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L’Ombra della sera

Absolutamente decepcionada y sin ánimo para afrontar de nuevo lo que nos espera, mi forma de protestar, por la incapacidad manifiesta de algunos para ponerse de acuerdo, será la de no mencionar nada que tenga que ver con la política hasta pasado el 26 de junio próximo. Hay demasiadas cosas en el mundo por las que creo que vale la pena interesarse, como para seguir dando vueltas a lo mismo.  Por esta razón me gustaría compartir con ustedes una experiencia reciente de viaje en el espacio y en el tiempo. 

Al sur de Toscana, siete siglos antes de nuestra era, la civilización etrusca, establecida en el valle de Chiana, fue la primera en cultivar sus tierras de forma intensiva; de su tradición ganadera vacuna parece que todavía perdura la raza Chianina, que produce una excelente carne que aconsejo probar a quien visite la región.

Los tuschi, como ellos se llamaban a sí mismos, conocidos en la Antigua Grecia como los tirrenos, y por nosotros como los etruscos, dominaron el territorio entre el río Arno, el Tíber y el mar Tirreno durante casi siete siglos. Su riqueza surgió de su capacidad para el comercio y sobre todo para procesar los minerales, en un momento en que el uso de la moneda se generalizaba. Su mayor debilidad quizás fuera que nunca llegaron a ser una nación unida y fuerte sino un conjunto de ciudades-Estado, que peleaban y se traicionaban entre ellas; aunque sin duda su principal problema fue que un poblado vecino, llamado Roma, no estaba dispuesto a compartir el poder con nadie, como suele suceder con los grandes imperios.

Etruria no fue nunca un país, como tampoco la Grecia clásica, sino un conjunto de ciudades que compartían lengua y cultura. Aun así los etruscos dejaron profundas huellas que hoy confundimos con las de los romanos; sin ir más lejos, uno de los símbolos emblemáticos de Roma, la Loba Capitolina, es en realidad una escultura etrusca.

Entre ondulantes colinas, muchas de aquellas urbes pueden visitarse todavía: Volterra, Cortona, Arezzo, Perugia, Viterbo, Orvietto… Los frescos de las tumbas etruscas y la cerámica representan una infinita fuente de información sobre aquella civilización, sobre su vida cotidiana, sus viajes, sus banquetes, sobre el papel de la mujer y especialmente sobre su deseo de trascender a la muerte. En cualquiera de los museos etruscos de estas ciudades podemos hoy contemplar los numerosos sarcófagos de piedra o terracota cuyas figuras plasman en la serenidad de sus miradas y en lo que hoy conocemos como la “sonrisa etrusca”, todo un compendio de vida.

Pero más aún que los famosos sarcófagos para mí han sido reveladoras las estatuillas votivas, generalmente de bronce, conmovedoras por su modernidad y por su relación profunda con el arte moderno. Las figuras son casi filiformes, muy esquemáticas y con cabecitas diminutas pero perfectamente dibujadas. Esas figuras puede que representaran para los etruscos una comunicación con el más allá, una forma de establecer contacto con el alma del difunto. Incluso Giacometti habría dicho a su gran amigo Jean Genet que le gustaría hacer una estatuilla y enterrarla, para que sólo fuese descubierta cuando nadie más se acordara de él y cuando las huellas de su nombre hubiesen desaparecido. Una hermosa forma de cruzar el umbral de la eternidad, ¿quién sabe si al final no lo hizo?

El Museo Guarnacci, en Volterra, alberga una de las grandes colecciones etruscas. Su obra maestra es una escultura del siglo III a. de C., de 57 centímetros, que representa una figura humana rectilínea y alargada, con los brazos pegados al cuerpo, rematada por una cabeza de rasgos perfectamente trazados. Apareció en el siglo XVIII, y la leyenda dice que un campesino la utilizó durante años como atizador. Fue el poeta Gabriele D’Annunzio quien la bautizó L’ombra della sera (La sombra del atardecer). Fue una de las principales fuentes de inspiración del escultor suizo Alberto Giacometti, una relación que exploró  hace unos años la Pinacoteca de París con la muestra  que se llamó “Giacometti y los etruscos”. Otro puente directo entre los etruscos y nosotros.

Maria Valeska

PUTO POSTUREO

¿Qué pasa con el postureo? Sí, sé que hace mucho tiempo que dicho término está de moda, pero últimamente parece estar consumiendo a más de uno a ritmo vertiginoso. Intoxica, consume y releva la auténtica meta de aquellos que son presas de su facilona maldad. Esto es, llevado al extremo, aquel que acaba aparentando en lugar de hacer. Ejemplos: un tío o tía que escribe, o dice hacerlo, y cuyo Instagram está petado de fotos en las que supuestamente se le ve escribiendo. Habrá más de uno que lo haga y que también le dé al teclado, bien por él, pero también habrá demasiados que perderán el tiempo con ese dichoso postureo en lugar de escribir realmente. Yo mismo tengo alguna foto así en mi cuenta de Instagram, la cual hace dos meses que no actualizo, y aquí estáis, leyéndome. El punto sería: menos fotitos y más escribir, cojones. Es muy sencillo salir una noche por el Cedro (Valencia) y ver a alguien sentado en alguna terraza o en el interior de un pub, con una jarra, un cubata o lo que sea delante, y sacándole diez mil fotos hasta que la composición y el mágico filtro dan un resultado óptimo. Es esta persona la primera que pondrá en la descripción algo como “Esta noche fiesta loca” o “Fiesta hasta el amanecer” o “Dándolo todo” o “Vamos a acabar borrachísimos y en casa ajena y llegaremos a la nuestra pasado el mediodía sintiendo que hemos acumulado tantas epicidades que casi nos ha explotado la cabeza”. Sí, pero lo normal es que sean estas personas las que, tras sacar infinidad de fotos y haberlas subido, y tras haber tardado una hora en meterse una copa aguada y asquerosa, a las dos de la madrugada estarán en camita creyéndose los reyes de la noche. Menos fotos y más salir y disfrutar.

Que sí, todo está bien en la medida justa, y el que es auténtico no está de más que lo retrate en las redes sociales y lo comparta con sus amigos y seguidores, eso está muy bien, pero nunca hay que intentar aparentar por encima de todo, o peor todavía, tratar de aparentar lo que no se es. Cada uno que viva su vida como guste y solo de ese modo conseguirá ganarse amigos y seguidores fieles igual de auténticos que él; de lo contrario se venderá y solo la falsedad ocupará una cotidianidad que acabará por destruirle, al no estar a la altura de lo que él mismo se habrá propuesto alcanzar sin motivación real alguna.

Salva Alberola

Mi Madre

Ella me enseñó todo lo que se. Ella me enseñó a ser una mujer, me enseñó incluso a trabajar.

Es un ejemplo a seguir, nunca se rinde. A pesar de haber vivido las experiencias más horribles para el ser humano, aún tiene fuerzas para levantarse cada mañana y levantar el mundo (para mí) como lo hace. Y lo consigue.

Podría decir que me parezco a ella, pero solo una tercera parte.  Me encantaría tener sus agallas, y su don para sacar sonrisas allá donde va. Su paciencia y su saber estar. Pero sobretodo me gustaría ser tan inteligente como ella.

Será que es mi madre, pero es muy fuerte que tenga razón en todo. (¡ay mama con lo pequeñita que eres!).

En mi caso ha ejercido de casi todo, de madre, de padre, de amiga, y de ojeadora (jaja). Lo de ojeadora es porque siempre les daba el visto bueno a todos mis novios. Siempre le parecían bien, y siempre presagiaba lo que luego pasaba. (¡Que madre esta!)

He pasado toda mi vida con ella y ahora que “he volado del nido” la echo mucho de menos, nadie se hace una idea, yo creo que llega a ser algo sobrenatural.  Pero que nadie piense que la echo de menos para que haga la faena de la casa, que seguro que cuando lea mis palabras se reirá y dirá que ¡ella lo hacía todo!  (lo cual es una verdad como de aquí a Lima). Tendría que haberme esforzado más cuando estábamos conviviendo juntas, me siento muy culpable ahora que me toca hacer las tareas y tomar las decisiones a mí. Se me ha ido de las manos.

Tenemos recuerdos juntas de todo tipo, recuerdos por los que volvería a nacer para vivirlos. Es la persona con la que más me he reído en este mundo, cualquiera que la conozca lo sabe.

También creo que es con la que más he llorado. Ella dijo algo así como que hemos vivido momentos muy duros por la pérdida de personas importantes y cambios bruscos de vida pero que siempre hemos estado juntas por amor. Opino lo mismo.

Creo que es un bonito homenaje en el día de la madre, que preside este mes, y como contestación a su artículo publicado en marzo del pasado año en El Inconformista nº 38.

Solo me queda decirte que lo has hecho muy bien. Gracias por todos esos momentos en que has reído y llorado conmigo, gracias por haber hecho de mi lo que soy, y recuerda siempre, que te quiero con locura mami. Por tres vidas más junto a ti.

(Marta, Los Viveros)

UN DIA EN L´HORTA (2)

La terraza del bar seguía abarrotada de gente y de alegría, porque era sábado por la tarde, y unos cuantos veníamos de celebrar el cumpleaños de los gemelos a mediodía, con una excelente paella que nos hizo el propio Luis.

El ambiente se aderezaba con los comentarios sobre la verdadera celebración, la buena, que se estaba preparando para esa noche en un restaurante del pueblo vecino, al cual asistirían más de treinta o cuarenta personas. Después todos acudirían a un pub cercano.

Ese era el motivo por el cual los gemelos llevaban ya dos días discutiendo animadamente sobre la idoneidad de los locales donde pretendían celebrar su cumpleaños, y sobre quien debía ir o no, en función de si iban otros. Ellos de por sí ya eran vehementes en público. Las drogas y el alcohol hacían el resto…

Algunos de quienes ya habíamos asistido a la paella por la mañana teníamos claro que no acudiríamos por la noche, por una especie de responsabilidad, que nunca imaginé que casi acaba con nuestras vidas…

En cuanto se marcharon todos al pueblo vecino nos bebimos las últimas cervezas y decidimos regresar a casa, de forma “responsable” … el problema fue que mi amigo Totes, a la tercera rotonda cogió mal una curva en bajada, derrapó el coche, y empezó a dar vueltas de campana hasta que un bendito árbol lo frenó, dejándolo panza arriba.

Lo que sucedió después nos hizo pensar que teníamos que haber ido al cumpleaños mil veces. Vecinos, policías, todos acudieron inmediatamente a socorrer…a hacer soplar al conductor y a quitarle el carné por un tiempo…El coche siniestro total claro.

Paradojas de la vida… tanta responsabilidad quería… que tenía que haber ido al cumpleaños por la noche, y haber vuelto de día…

Un pueblerino (La Eliana)

El ángel exterminador – La mística irreverente

Se muestra en forma de aparente irreverencia, pero en el fondo es una película mística. Lo que sucede con la burguesía ilustrada, con el hombre de ciudad cuando de repente le cortan el agua y se ve en una situación de aislamiento. Entonces nace la bestia que lleva dentro (un oso).

Afortunadamente la Providencia les envía tres corderitos que tienen que sacrificar con sus propias manos, en perjuicio de su dignidad y su etiqueta.

Nos hace creer que es una irreverencia, pero en realidad nos trasmite la palabra de Dios. Esto lo consigue con los movimientos de cámara que te llevan de un lado a otro en un vaivén continuo de imágenes que se suceden y te conducen sin que sepas adónde, hasta que aparece un plano subliminal (muy breve), como una revelación.

Los personajes terminan invocando las palabras mágicas de los masones y recurriendo a la brujería (con las patas de una gallina).

Como no podía ser de otro modo, las revoluciones comienzan desde arriba y cuando nuestros exquisitos comensales celebran con el pueblo su liberación del sortilegio, la historia se repite y no pueden salir del templo.

Con la imagen del cordero no quiere decir que sean borregos los que siguen las religiones. Lo que ocurre es que los corderos son el maná que envía Dios al pueblo elegido.

En cuanto al título: el ángel exterminador. Hay tres puertas: una puerta del Ángel, otra puerta de la Virgen, y otra puerta de un Santo con aspecto de fraile. Esto se puede interpretar como que fueron a un chamarilero donde encontraron un armario con esas tres figuras. El retrete es el Ángel, los amantes secretos que se acaban suicidando, lo hacen en la puerta del Santo. Y la Virgen debe ser el cementerio donde meten los cadáveres. Puede interpretarse como una alegoría de la Trinidad. Entendido de una manera amplia, podría ser: el nacimiento, la supervivencia y la muerte.

El refinamiento nos impide ver lo bestias que somos.

La gente cree que se está metiendo con el catolicismo. Se está metiendo con una parte de la civilización, con el progreso. Al final la magia se trasmite a unos elegidos y, en segunda instancia, se trasmite al pueblo.

Finalmente, el rebaño que acude a la iglesia es más abundante. Cada vez necesitamos más a la Providencia. Cada vez tenemos más miedo.

por Peter Norit

Europa

    Hubo un tiempo en que Europa fue abierta, cosmopolita, multicultural; una verdadera tierra de oportunidades donde ciudadanos de dentro y de fuera podían prosperar sin temor salvo a su propia capacidad de trabajo. Cierto es que no existía el llamado acuerdo Schengen, pero podías viajar a cualquier país tan sólo con tu pasaporte, excepto en aquellos que todavía sufrían regímenes comunistas con las normas y la rigidez que imponía el Telón de Acero, donde te exigían un visado para poder entrar; como fueron las extintas Yugoslavia y Checoslovaquia, Hungría o Polonia.

   De Inverness a Zadar, de Lisboa a Praga, de Uppsala a Roma, los españoles que pensábamos que África terminaba en los Pirineos sentíamos cierta envidia sana de estas tierras pues su visita nos permitió comprobar de primera mano que estábamos muy lejos de equipararnos social, política o culturalmente.

   Me gustaba aquella Europa: de grandes viajes y hermosos lugares. Como la ruta del Loira, en cuyos márgenes podías visitar los castillos y palacetes más hermosos del país; Blois, Chenonceax, Azay-le-Rideau o Chambord son sólo cuatro ejemplos; aunque si alargabas el recorrido podías acercarte a la Bretaña y disfrutar del bosque de menhires de Carnac o de un pequeño pueblo de cuento de hadas enclavado literalmente dentro del mar como era Le Mont Sant Michel. De la misma manera que podías irte a Suecia y, si disponías de tiempo, cruzarla de norte a sur sin tocar tierra, pues era conocida como la región de los mil lagos (por cierto, ver el sol de medianoche no tiene precio). 

   Como he dicho Europa era multicultural, lo que permitió que una relación epistolar de varios años acabara en una visita de varios días a unos amigos daneses; ¿daneses? Por nacionalidad, sí; pero él es chileno, ella es del cantón alemán de Suiza y, sí, los hijos, daneses. Incluso los países comunistas, y a pesar de esto, eran distintos; ¿de qué manera se entendería, sino que el guardia que custodiaba la sede del parlamento húngaro en Budapest nos hiciera de guía para explicarnos los detalles históricos del edificio? 

   Podías, incluso coger autoestopistas (algo que ahora está totalmente prohibido) y llevarles de Trieste a Sarajevo sin problemas. Es más, para agradecerte semejante detalle te invitaban a comer en su casa, ¡y eran comunistas! O esa otra ruta que sigue el curso del Rin, desde su nacimiento en Suiza hasta su desembocadura en Rotterdam, cruzando la Selva Negra alemana y atravesando poblaciones tan magníficas como Heildelberg, Koblenz o Mainz (esta última, hermanada con Valencia). 

   Si, me gustaba aquella Europa. Pero no queda nada de ella salvo recuerdos. Nunca tuve muy claro dónde empezaba y acababa el continente europeo; a fin de cuentas, sus primeros pobladores entraron por los Urales y el continente americano está poblado en su mayoría por descendientes de europeos; sin embargo, ahora sí sé, desgraciadamente, dónde acaba; o al menos eso es lo que quiere Bruselas: poner límites y levantar vergonzosos muros. 

   No reconozco esta Europa en la que nos gobierna una Alemania, con su canciller Merkel a la cabeza, que impone sus políticas (como hiciera hace setenta años, pero ahora sin sangre). No me gusta un parlamento europeo cuyos dirigentes -la dichosa Troika- nos imponen, asimismo, reformas y recortes, en especial a los países de la cuenca mediterránea, mientras ellos se suben los sueldos.

   La Historia se estudia, entre otras cosas, para no olvidar los errores del pasado y, así, evitar caer en ellos de nuevo. Bueno, pues reniego de este continente que ha perdido con demasiada facilidad y muy rápidamente su memoria; ¿o es que nadie recuerda o ha leído lo que pasó durante y después de la Guerra Civil española o la 2ª Guerra Mundial? Hubo cientos de miles de emigrantes y refugiados europeos y ningún país limítrofe con Europa cerró sus fronteras como estamos haciendo nosotros de forma tan ruin y miserable. 

   Quiero dejar claro mi más absoluto rechazo a cualquier tipo de terrorismo, venga de donde venga y lo ejerza quien lo ejerza, pero algo estaremos haciendo mal los europeos para habernos convertido en los últimos años en objetivo de descerebrados y locos. Y es que una mala política exterior europea, sumada a la nula atención y al ninguneo a los que hemos sometido a los colectivos de inmigrantes y sus descendientes han sido el caldo de cultivo idóneo para “fabricar” caladeros de yihadistas. Por no hablar del abandono al que hemos llevado a miles de refugiados magrebíes, subsaharianos y, en última instancia, sirios. 

   Los países europeos, gobernados en su mayoría por partidos de derechas, no sólo están haciendo dejación de funciones con sus políticas restrictivas, sino que están permitiendo, cuando no alentando, el auge de partidos de ultraderecha que, además, están acaparando cuota de poder de forma alarmante en parlamentos e instituciones (prefiero la Hungría comunista que conocí a esta que repele a tiros a los refugiados sirios). 

   Urge, pues, un giro radical en nuestra forma de hacer las cosas; y eso pasa por atajar el problema de los refugiados, pero desde su origen; pasa por cambiar las políticas económicas ultraliberales por otras de corte keynesiano; pasa, en fin, por sustituir la políticas sociales por otras que no ahonden en tantos recortes y reformas simplemente para mejorar los números de las grandes corporaciones.  

   Mientras Europa siga mirándose el ombligo entre reuniones del Eurogrupo, del G-20 o del G-7, nunca se solucionarán los problemas. Señores políticos, ejerzan de tales o dejen paso a otros que tengan ideas y ganas de trabajar para las personas a las que Uds. ya no representan. Nos jugamos nuestro futuro y el de los refugiados.

Moska

Cuestión de prioridades

Mi primera intención este mes era hablarles de las deficiencias de la compañía aérea Vueling, en relación con un retraso de 12 horas sufrido recientemente por mí en un vuelo Roma-Valencia del día 1 del corriente. Digo que esa era mi idea, hasta que una imagen en televisión me aproxima de nuevo la realidad del verdadero sufrimiento: refugiados sirios tras una alambrada, refugiados sirios caminando con hatillos en la mano, refugiados sirios en un campo de refugiados…, imágenes y tragedias que se repiten desde hace ya varios años.

Solemos lamentarnos por cuestiones mucho menos trascendentales que la vida o la muerte, y en asuntos que afectan a grandes colectivos, como este de los refugiados sirios que son ya más de 4 millones, a gran parte de la sociedad de la opulencia le resulta bastante fácil volver la vista hacia otro lado para no cruzar la mirada con la de los que imploran ayuda. A mí este asunto me recuerda mucho a lo que debió ocurrir cuando pasaban los trenes cargados de gente hacia los campos de concentración nazis, tampoco entonces casi nadie escuchaba sus gritos, no sabían lo que sucedía ni cuál era el destino de esos miles de viajeros forzados.

A grandes rasgos y sin entrar en clasificaciones ni escalas, los valores de la humanidad son muy parecidos en todo el mundo: el bien, la honradez, la virtud, la solidaridad, el respeto, la libertad, la paz, la equidad, la verdad, la sabiduría, la justicia, la tolerancia, la felicidad, el amor, la belleza, etc. Dichos valores incluyen a todo ser humano independientemente de la latitud en que se encuentre ubicado, incluso a los individuos que no han reflexionado sobre ellos, sin embargo no resulta fácil ponerse de acuerdo sobre el camino para alcanzarlos. Hasta tal punto suscribimos estos preceptos que definimos los conflictos bélicos como justificables o ilícitos en función de que defiendan o no dichas reglas. La Revolución francesa agrupó algunos de los mencionados valores en los tres principios que conocemos: liberté, égalité, fraternité, y los circunscribió a sus fronteras y a veces también a los hijos de la patria, pero al menos planteó sus valores y los difundió.

Si existen recursos en la tierra para alimentar a todos sus habitantes, si existen bienes dispuestos para cobijarlos dignamente y para educarlos, si hay necesidades suficientes como para que cada cual pueda tener una ocupación digna, ¿a qué esperamos para empezar a trabajar en ello? ¿Qué de dónde sacamos los recursos? Evidentemente y de manera proporcional de los que más poseen hasta los que tienen solo un poquito pero lo pueden compartir. ¿Qué esto no es una idea nueva que es una utopía y que tiene hasta nombre? Ya lo sé, pero a veces parece que se nos olvidan las prioridades y lo urgente no nos deja ver lo importante.

Los españoles fuimos también refugiados y muchos no fueron precisamente bien acogidos en lugares tan próximos como del otro lado de los Pirineos, pero a otros los recibieron con los brazos abiertos en la mismísima Francia y en otros muchos países en los que ahora viven sus descendientes. Estoy absolutamente segura de que sus sentimientos hacia los países de acogida  no puede ser otro que el de amor y gratitud. Sólo los rechazados, los que han sido mirados con recelo, los que han sido devueltos a terceros países podrán percibir con animadversión a  quienes los hayan repudiado.

Salir de tu hogar y desarraigarte debe de ser muy duro, lo bastante como para que en el lugar al que llegas no te observen con desconfianza ni con desprecio, lo suficiente como para que pongamos los medios necesarios para que la acogida sea lo menos traumática y lo más cálida posible, justo lo contrario de lo que ahora estamos haciendo.

En los siguientes enlaces puede uno refrescar la memoria y ver el origen y la actualidad de los refugiados.

http://ecodiario.eleconomista.es/internacional/noticias/7066551/10/15/WhySyria-el-origen-de-la-crisis-y-guerra-de-Siria-en-10-minutos.html?gclid=CjwKEAjw0KK4BRDCiKHD5Ny8pHESJACLE620_KYcsfvMgiauKsl8wI8ytgODsw-ERJ7kzQY1oEiNFRoCXpTw_wcB  #WhySyria: el origen de la crisis y guerra de Siria en 10 minutos,  fecha 12-10-2015

https://www.youtube.com/watch?=_8zjqT3PeHs&oref=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3D_8zjqT3PeHs&has_verified=1  ‘Europa debe asumir su responsabilidad ante crisis de refugiados’, fecha 4-4-2016

https://www.youtube.com/watch?v=zRd7iYVQAO8 Los refugiados de Idomeni esperan que se reabra la frontera, fecha 6-4-2016

Ante semejante panorama, con qué cara puedo yo hoy quejarme de Vueling, aunque en esa compañía sean unos sinvergüenzas que no saben dar la cara y resolver eficazmente un imprevisto.

María Valeska

¡…Y A TI TE ENCONTRÉ EN LA CALLE!

Efectivamente, me estoy refiriendo a nuestras queridas madres, sí, esos seres que, para bien o para mal no nos dejan solos ni un minuto de nuestra vida.

Sí, esas personas que han conseguido que de ellas se dijeran cosas como: ¡madre no hay más que una…! Otras no tan buenas como me “estoy acordando de tu madre”, “la madre del cordero”, que tú te preguntas ¿será la borrega?, porque haberlas también hay alguna. Algunas frases incluso han pasado a la posteridad, las hay hasta en la lectura más precoz. Si, algunos nos acordamos de aquellas maravillosas frases: “mi mamá me mima”, “amo a mi mamá”, incluso aquella de “mi mamá amasa la masa encima de la mesa”, que hay que ser cabrito para darle a leer eso a unos niñ@s… (De ahí la imagen de las madres con el rodillo de amasar). En fin, frases inmortales de nuestros libros infantiles.

Las madres son esas personas que a la fuerza tienes que querer, te hayan dado pecho o  biberón. Ellas suelen ser las personas menos egoístas de una casa… nunca comen hasta que no has llegado, siempre comen las últimas y, por supuesto, lo que no quiere nadie. En fin, eso va en el cargo… su ropa siempre está bien, sin embargo la tuya tienes que cambiarla. Una madre siempre estará orgullosa de ti… ¡que vendes droga!…pues, para tu madre, siempre serás el/la mejor camell@ del mundo.

Por supuesto, de economía ni hablamos, no hay nadie que estire el sueldo como una madre. Reciclan, tanto ropa como comida (que buenas estaban las albóndigas de bacalao…que tú piensas y el filete de bacalao de la comida de ayer también…son las “reinas del Tupperware” (es decir la fiambrera de toda la vida): ¡llévate unas croquetitas…!

Pero si hay algún gremio orgulloso de sus madres ese es, sin duda, el de los pizzeros, os habéis fijado en los nombres de algunas pizzerías: “La Mamma”, “Mamma Mía”, “La Mía Mamma”, cualquier día nombran a las madres patronas de ese colectivo.

Por supuesto, las madres también tienen su faceta vigilante, que tú cuando sales por la noche dices aquello de: “volveré pronto”, ¡grave error!, porque piensas que ya tienes una edad, y que aunque, para ti, las 7 a.m. es una hora temprana, las madres incluso son capaces de esperar despiertas junto a la puerta a que vuelvas de madrugada.

Para ello, toda madre que se precie tiene su uniforme,  quien no ha oído alguna vez la expresión: “the power of rulos” (batín acolchadito, su redecilla con rulos y sus zapatillas “voladoras” Wamba, solo les falta para pegarte el susto un chaleco reflectante, como el del coche… de cualquier forma, tranquil@s, tan solo es un rumor, eso de que las madres te esperan con un alcoholímetro en una mano y el rodillo de amasar en la otra.

Nuestras mamás son también nutricionistas o avitualladoras, cuando eres pequeño siempre estás pidiendo: ¡mamá, la merienda!, la comida… Hacedoras de esos pucheritos, xd ¡qué sabor!, a fuego lento, como debe ser.  Quién no conoce esa expresión de “otra cucharada más, que no me comes”…es inútil resistirse, antes de que termines de decir “no” (unos 2 segundos), ya te ha puesto tres cacitos más. En fin, ya me entendéis, es aquello que empieza con “come que no te vas a hacer mayor” y continúa cuando, ya tienes cierta edad, con la famosa frase de “come, que te estás quedando en los huesos”.

Son previsoras, debe ser porque todas las madres tienen un termómetro incorporado…llévate una “chaquelita” que parece que va a refrescar, tomate este zumito de naranja que es bueno para prevenir el resfriado. Sin embargo, en caso de que no les hagamos caso…aparece la madre enfermera, si esa que te toca la frente y cuando te das cuenta estás en la cama, bien arropadito, con un caldito o en su lugar un vaso de leche bien caliente con miel y, en ocasiones, un chorrito de algo milagroso…y qué decir de su sabiduría en cuanto a las medicinas que debes tomar según los síntomas… ¡cómo controlan el “vademécum”!

Las madres son insistentes, inasequibles al desaliento, ¿qué madre no ha intentado intervenir en nuestras elecciones? esos amigotes tuyos son muy festeros ¿eh? Esa amiga tuya ¿dónde vive?, ¿qué estudia? En fin, ríete tu de la “CIA”, cuando te quieres dar cuenta te ha sometido al “tercer grado”. Aunque no lo sepáis, también tienen una vertiente de conciencia: “vaya cuarto que tienes, a ver si te lo ordenas… que yo no pienso limpiártelo” (¡mentira!…una madre no puede ver nada sucio). “Deja de perder el tiempo y estudia que luego llega la cosecha” (será por las calabazas claro). Sus famosas frases mirando al tendido, como si no fuera la cosa con ellas…”que, ¿ayer a qué hora viniste?”, ¿con que solo iba a ser una cerveza? O la “charla” antes de salir con coche…no corras, cuidadito en la carretera…si bebes que conduzca tu amig@. En fin, que sólo te falta llevar en el coche ese bonito imán con las fotos de la familia donde figuraba una bonita frase del estilo ¡no corras! Y una medalla de San Cristóbal…paciencia.

En lo referente a la musicalidad maternal, parece mentira la cantidad de cantantes que le han cantado a su madre, desde Pavarotti “mamma”, “mother” de  John Lennon. Pasando por el gran Freddie Mercury que habla con su mamma en la preciosa canción: “Bohemian Rhapsody”, My Chemical Romance: “mama”, hasta los “Pitufos” con su “mammy Blue”…

Sin embargo, no todo en las madres es perfecto…también tienen su “lado oscuro”, si,  como Darth Vader (ya me parece que las estoy oyendo, con su voz gutural, diciendo eso de: “yo soy tu madre”), aunque yo no vi nunca a mi madre con casco. En este caso me estoy refiriendo a su versión “política” claro, tampoco quiero decir con ello que las madres sean  corruptas cual diputado o concejal, no… me estoy refiriendo a las famosas relaciones “nuera-suegra”, “yerno-suegra” y no es que yo me pueda quejar, no,…pero, existir, existen una serie de rumores sumamente estremecedores…

Por supuesto, cuando escuchas a tu madre, los defectos son siempre de los padres, “eres tan desastre como tu padre”, que te huelen los pies, por supuesto…eso lo has heredado de tu padre (otro día ya hablaremos de los de la “semillita”).

Pero si hay algo en lo que todos estamos de acuerdo es que a las madres hay que quererlas. Por eso, ya sabéis, dentro de poco viene su día, con lo cual, el/la que tenga la suerte de tener a su madre, sea “política” o no,  no dejéis pasar esa estupenda ocasión para “achucharlas” y  demostrarles que las queréis.  Jo, ¡me ha quedado más tierno que el pan Bimbo!…

P.D.: nunca, bajo ningún concepto, las obsequiéis con algún tatuaje en vuestro cuerpo del estilo… ” Amor de Madre…” (Ellas nunca lo entenderían)

(Viriato © en cualquier w.c. de España)

‘Spotlight’, un comentario

«Sube a los cerros de las viejas ruinas y paséate a lo largo y a lo ancho; mira las calaveras de los hombres de otros tiempos y del nuestro: ¿cuál de ellos es el malhechor y cuál el amable filántropo?»

Pertenece este extracto a un texto escrito en acadio en torno al año 1000 a.C, el conocido como «Diálogo pesimista entre un amo y su siervo» (visto en la magnífica obra de Mircea Eliade: Historia de las creencias religiosas, vol. 1). El escrito parece advertirnos sobre la futilidad de las acciones humanas en este mundo, pues los malhechores se ven tan recompensados como los bondadosos -cuando no más- y, puesto que la justicia no existe, podemos darnos todos por perdidos.

Pues bien, vengo del cine y mi energía contradice, aunque sea en parte, tan pesimista aviso. La película que he podido ver no es otra que Spotlight (2015), de Thomas McCarthy, una historia basada en hechos reales que retrata la enconada lucha de un grupo de periodistas del Boston Globe para destapar, aun con todo en contra, los soterrados casos de abusos a menores por parte de la Iglesia católica en la capital de Massachusetts.

¿Se hizo justicia con las víctimas, marcadas de por vida por dichos abusos? Probablemente no. ¿Pagaron quienes propiciaron con su encubrimiento la extensión en el tiempo y el espacio de estos casos? Tampoco.

¡Está bien! Vayan todos los cráneos para el mismo cementerio ruinoso. Mas, a pesar de todo, uno siente que esos periodistas, haciendo su trabajo, obraron correctamente, aportando algo de justicia al mundo que no la tiene, lanzando su pequeño grito al viento. Se es parte de la solución o del problema. El simple hecho de dar a conocer esos casos fue importante, al margen de que llegasen o no castigos y compensaciones. Las percepciones pueden ser cambiadas, aun gota a gota, y aunque de nada sirva nada mejor será poder decir, hueso entre huesos, aquello de: «al menos lo intenté, sudé y viví por ello; perseguí un propósito, el bueno, el mío».

Santiago Herrero

 

UN IDIOTA

Empieza a resultar alarmante la deriva que está adquiriendo determinada parte de la sociedad, políticos, periodistas o intelectuales, para referirse al rival ideológico, pues, para hacer notar su desaprobación con respecto a esta o aquella personalidad de la vida pública española no se recurre a las promesas incumplidas o a los deméritos propios; se recurre a la descalificación personal como único argumento válido para hacer ver a tus seguidores que estás en posesión de la única verdad posible e irrefutable y que puedan comprobar tu supuesta superioridad moral e intelectual, amén de la cultural e ideológica.

Es recurrente en demasía apelar a los más bajos instintos, sobre todo si eres simpatizante o votas a Podemos o sus confluencias; en menor medida, si lo haces con IU o con el Psoe. Lo cual empieza a resultar tremendamente cansino. Escuchar a Jiménez-Losantos amenazar de muerte a la cúpula de Podemos es impropio de un buen periodista; pero él no lo es; de la misma manera que un político que se llame a sí mismo demócrata no debe enviar a fregar suelos a la alcaldesa de la segunda ciudad de España porque, en tal caso, no es demócrata.

El último episodio -y creo que el peor- ha sido el protagonizado por el Sr. de Azúa, cuya obra y trayectoria conozco medianamente y, aunque en las antípodas ideológicas, siempre lo he tenido por una persona sensata, culta e inteligente. Pero (permítanme la expresión), se me han caído los palos del sombrajo después de escuchar y leer su salida de tono a propósito de Ada Colau.

Sr. de Azúa, no tener estudios superiores no significa ser ignorante. Debería saberlo, pero se lo recordaré: se puede aprender mucho de forma autodidacta. Por lo que incapacitar a una persona para un determinado cargo público por no tener titulación universitaria me parece inoportuno y clasista. En ese sentido debería haber hecho honor a la letra de su sillón en la RAE y haberse callado; muchos se lo habríamos agradecido; pero no, ha hecho honor, desgraciadamente, al título de uno de sus libros más conocidos:” Historia de un idiota contado por él mismo”. Lamentable. Y es que teniendo en cuenta sus conocimientos y su prolífica vida intelectual (ensayista, poeta, novelista, amén de sus trabajos sobre arte y estética), sorprende sobremanera su exabrupto.

Por desgracia conozco el modus operandi de la derecha de este país (incluido C´s, del que Ud. es fundador). Cuando un equipo de gobierno de una ciudad, provincia, comunidad o país está trabajando por y para la ciudadanía y la hace más o menos bien, la derecha más casposa sólo sabe criticar para evitar el auge del partido o coalición que gobierna; y, dado que no puede atacar ni argumentar en contra de las políticas llevadas a cabo con un mínimo de sentido común (que debería ser el más común de los sentidos), sólo se le ocurre insultar y descalificar para paliar en lo posible el desgaste propio. Pues esto es lo que Ud. ha hecho, por cierto, menospreciando al colectivo de pescaderas de cualquier mercado cuando es una profesión tan digna como otra cualquiera.

Dignidad, por otra parte, de la que Ud. carece pues de lo contrario ya habría dimitido de su cargo en la RAE donde deberían reevaluar la definición de machismo e incluir en ella su nombre y apellidos como ejemplo palmario de algo a desterrar de nuestra sociedad. Sr. de Azúa, menospreciar y minusvalorar al contrario es un burdo error que espero le pase factura. Así nos libraremos de otro machista pedante.

Moska