ANTIGUA

         Apareció sin estruendo y una puesta en escena tímida de apenas dos relámpagos vociferantes. Poco énfasis para considerarlo a la usanza de santo advenimiento, no obstante, su descubrimiento contó con graves dosis de misterio. Rosamunda Hoffman fue vista por primera vez vagabundeando sus pies entre las aguas de un regato, apoyada sobre el último terebinto de la vereda y acariciando los pétalos pentagonales de las flores primitivas. Un grupo de ociosos pastorcillos acudió presto a la escena y fueron ellos quienes arrojaron la noticia como una nube espesa entre el vecindario que, inquieto, personó a la guardia civil en el lugar de autos para verificar en escueto sumario que se hallaba ante una mujer de voz antigua, mirada inquietante y edad indefinida, aunque de galana apostura. Más tarde pudiéronse constatar fonemas semíticos, lágrimas en los ojos y casi media eternidad en la existencia.

         Cuando su presencia se hizo cotidiana por las calles del pueblo hubo quien la sentó en su mesa, otros diéronle cobijo en la noche, algún samaritano le lavó la ropa y un zapatero cristiano aseó sus pies. Todos le reclamaban palabras, versos sueltos con que rematar sonetos, frases lapidarias, sentencias, un texto en el que poder creer. Los más ambiciosos, un milagro. Rosamunda les mostraba apenas una mínima sonrisa en su rostro, una mueca ya vista en un cuadro de antaño que está en París -comentó alguien- para acto seguido abandonar las hospitalarias moradas y sumir a sus exigentes moradores en la incertidumbre del descontento.

         Cuando hallaron armonía suficiente en un lenguaje con el que poder una y otros comunicarse, Rosamunda hizo comprender que lamentaba haber perdido la pista de sirenas y centauros; sicomoros, esfinges, dunas, arenas, sombras… con la previsible añoranza de lo perdido pese a dejar de ser deseado. Las gentes del lugar ante semejante paradoja simulaban rictus de comprensión alzando cejas, cerrando forzadamente la boca y girando levemente la cabeza con gesto de inmensa tolerancia hacia la que consideraban una auténtica orate.

         Tal fue la insistencia de una y la forzada comprensión de los demás que se instó a la autoridad a tomar partido mediante su alcalde, quien aduciendo falta de tiempo delegó en la gobernación provincial para nominar ésta a la asesora Tamara Galindo, que presentóse en el lugar apenas fue requerida (más de un mozo viejo la reconoció con el ignominioso alias de “La Chata” *). Como primera medida Galindo inició una recogida de firmas con el fin de elevar a Rosamunda a la categoría de clavariesa y para ello fue mostrada públicamente en el albero de la plaza formado a tal efecto con carros y remolques, para así iniciar la solicitud formal de avales entre la Teocracia local. Parecía que Tamara inclinaba la balanza a favor de su iniciativa frente a quienes entre el improvisado graderío deliberaban la conveniencia de acomodarla como samaritana en la cofradía de la Buena Muerte cuando Rosamunda, que apenas entendía semejante dislate, comenzó una levitación vertical de cuarenta y siete centímetros por encima de las arenas, algo que consideró una atracción estimulante capaz de distraer los bostezos del personal observados desde los medios. Fue peor el remedio que la enfermedad.

         El padre Teócrito Maluenda, arcipreste de esa villa, de otras cinco y feligresía cercana a dos mil almas (y a quien tampoco se le escapó el reconocimiento de “La Chata”), suspendió de inmediato la diatriba al grito de “¡Vade retro, Betsabé!” reclamando a la fuerza pública que con desmedida disuasión suspendiera el espectáculo a golpe de porra y gas arrojando balance de dos heridos por arma blanca y negra respectivamente, seis contusionados por coscorrones de carácter leve y más de veinte arrestados al azar, de los que catorce fueron puestos en libertad tras habérseles tomado la debida e impertinente declaración y presos hasta nueva orden en las dependencias policiales un mendigo, dos beodos y tres supuestas meretrices sin documentación aparente, idioma portugués y tez sospechosamente oscura. Rosamunda entristecía a escape mientras La Chata hacía un discreto mutis por el foro electoral.

         Agotada la vía romera el pleno del municipio accedió a las presiones de la prensa alcahueta personándose a tal efecto en el pueblo un arsenal de cámaras, focos y micrófonos inalámbricos en manos de jóvenes ataviados estrafalariamente, muy en discordancia con los sencillos atuendos de boina y tergal con que se daba color habitual a las embarradas calles de la localidad

         Pertrechada a la fuerza Rosamunda en sillón de mimbre remendado, una presentadora de voz abdominal, morrete encrespado y peinado de ondas inquebrantables comenzó la batería de preguntas nutridoras de audiencia. De entre todas las respuestas de la forastera sobresalió sin duda la ausencia absoluta de extrañeza sobre la carga experimental de su propia vida, una bagatela según ella al comprobar que las vísceras de difuntos alcanzaban a reparar vidas de crónicos enfermos, que la comunicación entre semejantes cubría distancias antípodas en  décimas de segundo o que sabinares y hayedos eran sustituidos por parques y jardines de urbanizaciones, lo de su levitación y perpetuidad espacio-temporal era simple juego de niños.

         Detalladamente manifestó entre susurros haber sido testigo de los verdaderos motivos por los que la muralla de Jerusalén fue devenida en escombrera, de sus conspicuos lances amorosos con Dionisio de Halicarnaso (más tarde reencarnado en el canciller Konrad Adenauer, como todos saben) y hasta de describir la comprometedora y escabrosa escena que su compañera de éxodo Jébele Hunoc contempló en los arrabales de Sodoma segundos antes de su salado modelado.

         Ante semejantes y escabrosos testimonios el comité integrado por el alcalde, Tamara, don Teócrito y el cabo jefe de puesto decidieron disolver la programación. Hubo quien propuso arreglarle una paga de desagravio, pero no hubo administración que hiciérase cargo de la cuantía y plazos, que a tenor de los acontecimientos semejaban excesivos. Un escultor de moda comarcal, muy imbuido del expresionismo abstracto de corte naíf presentó el presupuesto de un boceto para erigirle un monumento, algo que se consideró seriamente por ser la salida menos indigna, pero una inesperada auditoría de cuentas en la corporación municipal dio al traste con la empresa.

         Ahí no paró la cosa. Ajena totalmente Rosamunda a los recelos inspirados dio en relatar de manera objetivamente histórica las intrigas que senescales, cabildos y bailíos bizantinos propiciaron la caída de Constantinopla en manos sarracenas. Con muy buena intención histórica, no digo que no, pero tan inoportunos como inculpatorios y definitorios fueron susodichos informes.

         Ante semejante cúmulo de contratiempos no hubo más remedio que aplicarle uno de los artículos más peliagudos de la Ley de Extranjería, conllevando una inmediata deportación a la playa de El Tarajal, Ceuta, desde donde se la puede vislumbrar en las imágenes de los telediarios dando de beber a los encaramados en las vallas que separan, una vez más, el bien de todo lo demás. 

Ramón Díez

(Véase “REFORMAS” en el núm. 47 de esta revista)

 

Caballito

Había una vez un prado y un caballito que trotaba y retrotaba por él, hasta que atravesó elegantemente una puerta que ante su cara apareció. Tras la puerta se encontraba un guapo enano, que llevaba un recto y verde gorro sobre su calva cabeza, tenía la nariz pequeña y los labios gruesos.

– Dime una cosa, caballito: ¿a dónde crees que vas?

– Voy y vengo, sin más. No busco nada en concreto, -le contestó el potrillo.

– Pues eso no está pero que nada bien, mi cuadrúpedo amigo. Debes desear algo que no tengas, para ir a por ello con obcecación y orgullo. ¿Qué tal el amor de una hembrita que te ignore? ¿Qué tal ser el más rápido de entre tu especie? ¿Y viajar a lejanos lugares donde nadie antes haya estado, eh? Me refiero a algo que te haga único de verdad, especial. Yo, por ejemplo, tengo mi gorro verde, el más verde y recto de todos los enanos, y estoy muy orgulloso de él, aunque me costó mucho trabajo y dinero conseguirlo, y aún debo pagar la deuda.

– No entiendo lo que me estás diciendo, pequeño amigo. A mí me gusta trotar por los campos, y no hay nada yo que desee… pero quizás tengas razón, y deba empezar a preocuparme por algo. ¿Y si un día me rompiese una de mis piernas? Tendría que buscarme una de repuesto, antes del invierno si es posible. ¿Y si de pronto dejase de haber pasto a mi alcance? Quizás debería ir guardando una parte en algún agujero, para que nada malo me pase llegado el caso. ¡Muchas gracias, amigo, por hacerme ver cuán ciego estaba!

– No hay de qué, caballito.

El enano agitó levemente su sombrero a modo de despedida, y el caballo le sonrió antes de seguir con su camino. No obstante, a los pocos metros, empezó a caminar más lentamente, mirando a diestra y siniestra algo intranquilo, y antes de que pasase mucho tiempo se sintió cansado y se fue a su cama por miedo a enfermar.

Santiago Herrero

 

El juego político

Dicen que el juego político exige cierta paciencia por parte de los ciudadanos y que la democracia lleva aparejada una confrontación dialéctica entre los partidos. Pero llevamos un año escuchando a los portavoces de los partidos, a los periodistas, a los tertulianos televisivos, a los parroquianos de los diferentes bares que frecuentamos y a los locutores radiofónicos de turno. ¡Y yo no puedo más! Me siento incapaz de soportar dos meses más de bombardeo electoral con los mismos personajes y los mismos discursos. En los últimos días de esta locura de mini-legislatura ya no me importaba a quien se investía presidente, con tal de que se pusieran de acuerdo.

Y mientras la vida sigue, la mayoría de la población no llega a final de mes, ya no quedan agujeros en el cinturón para ajustarlo más, las reservas de dinero y moral se han agotado. Las esperanzas depositadas en un nuevo tiempo político se han quemado; y nadie parece darse cuenta o peor, nadie se atreve a decirlo, nadie se atreve a reclamar un poco de respeto y de consideración para los que tenemos que bregar todos los días con esta situación de desgobierno que creíamos había terminado el 20D.

Los partidos emergentes no se conforman con su trozo de pastel y están convencidos que unas nuevas elecciones les proporcionarán unos datos más dulces. Los partidos sumergidos alternan sus actuaciones entre dentro y fuera con la esperanza de que el terror a lo nuevo y a que la tarta se rompa de tanto trocearla, influya en la decisión de los sufridos ciudadanos el próximo 26J. Y vuelta a empezar, aunque el tablero político de diciembre sea el mismo en junio, aunque las encuestas vaticinen un resultado incompatible con las actitudes excluyentes, aunque es necesario el cambio político, que este se convierta en política real, en empleo, en la recuperación de derechos desaparecidos durante el gobierno del PP, en un pacto educativo, en la reforma de las instituciones…

Y nos querrán vender el cambio de nuevo, aunque no expliquen en que, o donde. El cambio por el cambio. Una mayoría opinamos que hay que cambiar las políticas de austeridad impuestas por el anterior gobierno, pero cambiar por cambiar no. No debemos perder de vista cual va a ser ese cambio, si algún día o en alguna futura elección consiguen ponerse de acuerdo.

Y no podemos tirar la toalla, hay que ir a votar y reflexionar el voto. No podemos escuchar las voces que, en un ataque a nuestra inteligencia democrática, insisten en el discurso de la abstención. ¡Eso nunca! Nos jugamos mucho como para favorecer a la mayoría de los últimos años no yendo a votar ya que parece que, tienen de nuevo, muchas posibilidades de ser la más votada.  

¡Qué mes y medio mas largo!

Mambrina

RUSSAFART 2016

Es un evento en el que se abren las puertas de los talleres artísticos del barrio durante tres días, para dar a conocer de manera directa la actividad creativa de las/los artistas que conviven en él.

Descripción del proyecto

exposición de GabiLa asociación Russafart es una entidad sin ánimo de lucro que organiza la Bienal de arte Russafart, Puertas abiertas de los talleres artísticos del Barrio de Russafa, Valencia, que requiere un gran esfuerzo económico por parte de todos los participantes y colaboradores del festival.

El slogan del evento es “RUSSAFART 2016, Obrando arte” y se realizará el fin de semana 27, 28 y 29 de mayo de 2016, igualmente se realizarán actos de presentación, clausura y diversas actividades en torno al festival. Contaremos este año con dos proyectos de intercambio cultural internacional con Brasil, Rio de Janeiro en el que recibiremos a 7 artistas brasileños y con Francia, París, en el que recibiremos a 7 artistas. Son proyectos homólogos situados en el Barrio de Santa Teresa, de Rio de Janeiro y en el Barrio de Belleville de París.

LA VERDADERA HISTORIA DE MI CUERPO

LA VERDADERA HISTORIA...

Tendría unos catorce años, cuando, un día, al salir de la ducha, abrí el mueble-espejo del baño para procurarme una tirita que protegiese la pequeña rozadura que llevaba bajo el tobillo derecho. Advertí que, maniobrando con las puertas laterales de aquel mueble, se obtenía una perspectiva de mi cara desconocida hasta el momento. Mientras recordaba que a mi padre le servían, durante el afeitado, para dejar sus patillas lo más igualadas posible, contemplé una nariz desconocida, unas orejas muy grandes, una frente amplia y curvada y un pelo repleto de remolinos. Para tener la certeza de que aquel realmente era yo, realicé una serie de muecas cuyo reflejo confirmó mis temores.

            Pensando que aquellos espejos tuviesen algún defecto, busqué otros que me sosegaran. Entonces encontré, en el armario de la habitación de mis padres, un nuevo laboratorio; en la parte posterior de las puertas centrales, dos lunas permitían seguir observando más fallos de fábrica: piernas largas y desiguales, abdomen abultado en exceso, una chepa tremenda y una serie interminable de desproporciones que remataban una asimetría casi «perfecta».

            No sólo me asustaba verme en los espejos de casa; no soportaba los de ascensores, escaparates, ni siquiera estar delante de cualquier superficie que pudiese devolver vagamente mi imagen. Mi inseguridad aumentaba con los días.

            Pasado un tiempo, me convencí de que aquella perspectiva tampoco era la buena; quería saber cómo me percibían los demás. En este intento de continuar investigando, un fotomatón cercano a mi casa se convirtió en mi aliado. Allí dejaba toda la asignación semanal en fotos frontales, de perfil, y, cómo no, en otras donde ensayaba posturas que disimulasen, en la medida de lo posible, cada uno de los innumerables defectos de mi cuerpo, procurando siempre que, durante el proceso de secado de las fotos, nadie de los que hacía cola para usar la máquina pudiera verlas.

Ahora, después de muchos años, tengo cámaras de vídeo instaladas por la casa que recogen imágenes mías desde todos los ángulos posibles, y que más tarde examino; las paredes y el techo están cubiertos de espejos, y pronto una empresa de Barcelona hará lo mismo con el suelo. Así, le hago frente al problema y, al tiempo, descubro en mí nuevas deformidades. Me encuentro mucho mejor y casi he olvidado la época de visitas continuas a psicólogos y psiquiatras. Pronto, muy pronto, mi cabeza terminará por conocer cada una de mis imperfecciones y todo se solucionará: ya tengo localizado al cirujano plástico más célebre del país… Después, se acabarán de una vez los odiosos barracones de feria. Cambiaré de ciudad y, allí, nadie sabrá la verdadera historia de mi cuerpo.

  Ángel Gálvez

Dibujo de Juan Díaz

 

Los ojos amados

Hay dos cosas que cada vez me seducen menos: el sadomasoquismo, sobre todo de mitad de palabra hasta el final, y la vida vivida a través de un avatar: ya sea un perfil de Facebook o un desdoblamiento esquizoide de personalidad in situ, es decir habitar en esa capa entre la troposfera y la estratosfera, donde se dan las condiciones idóneas de frivolidad y artificiosidad para que crezcan fuertes y sanas todas esas proyecciones de identidad delirantes, emperifolladas y, las más de las veces, ridículas.

Puede que ambas cosas no estén relacionadas o puede que sí (escribir no deja de ser tirar flechas a diestro y siniestro).

El caso es que desde que dejé el sadomasoquismo, que practiqué de forma amateur a decir verdad, y los machotes malotes fueron despojándose de lujuria para ir cargándose de compasión, desde que ÉL es sexy y es bueno, es sexy porque es bueno, es bueno porque es inteligente (la bondad es la forma más refinada de la inteligencia), cada vez me da más pereza y también más vergüenza sacar a pasear al avatar, lanzar al mundo esa identidad que pretende ser un compacto boomerang y que resulta ser un bote de humo mal tirado.

He llegado a la conclusión de que cuanto más necesitamos construirnos desde fuera, más dolor nos está mordiendo las entrañas, cuanto más dolor, más necesitamos construirnos desde fuera: ahí está la relación.

Llámame misántropa pero empiezo a imaginar un futuro no muy lejano en que el anonimato será el auténtico lujo, el paraíso un espacio ciego, como el que queda en los retrovisores, la vida privilegiada aquella que crece a partir de unos ojos, los propios y los amados.

L’Ombra della sera

Absolutamente decepcionada y sin ánimo para afrontar de nuevo lo que nos espera, mi forma de protestar, por la incapacidad manifiesta de algunos para ponerse de acuerdo, será la de no mencionar nada que tenga que ver con la política hasta pasado el 26 de junio próximo. Hay demasiadas cosas en el mundo por las que creo que vale la pena interesarse, como para seguir dando vueltas a lo mismo.  Por esta razón me gustaría compartir con ustedes una experiencia reciente de viaje en el espacio y en el tiempo. 

Al sur de Toscana, siete siglos antes de nuestra era, la civilización etrusca, establecida en el valle de Chiana, fue la primera en cultivar sus tierras de forma intensiva; de su tradición ganadera vacuna parece que todavía perdura la raza Chianina, que produce una excelente carne que aconsejo probar a quien visite la región.

Los tuschi, como ellos se llamaban a sí mismos, conocidos en la Antigua Grecia como los tirrenos, y por nosotros como los etruscos, dominaron el territorio entre el río Arno, el Tíber y el mar Tirreno durante casi siete siglos. Su riqueza surgió de su capacidad para el comercio y sobre todo para procesar los minerales, en un momento en que el uso de la moneda se generalizaba. Su mayor debilidad quizás fuera que nunca llegaron a ser una nación unida y fuerte sino un conjunto de ciudades-Estado, que peleaban y se traicionaban entre ellas; aunque sin duda su principal problema fue que un poblado vecino, llamado Roma, no estaba dispuesto a compartir el poder con nadie, como suele suceder con los grandes imperios.

Etruria no fue nunca un país, como tampoco la Grecia clásica, sino un conjunto de ciudades que compartían lengua y cultura. Aun así los etruscos dejaron profundas huellas que hoy confundimos con las de los romanos; sin ir más lejos, uno de los símbolos emblemáticos de Roma, la Loba Capitolina, es en realidad una escultura etrusca.

Entre ondulantes colinas, muchas de aquellas urbes pueden visitarse todavía: Volterra, Cortona, Arezzo, Perugia, Viterbo, Orvietto… Los frescos de las tumbas etruscas y la cerámica representan una infinita fuente de información sobre aquella civilización, sobre su vida cotidiana, sus viajes, sus banquetes, sobre el papel de la mujer y especialmente sobre su deseo de trascender a la muerte. En cualquiera de los museos etruscos de estas ciudades podemos hoy contemplar los numerosos sarcófagos de piedra o terracota cuyas figuras plasman en la serenidad de sus miradas y en lo que hoy conocemos como la “sonrisa etrusca”, todo un compendio de vida.

Pero más aún que los famosos sarcófagos para mí han sido reveladoras las estatuillas votivas, generalmente de bronce, conmovedoras por su modernidad y por su relación profunda con el arte moderno. Las figuras son casi filiformes, muy esquemáticas y con cabecitas diminutas pero perfectamente dibujadas. Esas figuras puede que representaran para los etruscos una comunicación con el más allá, una forma de establecer contacto con el alma del difunto. Incluso Giacometti habría dicho a su gran amigo Jean Genet que le gustaría hacer una estatuilla y enterrarla, para que sólo fuese descubierta cuando nadie más se acordara de él y cuando las huellas de su nombre hubiesen desaparecido. Una hermosa forma de cruzar el umbral de la eternidad, ¿quién sabe si al final no lo hizo?

El Museo Guarnacci, en Volterra, alberga una de las grandes colecciones etruscas. Su obra maestra es una escultura del siglo III a. de C., de 57 centímetros, que representa una figura humana rectilínea y alargada, con los brazos pegados al cuerpo, rematada por una cabeza de rasgos perfectamente trazados. Apareció en el siglo XVIII, y la leyenda dice que un campesino la utilizó durante años como atizador. Fue el poeta Gabriele D’Annunzio quien la bautizó L’ombra della sera (La sombra del atardecer). Fue una de las principales fuentes de inspiración del escultor suizo Alberto Giacometti, una relación que exploró  hace unos años la Pinacoteca de París con la muestra  que se llamó “Giacometti y los etruscos”. Otro puente directo entre los etruscos y nosotros.

Maria Valeska

ESTA YA LA HE VISTO: La lista negra de Hollywood

esta ya la he vist

Es la historia de un hombre excéntrico, luchador, con sentido del humor y con gran fluidez verbal, que escribía sus guiones dentro de una bañera. Su guerra por la defensa de la libertad acabó con su prestigio y su nombre como guionista de Hollywood. Entre 1947 y 1960 continuó su trabajo de forma anónima, cobrando salarios irrisorios y usando hasta trece seudónimos. En el anonimato escribió los guiones de películas como Espartaco y Vacaciones en Roma por los que obtuvo dos Oscar.

El film puede ser demasiado simple en algunos momentos, pero es un importante recordatorio de como la democracia puede fallar cuando una mayoría pretende anular las diferentes opiniones con la excusa de que amenaza ciertos valores.

Lo más valioso de la película es la dedicación que muestra Bryan Craston en su interpretación del personaje principal, y, oportunamente, el jocoso guion de John McNamara, también el asombroso equipo de apoyo que a su vez nos lleva por este viaje al escandaloso pasado de Hollywood.

Recordad que ir al cine es una buena opción para los momentos de ocio. Películas como esta nos lo recuerda.

P.D. Como se llenaron las salas de cine en la última “Fiesta del cine”, cuando las entradas costaban 2,90€ a pesar de ser a principio de semana y de que los mejores estrenos siempre se dejen para después. ¿Casualidad?

El cine de los sábados

 

PUTO POSTUREO

¿Qué pasa con el postureo? Sí, sé que hace mucho tiempo que dicho término está de moda, pero últimamente parece estar consumiendo a más de uno a ritmo vertiginoso. Intoxica, consume y releva la auténtica meta de aquellos que son presas de su facilona maldad. Esto es, llevado al extremo, aquel que acaba aparentando en lugar de hacer. Ejemplos: un tío o tía que escribe, o dice hacerlo, y cuyo Instagram está petado de fotos en las que supuestamente se le ve escribiendo. Habrá más de uno que lo haga y que también le dé al teclado, bien por él, pero también habrá demasiados que perderán el tiempo con ese dichoso postureo en lugar de escribir realmente. Yo mismo tengo alguna foto así en mi cuenta de Instagram, la cual hace dos meses que no actualizo, y aquí estáis, leyéndome. El punto sería: menos fotitos y más escribir, cojones. Es muy sencillo salir una noche por el Cedro (Valencia) y ver a alguien sentado en alguna terraza o en el interior de un pub, con una jarra, un cubata o lo que sea delante, y sacándole diez mil fotos hasta que la composición y el mágico filtro dan un resultado óptimo. Es esta persona la primera que pondrá en la descripción algo como “Esta noche fiesta loca” o “Fiesta hasta el amanecer” o “Dándolo todo” o “Vamos a acabar borrachísimos y en casa ajena y llegaremos a la nuestra pasado el mediodía sintiendo que hemos acumulado tantas epicidades que casi nos ha explotado la cabeza”. Sí, pero lo normal es que sean estas personas las que, tras sacar infinidad de fotos y haberlas subido, y tras haber tardado una hora en meterse una copa aguada y asquerosa, a las dos de la madrugada estarán en camita creyéndose los reyes de la noche. Menos fotos y más salir y disfrutar.

Que sí, todo está bien en la medida justa, y el que es auténtico no está de más que lo retrate en las redes sociales y lo comparta con sus amigos y seguidores, eso está muy bien, pero nunca hay que intentar aparentar por encima de todo, o peor todavía, tratar de aparentar lo que no se es. Cada uno que viva su vida como guste y solo de ese modo conseguirá ganarse amigos y seguidores fieles igual de auténticos que él; de lo contrario se venderá y solo la falsedad ocupará una cotidianidad que acabará por destruirle, al no estar a la altura de lo que él mismo se habrá propuesto alcanzar sin motivación real alguna.

Salva Alberola

Derecho a la Ciudad: Repensar la ciudad desde la Igualdad de Género [II]

Continuando con la reflexión previa sobre cómo repensar la ciudad desde la igualdad de género, abordo esta breve entrada con algunas ideas para seguir avanzando en el tema. En esta ocasión, es la construcción del ‘derecho a la ciudad’ y de la consideración del hilo de argumentación de Dolores Hayden en “What would a Non-Sexist city be like?” sobre cómo el diseño de la ciudad tiene consecuencias diferenciadas en la vida cotidiana de las mujeres. Y es que, si bien el derecho a la ciudad se nutre de otros derechos que se desarrollan en el propio espacio urbano – derecho de asociación, de manifestación, de participación, de vivienda, acceso a la educación, de acceso a la sanidad, a la libre información, a la accesibilidad, al libre movimiento y al respeto e inclusión de los colectivos minorizados- cada vez son más las voces -profesionales, activistas, feministas e instituciones- que insisten en la necesidad de reformular el ‘derecho a la ciudad’ desde una perspectiva feminista.

Es importante insistir en que no existe la neutralidad desde el punto de vista del género, tampoco en lo que se refiere a las políticas de urbanismo, vivienda y regeneración territorial; en esto precisamente inciden las investigaciones y aportaciones feministas, al poner el foco de atención en hacer emerger el análisis acerca de los usos y las experiencias vividas en el territorio, así como las relaciones de poder patriarcales que sostiene o deconstruye.

“Debemos admitir el factor género en la ciudad como la fuente de una nueva cultura compartida, y debemos participar en la definición de una nueva filosofía del ordenamiento territorial” (Carta Europea de la Mujer en la Ciudad, 1995).

Durante los 90, los movimientos sociales se nutrieron de aportaciones feministas que promovieron la elaboración de Cartas de Derechos de las mujeres a la ciudad, como mecanismo a través del que  focalizar los aspectos que perpetúan las desigualdades.

Las mujeres están en desventaja en comparación con los hombres en las ciudades en términos de igualdad de acceso al empleo y la vivienda, la salud y la educación, el transporte, la propiedad de los activos, las experiencias de la violencia urbana, y la capacidad de ejercer sus derechos”. (UN-Habitat, 2013).

Todas estas dificultades se acrecientan en los procesos de guetización o marginalidad a los que deriva la pobreza económica y monetaria en muchas ciudades, acrecentada en estos últimos años por las políticas neoliberales, y que afecta de manera diferenciada a las mujeres.

Cada vez son mas voces las que alertan sobre la ceguera de género de la que adolecen las políticas públicas de servicios y planificación urbanística; sin embargo, sería posible integrar en su análisis el enfoque de igualdad a través de tres dimensiones claves de las transformaciones que concurren en las ciudades:

  • La político-institucional: la igualdad de género, como principio ético-político basado en la equivalencia humana, forma parte de los nuevos marcos de consenso institucional y de legitimidad democrática -desde lo global a lo local-. Esto tiene implicaciones tanto en los discursos políticos como en instrumentación de los mismos a través de planificación, la prestación de servicios y la ampliación de actores sociales y entidades llamadas a participar en la construcción de una nueva gobernabilidad urbana.
  • La social y económica: el reto de la justicia social, que dicen asumir los gobiernos locales debería integrar la justicia de género entre los criterios de resultados redistributivos conseguidos a través de las políticas municipales; esta premisa aporta la mayor coherencia al nuevo rol de impulsor del desarrollo económico local y de eficiencia en la inversión de los recursos públicos.
  • La territorial y espacial: el proceso de suburbanización está trasladando a sectores poblacionales de mayor poder adquisitivo a fuera del territorio urbano, los que provoca una reordenación de prioridades en la planificación de obras públicas y en la extensión de infraestructuras y servicios. Este proceso corre paralelo al de la guetización de los sectores más empobrecidos y de mayor vulnerabilidad económica.

En los últimos años, gran parte de los ajustes estructurales alentados por las políticas neoliberales han ido dando entrada a un proceso de privatización de los servicios -anteriormente públicos- modificando los criterios de acceso a los mismos. Los efectos de dichas políticas de ajuste han sido particularmente graves sobre los sectores poblaciones más empobrecidos, lo que tiene un importante componente de género y se traduce, en la práctica, en una derivación de la responsabilidad de la supervivencia y cuidados a los entornos familiares a las mujeres, dado el peso que todavía tiene la socialización de género.

Como efecto de lo anterior, la reactivación de los mecanismos de desequilibrios estructurales y muy especialmente la desigualdad de género se ha puesto en marcha.

En este contexto adquiere especial relevancia la articulación feminista de procesos y estrategias abordadas por las mujeres para resistir (re)apropiándose de los espacios y a través de ellos subvertir el orden simbólico masculino; un hilo del que seguiré tirando en la siguiente parte de esta reflexión

Carmen Castro

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