EDITORIAL: ANIVERSARIO

EDITORIAL: ANIVERSARIO

Quinto aniversario de El Inconformista. Con él, celebramos más que un número, pues, ¿no festejamos un esfuerzo de colaboración, así como la expresión de una voz colectiva? Hemos tratado siempre –aunque no sin dificultad– de encontrar las palabras y las líneas adecuadas que mejor digan lo que (nos) sucede, llevándolas al papel, a internet, a la calle. Palabras y líneas que forman comunidad siempre que nos ponemos a escribir o dibujar aun estando solos. Siempre y por doquier una comunidad que nos puebla y a la cual nos dirigimos.

En El Inconformista estamos unidos por todo lo que nos distingue, y en este sentido hemos cumplido con la realización de un archipiélago, que no es otra cosa que un conjunto de islas unidas por aquello que las separa. Pero hay más, puesto que no sólo hay separación en el archipiélago. En él, se producen oleajes, poblamientos y huracanes. En él, encontramodibujo-contraportadas vibraciones e intensidades que se reflejan en la superficie de cada isla y, en consecuencia, en la superficie de todo el archipiélago.

En este quinto aniversario, seguimos celebrando la continuidad y el esfuerzo por sostener lo continuado. Más todavía: porque el esfuerzo no es ya el de escribir o maquetar, sino ante todo el de hacer frente a los acontecimientos que nos invaden y nos problematizan. Celebramos entonces el esfuerzo por la expresión de la diferencia. Y es que El inconformista ha sido capaz, creemos, de tejer una piel sobre la que se efectúan todo tipo de reacciones químicas o, dicho de otro modo, El inconformista posee hoy una condición incuestionable de sensibilidad (palabra denostada, históricamente, donde las haya).

Y esa piel sensible por un lado y la sensibilidad dérmica por otro deben ser cuidadas, al igual que deben continuar siendo expuestas a la solarización de los acontecimientos políticos, económicos, artísticos, culturales, etc. Es, de hecho, lo que hemos intentado mantener desde el principio: No mantener única y exclusivamente un “modo de hacer” y sí un modo de moverse y de entender todo aquello que nos rodea y afecta, pues si El Inconformista es dinámico no es gracias únicamente (y esto hay que decirlo) a aquellos que escriben y dibujan (que también). Lo es porque es leído y buscado para leer. De ahí que celebremos también el creciente interés y participación de los lectores.

Por último, y como no podría ser de otra manera, queremos aprovechar este quinto aniversario para invitar a participar a todos aquellos que deseen escribir y expresar sus puntos de vista sobre la actualidad (la de cada uno y la de todos). Queremos que se sumen nuevas participaciones, nuevas voces, que es lo mismo que decir nuevas comunicaciones. Queremos, en definitiva, seguir haciendo el movimiento y, en cada ondulación y peculiaridad del mismo, en cada fase, hacerlo cada vez mejor.

Feliz quinto aniversario, inconformistas.

EL MALIGNO

 

   El primer sentimiento que cae sobre mí como una losa después de conocer el resultado de las elecciones en E.E.U.U. sólo puede ser la desazón. Un estado de ánimo que va de la incertidumbre al nerviosismo porque desconozco, como la mayoría de los ciudadanos, qué puede hacer Donald Trump. Un empresario que en los últimos treinta años ha llevado a la quiebra sus empresas en cuatro ocasiones y se ufana de no pagar impuestos. Parece que, como gestor de negocios, su trabajo es manifiestamente mejorable; entonces ¿cómo va a gestionar el país más poderoso del mundo? 

   Un personaje al que desgraciadamente hay que reconocerle que no se anda con tapujos. Con un lenguaje sencillo, rústico, dice las cosas muy claras, no esconde sus preferencias, las que sean, ni tampoco sus fobias; y desde luego tiene unas cuantas… Por esto albergo todas las dudas sobre un tipo abiertamente homófobo, racista, xenófobo, machista, insultante en sus formas y en su discurso. Aquí sí; ahora podemos ver el populismo personificado en este hombre que debería hacernos reflexionar sobre todo aquello que diga si cada vez que sale en público, comienza sus alocuciones con un ‘Créanme’; un recurso de los que creen tener la verdad absoluta y ya hemos visto casos parecidos: “Créanme si les digo que en Irak hay armas de destrucción masiva…” -Aznar dixit-. 

   Pero estas elecciones también me provocan otros sentimientos, como el de tristeza. Estoy triste viendo que los estadounidenses han escogido entre lo malo y lo peor y se han quedado con esta última opción; y, aunque no me gustan los profetas y visionarios -yo no pretendo serlo- es verdad que estoy aventurando una labor de gobierno del presidente electo que ni siquiera ha comenzado. Acción de gobierno que comenzaría con una de sus más aclamadas propuestas: la supresión de la Seguridad Social; una sanidad universal que en sus ocho años de gobierno Obama trató de instaurar. Ocurre que estamos hablando de una sociedad extremadamente competitiva en todos los aspectos de la vida y que se rige por la meritocracia, esto es: el que quiera un trabajo debe luchar por él y, si además quiere estar asegurado, que ese trabajo esté bien remunerado para poder pagarse un seguro privado. Es decir, una lucha sin cuartel por superarse a sí mismo y al resto del mundo. Aunque con los antecedentes de este señor… 

   Una pesadumbre que crece cuando veo que aquellas personas a las que ha insultado y menospreciado durante la campaña electoral (latinos, inmigrantes, mujeres…) y a pesar de esto, le han votado con el único argumento, al menos que yo haya oído, de que Clinton es corrupta; ¿y Trump no lo es? Todo esto me lleva a otro estado de ánimo más grave; la ira, o la rabia, como Uds. prefieran, viendo que además la mayoría de los votantes de Trump son blancos y de la América profunda; lo que me induce a pensar que este país lo habitan muchos ignorantes, pero por falta de cultura. Circunstancia esta que motiva que USA siga siendo uno de los países más racista del mundo a pesar de haber tenido el primer presidente negro de su historia; que siga pensando que es una verdadera democracia mientras conculcan derechos y libertades y hacen caso omiso de las normas internacionales (Guantánamo, Abu Ghraib, inmigración, Cuba…); que, además y en según qué momento de la historia, apoya, cuando no financia, golpes de Estado en aquellos países que considera que tienen cierto tufillo a izquierdas. 

   Consecuentemente esta actitud de los americanos me lleva de forma inevitable a otro desagradable sentimiento: el desengaño. Cuando veo que esta sociedad es tan conservadora pienso que no tiene solución. En este sentido, hablar de los demócratas como la izquierda del país y de los republicanos como la derecha es un error. En mi humilde opinión -subjetiva, por su puesto- los demócratas vendrían a ser lo que en Europa conocemos como liberalismo o centro-derecha y los republicanos son lo que, por estos lares, llamaríamos la ultraderecha. ¿Y Trump? Está más allá de esta última. 

   Aunque creo que ya es tarde, en mi ingenuidad quisiera pensar que en este país pasará algo parecido a lo que pasó con el Brexit, que sus ciudadanos se arrepentirán, a no mucho tardar, de haber votado a este empresario sin ninguna experiencia política. Pero creo que ya “está todo el pescado vendido”; salvo que cometa una grave irregularidad o sus errores sean descomunales y puedan provocar un ‘impeachment’ muy poco probable. 

   Por lo tanto sólo nos cabe esperar para ver su acción de gobierno y en función de qué ocurrencias trabajará, supuestamente, para todos los americanos y para el resto del mundo. No olvidemos que cuando E.E.U.U. estornuda el planeta se constipa; y tenemos un caso muy reciente que todavía nos está afectando: Lehman Brothers. De momento sólo puedo volver a mi primer sentimiento: incertidumbre.

Moska

NUESTROS INCONFORMISTAS: Marcos Carrasco Gellida

exposicion-marcos-carajilloNuestro compañero, Marcos Carrasco Gellida, termina de inaugurar una exposición de pintura sobre papel y acrílicos y técnica mixta, en la cafetería Carajillo de Valencia, plza. Xuquer nº 11, que permanecerá hasta principios de diciembre y nos invita a todos a contemplar por unos días parte de su genial obra.

Tus compañeros de El Inconformista te deseamos los mayores éxitos y aprovechamos, este quinto aniversario, para agradecerte que durante meses hayas ilustrado nuestra revista y compartas tu arte con nosotros.

Muchas gracias y mucha suerte amigo inconformista, nos vemos en tu exposición.

EPISODIOS NACIONALES, LAS ELECCIONES USA Y OTRAS

Ganar unas elecciones sin el apoyo del partido, teniendo en contra a la prensa, los poderes económicos, los intelectuales, los movimientos sociales, Hollywood, es posible. En España que los corruptos ganen las elecciones y formen Gobierno sin hacer nada mientras se fuman un puro, es posible. Que en Francia ascienda la ultraderecha apoyada por amplios sectores populares, es posible.

Muchas cosas están cambiando en la sociedad y de poco sirve apelar a que los americanos son inmaduros, los españoles son gilipollas, al menos Trump era el adalid de la anticorrupción, tampoco sirve.

Una de las claves puede estar en el libro Zaragoza de los Episodios Nacionales de Galdós, y cito de memoria, “ya no se habla de Waterloo a partir de ahora se habla de la última habitación de la última casa de la calle de la Pabostia, en que se está luchando con los franceses”, o algo así.

Siendo obviamente una exageración, es posible que en el momento del voto, uno se haga fuerte en su comedor y decida por sus experiencias personales, sus fobias, sus filias,  el voto. Algo a contribuido a ser reticente para delegar la gestión de su voto a los poderes facticos por supuesto la desconfianza que generan, pero también el desgaste de los mensajes por las trampas que ocultan. Un ejemplo, los tratados de libre comercio, en principio parece una cuestión de política exterior, pues bien, en la campaña electoral USA ha tenido mucho eco el sistema de maquilas en el norte de México, mientras se cierran miles de fábricas.

El efecto de presentarse una mujer, tampoco es un síntoma de machismo que no la hayan votado como argumentarán algunas feministas y analistas,  Susan Sarandon lo explica muy bien “no apoyo a Clinton porque no voto con mi vagina” y no se le puede acusar de ser reaccionaria. También parece que se está agotando cierto discurso de género que no ha evolucionado, o conmigo o contra mí.

Se está viviendo una especie de liberación que vendría a ser algo así, no me encuadre como progresista y luego me venda el paquete entero. Yo elegiré de los paquetes lo que considere progresista y si no me convencen no cuenten conmigo. Vamos, que hay que volver a escuchar a la gente. Recuerden señores políticos, y no se salva nadie señor Iglesias, la última habitación de la última casa de la calle de la Pabostia de Zaragoza.episodios-nacionales

Julio García

SEUDONIMOS

Para celebrar este quinto aniversario algunos inconformistas han querido compartir los significados de sus seudónimos. Gracias a todos por participar.

 

Sin disculpa.

Hace ocho años escribí mi primera novela —una vez decidido que era hora de plasmar lo aprendido en palabras y compartirlo con los demás— y le puse por título No voy a disculparme. Toda una declaración de intenciones. El que quiera entender, que entienda.

Maria Valeska

Sobre el significado de mi seudónimo no hay mucho que explicar, fue el alias que elegí para mi primer correo electrónico.  Algunos me han preguntado si es por la amante polaca de Napoleón, Marie Walewska, pero no lo hice de manera consciente, fue lo primero que me salió cuando no quise poner mi nombre de verdad en el correo. 

Ramón Díez

Hola, mi seudónimo en El Inconformista es Ramón Díez, un nombre que parece un nombre, y un apellido que también. De hecho tengo algún amigo que se llama Ramón y he conocido a lo largo de mi vida varios Díez. Sin embargo las obras de diversos autores a los que he ido conociendo: Rulfo, Amado, Moravia, Orwell, Nabokov… fueron apilándose esparcidas por distintos lugares de mi casa: la mesita de noche con Delibes, la del teléfono con Ibarburu, el retrete con Echenique, la estantería del recibidor con Zweig… En fin, que correctamente ordenados dan eso mismo, Ramón Díez. Para que luego digan que el destino no está escrito.

Mambrina

Dicen que el legendario rey moro Mambrino poseía un yelmo de oro puro que le hacía invulnerable. Pues sencillo, apelo a la creencia de la invulnerabilidad de su yelmo de oro, a su fortaleza, y también a la creencia de Don Quijote tocado con su “baciyelmo” como protección craneal. Porque además Mambrino bien pudo ser Mambrina.

POSETE

Corría el año 1986, y yo tenía 15 años. Ese año nos hizo su habitual visita de cada 76 años el cometa Halley. AVA (Asociación Valenciana de Astronomía) hizo una observación pública del cometa Halley en el Saler. Me moló mucho la Astronomía, y me hice socio de AVA. Allí coincidí con más gente de mi edad. Había un socio de mi edad llamado Antonio «El Ciezano» (Ciezanico pa los amigos), que era muy salao. Con quince años, yo medía 1,50. No me desarrollé hasta los 17. De los 17 a los 19 crecí veinte centímetros. Pero en 1986 yo medía metro y medio. El resto de gente de mi edad ya se había desarrollado físicamente. Lo de «ciezano» era porque era de un pueblo de Murcia llamado Cieza. Pues bien, en Cieza a los posavasos les llaman «posetes». Y Antonio dijo: eres pequeño como un «posete». Y «Posete» se me quedó para toda mi vida.

MANUEL ROMEU

Cuando utilizo un seudónimo rindo homenaje a mis abuelos maternos, el nombre de uno y el apellido del otro.                                                                                                                                                                                                                                     REBELDE CON CAUSA

 

A pesar de los muchos años que ya tengo y de que dicen que los años apaciguan al individuo, sigo siendo una rebelde y en cuanto a la causa los acontecimientos diarios me proporcionan más causas de las necesarias. Además es un reconocimiento a una de las grandes películas que nos ha dado el cine…

AYLA

Personaje del libro El oso cavernario que leí en el año 1973 y que ha sido la guía femenina de mi vida.

Peter Norit  

Temo mucho la escritura, dada mi capacidad para desbarrar. Fue un desbarre lo que escribí acerca de los borreguitos providenciales que aparecen en “El ángel exterminador» de Luis Buñuel . Estuve visionando el film para realizar un trabajo de ilustración que podré verse expuesto en los cines Aragó a partir del 1 de diciembre, y de ahí surgió el seudónimo NORIT (el borreguito). Lo de Peter, vino por añadidura y no viene al caso explicarlo: El que tenga ojos, que lea y si no que venga a ver la expo. 

LA COSILLA

Me autodenomino “la cosilla” debido a que estoy creído de mí mismo mismamente que ocupo muy poco lugar en el espacio y cuando me miro al espejo me tengo que poner las gafas de lejos. Por otra parte, me considero un ser completamente normal.

Al tener un concepto de mí mismo tan leve, no me queda más remedio que recurrir a lo creyente y como buen creyente no me queda otros bemoles que pensar que Dios a veces está un poco ausente. Hace poco pase al lado de unos chicos que profesan una religión de las que yo llamo “paraleloapocalipticasencorbatadas” y montaban guardia a la vera de unos carteles con una serie de slogans de este tipo y pelaje:” ¿Existe un creador?”, me quedé con ganas de preguntarles (menos mal que seguí andando), – ¿Existe uno de mantenimiento? –

LA ALEGRIA DE LA HUERTA. 

Me llaman la alegría de la huerta porque me apellido Lahuerta y soy muy pesimista. Cuando trabajaba en el Restaurante Erajoma un compañero de trabajo afirmó que yo era un agorero y que, si todos pensáramos como yo, estaríamos todos muertos.

Por otro lado, hay un restaurante que se llama la Alegría de Lahuerta. Está cerca de la playa, situada en la Malvarrosa.

Un pesimista siempre debe recordar, que cuando llega lo inevitable surge lo imprevisto.

MONUMENTO 1 Y MOUMENTO 2 

Somos dos monumentos. El primero del continente americano le segundo del “terreno pepero”, perdón, de España quería decir…

Nos unió el trabajo, y como muchas personas, no nos llevábamos bien. Acabamos siendo tan inseparables que decidimos elaborar el horóscopo mensual, de nuestro querido periódico El Inconformista. Nos escondimos bajo el nombre de “MONUMENTOS”, simplemente porque “estamos muy buenas” y ¡ojo! No es que nosotras lo pensemos… nos lo decían los demás.

Por edad, (ya que soy la benjamina) escogí el nº 2.

A ella le cedí el primer puesto, por ser más mayor y por estar “más buena”. Esas curvas colombianas tenían que ir en cabeza.

Nos separó el destino, tuvo que volver a su país. Desde ese día, no hay momento en que no la recuerde.

Desde aquí decirte: ¡te quiero monumento 1!

MOSKA

Lo de “mosca” (así con “c”) comenzó en el colegio. Ya se sabe que los niños, de ahora y siempre, hemos sido crueles por naturaleza. Por lo tanto mis compañeros me insultaban llamándome así y a mí, claro, me “mosqueaba”.  Pero todo eso acabó al tiempo que dejamos el cole y pasamos al instituto. No sé si es que habíamos madurado o nos habíamos cansado. Sea como fuere, en bachillerato pasó a ser mi apodo: “Hey ¿Habéis llamado “al mosca” para salir esta noche?”. Así hasta que llegué al Inconformista firmando con este seudónimo, de una manera un tanto pretenciosa, para tratar de remover conciencias con mis artículos. Desconozco si habré logrado mi propósito, pero voy a persistir. Lo de la “k” es para darle un cierto aire de antisistema o “anarco”.

EL PICHILÍN INQUIETO

En la prehistoria de la facultad donde era costumbre conocer a la gente por sobrenombres, de todos el más genial era el “pichillín inquieto”, correspondía a un compañero, que al acabar ejerció de psiquiatra, no tuve relación con él y sí con su novia Esperanza que fue la primera persona que contacté en mi ingreso al PCE, y de la que estuve platónicamente enamorado, ella no lo sabe. En todo caso era más ocurrente y divertido que el que me pusieron a mí, “el pedales”, porque siempre estaba pedaleando para poner en marcha mí viejo Vespino.

EL XIC DEL PIS DE DALT

Es ese niño tocacojones que corretea por el pasillo, tira las canicas constantemente y llora a destiempo. Suelo utilizarlo para los escritos más ácidos.

JULIO GARCÍA

Era mi nombre de clandestinidad, allá en la juventud, por cierto existía Franco.

VALERO DE LUNA

San Valero es el patrón de Zaragoza. Se celebra el 29 de febrero, que son fechas de fríos y ventoleras en esa Inmortal Ciudad. Allí, en febrero. cuando uno encuentra el oportuno carasol al abrigo del tenaz cierzo, recibe el calorcito seco del sol de invierno, calor de teta materna, goce cósmico que pocos otros superan.

Luna es el nombre de una bonita y noble Villa de la comarca de las Cinco Villas de Aragón. Fue también apellido de familias nobles aragonesas. A Benedicto XIII, el Papa Luna, se le conoce por mantenerse en sus trece, como buen aragonés, según prescribe el tópico.

Cuando uno es emigrante, perdido en la anomia de la gran ciudad, cuando tu apellido no remite a ninguna localidad, familia conocida, compañeros de colegio, ni a raíz alguna, sino que funciona igual que un seudónimo, sobre todo si uno ha ido a parar a un lugar donde las élites imponen una identidad que en gran medida te excluye, puesto a inventarme un nombre opté por la nostalgia como mi mejor alias. Nostalgia de cuando uno era alguien y en cierto modo tenía algo de noble, cuando uno tenía un nombre inscrito en tradiciones y genealogías. Nostalgia de lo que en realidad apenas existió, pero que tiene la fuerza de los mitos.

(Viriato © en cualquier w.c. de España)

Cuando yo era muy pequeño, bueno en realidad sigo siéndolo. En fin, desde mi más tierna infancia, me ha gustado leer frases cortas…sí, aquellas de la M con la A: Ma y todo aquello de “Mi mamá me mima”…Por eso, cuando en mi adolescencia más precoz empecé con la literatura “escatológica”, sí, aquella que la gente escribía y leíamos en los retretes de los institutos. Aquella literatura con todas esas magníficas frases del estilo de: “Cagar da gusto, oler da pena, no seas guarro y tira de la cadena”, o esta otra de “En este triste cagadero busco en vano el papel, con los tres ojos abiertos y no puedo dar con él”. Pero, sin lugar a dudas, la frase que más me impacto fue la que rezaba así: “Aquí murió Viriato tocándose el B……” y me sustituís la letra B, con sus puntitos, por un tubérculo de sabor dulce.

P.D.: toda esta explicación la conoceríais si hubieseis leído mi ¿artículo?  “Entitulado… EL TIGRE”

DE UNICORNIOS Y TABERNAS

Uno puede llegar a escuchar gran cantidad de cosas interesantes si se para a escuchar atentamente en el momento y lugar adecuados, o si introduce ciertos elementos inflamables para avivar una conversación y, en cierto modo, hacerla estallar. Así fue que estando un día cualquiera en un bar de Valencia llegué a escuchar ciertas ideas –todas ellas provenientes de mujeres, debo aclarar– que me resultaron más que interesantes, por lo que no he podido evitar juntarlas y exponerlas en el presente texto. Quede claro que no todas son mías, pues principalmente me he dedicado a ordenarlas y darles forma.

El caso es que las cosas han cambiado; sí, señores y señoras, debemos admitirlo cuanto antes. El mundo ha evolucionado tanto y tan deprisa que ya apenas nos resulta reconocible. Lo ha hecho en muchos aspectos, pero en este texto me refiero, en concreto, al arte del ligoteo, del cortejo, de la seducción, o como quiera llamarlo cada uno, y a los cuentos que se les relacionan. Antes las mujeres –y Disney ha hecho un daño terrible e irreparable al respecto, pocos me quitarían la razón–, para este caso las princesas del cuento que protagonizaba cada una de ellas, no tenían más que esperar en su flamante castillo, en su espectacular torre, a que el príncipe fuera en su busca, para conquistarlas, ganarse caballerosamente su corazón o para rescatarlas de algún mal, según la situación y necesidad de cada una. ¿Pero qué sucede ahora? Que la princesa se cansa de esperar, pues el galán no aparece, el príncipe no llega. La hermosa, inocente y pura princesa se pregunta entonces: “¿Dónde cojones estará el cabrón este, que no llega?” Pues bien, la respuesta es sencilla y ya conocida en estos turbios tiempos que corren: el príncipe está en la taberna local cogiendo la turca de su vida, rodeado de otros camaradas o rivales, de mujeres despampanantes, bailarinas de streaptease –que bien pueden ser princesas también, claro está–, de cerveza, whisky, tequila y cocaína; y de fondo un rock duro ambienta el antro lleno de una espesa niebla. De vez en cuando quizá se le pueda ver también partiéndole el taco de billar en la espalda a otro príncipe que, como él, viste una capa raída de un azul descolorido, con algunas manchas de vómito y sangre y con barba de varios días, todo por el honorable amor de una bella damisela.

Así son las cosas ahora, todo se da en la taberna, y las princesas, en lugar de aguardar en el vasto castillo deben salir a las frías calles, internarse en las sucias tabernas, en los antros de mala muerte, para pelear por sus príncipes con las demás damiselas, al igual que ellos mataron dragones en tiempos remotos en gestas de iguales ideales. Bueno, ¿y qué coño tiene esto de cuento? Tranquilos, que lo sigue siendo, pero cambiado y evolucionado. Que nadie se escandalice, pues el famoso unicornio sigue existiendo. ¿Qué dónde está? Pues mientras el príncipe coge el ciego de su vida en el cálido interior de la taberna, el pobre bicho espera en la cuadra que hay fuera, tomando whisky barato del abrevadero y buscando el valor necesario para entrarle a una yegua atractiva e intentar llegar a montarla sin ganarse un pleito por acoso sexual; si no hay cuadra, uno podrá encontrarlo seguramente en el frío, húmedo, oscuro y maloliente callejón que hay junto a la taberna, rebuscando con su antes prístino y legendario cuerno entre la basura y rezando porque no se le enganche con alguna lata y se le caiga, pues está débil y goteando a causa de la sífilis que contrajo al tirarse a la yegua que hacía la cuadra una semana antes y sin protección en las cercanías del hospital, mientras a su príncipe le hacían un lavado de estomago a raíz del coma etílico que había sufrido.

Sí, así de sórdido es ahora; aunque este no es más que otro cuento de la cruda modernidad para escenificar que las cosas, por suerte o por desgracia, ya no son lo que eran. Así que, bellas princesas, dejen los castillos y salgamos todos a las calles para al fin encontrarnos. Ya no se va de bares, ahora se va de tabernas, donde habita la magia de los cuentos.

P.D.: Tendrán que disculpar que me despida tan prontamente, pero mi unicornio me grita no sé qué de Jack Daniel’s desde el retrete, y debo atenderlo, pues si no a ver quién me lleva de tabernas mañana por la noche.

Salva Alberola

DEPORTICRACIA

deporticracia-1Feliz y agradecido a toda la familia de Inconformistas por contar conmigo para ésta celebración tan especial, a pesar de haber dejado de participar unos años.

Antes de nada, destacar la gran labor que hacéis de manera constante. Vuestro esfuerzo ilustra, denuncia y entretiene a partes iguales y sobre todo la capacidad de estar ahí, de manteneros en un proyecto que cumple 5 años tiene un valor incalculable. 

Recuerdo algunas participaciones, basadas en experiencias vividas, otras en acontecimientos deportivos, pero sobre todo recuerdo lo divertido que es leer todas las aportaciones número tras número.

Hoy he pensado retomar de nuevo cierta línea deportiva, pero a la vez la DENUNCIA de algo conocido, y que en la Comunidad si es conocido, pero se olvida con facilidad. Me encanta el fútbol, os lo contaba muchas veces en distintas Deporticracias, pero no por eso se debe mirar hacia otro lado cuando descubres cosas como que la Generalitat Valenciana, aún hoy mantenga parte de propiedad de clubs profesionales de la Comunidad y si no, hayan consentido e impulsado desacatos inmobiliarios para tapar las vergüenzas de gestores horrendos, que entraron en el mundo de fútbol para enriquecerse. 

Aquellos tiempos de eventos, de grandilocuencia, del “Aixó ho pague jo”, siguen ahí, delante de nosotros evidenciando rémoras y males increíbles para la sociedad valenciana. Los clubes los conocemos todos, (no hace falta citarlos), porque sin rascar demasiado y aunque no seas aficionado, sabes que Equipos juegan en la 1ª y 2ª división y a todos sin excepción se les han hecho favores políticos. Que poder tiene el fútbol para condicionar a base de avales y recalificaciones dejando mermados muchos servicios públicos muy importantes

Buñuelos en Mestalla, monstruo de hormigón en las Cortes, recalificaciones comerciales en Orriols, y saliendo de Valencia, y acudiendo a Alicante seguir alucinando con el hecho de que un estadio de la ciudad sea propiedad de la Generalitat. Claro, en el momento que avalaste al grande para evitar un concurso de acreedores, tuviste que aflojar a todos los demás Paco.

Pero la vida sigue, y no culpo a la ciudadanía, porque yo mismo me siento impotente ante todo tipo de abusos sociales, provocados entre otras cosas por temas como el antes relatado, o los derroches en infraestructuras como el famoso “Aeropuerto del abuelo” que aun sin existir, ya financiaba a otro club de la provincia de Castellón…, y no hablemos de la corrupción por favor.  

Uno de los ámbitos más dañados la Educación, mermada en instalaciones, medios materiales y humanos que sólo hacen o reflejan el panorama social las aberraciones en comportamientos y actitudes que acaban mal, muy mal. Leo y sigo a un profesor que he tenido, utilizar la expresión “sordo
cerebrales”, y no puedo dejar de relacionarlo que los problemas sufridos por la falta de educación. Para mi va por ahí buena parte de los problemas y actos incívicos por no hablar de violentos como maltratos, acoso…. etc. Hay mucho trabajo por hacer y ya se ha empezado con la apertura de bolsas de profesorado, que ayuden a mejorar los medios humanos y así la esperanza de mejorar a muchas personitas ahora, que en el futuro deben destacar por su preparación y sensatez.

Carlos Guerrero

 

El fantasma de la identidad

En una de las innumerables entrevistas que le hicieron a lo largo de su vida, conversando acerca de la identidad personal y su posible conservación tras la muerte, Borges decía lo siguiente: “La inmortalidad personal es increíble, pero la muerte personal también lo es. Ahora, si yo pudiera ser inmortal en otra situación, y con el olvido total de haber sido Borges, pues bien, entonces acepto la inmortalidad. Pero no sé si tengo derecho a decir acepto.” La cuestión que se plantea, la cuestión de la identidad, es tan antigua como la filosofía. Y me gustaría dedicar estas líneas a esclarecer la solución que ofrece el budismo. El propio Borges ya había dedicado un librito al tema, escrito junto a Alicia Jurado. Una solución, claro está, parcial (el enigma se antoja irresoluble), pero muy saludable para la época que nos ha tocado vivir.

Desde un tiempo a esta parte las sociedades tecnológicas modernas han vivido hipnotizadas por el despliegue de nuevas invenciones y el culto a la novedad. En ese ánimo ambiente, y alentadas por un capitalismo desbocado, se ha repetido hasta la saciedad una misma letanía: Follow your dreams. Así, en inglés, el idioma de la ciencia, del mercado y el mundo globalizado (i. e. occidentalizado). Un mantra que oculta buenas dosis de autocomplaciencia, histeria y capricho, un digno heredero de la eternidad celestial del yo (tan criticada y tan asimilada por la modernidad). Y ahí seguimos, sordos al hecho de que el camino al infierno está lleno de perseguidores de sueños, de los que lograron alcanzarlos y de los que se quedaron en el intento. Tenemos unos dreams, unos dreams dibujan un yo, y queremos realizar esa identidad, llevarla a su máxima expresión. Pocos se preguntan si your dreams son los sueños de otro (generalmente vendedor de algo), o los sueños de una época o de la provincia que nos vio nacer.

Una manera de paliar en parte el sonambulismo del yo (dibujado por esos sueños) es viajar. Y lo fascinante de viajar es que nos permite ver, en primera línea, el provincianismo del propio sueño (del sueño local), ahora muy parecido en todos los ámbitos del mundo global. Ello hace posible tomar distancias con eso que creíamos nuestro y que todo nuestro mundo nos animaba a alcanzar. Nos permite dejar el yours pero todavía quedará el gusanito del dreams. Entonces, y aquí la propuesta de la que quería hablar, es el momento de penetrar en el sueño, de observarlo cuidadosamente, de recrearse con la observación, de saberse uno con las cosas. Y, si hay suerte y los dioses están de nuestra parte, se producirá el hecho extraordinario: el hartazgo del yo, la desaparición del capricho y la manía, el reconocimiento del otro.

El deseo de conservar la identidad a toda costa es especialmente intenso en las personas que, mediante un arduo esfuerzo y trabajo, se han labrado un nombre y una personalidad. Para ellos no tendría sentido sacrificar el yo, incluso si con ello pudieran vencer a la muerte. Ha costado tanto sacrificio y son tantos los años de convivencia que ya no se contempla la posibilidad deshacerse de ese yo, ser radicalmente otro (aunque se algunas orientaciones). El apego a la personalidad es en ellas más fuerte que cualquier otro apego. Un buen ejemplo de ese deseo de conservación lo tenemos en Don Miguel de Unamuno, rector magnífico e ilustre intelectual. Unamuno parecía inmune al hartazgo del yo que padecía Borges. Para el bonaerense sería una pesadilla, quizá la peor de todas, conservar una misma identidad por toda eternidad. Y eso parece ser lo que querría todo el mundo, salvo algunos raros. Uno de ellos es Rustin Cohle (True detective). Un consumado nihilista (el ser humano es una marioneta biológica) que conserva, sin embargo, una firme vocación en la lucha contra el crimen. En uno de los interrogatorios con una señora mayor, gorda y pobre, de Loussiana, la mujer sentencia al final del parlamento (en tono de alivio, ante las calamidades y miserias que la rodean): “Menos mal que con la muerte no acaba todo”.  Al salir de la casa, Rustin le dice a su compañero: “ojalá que se equivoque”. Expresando con ello que el deseo tradicional de conservar el yo puede transmutarse en preferir su completa aniquilación (esa es la esperanza de los suicidas: el poder descansar del yo). Pues bien, la postura budista discurre una vía media entre estos dos extremos. Entre el filósofo Unamuno y el detective Cohle.

Lo que proponen los budistas no es un mero cambio de traje. No hay aquí una identidad (alma) que trasmigre de un cuerpo a otro. Lo que se conserva carece de esencia pero no de orientación. La generosidad que proponen los budistas es, inevitablemente, anónima. Es otro el que heredará nuestras buenas inclinaciones, es el carácter de otro al que daremos forma mediante nuestra actividad en este pasaje “nuestro” que es la vida. Y el ímpetu de esa voluntad, de esa canalización de los estados conscientes, es capaz de traspasar la frontera de la muerte física.

Veamos como ocurre el asunto. Lo que el budismo entiende por espíritu toma la forma de una intención. Dicho espíritu no se localiza exclusivamente en los dioses de la religión popular, que se encuentran muy lejos de ser los espíritus más avanzados en sabiduría o santidad. Un niño, un anacoreta o un poeta pueden desafiar su poder una vez comprenden la ilusión de la voluntad, la ironía del yo y el prejuicio del espacio y del tiempo. Ese espíritu no es por supuesto de otro mundo, ni constituye un agente metafísico oculto que anima el universo: se alberga en la vida misma, es la experiencia misma vista desde un cierto ángulo, reorientada.

Es ese factor que hace que lo cotidiano adquiera una nueva textura. Dicha transformación no sería necesaria si el mundo y lo que convencionalmente llamamos individuo, se movieran en perfecta armonía (como ocurre, por ejemplo, en ciertos momentos felices de acuerdo y reconciliación con el mundo). La revisión se torna posible y urgente precisamente cuando ese yo, esa identidad (que no es sino una corriente), se siente más enredada en los entresijos de la vida. Los budistas creen que mediante la meditación y la atención cuidadosa es posible aclarar la ilusión de la propia voluntad, esa que nos hace desear sin conocer el motivo de nuestro denuedo, esa que nos obliga a plegarnos a las interminables exigencias de la vanidad o la ambición, a una identidad siempre ficticia.

El universo es para el budismo una imagen invertida de la vida mental, cuanto más profundamente se penetra en su interior, mejor aprende la naturaleza y configuración de los diferentes ámbitos de la existencia, por lejanos que éstos sean. La intimidad de la mente es el telescopio con el que escrutar el cosmos, el instrumento para observar el pasado o deducir el futuro. Este énfasis en la cultura mental no deja lugar a dudas: es más probable que un espíritu libre viva en armonía con un entorno hostil, que un espíritu turbado tolere el universo más perfecto. La libertad, tan buscada por personas, cultas y sencillas, siente el impulso de sacar a la luz toda la potencialidad de la psique, todo el bagaje acumulado en su largo viaje. Ciertos hábitos adquiridos podrán poner freno a esa maduración, podrán desviarla o confundirla, y el budismo se ofrece como vía para retirar los obstáculos del camino.

Se ha dicho con frecuencia que para el budismo el hombre no tiene identidad (aunque algunas tradiciones sitúan en su interior una valiosa semilla). Y no tiene identidad porque carece de “sustancia”. La antropología budista (el ideal del bodhisattva) nos dice que aunque el hombre es puro fenómeno sin sustancia, vacío, aunque carece de identidad, podría hacerse con ella, y que en esa búsqueda anda el bodhisattva. La identidad no es pues algo que uno hereda, sino un proyecto de futuro, una misión y una tarea cuyo objetivo es la erradicación del sufrimiento y cuyo aliento es la empatía. Esa intencionalidad es complementaria de la vacuidad y sin ella no puede entenderse cabalmente esta singular filosofía de la vida.

Hace unos años, cuando vivía en la ciudad de México, vi un anuncio muy curioso. Un policía de tráfico dirigía la maniobra de una grúa que estaba retirando un vehículo mal aparcado. Un joven se acercaba al policía con el rostro desencajado y le suplicaba que por favor no se lo llevara. Con tanta insistencia y empeño que el agente finalmente accedía y desenganchaba el vehículo de la grúa. El joven estaba contemplando satisfecho el automóvil cuando otro joven llegaba, lo abría, arrancaba y se marchaba en él. Luego venía un eslogan, que no recuerdo, y la marca del anunciante. La conducta de ese joven con un vehículo que no era suyo, pero que quería como si fuera suyo es el ejemplo perfecto del modo en el que los budistas imaginaron la identidad (o el alma, si se me permite esa palabra). No es nuestra, se podría incluso decir que no existe, pero debemos cuidarla y protegerla como si fuera nuestra y como si existiera. Desde el punto de vista de la filosofía budista, el alma es tan vacía como el resto de las cosas, pero habría que adiestrarla y cultivarla como si no lo fuera. Solo se nos pide un poco de imaginación.

Juan Arnau

La democracia de los grandes almacenes

Lo que queda de democracia tiene que interpretarse como el derecho a elegir entre productos. Los líderes de las empresas hace tiempo explicaron su necesidad de imponer sobre la población una «filosofía de lo inútil» y de «falta de objetivos en la vida» para «concentrar la atención de los seres humanos en las cosas más superficiales en las que consiste gran parte del consumo de moda». Abrumados por este tipo de propaganda desde la infancia, es posible que las personas lleguen a aceptar unas vidas sin sentido y subordinadas y a olvidar las ideas ridículas acerca del control sobre sus propios asuntos. Es posible que dejen su destino librado a los genios y, en el ámbito político, a las que se denominan a sí mismas «minorías inteligentes» que sirven y administran el poder.

Noam Chomsky,

‘Un mundo libre de guerra’ 

 

Como suele decirse, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Que los partidos políticos -más bien candidatos: ya no sabemos leer programas- entre los que elegimos cuando, y sólo cuando, somos convocados a las urnas, recuerden a esos productos fabricados para atraer al mayor número posible de clientes, es pura coincidencia.

Que entre los placeres de la vida se incluya comprar el último grito en telefonía móvil, acudir en masa a ése concierto o disfrutar con el conocimiento de que Angelina Jolie se arrepiente de haber dejado a Brad, es pura coincidencia.

Que nuestras inteligentes minorías sigan llevándonos en tren de alta velocidad hacia ese capitalismo que combina lo peor de la vieja mercantilización del trabajo con el Matrix financiero que anula a las democracias, es pura coincidencia.

Creemos que tenemos nuestra inteligencia, al menos; nuestro conocimiento y educación. En especial los jóvenes desposeídos de hoy (menos desposeídos que muchos, sólo que más conscientes de ello). Pero ¡ay!, querido, no somos tan listos… Se domesticó ya al ser humano, y como el perro perdió su instinto.

 

ESTA YA LA HE VISTO: Robert Vaughn, el último magnifico

El pasado 12 de noviembre y después de una larga enfermedad, falleció Robert Vaughn, el último de los siete magníficos que estaba con vida, a los 83 años de edad.

Hijo de un locutor de radio y de una actriz de teatro tenia ascendencia irlandesa, francesa y alemana. Estudió interpretación en Los Ángeles y participó en algunas producciones menores y series de televisión.

En 1959 trabajó junto con Paul Newman en La ciudad frente a mí, donde tuvo un papel destacado que le valió una nominación a los Oscar como mejor actor de reparto. Al año siguientesta-ya-la-he-vistoe fue escogido por John Sturges para ser uno de Los siete magníficos. En esta película interpretó a Lee, un pistolero que ha perdido el valor y que tiene que luchar para recuperarlo, aunque le cueste la vida.

Siguió actuando en la televisión participó en series de éxito como Bonanza, El virginiano o Los intocables.

Su trabajo profesional se vio recompensado en diversas ocasiones a lo largo de 50 años con, por ejemplo, una estrella en el paseo de la fama de Hollywood en 1998, un Emmy por su actuación en la serie Washington: Behind Closed Doors, y una nominación a los Globos de oro y a los Oscar por su participación en la película The Young Philadelphians en 1960.

Aquí en España lo recordaremos siempre como El agente CIPOL, D.E.P.

El cine de los sábados

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