estado más grande de los Estados Unidos y un juego tradicional valenciano que nació en la época de los árabes, nada más. Y otra cosa: Cinco horas con Mario es una novela del escritor  Miguel Delibes, incluida entre las mejores novelas en español del siglo XX. Estar más de cinco horas con Mario, no es recomendable… a los hechos me remito.

Entonces, ¿cómo cumplen con sus responsabilidades aquellos que no encuentran sus derechos en esta sociedad tan onírica para otros? ¿A quién se dirigen o a qué se aferran todas esas vidas que se apagan a diario y que a muchos parece no importar nada?

Todos los días amanecen con vidas anónimas privadas de la mínima dignidad, vidas que van quedando sepultadas entre el “fango” de críticas sin sangre y tanta indiferencia disfrazada de silencio.

            Manuel Romeu

SER UNA AMANTE

Sin ninguna duda este recién estrenado siglo es el de la soledad. Aunque los medios a nuestro alcance sean cada día más sofisticados y podamos relacionarnos con mucha gente al mismo tiempo y sin salir de casa, cada día estamos más solos. Si a esto añadimos el estar en una edad avanzada, con varios divorcios en tu cuenta personal, tu condición de mujer y que tus hijos, que tantas horas ocupaban de nuestro tiempo, han volado del nido, la soledad se multiplica exponencialmente.

En estas circunstancias lo peor que te puede pasar es tropezar con uno de esos especímenes que se prodigan por este mundo que, con dulces palabras y gestos de deseo, crees que te ayudarán a sobrellevar la soledad. Llenan tu cerebro de halagos para que caigas en sus redes y poder utilizarte cuando ellos te necesiten.

Como este tipo de relación no tiene un nombre especifico, te llaman amante, aunque el diccionario de La Real Academia no rece en esos términos.

Este tipo solo te busca cuando no tiene un plan alternativo que le seduzca más, o cuando quiere que lo saques a pasear y por supuesto pagues el gasto. Nunca te pregunta por tus problemas y mucho menos por tus sentimientos. Eres tú la que debes preguntar y escuchar los suyos, animarlo, consolarlo, entretenerlo y estar disponible para cuando llama o aparece. Sin ningún pudor puede dejarte apartada de cualquier evento de su vida, te esconde, cuando se tropieza contigo en un lugar público te da trato de conocida, como mucho; si le suena el teléfono estando contigo miente de con quién está y dónde, sin la mínima consideración de que hasta qué punto puede eso llegar a doler.

Las amantes podemos estar horas esperando a que nos llamen, buscar una buena excusa para llamar, emplear mucho tiempo en el arreglo personal solo para gustarle, interesarnos por temas que a él le interesan, soportar salidas que nos aburren e incluso nos dan miedo, justificar sus actitudes en todo momento. Somos capaces de cambiar nuestros hábitos en la comida, no fumar si el no fuma, dejar nuestros hobbies a un lado y abrazar los suyos… hasta el punto de no vivir tu vida, solo la suya.

Sabes que no conduce a nada, que las cosas no van a cambiar. Con cada frustración, con cada disgusto, tomas la decisión de terminar, estás convencida de que puedes, pero no lo consigues. Vuelve a llamar, no te sientes capaz de decirle lo que piensas, lo que te pasa, por temor a que se enfade o porque no quieres mostrarle tu debilidad, además no va a entender de qué hablas, no entrará al trapo, le quitará importancia y con un giño o un achuchón ya estarás pillada de nuevo. Intentas mantenerlo a tu lado haciéndole costosos regalos y siendo útil en cualquier cosa que necesite.

En los momentos de mayor dolor barajas la posibilidad de poner tus afectos en otra persona; dicen que un clavo saca a otro, pero no puedes y no sería justo. No puedes hacer a otro lo que te están haciendo a ti, nadie merece eso. Amplias tus relaciones hasta que tu cuerpo no aguanta solo por mantenerte ocupada y no pensar en él, intentas pasarlo bien sin que esté presente y a veces lo consigues, incluso es tranquilizador estar en un ambiente donde nadie te hace daño, con amigos que te aprecian por lo que eres, que te dan el cariño y la compañía que tanto necesitas. Pero cuando te quedas sola tus pensamientos vuelven a él. Miras el teléfono por si te ha llamado, te sumerges en pensamientos que te vuelven a destruir, pasas unas horas de luto y de auto consuelo y cuando crees que vas a poder superarlo, te llama, aparece y vuelta a empezar.

Pienso que si de verdad fuera una amante al uso sería más fácil. Si yo tuviera un marido o él una esposa supongo que lo llevaría mejor. Por lo menos las ausencias y los silencios estarían más justificados, aunque el daño que causaríamos sería injusto, porque esta situación resulta muy dolorosa y sobre todo absurda, ¿no creen?

Aurora de Toro