Festival de música en espais menuts POLINYÀ DE XÚQUER AJUNTAMENT

“Música en espais menuts”  o crónica de las pequeñas cosas de la vida.

Aunque no es frecuente, a veces  nos encontramos con personas que dedican mucho de su tiempo y su energía  a planificar y organizar actividades para el deleite de los demás.

El sábado 14 de mayo tuvo lugar la IV edición de uno de los festivales de música con más encanto a los que yo he asistido, se trata del “Festival de música en espais menuts” que, por los escenarios en los que se desarrolla, viene a ser algo así como festival de musica Maria Valeskaun festival de música de cámara. Lo descubrí el año pasado en mi pueblo, Polinyà, gracias a uno de sus promotores Eduard Gay, una de esas personas de las que hablaba al principio. Este año ha sido la segunda vez que mis amigos y yo hemos disfrutado del evento y no me resisto a compartir la información porque, aunque para este año ya es tarde, quizás alguien esté interesado, y para el año que viene tenga también la fortuna de disfrutarlo.

Para quien no conozca el pueblo, les voy a describir el macroescenario. Polinyà es un bonito pueblo de unos 3000 habitantes, rodeado de naranjos. Está situado en la Ribera, al Sur del río Júcar y a mitad de camino entre Sueca y Alzira. En esta época el azahar ya se ha secado pero todavía perdura en el ambiente de la tarde un aroma dulce y una luz portentosa. Por encima de otros los sonidos que más se escuchan en sus calles son trinos de pájaros y de vez en cuando las campanas.

El festival se celebra el mes de mayo, en fecha variable pero siempre en sábado o domingo por la tarde. El procedimiento para apuntarse es muy sencillo, sólo hay que llamar por teléfono a los números que indican en la web del Ayuntamiento. No hay que pagar nada pero es imprescindible reservar, porque los espacios son reducidos y hay que formar grupos de unas 30-40 personas que se irán moviendo por los diversos escenarios; este año eran cinco en concreto, cuatro de los cuales estaban en los patios o en alguna estancia de casas rurales u otras casas del pueblo, cedidas gentilmente por sus propietarios: Casa Laia, Ca L’Andreu, L’Antiga Verdureria y La Casota. Y al final, cuando los grupos han terminado sus itinerarios, hay un concierto para todos juntos en la terraza de la Casa de la Cultura.

Alguno de los músicos son de Polinyà pero la mayoría vienen de fuera, unos son todavía estudiantes del Conservatorio y también los hay profesionales. En cuanto a las melodías hay variedad de estilos: clásico, popular y contemporáneo, y también diversidad de propuestas. Este año los intérpretes han sido, por orden en relación a los escenarios:

Empar Llàcer, soprano y Marian Rosa, piano.

Trio de contrabajos formado por Agustín Aparici, Alfredo Fuster y María Ruíz.

Cuarteto de saxos formado por Javier Quintana, María Quesada, Clara Arce y Juan A. Mollà.

Kintet Jazz, formado por Angel Guillem, Hector Gòmez, Jordi Llopis y Carmen Sanatamaria, con uno de sus músicos ausente, Borja Granell.

Andrés Belmonte Flute´N Trio, con Andrés Belmonte de flautista, Ales Cesarini al contrabajo y Sergio Martínez en la percusión.

Mi enhorabuena a los organizadores, patrocinadores, músicos y al público en general. La calidad de los intérpretes va en aumento y esta edición ha puesto el listón tan alto que será verdaderamente difícil superarlo en la próxima. En cuanto a los espectadores, puedo asegurar que había en el ambiente una atención, un interés y un gusto por la música mayor del que he visto en muchos abonados del Palau de la Música o de les Arts. Fue una auténtica delicia escuchar tan de cerca la voz de Empar o la de Carmen, no es frecuente poder disfrutar de un cuarteto de saxos o de un trio de contrabajos, y es fantástico cómo suenan ellos solos de protagonistas; una verdadera gozada escuchando las diversas flautas de Andrés Belmonte en un atardecer de mayo bajo el cielo de Polinyà. Si les gusta disfrutar de las pequeñas cosas, se lo recomiendo. Intentaré avisar con tiempo para la próxima edición.

María Valeska

Marienbad eléctrico

El último libro de Enrique Vila-Matas es un canto a la inteligencia, al arte, a la conversación y a la amistad

 Aunque se trata, en cierto modo, de un «libro de encargo» (la editora francesa de Vila-Matas, Dominique Bourgois, le hizo una petición para que escribiera sobre su relación con la artista Dominique Gonzalez-Foerster, con la que se reúne esporádicamente desde 2007 y con la que ha colaborado ya en distintos proyectos), Marienbad eléctrico es un artefacto literario auténticamente «made in V-M», es decir, un texto novedoso, sorprendente, heterodoxo e instructivo, en un plano que no tiene nada que ver con la divulgación de un saber ya sabido, sino con la exploración de esos abismos que realmente se abren bajo nuestros pies cuando nos preguntamos por cosas como: ¿tiene sentido, algún sentido, el arte?

Ya en su novela anterior, Kassel no invita a la lógica, Vila-Matas se había metido -–con enorme valentía– en un verdadero avispero: reivindicar, desde su propia experiencia vital y literaria, el valor del arte de vanguardia contemporáneo, algo sobre lo que domina (no sólo en círculos ajenos, sino también en todo tipo de ambientes culturales) la idea de que es un rompecabezas sin sentido, cuando no una verdadera tomadura de pelo. Allí donde tantos no ven «nada» (o ven meros caprichos de gente que tras una pátina artística esconde un vacío creativo absoluto), Vila-Matas nos descubría un universo repleto de estímulos y significados, una materia viva capaz de liberar la energía necesaria para insuflarnos nueva vida y darnos elementos sustanciales para reinterpretar y comprender el mundo.

Es en el marco de esa peculiar «filosofía del arte» donde puede inscribirse esta –en cierto modo– «secuela» de aquel libro, pues se respira un idéntico sentimiento de simpatía e identidad con ese arte y una similar invitación a que explotemos nuestra inteligencia (y no otros instintos depredadores) y nuestra sensibilidad para extraer de las mejores de esas propuestas artísticas un jugo que puede ser absolutamente necesario para alcanzar una cierta plenitud vital y un entendimiento más claro de un mundo suspendido al borde de un abismo permanente.

Para seguir proyectando el impulso de aquel libro, Vila-Matas no podía elegir mejor partenaire que Dominique Gonzalez-Foerster, «una de las artistas francesas más reconocidas en la escena internacional» (Le Monde), cuyas instalaciones han recorrido en las dos últimas décadas las mejores y más prestigiosas galerías y espacios de arte del mundo (desde la Tate Modern londinense al Pompidou francés o la Documenta de Kassel…), siempre con propuestas renovadoras y sorprendentes… y cargadas de literatura.

Y ese es sin duda un dato a resaltar inevitablemente a la hora de tener en cuenta la admiración y la cercanía de Vila-Matas a la obra de DGF: la común pasión literaria. Los libros son un ingrediente esencial en la mayoría de las instalaciones de DGF. Y la propia artista, que ya había sido definida en algún momento «como una evadida de la literatura», recuerda en un texto incorporado a este libro que: «En un breve texto grabado en la pared a la entrada de la obra Shortstories, que también se presentó en las colecciones del Centro Pompidou, me definí como prisionera literaria de un triángulo formado por Enrique Vila- Matas, Roberto Bolaño y W. G. Sebald».

Nos movemos en el marco de un libro, pues, donde la admiración y la simpatía mutua entre el escritor y la artista son algo explícito y declarado, y no solo eso, sino que precisamente esa admiración, esa simpatía y la amistad a que todo ello da pie, es en realidad la sustancia fundamental del propio libro. En un mundo en el que, como mucho, se prodiga «el halago» (normalmente insincero), al tiempo que se intenta marcar todo tipo de distancias y subrayar diferencias entre los distintos creadores, manteniéndose cada uno apartado en su inaccesible torre de marfil, Vila-Matas no tiene empacho alguno en construir un texto reivindicando lo contrario: reconociendo su interés (muchas veces ligado a la incomprensión) por la obra de DGF, y el estímulo constante que para él han representado tanto sus obras como los esporádicos encuentros y el diálogo amistoso e inteligente con la artista gala. Vila-Matas se autodescribe como un aspirante a doctor Watson que intenta indagar y saber todo lo que puede sobre los proyectos y las realizaciones de DGF, aunque tiene que reconocer que, como dice Conan Doyle en Estudio en Escarlata, al final lo más probable es que sea Holmes el que sepa más cosas sobre él. Metidos «en el arte de la conversación», y abandonándose muchas veces al «azar productivo», el escritor y la artista, entre sugerencias y a veces malentendidos, acaban construyendo un diálogo tan genuino como divertido, en el que más allá del mutuo espionaje se va dibujando una nebulosa de referencias y expectativas que alimentan no sólo la creatividad de cada cual, sino la necesidad del reencuentro.

El libro podría ser calificado en algún momento de «petulante», si no fuera porque la lucidez de Vila-Matas aborta enseguida toda vana y ridícula pretensión. Y esa lucidez es sobresaliente en un párrafo como este: «DGF sabe que el arte es una de las formas más altas de la existencia, a condición de que el creador escape a una doble trampa: la ilusión de la obra de arte y la tentación de la máscara del artista. Ambas nos fosilizan, la primera porque hace de una pasión una prisión, y la segunda porque convierte una libertad en una profesión». Extraordinaria declaración de principios, que tal vez debiera labrarse en el frontispicio de algunos centros de enseñanza y sacarse como texto de comentario en los exámenes de la selectividad. ¡Cuánta necedad y vacío nos ahorraríamos si esos principios fueran una práctica común!

El libro, que es vila-matiano hasta la médula, discurre por un bosque cuajado de especies muy conocidas: por aquí encontramos a Rimbaud, a Duchamp, a Beckett, a Robert Walser, a Canetti, a Claudio Magris… y a Bioy Casares, el autor de La invención de Morel, el texto en el que se basó Robbe-Grillet para escribir el guión de El año pasado en Marienbad, de Alain Resnais, prototipo de «ese cine incomprensible» de los setenta que, en vez de renegar de él, una vez más Vila-Matas se atreve a reivindicar: «Me sigue pareciendo -dice- la película que mejor demuestra que para lo incomprensible se necesita un talento muy especial». Ese talento «para lo incomprensible» es lo que, en cierto modo, este libro trata también de reivindicar, pues es siguiendo ese hilo como podemos llegar a territorios verdaderamente ignotos y desconocidos. No hay que temer a lo incomprensible ni huir de ello como si fuera una serpiente pitón: como dice Vila-Matas, «¿Acaso el canto más bello no es siempre el de una lengua desconocida?».

Marienbad eléctrico es un libro cimentado en una curiosa y exclusiva piedra angular: el diálogo y la amistad entre una artista «fugada de la literatura» y un escritor detective que ama «el juego y el riesgo del arte». Feliz encuentro al que el lector puede sumarse ahora como partícipe de un banquete donde los manjares más suculentos no siempre están necesariamente a la vista. También aquí el lector es invitado a hacer de Watson, siempre que conserve la certeza de que nunca llegará tan lejos como Holmes.

Manuel Turégano

YO VOY A VOTAR PODEMOS

Pertenezco a ese numeroso grupo de votantes que, tan cercana la fecha de las elecciones, todavía no sabe a quién votar. O sea, a ese 30% de indecisos que predicen las encuestas.

Como indeciso me dedico a leer los programas electorales de las diferentes formaciones que se presentan esta vez. Si existe alguna diferencia en los contenidos de dichos programas mi menguada inteligencia democrática no los detecta. Quizás sea un matiz sutil que cambie los discursos anteriores, pero insisto, yo no lo veo.yo voy a votar podemos .docx

Cuando mi ánimo empieza a decaer y ya barajando la posibilidad de votar en blanco (soy de las que opinan que hay que ir a votar), aparece Podemos con un programa agrupado en un catálogo casi idéntico a los de la tienda de decoración sueca Ikea.  ¡Albricias! ¡Qué suerte! Ahora puedo matar dos pájaros de un tiro: visitar las instalaciones de la famosa tienda por la que mis conciudadanos se pirran y leer un programa electoral que visualmente no tiene parangón y cuyo contenido promete arreglar todo lo que los españoles estamos demandando. No importa que no diga cómo piensa hacerlo, o de donde piensa sacar el dinero, lo realmente importante es que se parece mucho a esos folletitos que recogemos a diario de nuestros buzones y que todos leemos en el ascensor que nos lleva a casa. Además, hay que reconocer que no tiene desperdicio e incluso emociona, ver al ex jefe del Estado Mayor de la Defensa fregando los platos (¿Cuántas horas habrá empleado en ensayar?) con la soltura del que lo ha hecho toda la vida.

Pero aún hay más, no sé si en el programa chulísimo se menciona, es tan visual que no consigo concentrarme en la lectura de los textos, también son socialdemócratas y patriotas.  ¿Se puede pedir más?

No importa que eviten explicar las medidas concretas y planes de gobierno, o que reclamen la soberanía frene a Europa y a la vez se declaren europeístas, o que la idea de patria case mal con el derecho de autodeterminación que Podemos ha utilizado en sus alianzas territoriales; todo vale con tal de llegar al poder, aunque en según qué zona de España podrían utilizar el eslogan de “Todo por la patria” junto al de “Si se “puede, si se puede”.

¿Quién puede resistirse?…

Mambrina

PISTACHOS

   A propósito de un referendo (otro más) en Suiza sobre el aumento de una renta básica a quien más la necesite (no, no es otro artículo sobre política), en un informativo de una cadena generalista mostraron unas imágenes, para ilustrar la noticia, de una de sus ciudades, probablemente Berna o Lausana. Y lo que vi no me sorprendió en absoluto. En los pocos segundos que dura la cuña informativa tuve el tiempo suficiente para comprobar que Suiza y sus habitantes siguen siendo tan aseados como siempre; quiero decir que en esas imágenes vi las calles tan limpias como las vi cuando tuve ocasión de visitar el país con mis padres siendo yo un adolescente.

    Lo cual me induce a pensar que en ciertos aspectos (como ya he comentado en otras ocasiones) África sigue terminando en los Pirineos. He tenido la inmensa fortuna de poder viajar con mis padres por casi toda Europa y desde luego, de Suiza hacia el norte las ciudades, sus calles, sus habitantes no se parecen en nada a ciudades, calles o habitantes españoles. No pretendo generalizar –no sería justo- pero la ciudadanía española dista mucho de parecerse a la europea en cuanto a educación, modales y respeto hacia el prójimo o hacia los elementos comunes que configuran el paisaje urbano.

    Cuando ves ciudades como Berna, Ámsterdam, Bonn o Goteborg con sus calles y mobiliario urbano tan cuidados, sientes envidia porque ves que en esta España pretendidamente civilizada eso no ocurre. Aun así, creo que la solución, o una de ellas, no pasa por prohibir o castigar determinadas conductas, digamos, poco edificantes; se trata más bien de algo tan básico como la educación.

    Y es que lo que vi y me ocurrió hace unos días no es sino el reflejo de lo que realmente somos como individuos y como sociedad; y eso, por desgracia, también es “marca España”. Sí, digo “somos” porque yo también entono el “mea culpa”. En el transcurso de unas pocas horas vi una calle repleta de excrementos de perro en pocos metros; observé cómo el dueño de otro can, sin inmutarse mínimamente, permitía que el animal desaguase en la puerta de un comercio ¡y ni siquiera el dueño del mismo dijo nada! (Yo tampoco, de ahí el mea culpa).

   Para rematar mi considerable enfado, y volviendo a casa, el vecino de un segundo piso estaba comiendo pistachos. ¿Que cómo lo sé? Porque me cayeron encima las cáscaras de los mismos. No pude reprimirme y a gritos le dije que, al menos, debería mirar antes de tirar nada; le espeté que, en cualquier caso, nunca debía tirar nada por el balcón y, al fin, le llamé “guarro” con todos los decibelios que mi voz pudo emitir.

    En definitiva, para según qué cosas, estamos a años luz de nuestros vecinos europeos, mucho más en cuestiones de urbanidad. Por mi parte invito a la comunidad educativa, y sobretodo a los padres, a educar convenientemente a las nuevas generaciones para evitar situaciones tan lamentables como estas. Buena suerte.

        Moska

EDITORIAL: ALEPO

Dice la Wikipedia que Alepo es la mayor ciudad de Siria y cuenta con una población de 2.132.100 habitantes según el censo de 2004, lo que la convierte en la ciudad más poblada del país, dejando en segundo lugar a Damasco, su capital.

Es una de las ciudades más antiguas de la región, conocida en la Antigüedad como Khalpe, Beroea para los antiguos griegos, y Halep para los turcos. Situada al noroeste del país, se encuentra en una posición estratégica a mitad de camino en la ruta comercial une une la costa mediterránea y el Éufrates.  El 25% de sus habitantes son cristianos.

Después de cinco años de guerra la ciudad, Patrimonio de la Humanidad, está en ruinas y dividida desde el 2012. Una parte, en manos del Gobierno y la otra, de grupos rebeldes. La provincia del mismo nombre, situada al norte del país y fronteriza con Turquía, está partida entre el Ejército sirio y sus milicias afines, grupos opositores armados como el Ejército Sirio Libre y milicias islamistas, y los yihadistas Frente al Nusra y Estado Islámico.

En Alepo se enfrentan todas las facciones de esta guerra civil. Como dicen algunos analistas es “la batalla de las batallas”. El régimen de Bachar El Asad, y sus aliados Rusia e Irán, saben que su conquista será clave para el futuro de la guerra, por lo que la tregua que se pactó el pasado 27 de febrero, ampliada al final de la semana pasada a 72 horas más, no se está cumpliendo en esta ciudad argumentando que, algunas fuerzas que componen al ejército llamado rebelde (Estado Islámico y el Frente al-Nusra, la rama siria de Al-Qaeda), operan en Alepo sin acatar el alto el fuego.

La intensidad de la violencia en la ciudad dividida de Alepo por parte de las tropas gubernamentales, el único actor de este trágico conflicto que cuenta con aviación militar, incluye hospitales, barrios populares, centros de defensa civil…  El número de muertos entre la población civil asciende a más de 300.000.   Entre tanto las grandes potencias, Rusia y Estados Unidos, emplean el tiempo en reuniones estériles que no conducen a ninguna solución, cada uno por intereses diferentes, y que no ayudan a la solución de esta terrible guerra.

En las últimas horas la diplomacia internacional parece haberse activado después de que las bombas de la aviación del régimen sirio reventaran el hospital apoyado por Médicos sin Fronteras en la parte rebelde de la ciudad, donde la pasada semana perdieron la vida medio centenar de civiles.

Los que intentan escapar de los ataques aéreos y de la escalada de los combates terrestres en la zona de Alepo, quedan atrapados entre la frontera turca y la línea de frente. Mientras la Unión Europea y Ankara ponen en marcha su injusto e ineficaz plan de repatriación de refugiados, 100.000 personas están atrapadas cerca de la ciudad de Azaz, intentando sobrevivir a una crisis humanitaria a la que el mundo ha dado la espalda.

México en la encrucijada

Una reciente visita al país me ha permitido sumergirme en la turbulenta realidad del México de hoy, un país tan fascinante como terrible. En un pequeño serial, de dos o tres capítulos, trataré de sintetizar las ricas experiencias extraídas de una convivencia estrecha con la realidad mexicana. Y empezamos por el flanco más sensible: la encrucijada económica y política de un país que, nunca debemos olvidarlo, constituye la frontera sur del Imperio.

Dos o tres veces, en el plazo de apenas tres semanas, y en ámbitos muy distintos me han contado el mismo chiste: «México sieMexico Inconfompre tiene lo más grande. Tiene al hombre más rico del mundo: Carlos Slim. Al hombre más malo del mundo: el Chapo Guzmán. Y al hombre más pendejo del mundo: el presidente Peña Nieto». El chascarrillo corrobora la pésima opinión que casi unánimemente tiene todo el país sobre el actual presidente, el hombre que recuperó el poder para el PRI (tras la penitencia de las dos presidencias «panistas», la de Vicente Fox y la de Felipe Calderón), pero que en muy poco tiempo ha dilapidado todo el crédito que le concedieron las urnas. En el país domina la unánime opinión de que Peña Nieto está corrompido por todos los frentes: ni enfrenta como debe la guerra contra el narcotráfico (vivió el ridículo de la fuga del Chapo), se ha bajado los pantalones ante «los gringos» (EEUU), es cómplice de la corrupción criminal de la policía (sobre todo tras el caso de los 43 estudiantes desaparecidos/asesinados (?) en Guerrero), y además está empujando a Pemex (la petrolera, la mayor empresa del país) a una crisis que obligue a privatizarla (recientemente, sin embargo, el Estado ha aprobado una ayuda de 1.500 millones de dólares, para que la empresa salve de momento los muebles, tras la caída en picado de los precios del petróleo). En todo caso, Peña Nieto parece ya sentenciado bajo la misma constelación de sombras que persiguió a los últimos presidentes del PRI antes de la debacle del partido: corrupción, nepotismo, negligencia ante el crimen, mano blanda con EEUU y neoliberalismo de fondo, encubierto por una pátina de supuesto progresismo social.

En todo caso, el país parece vivir en la misma encrucijada en que se quedó tras el desmoronamiento del régimen seudototalitario del PRI (que gobernó el país durante 72 años). Sólo que en ciertos aspectos, contradicciones larvadas de aquella época han hecho eclosión. ¡Y eclosión violenta! Empezando por la violencia criminal del narcotráfico, a cuya sombra se han desarrollado también, en los últimos diez años, muchas otras formas de extorsión y violencia sobre la población (desde los secuestros exprés a los chantajes económicos con amenazas de muerte). Hoy, diez años después de que se levantara la tapa a aquella cueva de serpientes, no hay ni una sola familia mexicana que se haya librado, de una u otra forma, de vivir, directa o indirectamente, una de esas formas de violencia criminal. La inseguridad, unirá a la corrupción (pues la policía y otros cuerpos de seguridad son los primeros artífices y protectores de buena parte de esa violencia), son ya un cáncer que corroe todo el cuerpo del país. Y que como todo cáncer produce sus zonas más afectadas (como los estados del norte o Guerrero al sur), y otras más protegidas. Aunque, hoy por hoy, el ejército ya patrulla todo el país.

La guerra contra el narcotráfico (que es la que más titulares consume y la que más muertos diarios pone encima de la mesa) es cada vez un asunto más estratégico, pues evidentemente tiene mucho que ver con la relación con EEUU, el país que consume la droga, lava el dinero del narcotráfico y, además, pone las armas de esta guerra. Nada, ni siquiera la petición de Carlos Slim (accionista del New York Times) a Obama para que EEUU cierre las dos mil armerías que tiene en la frontera con México ha merecido la menor atención. Para EEUU, la entrada de droga en USA desde México es algo ilegal y criminal, y en cambio la entrada de armas americanas para ensangrentar México es un negocio legal y regulado. Así, cada vez resulta más obvio que las guerras de los narcotraficantes son un instrumento indirecto de la política norteamericana para mantener a México siempre débil, corroído por sus contradicciones internas y sin poder dar el salto definitivo a la modernidad que el país objetivamente está ya en condiciones de dar.

México produce en el visitante una impresión ambivalente. Uno puede pensar, calibrando las cosas, que el país está efectivamente en trance de dar un definitivo salto a la modernidad (y que bastarían diez años de buen gobierno para hacerlo), o, por el contrario, que en cualquier momento podría darse un brote insurreccional en la población (nada ajeno a un país en que no falta tradición para ello). La razón de esta ambivalencia está en que, mientras una parte de la economía del país es ya casi homologable a la de cualquier país desarrollado, y el país tiene un empresariado capaz y dinámico y una población universitaria muy potente y ambiciosa, a la vez México acumula aún unas bolsas de pobreza y de miseria gigantescas. Miseria y pobreza que el Estado tolera e ignora y que no hace prácticamente nada por remediar ni combatir. Ni el Estado, ni un sindicalismo corrupto que, en realidad, no es más que otro brazo del Estado: una burocracia infamante que sólo persigue sangrar al Estado en beneficio propio. Sin una política más activa, sin un ejercicio más comprometido del Estado y la sociedad (como se ha hecho estos últimos años en Brasil, por ejemplo), México se mantendrá siempre en esa encrucijada, donde todo es posible. Incluida una insurrección popular.  La capa de colorines con que el Gobierno enjalbegó las colinas de Ecatepec para ocultar al papa Francisco (en su reciente visita a México)  las villas miseria que rodean al DF (recién rebautizada como Ciudad de México), no van a impedir que un día allí la miseria desate la rebelión. La costumbre tan mexicana de ocultar al visitante los lados más negativos de las cosas, no va a conseguir que desaparezcan los problemas.

La belleza de México es inocultable. También sus problemas y contradicciones. El país vive en una encrucijada. Y vive con particular inquietud los sucesos en el vecino del Norte. Donald Trump ya es un chascarrillo mayor que el Chapo Guzmán. Sus insultos a los mexicanos han sido como gasolina encima de una nación orgullosa que es muy consciente de las afrentas de «los gringos» (y que no ha olvidado que EEUU le birló la mitad de su territorio). Algo está cambiando, no obstante, en esa relación. En 2015 el flujo migratorio con EEUU cambió de signo: por primera vez en décadas, volvieron más mexicanos a México que los que emigraron a USA. ¿Augurio de un cambio de época en la relación?  Habrá que dar tiempo al tiempo. Y esperar, con paciencia, a saber qué ocurrirá cuando «el hombre más pendejo del mundo» abandone la residencia de Los Pinos.

Bocadillos:

En el país domina la unánime opinión de que Peña Nieto está corrompido por todos los frentes

Para EEUU, la entrada de droga en USA desde México es algo ilegal y criminal, y en cambio la entrada de armas americanas para ensangrentar México es un negocio legal y regulado

Manuel Turégano

III FESTIVAL DE CORTOMETRAJES REQUENA Y … ¡ACCIÓN!

“Requena y… ¡Acción!” es un festival de cortometrajes de ámbito nacional que se celebra del 27 al 29 de mayo de 2016 de la localidad de Requena (Valencia).

Planteamos un proyecto de realización de un festival de cortometrajes en nuestra localidad. Con esto, permitimos dar a conocer este ámbito artístico del municipio a sus conciudadanos y posibles visitantes, y buscamos la concienciación sobre su importancia, ya que el cine se trata de un ámbito cultural poco fomentado y explotado en nuestra localidad.  Gracias al gran éxito de su primera edición en 2013, pretende continuar su andadura cada año, y poder así convertirse en un evento cultural de referencia para nuestra comarca.

Como cada nueva edición, se celebró el pFestival de Requena 1asado día 5, el Prefestival 2016 en Valencia, este año en un nuevo espacio, en Aragó Cinema. En el Prefestival presentamos los cortometrajes preseleccionados y es el público quien decide los dos cortometrajes que participarán, junto al resto, en el festival de Requena.
Y los ganadores de esta edición de Prefestival han sido Apolo81, de Óscar Bernàcer y Cretinos, de Eduardo Moyano.

Ya está disponible en nuestra web la programación completa de la tercera edición, con los horarios de las sesiones y el resto de actividades, con muchas novedades este año.

Como cada edición, un cortometraje valenciano será el encargado de inaugurar el festival, gracias a la colaboración de CulturArts y el Catálogo Curts. Este año, La Buena Fe, de Begoña Soler, se presentará el viernes 27 de mayo en la inauguración de la tercera edición. Este cortometraje no participa en concurso, pero contaremos con la presencia de su directora y de parte del equipo de la película. La Buena Fe cuenta con numerosas selecciones en festivales de cine de todo el país, así como varios premios.

El sábado 21 presentamos fuera de concurso Cocote, historia de un perro, un cortometraje protagonizado por Joaquín Climent, rodado en la comarca de Requena. Su director Pacheco Iborra y el mismo Climent vendrán a presentarlo. Además, el sábado 28 organizamos un taller infantil gratuito sobre cine para los más pequeños de la casa. Tras la inauguración del día 27, nos espera una Fiesta del cine en el pub Teatro Music Bar donde bailaremos con las mejores bandas sonoras de la historia del cine. Como no puede faltar, en la gala de clausura y entrega de premios del domingo 29, tendrá lugar nuestro homenaje especial a un requenense de cine, como es Julián Núñez, cineasta y ayudante de dirección en cine y televisión.

Para más información: http://www.requenayaccion.blogspot.com

¡Os esperamos a todos en Requena!

No taparse la nariz

Si por algo se caracteriza la situación actual es por el replanteamiento de las ortodoxias tanto de derechas como de izquierdas. Visto desde la propia ortodoxia, esta agitación de los dogmas se ha entendido  como un ejemplo de banalización, se han acuñado términos, que tienden a desprestigiar los nuevos planteamientos, “política pop”, etc. Es cierto que la imagen sustituye a veces al análisis político clásico, pero también lo es que la globalización del mensaje condiciona el propio análisis político.

También era cierto antes, los políticos  condicionan su mensaje a la línea editorial de tal o cual periódico, de tal forma que los editoriales eran los elaboradores de estrategias y aun de variantes ideológicas, son los “creadores de opinión”. A veces los editorialistas, las menos, se basan en lecturas más elaboradas, ensayos, etc., pero generalmente prima su interés como grupo de poder e intereses.

La efervescencia e inmediatez del mensaje ha mandado al desuso la estrategia de los “tanques de ideas”, que tan buenos resultados ha dado al PP en la década  anterior,  aunque su puesta  de largo en política lo auspicio el laborismo británico.

La rapidez del consumo de las ideas políticas hace que se tengan que consumir en fresco, esto a veces tiene serios inconvenientes; ideas “geniales” y “oportunas electoralmente” pueden contener elementos regresivos a medio plazo, incluso a corto.

Esta situación coexiste con el fenómeno contrario, ideas que siendo progresistas, la propia evolución de la sociedad y  sus demandas, las convierten en recesivas.  

Esto se puede comprobar en algunos campos determinados, si me permiten unos ejemplos. En los terrenos de “la amenaza terrorista”, el acuerdo de los partidos de derecha e izquierda en el control de los desplazamientos aéreos supone la pérdida de cuotas de libertad de igual ámbito que cuando los nazis y los franquistas impusieron los salvoconductos, tampoco me olvido de la extinta Unión Soviética.

Esta tendencia es mundial, en Argentina hay que comunicar con 72 horas previas al viaje, datos como número total de las personas transportadas, información sobre modalidades de pago, dirección de facturación, orden de facturación, y teléfonos de contacto y adicionalmente: información sobre programas de fidelización, número del billete, fecha de emisión del billete, itinerario completo del viaje, localizador del expediente del pasajero y números de etiqueta del equipaje… ¡Cómo para irte de viaje sin la pareja oficial!

La diferencia es que hoy es relativamente fácil procesar esa información al contrario de la época amanuense anteriormente descrita, ahora no te pueden hacer bajar del tren para fusilarte, pero si, esperar a que llegues a tu destino e interrogarte si te consideran sospechoso.

Siguiendo con el tema de los derechos civiles, el otro ejemplo viene de las últimas declaraciones del representante del PSOE en las Cortes el Sr. Mata, planteando su oposición a que la custodia compartida sea automática en el caso de no acuerdo entre los cónyuges,  planteando que en el caso de ser así muchas mujeres se quedarían sin pensión compensatoria. La endeblez del argumento es obvio y mezquino, eso quiere decir que lograr la custodia compartida supone “el premio” de la pensión compensatoria y el uso y disfrute de la vivienda habitual. Y por tanto supone declarar la “incompetencia” del 50% de la población a la hora de educar y de hacerse responsable de los hijos.

 Recuerda los argumentos  de Victoria de Kent para pedir que no se conceda el voto a las mujeres porque la mujer carecía de preparación social y política. Por suerte Clara Campoamor se dio cuenta que no se puede ir contra la historia.

En este último caso es preciso argumentar que no estar de acuerdo con esa posición, no invalida el reconocimiento a  la acción política del pensamiento feminista en el seno del PSOE que ha impulsado legislaciones como la Ley de la Interrupción de Embarazo, la legislación contra la violencia de género, o la integración de la mujer, tanto   en el tejido social como en el productivo. Sin embargo la oferta desde otras fuerzas de izquierda, en un contexto progresista y feminista, como es el caso de las nuevas fuerzas emergentes puede suponer el apoyo de sectores sociales, incluidos los feministas a alternativas igualitarias en el tema de la custodia compartida.

Al fin y al cabo, los partidos socialdemócratas son especialistas en no  necesitar a la derecha para espantar el voto socialista.

El xic del pis de dalt

La susurradora irresistible. Madurez.

La Susu de mayo“De nuevo a las urnas”. La susurradora apura su cerveza y observa concentrada su escenario preferido, el que constituye uno de sus instrumentos más efectivos: el mar. Cada ola eleva su mensaje hasta el punto más álgido, cada milímetro de espuma encierra toda la potencia de su grito. De nuevo a las urnas, repite la mujer pelirroja para sí misma. Hincha los pulmones y susurra hacia la playa. La primera onda devuelve sus palabras multiplicadas.

“Olvidad los pactos no alcanzados, las promesas demoradas, los desengaños momentáneos, los rifirrafes inmaduros escupidos en micrófonos oportunistas, las sonrisas preparadas para vender humo. Recordad, eso sí, las mentiras, los robos impunes, la pérdida de oportunidades de muchos por el desvío de fondos a los bolsillos de unos pocos, la desfachatez, la prepotencia, la soberbia con que reclaman vuestro voto los caciques. Centraos en lo importante, en lo que realmente pensáis, en lo que siempre habéis defendido, en el modelo que queréis para esta sociedad, en el mundo que queréis para vuestros hijos e hijas, en la educación que hace falta en las aulas, en la sanidad que cubre vuestras espaldas, en la solidaridad en la que queréis creer, en la libertad que precisáis para realizar vuestros sueños, en la protección de los derechos para todos. Sí, para todos. Porque una sola persona desprotegida tiene el poder en su mano para alejar la paz que tanto anheláis. Gritad a los caciques: sin derechos para todos no habrá bunker donde podáis esconderos.

Os indigne o no, votad. Votad según os dicte vuestra conciencia. De los pactos se encargará quien corresponda. Es la hora del aprendizaje, del camino hacia la madurez de la democracia. Nosotr@s ya estamos madur@s para votar. A continuación, que aprendan ell@s.”

Sin disculpa (Valencia)

W-51

Más que el aniversario de los indignados, uno debería celebrar el no-cumpleaños; Esto nos llevaría algo más lejos de las preguntas – hasta cierto punto editorialpertinentes – sobre si uno se ha alejado o acercado al movimiento o si los mismos indignados le son ‘simpáticos’, ‘antipáticos’ o ya resultan ‘indiferentes’.

Estas preguntas siempre tienen ese touch de posicionar a quien va a responder en un entramado donde se calibrará la relevancia del 15M en función de su espíritu. ¿Se han alejado o se han abandonado? ¿Han traicionado aquellos ideales por los que luchaban enzarzándose en debates sin fin y en miles de propuestas que se van archivando poco a poco? Quizá uno deba salirse de la propia pregunta y contestar desde otro lugar. Siempre nos insisten los mismos puritanismos que efectúan algo así como una ley de conservación del espíritu. Pero el espíritu es un soplo, y lo que aquí se está jugando es más bien un ciclón o un huracán sin ninguna linealidad bajo ciclones o huracanes de igual no-linealidad. No la propia linealidad la que asegura la consecución de fines, como tampoco el fin del 15M se agota en asambleas y consensos ideales (a pesar de la insistencia de muchos de sus integrantes). Son las bifurcaciones y los desvíos los que permiten aprender un camino que no está hecho y que no puede llegar al lugar mágico donde todo se resolverá con un chasquido de dedos. Por el contrario, las bifucarciones son necesarias si se quiere seguir destejiendo la maraña de detritus político-financiero con la que cada día nos topamos.

Y de nuevo la pregunta: ¿Nos hemos extraviado? ¿Se extravían? ¿Qué pasa? ¿Debemos realmente ser fieles al Acontecimiento del 15-M?  La fidelidad al acontecimiento siempre huele fidelidad por lo seguro y por lo pasado, como si la Verdad del acontecimiento del quince de mayo fuese y tuviera que corresponder exactamente a las verdades que hoy se entrecruzan y nos asaltan. El riesgo de esta moda de fidelidad es caer en una creación de moldes en serie a partir del 15-M, de ese punto en concreto, arrastrando medidas de control y prevención en el propio decurso del movimiento 15M (que ya no es 15-M sino W-S1) para que no se desvíe demasiado. Pero es que esa es su condición, no ser siempre igual y no poder serlo. Quizá estemos pidiendo algo allí donde ya no puede ser y cabreándonos porque seguimos siendo incapaces de reconocer una falta de fuerza y nos satisface la idea de forzar el movimiento. Hay que asumir ciertas consecuencias y hechos, saber de victorias y derrotas. En resumen: saber de bifurcaciones.

Dicho todo lo anterior, podremos acordar que  el espíritu del 15-M es el cuerpo del W-S1 y la comprensión de ello es sumamente importante para no caer en agujeros doxológicos que terminen por simular movimiento allí donde no lo hay y viceversa.

Feliz no-cumpleaños.

Futurpunk, (Valencia)

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