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ADICTOS AL AMOR. DEPENDENCIA EMOCIONAL

La dependencia emocional es la necesidad afectiva extrema que una persona siente hacia otra a lo largo de sus diferentes relaciones de pareja. No obstante, su carácter crónico no se basa en la sucesión de dichas relaciones, sino en la personalidad de estos sujetos; es decir, el dependiente emocional lo es también cuando no tiene pareja, aunque esto no sea lo más habitual porque busca otra desesperadamente, ya que una de sus características es que no soportan la soledad.

En el contexto de una relación de pareja son sumisos; necesitan más que quieren a su compañero-a ; hacen cualquier cosa para evitar la ruptura, a la que temen como algo verdaderamente catastrófico; intentan estar el máximo tiempo posible con la otra persona aferrándose a ella de manera asfixiante, sea presencialmente o mediante los medios actuales de comunicación (llamadas constantes de teléfono, mensajes al móvil, etc.); se olvidan del resto de personas y amistades existiendo únicamente la pareja; aceptan cualquier condición del compañero o incluso malos tratos siempre y cuando no se rompa la relación; suelen encontrar “interesantes” a personas explotadoras y narcisistas; etc.

 

Características de los dependientes emocionales:

Las dividiremos en 3 áreas: relaciones interpersonales, autoestima y estado anímico.

1) Relaciones interpersonales:

Tendencia a la exclusividad en las relaciones. Esta exclusividad, dentro de las relaciones de pareja, da a entender que más que cariño hay necesidad hacia el otro, implica una cierta falta de construcción personal. Sintetizando esta característica, podemos afirmar que la relación ideal del dependiente con su pareja sería en forma de “burbuja”, que les aislara a ambos del entorno

Prioridad: Esta característica ilustra a la perfección la similitud con otras adicciones, ya que en ambos fenómenos es el objeto de la adicción lo que se convierte en el centro de la existencia del individuo, y todo lo demás queda al margen.La otra persona es siempre la máxima prioridad para el dependiente, haciendo éste cualquier cosa para mantener la relación.

Deseo de acceso constante hacia sus parejas: el dependiente quiere tener el mayor contacto posible con su pareja, con la correspondiente reacción de agobio por parte de los compañeros. También quieren saber continuamente dónde están, qué hacen, les llaman una y otra vez al trabajo, les mandan mensajes de texto al móvil, etc., siempre y cuando la pareja se lo permita. Este deseo de acceso constante es muy superior al normal en cualquier pareja, y es todavía más llamativo cuando ésta es un auténtico desastre y un tormento para el dependiente emocional.

Ilusión excesiva al principio de una relación o cuando conocen a una persona “interesante”: Esta ilusión tiene mucho de euforia y autoengaño, de la misma forma que cuando se da una ruptura pueden pensar que por ver de vez en cuando a su pareja no se van a volver a enganchar a ella. El autoengaño es también una constante en otras adicciones.

Idealización del compañero. Como contrapartida a la baja autoestima del dependiente emocional, éste basa sus sentimientos hacia la pareja en su sobrevaloración. El dependiente admira a su pareja y la considera como grandiosa y especial, siendo esta idealización el fundamento de su necesidad patológica del compañero. Es como si el dependiente se despreciara tanto que necesite a otra persona para compensar su supuesto déficit, persona a la que, por asumir este rol de “salvadora”, admirará e idealizará incondicionalmente.

Subordinación en las relaciones de pareja. Es un medio para preservar la relación a toda costa. Las relaciones de pareja de los dependientes emocionales son marcadamente asimétricas, desequilibradas. Uno de sus componentes es el que domina claramente en la pareja y el otro (en este caso, el dependiente) sólo se preocupa del bienestar del compañero, de hacer lo que su pareja desee. Muchos casos de malos tratos, aunque no todos, tienen a la dependencia emocional como motivo del mantenimiento de esas parejas.

Las relaciones de pareja atenúan su necesidad, pero siguen sin ser felices. No tienen el componente esencial del bienestar: quererse a sí mismos. Este componente, por otra parte, es fundamental para poder llevar a cabo relaciones de pareja sanas, equilibradas y mutuamente gratificantes.

Pánico ante la ruptura. Son muy frecuentes la negación de dicha ruptura y los continuos intentos para reanudar la relación. Es necesario añadir que esta tormenta emocional amaina milagrosamente si aparece otra persona que cubra las necesidades afectivas del dependiente, y puede suceder que la ruptura se produzca cuando se tiene ya otra relación. La diferencia con personas “normales” es que éstas suelen guardar un periodo que podríamos calificar como de duelo tras una ruptura amorosa, período en el que no se tienen muchas ganas de tener a otra persona porque la anterior todavía ocupa un lugar privilegiado.

Sucesión ininterrumpida de parejas. Del rasgo anterior se desprende que en muchas ocasiones los dependientes encadenan una relación tras otra, aunque no todas se ajustan necesariamente al modelo desequilibrado de pareja que es el que ellos desean. De hecho, pueden tener “relaciones de transición” con personas hacia las que no tengan sentimientos fuertes, para así paliar su sufrimiento por la soledad y estar en mejor disposición de encontrar a otro individuo verdaderamente “interesante”.

Tienen un miedo terrible a la soledad.

Necesitan excesivamente la aprobación de los demás.

Presentan cierto déficit de habilidades sociales, como falta de asertividad. También destaca el egoísmo, fruto de la necesidad patológica que tienen hacia otras personas.

 

2) Autoestima:

Autoestima y autoconcepto bajos. No esperan ni echan faltar el cariño de sus parejas porque tampoco lo sienten hacia sí mismos, y generalmente tampoco lo han tenido de sus personas más significativas a lo largo de sus vidas. El autoconcepto es también nefasto por simple coherencia con la autoestima, aunque esto no ocurre siempre así pudiendo tener una idea de sí mismos más o menos ajustada a la realidad.

 

3) Estado de ánimo y comorbilidad:

Están tristes y preocupados. El estado de ánimo es disfórico y con tendencia a las rumiaciones sobre posibles abandonos, sobre el futuro de la relación, el miedo a la soledad y qué podrían hacer para mitigarlo, etc. Las comorbilidades más frecuentes son con trastornos depresivos e incluso con rasgos de otro trastorno como los de evitación o límite.

Pueden existir trastornos relacionados con sustancias.

 

Características de los objetos de los dependientes emocionales :

Son fácilmente idealizables. La tremenda falta de autoestima y la insatisfacción consigo mismo del dependiente emocional provoca que queden realmente fascinados ante personas con un ego muy sobrevalorado, fuertes, dominantes, soberbias, seguras de sí mismas. Consideran a estas personas como “interesantes”, cuando a otras podrían perfectamente resultarnos como antipáticas o presuntuosas.

Son narcisistas y explotadores. Esta característica viene especialmente motivada por su personalidad, pero convenientemente facilitada por el comportamiento sumiso de los dependientes emocionales, que perpetúa y consolida estos rasgos.

Finalmente, es preciso añadir que no todas las parejas que tenga un dependiente emocional se ajustarán a este perfil, porque éste también lleva a cabo “relaciones de transición” cuyo fin únicamente es mitigar el dolor de la soledad y la necesidad afectiva insatisfecha. En estas relaciones de transición casi cualquier perfil de persona es válido para formar parte de ellas

Marta Marín Martínez

Psicóloga y Criminóloga. Especialista en Psicología Jurídica y Clínica.

Psicóloga en “Mariva Psicólogos” (www.marivapsicologos.com) marivapsicologos@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

 

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¡QUE BUEN OJO TENGO!

El mundo es un caos. Y los humanos nos sentimos muy desorientados en ese embrollo. Necesitamos ordenarlo. Así que tenemos una especie de casillero mental donde lo vamos clasificando todo. Una vez esa idea ya tiene su lugar en nuestro cerebro, nos gusta mucho ir apuntalándola. Nuestros ojos escudriñan la realidad sólo buscando los datos que validan nuestras certezas, y pasan totalmente por alto las informaciones que las contradicen. Por eso, en parte, creemos tener tan buen ojo con la gente, sin darnos cuenta de que nuestro ojo tiene una parte ciega.

No podemos evitar seleccionar la información y es muy difícil no crearnos expectativas. Afortunadamente, si conocemos nuestras tendencias podemos ir suavizándolas. Sabemos que nuestras neuronas están programadas para darnos una impresión muy rápida del extraño que tenemos delante. Si, de entrada, nuestro corazón nos dice que se trata de una buena o mala persona, podemos intentar ser conscientes de esa sensación inconsciente y matizarla con más datos que vayamos recabando sobre la persona.

La primera impresión, la surgida del inconsciente, no la hemos de desechar. Tenemos que escuchar los murmullos de nuestro inconsciente, pero matizarlo con los datos de nuestra conciencia, con más lentitud, vaya recopilando.

Nos gusta gustar. Y encima, a todo el mundo. Paradójicamente, ese deseo puede ser culpable a veces de que no caigamos bien. Lo primero sería extirparnos del cerebro esa ridícula idea de agradar a toda costa. Con el deseo de gustar, en una mano, y con la certeza del determinismo de la primera impresión, en la otra, no es fácil mantenerse tranquilo cuando vamos a conocer a alguien y podemos cometer muchos deslices.

El error por excelencia es “la actuación”. Cuando actuamos puede haber una especie de disociación entre lo que decimos y lo que comunicamos por vía no verbal. Nuestros gestos y nuestras palabras no bailan armoniosamente. Y esa incongruencia es algo que no pasa desapercibido al inconsciente de nuestro interlocutor. Ser nosotros mismos, la autenticidad, es lo mejor para causar una buena primera impresión.

Sin embargo, lo de ser auténticos es un consejo que nos suena fatal si no nos gustamos. La raíz de la primera impresión que causamos a los demás se encuentra en la impresión que tenemos de nosotros mismos. Dejar de preocuparnos tanto por la imagen que proyectamos y ocuparnos más de cómo estamos con nosotros mismos puede ser un sabio camino.

Monumento

México «conquista» España

En el año del centenario del gran Juan Rulfo, la literatura mexicana alcanza un pequeño «boom» en el panorama literario español

Poco a poco, y de forma casi imperceptible, la literatura mexicana ha ido abriéndose un hueco significativo en el mercado literario español. Una docena de nombres nuevos han pasado a ocupar el lugar que años atrás detentaban autores como Sergio Pitol o Juan Villoro (por citar solo a dos de los más destacados), y más atrás, figuras tan relevantes -ya verdaderos clásicos-, como Carlos Fuentes y Octavio Paz. Siempre con Juan Rulfo al fondo, ocupando -como se ha visto este año- un lugar primordial en el canon de la narrativa en lengua española del siglo XX.

No ha sido una revolución ni una «invasión» muy publicitada, pero paso a paso un número creciente de jóvenes escritores mexicanos han llegado a convertirse en «lecturas obligadas» y frecuentadas por muchos lectores atentos, que quizá se sintieron atraídas en un principio por una temática -México mismo-, que suscita una mezcla irresistible de atracción y horror, pero que a la postre se han quedado atrapados por una narrativa con méritos literarios más que sobrados para ganarse un espacio en una biblioteca exigente: un lenguaje poderoso y expresivo, contextos narrativos con enorme fuerza de atracción, replanteamiento de la materia novelable en el mundo actual, una literatura valiente y arriesgada que se atreve a innovar y tiene frescura y poder.

Nombres como Julián Herbert (Acapulco, 1971), poeta y narrador, autor de novelas tan decisivas como «Canción de tumba» (2011) o la más reciente «La casa del dolor ajeno» (Random House, 2015); Yuri Herrera (Actopan, 1970), que con solo tres novelas: «Trabajos del reino» (2004), «Señales que precederán al fin del mundo» (2009) y «La transmigración de los cuerpos» (2013) -todas ellas en Periférica-, se ha granjeado una aureola de autor que ha conseguido dar continuidad al «lirismo seco de Rulfo», abordando los grandes temas que vertebran hoy la realidad mexicana: la violencia, el narcotráfico, las relaciones de poder…: o Guadalupe Nettel (Ciudad de México, 1973), autora de novelas, cuentos y ensayos, que han obtenido galardones relevantes en España en estos últimos años, como el Premio Herralde de novela («Después del invierno», 2014) o el Premio Ribera del Duero de relatos («El matrimonio de los peces rojos», 2013), son escritores que forman parte ya del panorama lector español de estos últimos años. Y a ellos podríamos sumar nuevos nombres.

Como Juan Pablo Villalobos (Guadalajara, Jalisco, 1973), cuya novela «No voy a pedirle a nadie que me crea» (2016), obtuvo el último Premio Herralde. Híbrido de relato negro, comedia de enredo y autoficción, la novela, situada en una Barcelona caótica y rigurosamente actual, entrecruza las peripecias insólitas de varios personajes (mexicanos, catalanes, argentinos, italianos, pakistaníes), que conforman una fauna típica de la ciudad cosmopolita, para, con un humor no sólo negro sino también descarado, tratar de «levantar la tapa» de una realidad que se nos escapa, que ya difícilmente podemos asir, por el cambio de parámetros existenciales, sociales, vitales y globales. Un mundo inasible pero reconocible en el que lo nuevo y lo viejo alcanzan una difícil coexistencia. ¿Novela mexicana en Barcelona? ¿Novela barcelonesa con mexicanos? Como dice el propio Villalobos, al final se trata de «una novela muy absurda, porque la trama se va volviendo más exagerada e hiperbólica».

O como Antonio Ortuño (Zapopan, Jalisco, 1976), autor de cinco novelas y cuatro libros de relatos, el último de los cuales «La vaga ambición» (Páginas de Espuma, 2017), obtuvo el Premio de Narrativa breve Ribera del Duero (que se ha consagrado en estos últimos años como un galardón de primera magnitud en el campo del relato corto) y que ha sido muy elogiado por la crítica e, incluso, por escritores como Vila-Matas. Libro de relatos entretejidos, que enhebran distintas «experiencias» del protagonista -un escritor cuarentón, Arturo Murray-, el libro es una valiosa incursión en el terreno pantanoso de la escritura «en los tiempos del fin de la literatura», donde escribir es «la vaga ambición de guerrear contra mil enemigos y salir vivo». El escritor trata de mantener vivo el consejo materno: «Que escribiera contra todos, me decía, y a pesar de todo. Que no les llevara la paz sino la espada. Me decía que el enemigo está en todas partes y aunque yo estuviera cansado, solo, rodeado, había que marchar, marchar y pelear».Mexico conquista 2

O como escritores de la última hornada, de la última generación, como es el caso de Alejandro Espinosa Fuentes (Ciudad de México, 1991), ganador del Premio Pitol de cuento en 2015 y del Premio José Revueltas a la mejor novela joven, también en 2015, con «Nuestro mismo idioma», libro que ha publicado en España Ediciones Contrabando. Considerada por su autor una “novela de desaprendizaje”, el libro es un mosaico discursivo donde los versos de Ramón López Velarde conversan con las tramas distópicas de Philip K. Dick, la narrativa lúdica de George Perec y los soliloquios atormentados de Thomas Bernhard en la angustiante escenografía del desierto mexicano. Mapa de recuerdos mutilados, carta de amor y odio al lenguaje, alegoría del proceso de escritura, «Nuestro mismo idioma» explora la intimidad de cuatro personajes incomunicados que buscan una voz para darle sentido a su aislamiento. Pero tales iniciativas, en un país devastado por una guerra invisible, suelen tener consecuencias.

Narrativa viva, y pletórica de sugerencias y hallazgos, construida sobre el trasfondo de una realidad volcánica, llena no obstante de humor y cruda ironía, buscando nuevos recursos expresivos y replanteándose valientemente el nuevo estatuto de la ficción en el mundo literario de hoy, la literatura mexicana actual es un imán poderoso por el que dejarse atraer. El lector agradece siempre la incursión.

Bocadillo:

Una narrativa viva y pletórica, construida sobre el trasfondo de una realidad volcánica

La banalidad del mal o la realidad cotidiana

La sensibilidad de Hannah Arendt para detectar “la banalidad del mal “ ha sido la mayor aportación para, en contra de los que la criticaron, poder prevenir la “cotidianidad del mal”, que no es otra cosa que los ladrillos con que se construyen las sociedades totalitarias.

Cuando fue a visitar a Eichman, uno de los mayores criminales nazis se encontró con un funcionario pálido, poca cosa en lo físico, que justificaba su trabajo en el cumplimiento de las órdenes recibidas. Poco que ver con esa maldad reflejada en las películas norteamericanas de posguerra donde los nazis encarnaban personajes malignos, demoniacos e incluso con una especie de maldad heroica.

Otro ejemplo, siguiendo con los estereotipos del cine norteamericano, el oficial de las SS eran psicópatas poco menos que salidos de ambientes sórdidos que disfrutaban, y seguro que muchos lo harían, haciendo salvajadas. Vino la guerra fría y los mismos estereotipos se aplicaron a los rusos, se trataba de encarnar el mal, el mal en sentido absoluto.

Actualmente recientes estudios están demostrando la pertenencia a las SS de intelectuales y altos profesionales, ingenieros, arquitectos, profesores de universidad, incluso entre los más sanguinarios. ¿Qué pasó en la Alemania nazi para contar con la participación activa de esos elementos?. La explicación clásica es la represión de la oposición, cuadros universitarios, quemas de libros, etc., no es suficiente y no justifica lo ocurrido; lo que no hay duda es que se trataba de personas fuertemente ideologizadas por el nazismo, que posiblemente actuaban – nadie puede estar en su cabeza-, asesinando contra los elementos reales o imaginarios señalados por su ideología y que atentaban contra Alemania, se identificaba país con ideología.

Esa identificación de país o nación con ideología, es una perversa combinación que acarrea males mayores y a través de la que se puede llegar a sufrimientos importantes. Si alguien tiene memoria pueden recordar las soflamas de Franco en la Plaza de Oriente, contra los enemigos de España, no se sabe muy bien el apego que tienen a lanzar las soflamas desde las plazas y de cómo se hacen tomar los planos desde abajo para parecer más altos.la banalidad del mal

Lo que siempre se presenta es “la banalidad del mal” y la querencia a contar con el funcionariado, que acate las “órdenes pertinentes” por “el bien del país”. Lo primero hay que buscar “la legalidad” para justificar “la obediencia debida” para montar “el aparato”. Lo más curioso es el apoyo de los intelectuales ideologizados a la justificación e incluso a la operativa del sistema, pero lo más aterrador es el silencio permisivo de los otros, que no estando de acuerdo, dejan hacer con la política de “déjalos si se van a estrellar”.

Curioso cuando esta idea, nación ideología, va en parihuelas de una pretendida justicia, izquierda y razones históricas, ni siquiera en eso hay originalidad. Tampoco en la pasividad de los intelectuales, y en esto hay grados, los que se dejan querer, los que en conversaciones, fuera de micrófono, dicen no estar de acuerdo e incluso los llaman patéticos, y aunque hay matices generalmente todos reconocen el miedo porque son poderosos. Y ese es el otro factor, el miedo. También no hay que olvidar los fuertemente convencidos e ideologizados, con estos mejor no coincidir.

En fin, estamos hablando de la “cotidianidad del mal” y cuando eso ocurre, hay que preocuparse. Entonces dejan de ser simpáticos.

 

 

El cuaderno rojo

De vez en cuando conviene purificar nuestro entorno, desechando enseres viejos para dar cabida a los nuevos o simplemente para poner en orden y reubicar lo que constituye nuestra realidad o nuestro medio. Recientemente me he visto obligada a ello por la presencia de pintores en mi casa. Los pintores han sido el detonante pero hace ya algún tiempo que yo notaba cierta inquietud por poner en orden mi universo y por hacer limpieza a fondo de todos las esquinas y rincones de mi hogar. Mover cada mueble y cada pieza de la casa plantea la posibilidad de redistribuir los elementos de forma distinta, de manera que lo mismo puede parecer diferente ubicado en otro ángulo y rodeado de otras cosas, pero la perspectiva de sacar a la luz lo que lleva años escondido es un ejercicio que recomiendo porque remueve sentimientos que creíamos olvidados o al menos dormidos.

En esta tarea agotadora de ir quitando y volviendo a poner lo que les molestaba a los pintores, justo en los días más calurosos del año, han salido a la luz muchas cosas de las que me he deshecho y otras de las que no me separaré, aunque sólo sea para llevarme otra vez la alegría de volverlas a descubrir. Además de muchos escritos que ahora sonaban a muy remotos, uno de esos objetos preciosos con los que me he reencontrado ha sido un cuaderno rojo del tamaño de una agenda de bolsillo, término que entenderán los lectores de cierta edad, con las tapas de piel flexible y las hojas cuadriculadas repletas de notas y de poemas. Suelo escribir en mis viajes cuadernos de bitácora y ese cuadernillo es de los años setenta, cuando aún no existían los Erasmus pero algunos estudiantes intrépidos, en vacaciones de verano, nos aventurábamos a viajar por una Europa en la que todavía resonaban las consignas de mayo del 68. Era en verano del 72 cuando cuatro amigas y yo nos fuimos en autoestop a Ginebra y allí pasamos varios meses haciendo trabajillos precarios que nos ayudaban a sobrevivir, a viajar y sobre todo a descubrir otro mundo y otra gente. Además de mis notas, el cuaderno tiene algunas páginas escritas en italiano por un buen amigo de entonces al que jamás he vuelto a ver. Lo que él escribió para mí en esas hojas son poemas, alguno de ellos tan hermoso que al leerlo de nuevo me he emocionado y he decidido compartirlo con vosotros, sin pedirle permiso a su autor que nunca sabrá que todavía lo recuerdo con todo mi cariño. Creo que no es necesaria la traducción de Mariposa moribunda.

Morenti Farfalla

Posa su un fiore

La farfalla che muore

La coglierá il vento

Con le sue ali giganti

E spargerá il suo seme

A fecondare aridi campi

I suoi colori nevicheranno

Sulle case e le strade

Tingeranno le faccé dei bimbi

Urleranno la loro rabbia

Al deserto di voci che li respinge

Salvatore D’Onofrio. Chamonix 15-7-1972

Maria Valeska

DE HOMENAJES Y DIVISIONES (II)

Estos días se están celebrando distintos actos para recordar a Miguel Angel Blanco, asesinado por Eta hace veinte años. Vaya por delante mi más absoluto respeto por él, su familia, amigos y compañeros. A partir de aquí, tengo algunas discrepancias. No me parece prudente ni sensato monopolizar la memoria y el sentir de las víctimas y sus familias en una sola persona. “Recordar a Miguel Angel Blanco es recordar a todas las víctimas”; es la frase –desafortunada, creo- que pronunció Marimar Blanco haciendo un uso torticero y partidista de estas.

Creando esta polèmica y esta división, el Pp está provocando un agravio compartivo hacia ellas; ¿acaso Miguel Angel Ordoñez, Tomás y Valiente, las víctimas del Hipercor, Vic o las de la plaza de la Legión española no representan los mismos valores que representa Miguel Angel Blanco? ¿Y Ernest Lluch o Broseta? ¿Por qué, entonces, no se coloca una pancarta en el aniversario de cada uno de los casi novecientos asesinatos de la banda? Si hemos de recordar a las víctimas que sea a todas ¿o no?

Miserable o mezquina son solo dos ejemplos de los diferentes insultos que ha recibido Carmena por parte de la derecha, calando en una parte de los ciudadanos de Madrid; es lo que pretendía y lo ha conseguido. Apelo, pues, a una mayor altura de miras del Pp para evitar estas situaciones; aunque dudo que lo haga mientras usar a la víctimas le siga dando rédito electoral. Penoso.

Oscar Campos Caudé.

 

DE FACEBOOK A LA ETERNIDAD : Querido Stalin

Querido Stalin, no voy a negar que me ha producido cierta sorpresa tu solicitud de amistad en el Face, aunque no tanta. No tanta. El tiempo le otorga un extraño color a las cosas, las pequeñas rencillas, las discrepancias ideológicas, los intentos de asesinato acaban diluyéndose en los litros y litros de años transcurridos, y se hace más denso ese poso de contemporaneidad que compartimos, esa coincidencia con peso específico en el espacio y el tiempo.

En fin, que tampoco quiero caer en la nostalgia, a mi edad.

Sí te diré que, puestos a morir, creo que es infinitamente más glamouroso morir asesinado, y a manos de un hombre guapo- Ramón lo era, español y guapo- , que en la cama, de algo tan vulgar como la hipertensión.

Ya vi que la posteridad, esa máquina etiquetadota, te ha colocado entre los más crueles dictadores de la historia, no sé qué opinas al respecto. La Wiki dice que en occidente eres visto como un tirano brutal pero en Rusia sigues teniendo cierto tirón. En un estudio realizado por la televisión estatal para determinar cuál era el personaje ruso más popular, salías en el puesto número tres. A tu edad y encabezando la lista de los 40 principales, no te quejarás.

Justamente hoy pensaba que el mundo no ha cambiado casi nada en este último medio siglo. Casi nada. Por fuera sí, los hombres ahora se depilan, las mujeres engendran hijos a distancia, sin necesidad de ser penetradas, la vida se ha convertido en una partida a tres bandas, en la que la bola roja es el Facebook, el twiter, el youtube o los blogs. Sin embargo, por dentro, la estructura del mundo apenas ha variado en todos estos años, quién nos lo iba a decir a nosotros, que vivimos todos los cambios posibles, que imaginamos todos los cambios posibles menos este, el no cambio.

No pienses que no he llegado a comprenderte. Tanto tiempo tumbado, dedicado a la pura contemplación, hace que uno comprenda hasta al carnicero de Rostov. Sé que ya no podías parar, que una vez empezaste con la poda, te quemaba en las manos la cizalla de la desconfianza, zas, zas, era ya una adicción, el enemigo te acechaba, zas, la iglesia, la burguesía, los diversionistas, zas, los ucranianos, tus propios compañeros de partido, zas, hasta dónde, zas. No me hubiera sorprendido que un día te cortaras una mano, por sospechar que firmaba acuerdos secretos a tus espaldas. Tantas sombras amenazándote- la barba de Lenin se dibujaba claramente en una de ellas- y ninguna tan grande como tu propia inseguridad.

Hace tiempo que he dejado de preguntarme qué hubiera sido de la historia si… hace tiempo que sé que tres puntos sólo significan tres finales seguidos, y que todo final es una ficción. Que la historia es lo suficientemente autónoma como para encontrar su propio camino, más allá de lo que le marquen los individualismos, por notables que sean. La historia es ese rodillo gigantesco que nos ablanda. Nos ablanda.

En fin, que por mí, el piolet de guerra está enterrado, sin rencores.

¿Siguen gustándote los retratos de hombres desnudos de aquellos artistas rusos de principios del XX? ¿Y la mermelada de pétalos de rosa? ¿Aún te subyugan las interpretaciones de Mariya Yúdina?

Si tienes página de fans, házmelo saber para que le dé al Me gusta.

Estamos en contacto,

Trotsky.

 

REMEDIOS

Los resultados académicos de este curso arrojan un nivel ínfimo entre el alumnado de la República de Nueva Asdrubalia, por lo que su Presidente ha convocado un gabinete de crisis para elevar la moral de las tropas pioneras, mantener serena a la ciudadanía ahora que no hay fútbol y estimular la fabricación de juguetes, muy resentido su consumo tras los catastróficos boletines recibidos.

Comprometidos tanto el titular del Ministerio de Cultura como el de Sanidad en ahondar sobre las causas de semejante desidia y tras haber cobrado las dietas por lo extraordinario de la reunión, han acordado reunir en un colmado adaptado como laboratorio -de ubicación imprecisa por cuestiones de seguridad-, a un grupo de científicos en materia de alimentación, con el fin de hallar la enzima necesaria que convierta en nutrientes humanos los materiales de imprenta que conforman los libros –hipótesis observada en la alimentación de las cabras-, convencidos de que el pueblo, incapaz de asumir los contenidos curriculares por vía intelectual, lo haga al menos por la digestiva, y ver si de esta manera se amortiza algo de la inversión escolar, se alivia el stock editorial o cesa al menos el dolor de cabeza entre los docentes.

Con esta fórmula se pretende además controlar realmente qué come y qué lee la población, pues obesidad e ignorancia van de la mano y ya es hora de tomar cartas en el asunto, pues en palabras del presidente, «” semos” el hazmerreír de la ínsula».

El procedimiento por el que los individuos adquieran nociones por vía oral sobre una u otra materia será el habitual de las recetas emitidas por el médico de cabecera, dejando para el profesorado la comprobación de sus obligadas tomas, su control de peso en ayunas y evaluar la eficacia del proyecto mediante reválidas.

Las ventajas de esta pionera Reforma Educativa apuntan hacia diluir el sempiterno problema de falta de lectura entre las masas y realizar convenientemente cinco comidas por persona y día, bajando la intensidad de la ingesta desde la mañana a la noche para así acurrucarse liviano en los brazos de Morfeo. Para adecuar metabolismos, los servicios de Propaganda Moral han elaborado unos folletos-guía donde el menú standard es más o menos el siguiente. Se recomienda desayunar sobre las siete y media un volumen de literatura medieval, tipo Jorge Manrique, eso sí, con un tazón de jarchas. Almorzar sobre las diez algún ensayo frugal de filosofía clásica (Ovidio muy saludable, Epicuro también) aunque puede trocarse por una obrita corta de teatro vanguardista (Pirandello, Fo, quizá Arrabal). Comer al mediodía un primer plato de cuchara a base de realismo mágico sudamericano (García Márquez, Vargas-Llosa, Mújica Láinez…), de segundo un relato de Chéjov y en el postre yogurt de Kavafis o una casida lorquiana; asegurarse un mínimo proteínico en la merienda con narrativa italiana de posguerra (Italo Calvino, Moravia o Pavese, preferentemente) y ya cenar ligerísimo algo de Gloria Fuertes. Nada de pornografía (Bukowski y Apollinaire quedan censurados) ni picar tratados de economía marxista entre horas.

Calculan los eruditos que en la siguiente década serán notorios los resultados. Y entonces que nos vengan con informes PISA… ¡ja!

Ramón Díez

LAS HOSTIAS Y EL GLUTEN

El vaticano asegura en una carta los obispos que las hostias sin nada de gluten son materia inválida para la Eucaristía, aunque permite que se dispensen las que tienen bajo contenido. Por encargo del Papa Francisco, el documento, fechado el 15 de junio, pide que se vigile la calidad del pan y del vino destinados a la Eucaristía y, por tanto, a aquellos que los preparan, aunque no se opone a que se usen alimentos genéticamente modificados.

Según la carta, firmada por el cardenal Robert Sarah, el pan tiene que ser ácimo, solo de trigo, horneado recientemente y elaborado por personas competentes e íntegras.

El escrito también señala que el mosto, es decir, el zumo de uva fresco o conservado, cuya fermentación haya sido suspendida, se puede utilizar en la Eucaristía. El vino debe proceder únicamente de la uva, del fruto de la vid, puro y sin corromper, y los sacerdotes tienen que conservarlo en perfecto estado para que no se avinagre.

Las redes sociales no han tardado en hacerse eco del comunicado y Twitter se ha llenado de ingeniosa ironía. Aquí tenéis una pequeña muestra:

-“El Vaticano prohíbe las hostias sin gluten y obliga a escuchar tres temas de Pitingo al día”.

-“Jesucristo no murió para que ahora hagan hostias sin gluten”.

-“Una nueva línea de productos con gluten, como Dios manda».

-“Bud Spencer daba hostias con y sin gluten”.las hostias

-“Cristo tenía abdominales de espelta”.

-“Hostias sin gluten y después queréis que no me cague en Dios”.

-“La vida moderna es pedirle al cura una hostia sin gluten”.

Debía de profundizar más en este asunto, incluir datos como la cantidad de gluten que tienen la hostias, o cuantas hostias se dispensan al día o al año, pero estamos en verano, hace calor, la noticia es anecdótica y tengo muchas ganas de irme de vacaciones.

Prometo en la siguiente temporada de El Inconformista documentarme mejor antes de escribir un artículo.

Buenas a vacaciones a todos.

 

MÁS SOBRE ORWELL, TOTALITARISMOS Y CLIMA

Este artículo es una puntualización hacia la persona que se cita al comienzo del mismo y que escribí el mes pasado para el Inconformista. Por cuestiones de plazos no dio tiempo a salir en el anterior número. Sí salió publicado de forma resumida en el diario Levante. Disculpe el lector mi falta de previsión.

En respuesta a la carta de Romnique Kaur quisiera añadir algo: 1) Efectivamente, Orwell luchó en las filas del POUM, pero este, antes que comunista era de tendencia anarquista. 2) Aún a pesar del acrónimo, el autor denunciaba los totalitarismos; todos. 3) Desgraciadamente el cambio climático sí es una realidad: el nivel de los mares crece cada año 3 mm; se han descongelado 4 mill. de km2 del Ártico en los últimos años; el número de personas que sufre problemas de asma, bronquitis, cáncer o infartos debido al CO2, ha crecido exponencialmente -y no es magia-; y tal vez el “Ministerio de la Verdad” se equivoque cuando vemos la frecuencia y virulencia con las que se están produciendo catástrofes naturales como sequías severas o la casi desaparición de islas o archipiélagos como Vanuatu o Maldivas; amén de que el 95% de los climatólogos coincide en que detrás de este grave problema está la acción antrópica. 4) Decir que los fascismos surgen de la izquierda es, siendo suave, un atrevimiento porque son antagónicos a ésta. La idea de socialismo pretende el control, por parte de la sociedad, de los medios de producción y la distribución de los bienes; basado en el contrato social como organización de las sociedades humanas, surge al albur de la Revolución Francesa -y su lema “Libertad, Igualdad, Fraternidad”- y la Revolución Industrial con la miseria que creó; y proponía esa igualdad para todos; esto es, también era, y es, internacionalista. Buscaba el bien común y la igualdad social, estableciendo un orden socioeconómico por y para la clase trabajadora sin un orden económico propio y creando uno público mediante la revolución, la evolución social o las reformas institucionales para construir una sociedad sin clases estratificadas; en definitiva, una economía para toda la población en lugar de para unos pocos. El comunismo, a diferencia del socialismo, y surgido 10 años después, defendía la igualdad real con reformas no sólo políticas sino apelando a la lucha de clases y la revolución y, así, cambiar el régimen económico y social donde la producción era libre, no planificada y el consumo se vivía en común. Mientras, el anarquismo ha ido desfigurándose en la historia, pues proponía la exaltación del individuo y la abolición del Estado y de toda autoridad. Todo lo contrario que el fascismo; surgido a finales del s. XIX a partir de una asociación llamada Acción Francesa -y dirigida por Maurras-, que se caracterizaba por ser ultranacionalista, reaccionaria, fundamentalista católica y antisemita, es corporativista, defiende la nación frente al individuo con obediencia de éste hacia un líder carismático y dictatorial (y un partido único) identificado con el nacionalismo exacerbado de “Tierra, Pueblo y Estado”. Propone la igualdad sólo para los suyos, es decir, es elitista y niega la lucha de clases; trabajadores y empresarios obedecen las directrices del gobierno a través de un único sindicato o sindicato vertical y, en todos los casos, está apoyado precisamente por las élites económicas y la alta burguesía, sector este, que “resulta ser el elegido por la historia para dirigir las vidas del resto de la población y al que le está permitido vulnerar el principio de igualdad” (von Mises) como oposición a los movimientos obreros. De hecho Mussolini y Hitler apelaban a ello con un discurso descalificatorio hacia todos los que no fueran italianos o alemanes por considerarlos inferiores y culpables de sus problemas. El propio término `nacionalsocialista´ es en sí mismo contradictorio: no se puede ser al tiempo, nacional (igualdad para los míos) y socialista (igualdad para todos). Un saludo.

MOSKA