El avezado lector habrá observado que estos días la Agencia Tributaria ha lanzado una campaña publicitaria que pretende concienciar a la ciudadanía para que contribuya, para que cumpla con su obligación de pagar al “fisco”. Así, nos dice el anuncio, “si no fuera por Juan, Ana no podría llevar a su hijo al colegio; si no fuera por esta, Cristina no podría coger el coche; Héctor no podría ir al médico si no fuera por Cristina y, volviendo a Juan, este no cobraría su pensión si no fuera por Héctor”. Es decir, gracias a que `todos´ contribuimos podemos tener una buena sanidad, una educación, pensiones, infraestructuras… Y termina el spot con la frase: “Contribuimos para recibir”; tiene gracia la cita; ¿quién contribuye y quién recibe?
Cabe recordar que la Agencia Tributaria depende del Ministerio de Hacienda que dirige el Sr. Montoro. Pues quisiera recordarle a este señor que desde que él es responsable de dicha cartera la cifra del fraude en España se ha disparado hasta los 250000 millones de euros, aproximadamente el 25% del PIB, siendo el segundo problema más grave para los españoles, sólo superado por el del paro. Viendo esas imágenes a uno le entra (permítanme la expresión) “muy mal rollo”; me parece indignante que la misma institución que nos pide que colaboremos, permita un fraude de ¡un cuarto de billón de euros! ¿Es que sólo debemos pagar impuestos los de siempre? ¿Acaso nos han aborregado de tal manera que nos ha de parecer normal que se defraude a pequeña, pero sobretodo, a gran escala?
Tal vez el anuncio tendría que haber discurrido por otros derroteros para concienciarnos realmente. Debería haber explicado ciertos datos que muchos desconocen (y yo también, hasta hace unos días), a saber: es verdad que, frente al 38´9% de Europa Occidental, nuestra presión fiscal es del 32´6%, lo que nos da mayor competitividad y permite una mayor capacidad de atraer empresas extranjeras. Sin embargo el porcentaje de gasto en educación respecto del PIB está entorno al 4´5% (en la UE sólo tenemos por detrás a “grandes potencias tecnológicas”como Hungría, Grecia, Eslovaquia, Letonia, Rumanía o Croacia).
Asimismo, el gasto en sanidad representa el 14´5% de los Presupuestos Generales del Estado; vamos por delante de los países antes citados más Irlanda, Chipre, Estonia y Portugal; pero por detrás de lo países más avanzados, (léase, Reino Unido, Alemania, Francia, los países escandinavos). Por tanto, ¿quién paga?: autónomos y trabajadores por cuenta ajena. De hecho no pertenecen a estos colectivos laborales las grandes bolsas de fraude fiscal ni los enormes depósitos en paraísos fiscales, ni las SICAV. ¿Y quién recibe? Las rentas más bajas, los pensionistas y determinadas instituciones públicas como sanidad y educación; aunque, como ya he señalado, por detrás de los países punteros en cuanto a porcentaje de PIB y de Presupuestos.
Así pues, uno tiene la impresión de que aquello de “Hacienda somos todos” es mentira, sin más. Si de verdad se pretende recaudar para que otros `reciban´, sería interesante que este spot anunciara que desde la Agencia Tributaria se va a modificar el Impuesto de Sociedades para que las empresas del IBEX 35 no paguen unos ridículos porcentajes de sus beneficios frente a las PYMES que son las que mayor carga impositiva soportan.
El problema, en fin, es que en España el fraude es inherente a nuestra cultura y mucho me temo que esta campaña no va a ser ejemplo de nada ni para nadie. Ya lo dijo Einstein: “Dar ejemplo no es la principal manera de influir en los demás, es la única”.
Moska
N.B.: Muchos de los datos aquí expuestos son fruto de los sabios consejos de un compañero del IES Camp de Turia de Liria, sin cuya colaboración este artículo nunca habría visto la luz.


