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EVALUACIÓN CONTINUA

Lejos de amilanarse el profesor Orenga ante lo que consideró un abusivo atropello a su virtud, tuvo a bien pasado su cabreo ꟷdel que dejó constancia escrita en su volumen «Tortolicos en celo», publicado por Ediciones Paulinasꟷ personarse ante la autoridad competente en materia nacional y ponerse a disposición del menestral de interior, toda vez que su antigua región devenía en estado independiente con su lengua, su frontera, su pasado milenario y su escudo antimisiles.

Inició su andadura burocrática con escasa voz y sin ningún voto, pero con ojos y oídos bien abiertos en busca de donaciones traspapeladas, porcentajes camuflados en tenedurías y arañazos a créditos ilegales que le permitieron con brevedad acaparar una pequeña fortuna con las que satisfacer su libido en apartamentos amueblados de noche y también de día, sin ser lo mismo, y sufragar en su pueblo al mismo tiempo su otra sublime pasión: los fuegos artificiales.

Sorprendido con las manos en la masa por una operación organizada en el seno de la propia juventud de su partido, y bendecida toda ella por sectores de la banca, de la construcción, de la hostelería y puede que hasta de la Santa Sede, salvó su pellejo de la húmeda gayola mediante la utilización de dos viejos recursos: la delación y el soborno, dejó a recaudo el resto de su peculio en entidades transalpinas y aceptó de la nueva administración un singular puesto acorde a su historial en la más vengativa de las oficinas, el Cultural Office, con la noble misión de preparar las preguntas que examinaban a migrantes en busca de papeles timbrados con sellos oficiales.

Primero se moderó, no cabe duda, se limitaba a leer en voz alta desde la tribuna cuestiones consensuadas que normalmente eran del tipo:

 

ꟷOn està el Nou Camp?..

  1. a) A Barcelona
  2. b) A Tarragona
  3. c) A Lleida
  4. d) A Girona

 

O bien:

 

ꟷQuè farem al Canigó?

  1. a) Pujar
  2. b) Baixar
  3. c) Pujar i baixar
  4. d) Pujar, encendre la flama i baixar

 

Se había de ver la cara de satisfacción en la cátedra ante las respuestas satisfactorias de los examinandos, quienes obtenían unas notas altísimas acompañadas de diplomas que les permitían entrar con pleno derecho en la extorsión de las empresas de trabajo temporal.

Para quien conociera la insidia de don Celedonio no cuesta imaginar que tanta bondad se le hacía insoportable. No bien llegó noviembre aprovechó de sus gripes adosadas el estrago de bajas que mermó la plantilla funcionarial, se quedó una jornada solo ante el peligro y después de saltarse el protocolo, con la camisa despechugada, barba de tres días y el birrete del revés, interpeló de uno en uno a los aspirantes:

 

ꟷCanteu-me: «És la Moreneta».

 

Los integrantes de la colonia magrebí se derrumbaron ante semejante cuestión fuera de temario. No digamos oriente y cono sur, alguno de los cuales, por su antigua formación en manos misioneras, tarareaban a su albur:

 

ꟷVida y dulzura, esperanza nuestra, a ti llamamos los desterrados hijos de Eva…

 

«¡Suspenso, el siguiente!», mascullaba don Celedonio con apretadas mandíbulas y mirada de inquina sobre las masas temblonas. Aquella mañana se cargó a más de treinta, pero como siempre hay excepciones que justifican la barbarie, el etíope Messali Al Hadj entonó brazos en alto, templado compás en sus pies e insinuación de aires de cobla:

 

ꟷÉs la Moreneta

La fe del poble catalàevaluacion continua

L’estel del seu camí

L’afany dels seus amors,

De l’escolania

La veu han escoltat

I el so de l’oració

Ressona per tot Monserrat.

 

Alzóse el doctor Orenga de la tribuna con lágrimas en los ojos para acoger al muchacho en su seno, le hizo agachar para permitir mejor encuadre de la foto y balbuceó entre sollozos: «D’un gran mal en surt un gran bé».

Ni que decir tiene que aquel joven fue cubierto de agasajos, fanfarrias, alabanzas, glorias, y su persona recomendada a las más altas instancias. Así obtuvo un merecido puesto de trabajo en la limpieza, escoba en mano, de la Plaça Imperial y sus aledaños, labor desempeñada con la eficacia, virtud y esmero que otorgan catorce pagas y seguridad social.

¿Y don Celedonio? Colmadas sus cuitas patrióticas vio momento de hacer un discreto mutis por el foro de la gestión democrática y disfrutar, ahora sí, de un merecido retiro en Niza, entre el Hotel Negresco y la ortodoxa iglesia de San Nicolás de la que se hizo ferviente feligrés, con una esperanza de vida que para sí la quisiera el mismísimo obispo de la Seu d’Urgell.

 

 

 

Para conocer más sobre D. Celedonio, léase «Ex Cathedra», publicado en esta misma revista en marzo de 2016.

ROJIGUALDA

Es un buen momento para hablar de banderas después del despliegue que mis conciudadanos han hecho en los balcones estos últimos días.

Reconozco que me cuesta ver la bandera de España en los balcones sin que piense automáticamente en la derecha más rancia, y no es justo porque se supone que es un símbolo que nos agrupa a todos, pero a mí me recuerda al dictador que obligaba a gritar ¡Viva España!.

La historia nos dice que la elección de los colores de la banderita se resolvió mediante un concurso, ordenado por Carlos III a su ministro de Marina, que ganó la rojigualda por ser los colores más llamativos en el mar. La bandera naval se convirtió en nacional durante el reinado de Isabel II y ha ido cambiando su escudo según los que mandan. La versión que incluyó el águila de San Juan, por orden de Franco, fue la peor.

El dictador y el pajarraco desaparecieron hace más de cuarenta años, aunque algunos, que echan en falta el aguilucho, aun ondean aquella bandera.

Las glorias deportivas han ayudado a darle un nuevo espíritu deportivo, de celebración, pero ahora que el país está revuelto con el asunto catalán, han salido a los balcones con un simbolismo político, de división, de sentir la patria como los que ya tuvo.rojigualda 1

A la enseña española le sobra herencia histórica y quizás le falta un poco de publicidad o de marketing como la norteamericana, que nos la venden como el sueño americano y adornan nuestras camisetas haciendo publicidad de un país que permite la venta de armas, entre otras muchas cosas. El que algunos partidos de extrema derecha se hayan apropiado de ella y ondeen banderas con aguiluchos en sus concentraciones, no ayuda a que sea más popular.

Quizás algún día podamos desplazar metonimias de los símbolos y descartar los fantasmas del pasado y miremos la bandera española como lo que es y no como lo peor que fue.

 

ACLARANDO CONCEPTOS

Como saben, hace unos días se produjeron dos atentados en Barcelona y Cambrils, respectivamente. Y, casi de inmediato, comenzó una serie de sucesos contra la comunidad musulmana, tales como pintadas, insultos y agresiones. Por ello creo necesario exponer algunos términos y sus definiciones para evitar en lo posible ciertos comportamientos de alguna gentuza que nunca debería haber salido de su caverna. Así:

  • Musulmán.- Aquella persona que acepta las creencias islámicas; por lo tanto cree en un solo Dios y en su profeta Mahoma, sometiéndose a su voluntad.
  • Islam.- Religión monoteísta abrahámica cuyo dogma se basa en el Corán y que tiene como premisa que no hay más Dios que Alá y Mahoma es su último mensajero. En este sentido los islamistas son contrarios a la tradición y partidarios de la pérdida de autoridad de los ulemas; a su vez, pretenden democratizar y descentralizar el Islam sin negar, entre otras cuestiones, la participación de la mujer en la vida pública, aunque ateniéndose a los cánones islámicos (p. e., el hiyab). Rechazan las monarquías pues consideran que sus gobernantes han de ser elegidos y, en su caso, cesados cuando haya motivo para ello.
  • Fundamentalismo islámico.- Al contrario que el islamismo, no es un movimiento político sino una corriente ortodoxa dentro del Islam que defiende la Sharia en su interpretación más tradicional. Trasposición del fundamentalismo cristiano, surgió en el siglo XIX como corriente rigorista protestante y no pretende tomar el poder o sustituirlo, más bien velar porque éste cumpla fielmente con la tradición.
  • Wahabismo (salafismo).- Corriente político-religiosa de la rama mayoritaria del sunismo creada por el extremista religioso Muhammad ibn ´Abd al-Wahhab en el siglo XVIII y caracterizada por su pronta y estrecha relación con la Casa de Saúd. Gracias al petróleo y los gases fósiles, a finales del siglo pasado esta corriente experimentó un gran auge pues permitió a la Casa Saudí financiar la construcción por todo el mundo de mezquitas y centros culturales y de estudio para imponer unas ideas que destacan por su rigor en la aplicación de la Ley Islámica y es la base de la ideario de grupos armados.
  • Yihad.- `Esfuerzo´, `Lucha en el camino de Dios´; se define como “el poder extremo o la capacidad en contienda con un objeto de desaprobación”. Puede ser de dos clases:
  1. Yihad menor: defensa ante un ataque del enemigo, de caracter militar o Guerra Santa.
  2. Yihad mayor: la lucha en contra de nuestro ego, defectos y bajas pasiones.
  3. Por lo tanto, el yihadismo como doctrina política es una ideología teocrática totalitaria, de corte antiliberal y antidemocrático que desprecia la vida humana.
  • Neofundamentalismo.- Conjuga los planteamientos originales del islamismo con la tradición fundamentalista. Es un movimiento político que tiene su origen en el ala más radical de aquel y cuya militancia se caracteriza por proceder de áreas periféricas, paupérrimas y desestructuradas. Sus integrantes suelen tener un muy bajo nivel cultural debido a su educación extremadamente tradicional. Practican el anatema o “takfir”, es decir, si una persona no piensa como ellos no es musulmana, es enemiga del Islam y por tanto se puede ejercer cualquier tipo de violencia contra ella. A esta corriente pertenecen grupos como los Talibán, Al-Qaeda, Boko Haram o Estado Islámico.aclarando conceeptos

Sirvan estas definiciones para aclarar las dudas que puedan surgir; para diferenciar a un musulmán que profesa la religión islàmica de un terrorista islamista o yihadista que retuerce e interpreta el Corán en su beneficio o interés. Aunque esta situación no es nueva, no debería sorprendernos; ya se vivió algo parecido con la Santa Inquisición y su interpretación de las Sagradas Escrituras y, más recientemente, pudimos observar este comportamiento con el nazismo y la forma en que interpretó el mito del superhombre de Nietzsche.

En fin, invito a islamófobos, xénofobos, racistas y otros descerebrados a que lean, se instruyan antes de sacar conclusiones erróneas, de sacar su odio a pasear y culpar a todos los musulmanes de lo que han hecho unos pocos, pues esta actitud no es más que su caldo de cultivo.

Moska

DE FACEBOOK AL CIELO:A PESAR DE SER ASIDUA DE TU RED, NUNCA SERÉ UNA CHICA POSTMODERNA.

Partiendo de que toda literatura se escribe desde algún punto en que se mira a la realidad, existiría una literatura postal, que se asienta en unos principios éticos sociales, externos, que distingue el bien del mal por convencionalismo, por unas normas establecidas desde fuera, una literatura apta para borregos. Vacía, buenista, estupidista, literatura del coma. Léase Coelho o cualquier best seller con menos profundidad que un charco en el desierto. Literatura ciertamente conservadora.

En una segunda fase, superando esa moral convencional llena de clichés, estaría la literatura postmoderna, en la que todo vale, o nada vale, la que pretende entender al asesino, al corrupto, al cobarde, al maltratador, al héroe, la que pretende que en el fondo da lo mismo ser español que de Arizona, ser obrero que capitalista. Deslocalizada, en cierta manera transgresora pero que en el fondo no transgrede demasiado porque no pasa del egocentrismo del autor, aparentemente progresista pero que no progresa porque no transforma nada. Literatura que se sabe mejor porque ha superado las normas sociales borreguiles, pero que aún no ha encontrado un anclaje ético. Móvil, borrosa, difusa, entra bien porque vende un producto novedoso y deslumbrante en apariencia, muy avanzado, muy postmoderno, pero inmaduro y poco profundo. Literatura esteticista. Léase muchos nocillistas y postmodernos varios.

 

Y luego estaría una literatura que supera esa moral social, que supera esa aparente falta de moral postmoderna, la que entiende al asesino, al maltratador, al cobarde, al héroe pero da un pasito más allá y se posiciona, sí, se posiciona, aunque sea junto al asesino, al maltratador o al cobarde.

La que se moja, en definitiva, la que derriba convenciones, la que viaja de una cabeza a otra, para finalmente retornar a la propia y tomar posición. Sí, tomar posición. La literatura verdaderamente valiente, de la que uno sale transformado de sus páginas, la más evolucionada.

Si Plath decía que un escritor es alguien a quien le das un mueble y te hace un árbol, una literatura que no produce crucifijos u objetos de diseño sino árboles. Que conecta con el origen.

Bárbara Blasco (Valencia)

COLOQUIOS

Hola, bienvenidos de nuevo a este final de verano al que apenas le queda una semana. La temperatura deviene agradable y hace que las tardes se prolonguen con candelas en las terrazas de las tabernas, sobre el frescor nacido de las esquinas, tal vez entre el aroma inconfundible de la hierba cortada. Hablamos en ellas del pasado inmediato porque nos gusta rememorarlo y todavía conocemos bien sus pormenores. Quien salió de vacaciones ꟷquien se quedó, quien le hubiera gustado salir, quien hubiera preferido quedarseꟷ hablará hasta agotar mil y una anécdotas y sucedidos. Continuarán otros debates ꟷla noche sigue agradable y cuesta recogernosꟷ temas de enjundia, de actualidad, geopolíticos, teológicos, territoriales; temas apasionados en los que mostrar nuestro convencimiento con expresiones del tipo: «Lo que hay que hacer es…», «Esto lo arreglaba yo pronto…», «Si me dejaran a mí…». Por eso mismo me permito introducir unas variantes en las tertulias que pueden dar mucho de sí, dependiendo del momento. Leedlas si os parece.

Hace años, quizá dos décadas, escuché de Juan José Millás una licencia poética que me persigue, literalmente, pues la llevo a cuestas como el que lleva la chaqueta al brazo un día de calor, quien se siente vigilado por siluetas ensombrecidas que García-Calvo agradecía al Sol o al volver una y otra vez a las rupturas amorosas no resueltas (por uno mismo, claro). «Dios no inventó el mundo, creó la lógica». Hay días que me levanto y entiendo perfectamente esa frase, le pongo ejemplos, la corroboro; otras no, y me embadurno de pensamientos encadenados que me llevan a sitios muy lejanos. Demasiado alejados, diría yo. A lo mejor depende de mañanas en que me levanto más o menos lógico. Los días primeros, los más lógicos, pienso cosas de sembrar y recoger, proporciones, porqués, todo me cuadra, espanto el miedo, vivo seguro de llevar el camino correcto y pienso que las cosas me saldrán bien porque hice mis deberes. No me extraña que personas así admitan la existencia de un libro donde el destino esté escrito, no hacen (hago) si no jugar con reglas de tres simples y único resultado. Pero otros días me levanto más poético, más ilógico y me veo más enfrentado a los retos, afortunados o no, en los que no tengo ni idea de cómo solucionarlos. Me siento más animal, más de intuiciones, valoro el miedo como sistema de alarma y salgo del atolladero como puedo al utilizar mis recursos. Desconozco qué forma de levantarme lleva más razón, más cordura. Supongo que la primera, la lógica, pues es de la misma familia (razón, cordura, lógica, moral, sentido común). Pero la otra es igualmente real. No sé, lo mismo son problemas de digestión.

Para enredar la cosa todavía más, en la lectura estos días pasados de la última novela de David Trueba, «Tierra de Campos», una de sus páginas comenta (aproximadamente): «Aplicó la lógica a la realidad y por tanto se equivocó». Entiendo por realidad en ese caso a la naturaleza, sea humana (una pequeña porción) o no (todo el resto de naturaleza previa, incluso, a la aparición de los primates). En un escenario integrado tan grande, con una puesta en escena tan descomunal y un argumento tan espontáneo y libre como perpetuo, ꟷdonde incluso los dioses no se atrevieron a meter mano y prefirieron crear un método de lógica retroalimentariaꟷ, dudo del juicio altruista de los recién llegados sobre conductas de miles de millones de antigüedad, fundamentalmente por cuestiones empíricas. Algunos griegos clásicos mostraron vilezas de las que somos capaces, hechos que nos horrorizan pero que se han sucedido en diferentes épocas a lo ancho de la historia. No intentaron analizarlas, sólo las representaron. Eran muy cautos.

Cuesta entender la realidad, por eso se nos explica de manera conveniente y/o reconfortante. Cuesta menos convencer con argumentos tranquilizadores que determinadas actitudes no pasarían si se obrara, o se hubiera obrado, de otro modo. ¿De cuál? De este. Ah, bueno. (Pardiez, que buen invento el subjuntivo).

Eso sí, procurad no emprender según qué conversaciones presos de la euforia o del arrebato, mucho menos del alcohol, ni os arroguéis dotes justicieras en vuestros veredictos y proclamas. Probad, antes de salir de casa, a escuchar de Los Punsetes un tema a propósito de la opinión. De nada.

Ramón Díez

Los pequeños momentos y las pequeñas cosas

Momentos. Todo se reduce a efímeros instantes esparcidos en el tiempo. Los pequeños y más fugaces son los más valiosos; los grandes, impactantes y trascendentales están sobrevalorados, porque al final no lo son tanto.

Largos veranos de arena y sal, de soles que caen verticales sobre las espaldas. Siempre suelen antojarse cortos, cercana su conclusión. En ocasiones pienso que no son más que falsas ilusiones que nos creamos, tratando de mejorar lo que, sin saberlo, puede ser ya inmejorable.

A veces me da por trabajar en el campo a cuarenta grados, asándome al sol e introduciendo las manos en la tierra, solo para recordar de dónde venimos. En ocasiones miro un momento mi reflejo en unas aguas cristalinas, solo para recordar quién solía ser. Sí, ocasiones y pequeños momentos.

Los que van y vienen, los encuentros por sorpresa y las despedidas que pretendemos aplazar. Los unos no son más importantes que los otros, ni los que permanecen dejan tanta huella como los que marchan tempranamente, no tiene nada que ver.

Pequeños momentos con las personas adecuadas; las pequeñas cosas. Reúne unas temperaturas infernales, una diminuta piscina en un lugar dejado de la mano de Dios, unos sabrosos refrigerios y un rincón chill. Far L’amore y tendrás algo único. Fugaz en el tiempo, también. ¿Has pensado que quizá estos sean los mejores días de nuestras vidas?

Conduce al ritmo de Fans. Líquidos transparentes que saben a fuego y excursiones al más allá de las que uno no retorna sin unas cuantas fotografías diluidas en tinta roja. A veces me da por vivir demasiado y escribir demasiado poco; todo radica en el exceso, en un extremo u otro de la balanza oxidada de nuestros días.

Sonrisas que retroceden y avanzan hasta confundir. En ocasiones me da por recordarlas y pensar demasiado, y buscar besos húmedos para sentir el pálpito de nuevo. Arizona. Refresca una noche vacua de estrellas. Sudores sobre las sábanas y bajo soles de hermosa decadencia.

Ecos de días futuros. Se palpa la nostalgia al rememorar algo que aún no ha terminado. Suena Hero en lontananza. Videoclips en blanco y negro de nuestras propias hazañas, todavía latentes en nuestras carnes. A veces me da por reabrir viejas heridas solo por recordar cómo dolían. Esculturas que se desmoronan y embellecen con la decrepitud; ausencias que nos construyen y logros que siempre saben a poco, porque siempre se quiere más y se espera más de lo que se alcanza. Quizá el sentido radique en no buscarle un sentido, solo en sentirlo, que es diferente.

Una canción, unas últimas notas que nos unieron a todos, que nos hicieron sentir en hermandad. Pistas que nunca habíamos escuchado y que, sin embargo, nos llevaron al mismo lugar. Tierras abandonadas, preñadas de matorrales y sequedad. Encrucijadas en las que siempre falta gente y sobran opciones.

Ocasos en la orilla con el sol a nuestras espaldas. Un panorama que se destiñe, que se va oscureciendo y tiende al gris. Bancos de nubes dejando paso a una luna que se reflejará en esas aguas cuando nos bañemos de madrugada. Demasiados adioses. Siempre nos quedará el bourbon del domingo por la noche. Comeback Story.

 

Historias inconclusas, siempre inconclusas, porque si no perderían su razón de ser, siguen sangrando al ritmo de Pickup Truck. Unas últimas arremetidas contra esas olas que no nos dejan llegar más allá. Se sigue empujando como si no se comprendieran las mareas y las crestas. Unos últimos revolcones para sacar la pasión y la ira. El ruido y la lluvia. Caricias hambrientas de sexo. Caídas, ropa que se mancha del lodo del tiempo. Un pálpito, una corazonada. Te sigo para ver dónde vives, olvidándolo al día siguiente con la próxima marea. Pero miro esa fotografía y vuelvo a sonreír. Vuelvo a mirar hacia las alturas. Sí, en ocasiones me da por releer viejas cartas y volver a pasar por delante. Solo para que sepas que estaba pensando en ti.

Todo son pequeños momentos, al fin y al cabo. Únicamente se trata de las pequeñas cosas, porque siempre ha versado sobre ellas. La vida y todos sus textos, la música y todos sus desenfrenos. El éxtasis y los frenesíes que nos poseyeron. Sí, esta película siempre ha ido de lo mismo. No hay luz ni oscuridad aquí, no, nada de eso. Este tiempo nunca habló de otra cosa que no fuera la entropía y la búsqueda del pivote fijo. La balanza oxidada de nuestros días. Nuestros pequeños momentos y nuestras pequeñas cosas.

Salva Alberola

 

 

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HISTORIA, ¿PARA QUE?

¿Por qué nos empeñamos en interpretar la historia como si hubieran sido otros quienes hicieron lo que al final hizo la humanidad?

Si, la humanidad también somos usted y yo. La esclavitud, la explotación económica y social del ser humano, la tortuosa especulación y el tráfico de prostitutas también lo inventamos usted y yo, si nos ponemos en plan “humanidad”…

¡Que desastre! Resulta que como no he matado a nadie ya soy bueno…

¿Y que pasa con todo lo que callamos y no hacemos por defender mejores opciones y actitudes en el transcurso del día a día, otorgando legitimidad por silencio a las malas costumbres, a menudo malísimas y asesinas de guante blanco, que algunos vecinos, familiares y amigos realizan con nuestro consentimiento tácito?

Usted y yo somos en cierto modo igual que Hitler, o el estrangulador de Boston, tenemos la responsabilidad de ser humanos, y parir a estos… ¿monstruos?

Quien no haya parido a un monstruo en varias generaciones que tire la primera piedra…

Todos somos humanidad, y deberíamos tomar la historia como un aprendizaje de lo que somos, no de lo que hicieron otros. Somos responsables de la procreación en un mundo global. No vale eso de pensar que lo malo siempre le ocurre a otros, o lo hicieron otros, nunca incluida nuestra humana descendencia.

Me siento responsable de las guerras mundiales, aunque yo no existía. Al fin y al cabo lo hicieron los hombres. Gente como yo. Y de las matanzas de hutus y tutsis, y de Tian an Meng, y de los millones de muertos en Camboya, y de Israel y Palestina, y de una innumerable lista de atrocidades que cometen personas como yo.

¿Por qué nos empeñamos en interpretar la historia como si hubieran sido otros quienes hicieron lo que al final hizo la humanidad?

Si, la humanidad también somos usted y yo. La esclavitud, la explotación económica y social del ser humano, la tortuosa especulación y el tráfico de prostitutas también lo inventamos usted y yo, si nos ponemos en plan “humanidad”…

¡Que desastre! Resulta que como no he matado a nadie ya soy bueno…

¿Y que pasa con todo lo que callamos y no hacemos por defender mejores opciones y actitudes en el transcurso del día a día, otorgando legitimidad por silencio a las malas costumbres, a menudo malísimas y asesinas de guante blanco, que algunos vecinos, familiares y amigos realizan con nuestro consentimiento tácito?

Usted y yo somos en cierto modo igual que Hitler, o el estrangulador de Boston, tenemos la responsabilidad de ser humanos, y parir a estos… ¿monstruos?

Quien no haya parido a un monstruo en varias generaciones que tire la primera piedra…

Todos somos humanidad, y deberíamos tomar la historia como un aprendizaje de lo que somos, no de lo que hicieron otros. Somos responsables de la procreación en un mundo global. No vale eso de pensar que lo malo siempre le ocurre a otros, o lo hicieron otros, nunca incluida nuestra humana descendencia.

Me siento responsable de las guerras mundiales, aunque yo no existía. Al fin y al cabo lo hicieron los hombres. Gente como yo. Y de las matanzas de hutus y tutsis, y de Tian an Meng, y de los millones de muertos en Camboya, y de Israel y Palestina, y de una innumerable lista de atrocidades que cometen personas como yo.

Somos hijos de la historia, y deberíamos interpretarla como una responsabilidad común, intentando mejorar los efímeros logros de ser mas humanos en lo mejor de nuestras capacidades , sin necesidad de tantas fechas y nombres propios de humanos que se comportaron mal… lo hizo el hombre, o sea la humanidad.

La responsabilidad es global, hagamos una especie de “curriculum ciego” de quien es la humanidad, sin detallar nombres, ni edades, ni sexos…

Hagamos una nueva historia, la de una humanidad común, responsable de lo que hagan los demás. La humanidad no tiene sexo, ni espacio ni tiempo.

Todos hemos sido, somos y seremos una.

 

 

La Isla de las Tormentas

Cuando se apagan las luces del verano, en los primeros días grises que anuncian el otoño, a veces aparece un promontorio azulado emergiendo del horizonte marino: —Es la Isla de las Tormentas— Me explicó mi padre hace tiempo, cuando le pregunté qué era aquello que yo observaba por primera vez. Desde entonces sé que, poco después de ver aparecer la enigmática isla, es casi seguro que lleguen rayos y truenos.

Me hubiera gustado conocer muchas respuestas sobre esa misteriosa isla pero aún no he podido hacerle las preguntas. Poco después de aquel día en la playa, unos policías llamaron al timbre de casa y se llevaron a mi asustado padre, al que no he vuelto a ver desde entonces. No vive lejos de aquí, está en casa de mis abuelos pero no puede venir a casa, y yo lo echo de menos, me gustaban las historias que me contaba, me gustaba ir con él de paseo porque a su lado me sentía segura. En casa mi madre estaba siempre enfadada, nos reñía a mis hermanos y a mí y se enfadaba también con papá. Mamá todavía sigue enfadada, tanto que no nos deja ver a papá, ni a él ni a los abuelos ni a los tíos, nos lo han prohibido porque dice mamá que él se portaba muy mal. Nosotros muchas veces también nos portamos mal, y quizás no ver a papá sea nuestro castigo y el suyo.

Hubiera querido saber dónde está la isla cuando hace buen tiempo, cómo y dónde se esconde en los días radiantes, quién vive allí, quizás estén en ella todos los que desaparecen en el mar, los marineros, los pescadores, los que llegan de lejos apretujados en balsas de goma y se caen al mar justo antes de llegar a la playa, incluso los piratas y los que naufragaron en barcos como el Titanic.

Todo esto lo he imaginado yo sola, papá nunca pudo explicarme nada, no hubo tiempo. A lo mejor es sólo una isla desierta, con palmeras, cocoteros y monos, quién sabe, tampoco sé si se puede llegar hasta ella de un modo seguro, quiero decir sin perderse en el mar. Le he preguntado a mi hermano mayor, para que buscara información, pero él dice que esa isla no existe, que no es de verdad, como muchas otras cosas que decía papá, que es sólo un espejismo. ¿Un espejismo? Tuve que buscar esa palabra en el diccionario, no conocía bien su significado, y vi que un espejismo es “un meteoro óptico que da lugar a que los objetos lejanos se vean como si se reflejaran en una superficie especular situada debajo de ellos”. No lo tengo muy claro pero puede que la isla sea el objeto lejano, aunque también podían ser las nubes que aparecen sobre agua, no lo sé. El diccionario decía también que un espejismo es una ilusión de la imaginación.

Ahora tengo un espejismo constante en mi cabeza o en mi corazón: imagino que voy otra vez por la orilla del mar, de paseo con mi padre, los dos descalzos zapatillas en mano, imagino que el día va oscureciendo porque las nubes han tapado el sol; la brisa ha empañado el cristal de las gafas de mi padre cuando a lo lejos, en la línea del horizonte marino, aparece un promontorio azulado que va adquiriendo consistencia hasta convertirse en algo muy sólido. No sé si papá lo ha visto, con sus gafas nubladas, pero está muy claro que es una isla situada donde antes sólo había agua. Se ve perfectamente que es La Isla de las Tormentas, no me hace falta preguntarlo de nuevo, la reconozco. Esta vez aprovecharé el tiempo del paseo para aclarar mis dudas y para intentar comprender lo que no entiendo. No sé si mi padre podrá responderme a todo, quizás no, pero me gustaría al menos tener ocasión de hacerle las preguntas, me gustaría mucho poder estar cerca de él, de mis abuelos y tíos, me gustaría que no los hubieran enviado a todos a un lugar todavía más remoto que la Isla de las Tormentas. Me he puesto un aviso en la agenda escolar porque no quiero que se me olvide este espejismo, a veces me cuesta ya recordar el rostro de mi padre y quiero reconocerlo cuando por fin vuelva a verlo y abrazarlo.

María Valeska, septiembre 2017