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Cuento para después de Navidad

Llevaban varios años viniendo al pueblo en temporada de recogida de naranjas. El resto del tiempo desparecían y nadie sabía cómo ni dónde sobrevivían.  No siempre habían coincidido los tres, pero casi siempre llegaban al menos dos de ellos. Las primeras veces se entendían con dificultad para hablar, pero a medida que pasaba el tiempo los tres conocían bien un idioma común hecho de palabras valencianas, castellanas y mestizas.

Estuvieron en multitud de alojamientos, no siempre dignos ni confortables, pero este último año habían alquilado un piso pequeño, con una estufa de gas que calentaba su espacio común y una cocina en la que preparaban algún guiso y muchos bocadillos. Algunas veces coincidimos haciendo la compra en el supermercado y me asombraba la cantidad de panes que sobresalían de sus bolsas.

Nada extraordinario en todo esto hasta que, no hace mucho, los forasteros recibieron en su buzón una carta del Ayuntamiento a nombre de los tres. Se asustaron al verla y cada uno miró con recelo a los demás pensando que se trataba de un problema de “papeles” por su situación digamos peculiar. Les costó un buen rato decidirse a abrirla, pero lo hicieron y su sorpresa fue mayor que si se hubiera tratado de malas noticias. Éste era el texto de la misiva: 

Para los Sres. Abderrahim Zhora, Vladimir Koroliov y Saidou Kouyateh

Muy Sres. Míos:

Este año, por primera vez en el pueblo, hemos acordado en sesión plenaria y por voto unánime que las personas que representen a los Reyes Magos en la cabalgata del día 5 de enero deben ser personajes creíbles, en lugar de las autoridades locales.

Ustedes tres son en este momento y en este pueblo las personas que con mayor dignidad pueden llevar el atuendo de los Magos de Oriente por lo que, nos sentiríamos muy honrados y les quedaríamos muy agradecidos, si aceptasen representar el papel de SS. MM. Melchor, Gaspar y Baltasar durante el tiempo necesario desde que comienza la cabalgata a las 18h del día 5 hasta que finalice el reparto de juguetes a los niños de esta localidad. 

La firmaba el alcalde y pedía respuesta inmediata para proceder cuanto antes con el vestuario y demás preparativos.

Les sorprendió pero les gustó mucho la propuesta. Se rieron como hacía tiempo que no lo hacían; excepto en el papel de Baltasar, que inexcusablemente le correspondía a Saidou, debatieron sobre quién sería Melchor o Gaspar. Comunicaron por WhatsApp a sus amigos y familia que los habían nombrado reyes por un día. Esa noche por la ventana de su cocina se escapaban aromas de Marruecos, de Gambia y de Ucrania, perfumando la noche de mi pueblo. A la mañana siguiente los tres fueron personalmente al Ayuntamiento a responder afirmativamente a la petición del alcalde.

En el momento que escribo esta crónica, todavía no ha llegado el momento de ver la cabalgata de Reyes, pero no me cabe ninguna duda de que ésta será la más auténtica de las que se han celebrado nunca. También estoy segura de que, por primera vez en muchos años, Abderrahim-Melchor, Vladimir-Gaspar y Saidou-Baltasar, tendrán abiertas de par en par las puertas de todas las casas de mi pueblo y espero que ya para siempre.

María Valeska

El Aleph

Los que tenemos el vicio de la curiosidad, habitualmente tratamos de seguir el hilo del tiempo para desentrañar los misterios que nos inquietan. A veces lo hacemos adrede pero en general el mecanismo de búsqueda se desencadena de manera inconsciente, de tal modo que en ocasiones nos encontramos tratando de localizar entelequias o de rememorar acontecimientos, situaciones, conversaciones, gestos, palabras que quizás nunca escuchamos o que se desvanecieron en alguna esquina insondable de de nuestra memoria.

Si lo que intentamos averiguar es algo ajeno o público, un hecho histórico, un acontecimiento universal, un movimiento literario o artístico, una corriente filosófica o algo así, contamos con mecanismos múltiples que en general  nos llevarán a elaborar un informe para explicar la razón de nuestra inquietud; este relato o bien nos dejará satisfechos o bien nos llevará a profundizar en aspectos que a priori no nos habíamos planteado, pero cuya indagación complementará en algún momento nuestra necesidad de información o de evidencias.

Para ilustrar este argumento, de lo fácil que resulta averiguar algo ajeno y llegar a una conclusión palmaria, serviría el ejemplo de lo improcedente (por emplear un eufemismo) del nombramiento de José Manuel Soria como director ejecutivo del Banco Mundial. A poco que tiremos del hilo, el pasado abril, tras el cese del canario como Ministro por su implicación en el caso denominado de “Los papeles de Panamá”, podemos encontrar evidencias como las declaraciones de Montoro que aseguraba: Nadie puede estar en el Gobierno que haya operado en paraísos fiscales. Si nos remontamos un poco más atrás en el tiempo, veremos que hace ya más de 10 años que Soria se vio envuelto en diversos asuntos judiciales por temas de corrupción urbanística, su nombre aparecía también en el “Caso Eolo”,  en el “Caso chalet”, o en el Caso salmón”. Por fin el 15 de abril pasado, tras varias contradicciones y al no poder aclarar su relación con el asunto de Panamá, renunció a sus numerosos cargos como Ministro de Industria, Energía y Turismo de España, Diputado en Las Cortes Generales por Las Palmas y Presidente del PP de Canarias. En cuanto a si su nombramiento para el Banco Mundial se ha hecho por concurso público, sólo falta saber cuándo y dónde se publicó dicho concurso, los requisitos, entre los que debería constar el no estar inhabilitado para cargo público, y qué otros candidatos se presentaron al mismo. Por si estas consideraciones no fueran suficientes, también podríamos apelar al sentido común, que jamás nos aconsejaría nombrar a un glotón como encargado de una pastelería.

Distinto es cuando lo que tratamos de averiguar es algo personal o íntimo, saber por ejemplo los motivos que provocaron una falsedad o un desengaño; en ese caso las fuentes de información se reducen considerablemente y el hilo del que tratamos de tirar aparece con frecuencia tan enmarañado que nos parece imposible desenredarlo sin cortar sus inagotables nudos. Y lo peor es que el ovillo nunca se desenredará solo sino que cuanto más tiempo permanezca revuelto más fuertes y más liados estarán sus cabos; pero a veces la propia voluntad de deshacer la maraña no basta para destrabarla porque hacen falta otros puntos de vista no reflejados en las hemerotecas, y por lo tanto es necesaria la concurrencia de otros sujetos que fueron testigos o participaron de esa intimidad que he mencionado, y puede suceder que ellos no sientan la misma curiosidad ni tengan inquietudes parecidas a las nuestras.

A la espera de encontrar la lámpara de mi propio Aleph, ese diminuto recinto del espacio que contienen todos los puntos y en el que se encuentran todos los lugares de la tierra, tengo en la recámara de mi memoria o de mi pensamiento unas cuantas madejas revueltas que me encantaría poder desenmarañar. En ausencia de esa bola de cristal, me gustaría hacer llegar a quien corresponda el mensaje de que aquí estoy yo, dispuesta y disponible para dilucidar enredos, antes de que el ovillo se apolille o antes de que la búsqueda deje de ser uno de los principales impulsos de mi existencia.

María Valeska

To Be or Not to Be- that is the question

Aunque el paisaje que asoma a mi ventana es plácido y florido, comienza el verano con numerosos desafíos, demasiados inconvenientes como para esperar que todo se solucione sin infranqueables fracturas. Si contemplo nuestro panorama colindante, no veo el futuro inmediato que esperaba hace solo unos meses, que auguraba posibles y deseados cambios de rumbo en este país llamado España.

Si miro un poco más lejos, las imágenes que llegan son tTo be or not to beodavía más desalentadoras: los refugiados sirios siguen muriéndose ahogados o peregrinan por fronteras cerradas y campos de refugiados, ante la ya muy desvergonzada indiferencia de los gobiernos europeos, más preocupados por afianzar sus propios intereses que por paliar un grave problema humanitario. Turquía que, a cambio de algunos beneficios, se ofrecía como válvula de escape para muchos de esos emigrantes, ha sufrido recientemente el grave atentado yihadista de Estambul, con el resultado terrible de 44 muertos y más de 200 heridos.

Si intento enfocar mi objetivo hacia el Norte, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda nos acaba de sorprender con su Brexit (o Britain-exit), ante el estupor de los gobiernos de los países de la Unión Europea y la sonrisa de algunos líderes que se frotan las manos y arriman el ascua a su sardina.  

Hoy mismo, sin ser tan sombrío el asunto, la compañía Vueling, que hace unos meses nos dejó tirados en Fiumicino a más de cien viajeros, yo entre ellos, con sus cancelaciones y retrasos está arrebatando sus vacaciones a miles de personas, con la consiguiente crispación e impotencia que ello provoca.

Si para la mayoría ya es difícil juntar dinero para  permitirse unas vacaciones, si ya es complicado elegir el lugar al que ir, porque viajar siempre es un riesgo y porque hoy todo el mundo está bajo la amenaza de los yihadistas, si las expectativas de un cambio político, que hubieran podido darnos un poco de alegría, se ven truncadas por causas que no sabría explicar en las pocas líneas que me permite este artículo, si no solo nuestros convecinos nos dan disgustos con sus votos sino también los ricos y educados vecinos del Norte… ¿Cómo hacer para mantener la calma y no dejarse vencer por el desaliento?

Yo no me plantearé como Hamlet: “Ser o no ser, ésa es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darles fin con atrevida resistencia?” Entre otras cosas porque no sé escribir como Shakespeare.

Yo debatiré con los amigos, estaré con la familia, gritaré ante determinadas afirmaciones de los políticos en televisión, iré a la playa, leeré varios buenos libros, colaboraré con mis ONG, visitaré museos y asistiré a conciertos, como el de hace unos días en Viveros cuando tuve el gustazo de ver en directo a uno de mis ídolos juveniles, nada menos que Alan Parsons, que con su formidable banda por unos instantes nos llevó a Siria y nos puso nuestros “Eyes in the Sky”.

María Valeska, Mareny, julio 2016

Festival de música en espais menuts POLINYÀ DE XÚQUER AJUNTAMENT

“Música en espais menuts”  o crónica de las pequeñas cosas de la vida.

Aunque no es frecuente, a veces  nos encontramos con personas que dedican mucho de su tiempo y su energía  a planificar y organizar actividades para el deleite de los demás.

El sábado 14 de mayo tuvo lugar la IV edición de uno de los festivales de música con más encanto a los que yo he asistido, se trata del “Festival de música en espais menuts” que, por los escenarios en los que se desarrolla, viene a ser algo así como festival de musica Maria Valeskaun festival de música de cámara. Lo descubrí el año pasado en mi pueblo, Polinyà, gracias a uno de sus promotores Eduard Gay, una de esas personas de las que hablaba al principio. Este año ha sido la segunda vez que mis amigos y yo hemos disfrutado del evento y no me resisto a compartir la información porque, aunque para este año ya es tarde, quizás alguien esté interesado, y para el año que viene tenga también la fortuna de disfrutarlo.

Para quien no conozca el pueblo, les voy a describir el macroescenario. Polinyà es un bonito pueblo de unos 3000 habitantes, rodeado de naranjos. Está situado en la Ribera, al Sur del río Júcar y a mitad de camino entre Sueca y Alzira. En esta época el azahar ya se ha secado pero todavía perdura en el ambiente de la tarde un aroma dulce y una luz portentosa. Por encima de otros los sonidos que más se escuchan en sus calles son trinos de pájaros y de vez en cuando las campanas.

El festival se celebra el mes de mayo, en fecha variable pero siempre en sábado o domingo por la tarde. El procedimiento para apuntarse es muy sencillo, sólo hay que llamar por teléfono a los números que indican en la web del Ayuntamiento. No hay que pagar nada pero es imprescindible reservar, porque los espacios son reducidos y hay que formar grupos de unas 30-40 personas que se irán moviendo por los diversos escenarios; este año eran cinco en concreto, cuatro de los cuales estaban en los patios o en alguna estancia de casas rurales u otras casas del pueblo, cedidas gentilmente por sus propietarios: Casa Laia, Ca L’Andreu, L’Antiga Verdureria y La Casota. Y al final, cuando los grupos han terminado sus itinerarios, hay un concierto para todos juntos en la terraza de la Casa de la Cultura.

Alguno de los músicos son de Polinyà pero la mayoría vienen de fuera, unos son todavía estudiantes del Conservatorio y también los hay profesionales. En cuanto a las melodías hay variedad de estilos: clásico, popular y contemporáneo, y también diversidad de propuestas. Este año los intérpretes han sido, por orden en relación a los escenarios:

Empar Llàcer, soprano y Marian Rosa, piano.

Trio de contrabajos formado por Agustín Aparici, Alfredo Fuster y María Ruíz.

Cuarteto de saxos formado por Javier Quintana, María Quesada, Clara Arce y Juan A. Mollà.

Kintet Jazz, formado por Angel Guillem, Hector Gòmez, Jordi Llopis y Carmen Sanatamaria, con uno de sus músicos ausente, Borja Granell.

Andrés Belmonte Flute´N Trio, con Andrés Belmonte de flautista, Ales Cesarini al contrabajo y Sergio Martínez en la percusión.

Mi enhorabuena a los organizadores, patrocinadores, músicos y al público en general. La calidad de los intérpretes va en aumento y esta edición ha puesto el listón tan alto que será verdaderamente difícil superarlo en la próxima. En cuanto a los espectadores, puedo asegurar que había en el ambiente una atención, un interés y un gusto por la música mayor del que he visto en muchos abonados del Palau de la Música o de les Arts. Fue una auténtica delicia escuchar tan de cerca la voz de Empar o la de Carmen, no es frecuente poder disfrutar de un cuarteto de saxos o de un trio de contrabajos, y es fantástico cómo suenan ellos solos de protagonistas; una verdadera gozada escuchando las diversas flautas de Andrés Belmonte en un atardecer de mayo bajo el cielo de Polinyà. Si les gusta disfrutar de las pequeñas cosas, se lo recomiendo. Intentaré avisar con tiempo para la próxima edición.

María Valeska

L’Ombra della sera

Absolutamente decepcionada y sin ánimo para afrontar de nuevo lo que nos espera, mi forma de protestar, por la incapacidad manifiesta de algunos para ponerse de acuerdo, será la de no mencionar nada que tenga que ver con la política hasta pasado el 26 de junio próximo. Hay demasiadas cosas en el mundo por las que creo que vale la pena interesarse, como para seguir dando vueltas a lo mismo.  Por esta razón me gustaría compartir con ustedes una experiencia reciente de viaje en el espacio y en el tiempo. 

Al sur de Toscana, siete siglos antes de nuestra era, la civilización etrusca, establecida en el valle de Chiana, fue la primera en cultivar sus tierras de forma intensiva; de su tradición ganadera vacuna parece que todavía perdura la raza Chianina, que produce una excelente carne que aconsejo probar a quien visite la región.

Los tuschi, como ellos se llamaban a sí mismos, conocidos en la Antigua Grecia como los tirrenos, y por nosotros como los etruscos, dominaron el territorio entre el río Arno, el Tíber y el mar Tirreno durante casi siete siglos. Su riqueza surgió de su capacidad para el comercio y sobre todo para procesar los minerales, en un momento en que el uso de la moneda se generalizaba. Su mayor debilidad quizás fuera que nunca llegaron a ser una nación unida y fuerte sino un conjunto de ciudades-Estado, que peleaban y se traicionaban entre ellas; aunque sin duda su principal problema fue que un poblado vecino, llamado Roma, no estaba dispuesto a compartir el poder con nadie, como suele suceder con los grandes imperios.

Etruria no fue nunca un país, como tampoco la Grecia clásica, sino un conjunto de ciudades que compartían lengua y cultura. Aun así los etruscos dejaron profundas huellas que hoy confundimos con las de los romanos; sin ir más lejos, uno de los símbolos emblemáticos de Roma, la Loba Capitolina, es en realidad una escultura etrusca.

Entre ondulantes colinas, muchas de aquellas urbes pueden visitarse todavía: Volterra, Cortona, Arezzo, Perugia, Viterbo, Orvietto… Los frescos de las tumbas etruscas y la cerámica representan una infinita fuente de información sobre aquella civilización, sobre su vida cotidiana, sus viajes, sus banquetes, sobre el papel de la mujer y especialmente sobre su deseo de trascender a la muerte. En cualquiera de los museos etruscos de estas ciudades podemos hoy contemplar los numerosos sarcófagos de piedra o terracota cuyas figuras plasman en la serenidad de sus miradas y en lo que hoy conocemos como la “sonrisa etrusca”, todo un compendio de vida.

Pero más aún que los famosos sarcófagos para mí han sido reveladoras las estatuillas votivas, generalmente de bronce, conmovedoras por su modernidad y por su relación profunda con el arte moderno. Las figuras son casi filiformes, muy esquemáticas y con cabecitas diminutas pero perfectamente dibujadas. Esas figuras puede que representaran para los etruscos una comunicación con el más allá, una forma de establecer contacto con el alma del difunto. Incluso Giacometti habría dicho a su gran amigo Jean Genet que le gustaría hacer una estatuilla y enterrarla, para que sólo fuese descubierta cuando nadie más se acordara de él y cuando las huellas de su nombre hubiesen desaparecido. Una hermosa forma de cruzar el umbral de la eternidad, ¿quién sabe si al final no lo hizo?

El Museo Guarnacci, en Volterra, alberga una de las grandes colecciones etruscas. Su obra maestra es una escultura del siglo III a. de C., de 57 centímetros, que representa una figura humana rectilínea y alargada, con los brazos pegados al cuerpo, rematada por una cabeza de rasgos perfectamente trazados. Apareció en el siglo XVIII, y la leyenda dice que un campesino la utilizó durante años como atizador. Fue el poeta Gabriele D’Annunzio quien la bautizó L’ombra della sera (La sombra del atardecer). Fue una de las principales fuentes de inspiración del escultor suizo Alberto Giacometti, una relación que exploró  hace unos años la Pinacoteca de París con la muestra  que se llamó “Giacometti y los etruscos”. Otro puente directo entre los etruscos y nosotros.

Maria Valeska

Cuestión de prioridades

Mi primera intención este mes era hablarles de las deficiencias de la compañía aérea Vueling, en relación con un retraso de 12 horas sufrido recientemente por mí en un vuelo Roma-Valencia del día 1 del corriente. Digo que esa era mi idea, hasta que una imagen en televisión me aproxima de nuevo la realidad del verdadero sufrimiento: refugiados sirios tras una alambrada, refugiados sirios caminando con hatillos en la mano, refugiados sirios en un campo de refugiados…, imágenes y tragedias que se repiten desde hace ya varios años.

Solemos lamentarnos por cuestiones mucho menos trascendentales que la vida o la muerte, y en asuntos que afectan a grandes colectivos, como este de los refugiados sirios que son ya más de 4 millones, a gran parte de la sociedad de la opulencia le resulta bastante fácil volver la vista hacia otro lado para no cruzar la mirada con la de los que imploran ayuda. A mí este asunto me recuerda mucho a lo que debió ocurrir cuando pasaban los trenes cargados de gente hacia los campos de concentración nazis, tampoco entonces casi nadie escuchaba sus gritos, no sabían lo que sucedía ni cuál era el destino de esos miles de viajeros forzados.

A grandes rasgos y sin entrar en clasificaciones ni escalas, los valores de la humanidad son muy parecidos en todo el mundo: el bien, la honradez, la virtud, la solidaridad, el respeto, la libertad, la paz, la equidad, la verdad, la sabiduría, la justicia, la tolerancia, la felicidad, el amor, la belleza, etc. Dichos valores incluyen a todo ser humano independientemente de la latitud en que se encuentre ubicado, incluso a los individuos que no han reflexionado sobre ellos, sin embargo no resulta fácil ponerse de acuerdo sobre el camino para alcanzarlos. Hasta tal punto suscribimos estos preceptos que definimos los conflictos bélicos como justificables o ilícitos en función de que defiendan o no dichas reglas. La Revolución francesa agrupó algunos de los mencionados valores en los tres principios que conocemos: liberté, égalité, fraternité, y los circunscribió a sus fronteras y a veces también a los hijos de la patria, pero al menos planteó sus valores y los difundió.

Si existen recursos en la tierra para alimentar a todos sus habitantes, si existen bienes dispuestos para cobijarlos dignamente y para educarlos, si hay necesidades suficientes como para que cada cual pueda tener una ocupación digna, ¿a qué esperamos para empezar a trabajar en ello? ¿Qué de dónde sacamos los recursos? Evidentemente y de manera proporcional de los que más poseen hasta los que tienen solo un poquito pero lo pueden compartir. ¿Qué esto no es una idea nueva que es una utopía y que tiene hasta nombre? Ya lo sé, pero a veces parece que se nos olvidan las prioridades y lo urgente no nos deja ver lo importante.

Los españoles fuimos también refugiados y muchos no fueron precisamente bien acogidos en lugares tan próximos como del otro lado de los Pirineos, pero a otros los recibieron con los brazos abiertos en la mismísima Francia y en otros muchos países en los que ahora viven sus descendientes. Estoy absolutamente segura de que sus sentimientos hacia los países de acogida  no puede ser otro que el de amor y gratitud. Sólo los rechazados, los que han sido mirados con recelo, los que han sido devueltos a terceros países podrán percibir con animadversión a  quienes los hayan repudiado.

Salir de tu hogar y desarraigarte debe de ser muy duro, lo bastante como para que en el lugar al que llegas no te observen con desconfianza ni con desprecio, lo suficiente como para que pongamos los medios necesarios para que la acogida sea lo menos traumática y lo más cálida posible, justo lo contrario de lo que ahora estamos haciendo.

En los siguientes enlaces puede uno refrescar la memoria y ver el origen y la actualidad de los refugiados.

http://ecodiario.eleconomista.es/internacional/noticias/7066551/10/15/WhySyria-el-origen-de-la-crisis-y-guerra-de-Siria-en-10-minutos.html?gclid=CjwKEAjw0KK4BRDCiKHD5Ny8pHESJACLE620_KYcsfvMgiauKsl8wI8ytgODsw-ERJ7kzQY1oEiNFRoCXpTw_wcB  #WhySyria: el origen de la crisis y guerra de Siria en 10 minutos,  fecha 12-10-2015

https://www.youtube.com/watch?=_8zjqT3PeHs&oref=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3D_8zjqT3PeHs&has_verified=1  ‘Europa debe asumir su responsabilidad ante crisis de refugiados’, fecha 4-4-2016

https://www.youtube.com/watch?v=zRd7iYVQAO8 Los refugiados de Idomeni esperan que se reabra la frontera, fecha 6-4-2016

Ante semejante panorama, con qué cara puedo yo hoy quejarme de Vueling, aunque en esa compañía sean unos sinvergüenzas que no saben dar la cara y resolver eficazmente un imprevisto.

María Valeska

Azimut

La derecha y la izquierda no son espacios estáticos que se puedan situar sobre el panorama en un sitio determinado, como no lo son tampoco los puntos cardinales, por otra parte mucho más ubicables que los primeros.

Cuando decimos que la ventana de nuestro salón mira al Oeste, no estamos afirmando que durante todos los días del año el punto medio de nuestro ventanal es el lugar exacto del ocaso, sino sencillamente que por allí todas las tardes entra  la luz en mayor o menor grado.

Más que un punto hay un tramo que ocupa el Oeste, como el Norte, el Sur y el Este, parcela que se conoce con el nombre de acimut o azimut. Aceptando que ese tramo existe y que es variable en función de donde se sitúa el espectador, ¿nos costaría mucho admitir una ubicación amplia, una zona ancha para situar el sector al que llamamos izquierda?

No solemos tener dificultades para emplazar en el Oeste lo que realmente ocupa ese espectro, sin embargo hoy en día no solemos detectar con igual precisión lo que ocupa la izquierda. Sin duda antes resultaba más fácil, a pesar de que la derecha parecía ser más inamovible e inmutable y en cambio la izquierda siempre estuvo más discrepante y atomizada. Ahora todo resulta más complejo.

Según parece, significativos fragmentos de la diestra han ido tiñendo su marca de tonos más cálidos, mucho más parecidos al rojo que al azul, y en cambio sigue siendo la izquierda la que inmutablemente sigue atomizada y disconforme.  No es que haya que pensar que el color va a determinar la actitud, todos conocemos su procedencia  pero, incluso a sabiendas de donde están situados, sería lícito aceptarlos en el terreno al que quieren aproximarse, terreno que acabamos de definir  como un sector de amplitud versátil y que se mide en función de diversas variables.

Podemos entrar en todas las polémicas que queramos, podemos poner etiquetas y podemos seguir manteniéndonos incólumes en nuestra parcela, esté donde esté emplazada y tenga el color que tenga; podemos seguir debatiendo y argumentando pero no debemos olvidarnos de una cosa importante: arriba y abajo todavía no están ideológicamente definidos, en consecuencia no podemos contar con el Norte ni el Sur, de momento y de forma apremiante solo tenemos dos opciones o la derecha o la izquierda.

María Valeska

Marzo ya no es lo que era

El que ahora es el tercero en nuestro calendario y antes fuera el primero en el de los romanos, siempre ha sido para mí uno de los mejores meses del año. Dedicado a un dios guerrero pero también protector, marzo en nuestras latitudes suele ser un periodo cambiante y primaveral en el que la luz vuelve a ocupar el sitio que nunca debió arrebatarle el otoño y en el que la fragancia del azahar impregnaba el aire de la tarde.  

Y así había sido durante muchos años hasta que alguien empezó a confundir las calendas con los idus de marzo, mejor dicho, no “alguien” en abstracto sino los falleros. Progresivamente y cada año un poquito antes, lo que constituye la parafernalia fallera: cables, luces, vallas, tarimas, altavoces, sacos de arena, carpas, etc., van apareciendo por nuestras calles, así como quien no quiere la cosa, a la vez que van obstaculizando nuestro paso a pie o en vehículo (no quiero ni pensar lo que será ir en silla de ruedas), de tal modo que los inconvenientes que antes duraban una semana ahora se prolongan por un mes. Puede que en algunos barrios no se tan exagerada la cosa pero les aseguro que en el mío comenzaron a colocar cables, postes y luces a mediados de febrero, vallas a finales del mismo mes y, aunque todavía no están montadas las carpas, unas cintas de bandas rojas y blancas amenazan ya a los escasos vehículos que se atreven a asomarse por aquí para que tengan claro lo que sucederá si siguen empeñados en invadir el espacio que los falleros consideran su territorio. 

Utilizo poco el coche en estas fechas pero desde mediados de febrero intento esquivar puntos conflictivos para entrar o salir del garaje, buscando las escasas pero más seguras rutas alternativas. Cuando empieza marzo dejo de reciclar residuos porque los contenedores de papel y plástico cada año son retirados de casi todo el barrio. Este año además la primera mascletá no ha sido el día 1 de marzo sino que empezaron el día 27 de febrero, digo yo que será para abrir boca.

Y con ser mucho, lo peor de todo no es la falta de consideración de los falleros, que atenta contra la libertad, la tranquilidad y la vida normal de los que pretendemos seguir con nuestra marcha, ni tampoco la invasión de gente en este barrio campeón de bombillas y saraos, nada de lo que he mencionado, ni siquiera el ruido ni cualquiera de las molestias es comparable a lo que yo considero el peor de los tormentos de marzo: el olor a refrito de las churrerías que se impone al de la flor de los naranjos, incluso al de la pólvora. Los temidos churreros, esos sí que tomarán la ciudad dentro de poco para hacer de mi barrio un lugar pestilente del que no habrá más remedio que salir huyendo si no quieres morir de asfixia. Desconozco el motivo por el que se empezó a confundir churras con merinas, es decir no entiendo cómo se ha podido pasar de vender deliciosos buñuelos de calabaza en discretos puestecitos situados en lugares estratégicos, a instalar barracones de feria con toldos, farolillos, mesas y sillas en casi cada esquina. El año pasado en un radio de escasos 100m desde mi casa había 8 establecimientos churreros, y que no se le ocurra a nadie hacer asados argentinos, fabadas, parrilladas de mariscos o cualquier otra cosa aromática porque, como tenga éxito el negocio, la mezcla de efluvios puede ser mucho más exótica y repugnante. Ya pueden espabilarse los naranjos, ya puede ser intenso el perfume de las flores porque como le pregunten a cualquier turista a qué huele Valencia en fallas veremos cómo definen lo que les dicta su maltrecho olfato.

Forastero: cuídate de los idus de marzo.

María Valeska

V Centenario de El Bosco

Jeroen van Aeken,  que se llamaba a sí mismo Jheronimus Bosch y al que conocemos como El Bosco, nació hacia 1450 en la ciudad flamenca de ‘s-Hertogenbosch, llamada en español Bolduque, en francés Bois le Duc, y más habitualmente conocida por su nombre alemán Den Bosch, capital septentrional del entonces ducado de Brabante (hoy integrado en los Países Bajos), situada a unos 100 km al Sur de Amsterdam y 50 km al Oeste de Breda. Al parecer El Bosco fue enterrado en Bolduque el 9 de agosto de 1516, por lo que este año 2016 se cumple el V centenario de su muerte.

Entre los múltiples actos para conmemorar el aniversario, se va a celebrar una gran exposición, coordinada desde el Bosch Research and Conservation Project, en el marco de la Jheronimus Bosch 500 Foundation (JB500), con sede en Bolduque. También El Prado organiza una gran exposición especial para este año (31.05.2016 – 11.09.2016). Pero lo que yo quisiera destacar ahora es que, también con motivo de este evento, han sido analizadas varias obras atribuidas al genial pintor flamenco en un proyecto de investigación orientado a revaluar la obra de El Bosco e impulsado por la fundación JB500, por el Museo Noordbrabants de la ciudad holandesa de ’s-Hertogenbosch y por la Universidad Radboud Nijmegen; en ese proyecto se han utilizado las últimas innovaciones tecnológicas para conocer en profundidad la forma de trabajar del genial creador de “El jardín de las delicias”.

Los resultados finales del estudio se publicarán este año, aunque conocemos detalles del estudio. La revisión de varios cuadros atribuidos al pintor ha sido muy polémica, al concluir que las obras del Museo del Prado “Mesa de los pecados capitales”, “La extracción de la piedra de la locura” y “Las tentaciones de San Antonio Abad” no son de su mano, sino de imitadores.

El “Tríptico de los improperios” del Museo de Bellas Artes de Valencia, atribuido a sus discípulos aunque exhibe su firma, también había sido incluido en esa investigación. Tras su restauración a finales de los años noventa del s. XX, el ex director de la pinacoteca valenciana, Fernando Benito, lanzó la tesis de que esta pintura fue ejecutada entre 1510 y 1520 en el taller de El Bosco, e incluso apuntó la idea de que la mano de éste interviniera directamente en el proceso. Se apoyaba en ciertos detalles de la tabla central.

El mes de mayo de 2013, un equipo multidisciplinar formado por historiadores de arte, conservadores y restauradores se trasladó durante una semana al museo San Pío V para trabajar in situ sobre el tríptico, también conocido como el “Tríptico de la Pasión”. Antes de llegar a Valencia este grupo de expertos había investigado piezas de El Bosco en Gante, Rotterdam, Viena, Lisboa, París, Bruselas, Venecia y Madrid. Aunque el objetivo principal del proyecto no fuera desenmascarar falsas atribuciones, lo cierto es El Bosco fue un autor muy imitado en la Europa de su época lo cual, sumado al hecho de que no solía firmar sus pinturas, explica la existencia de cantidad de obras repartidas por el mundo cuya autoría continúa estando en el aire. Una de las principales conclusiones que podrían extraerse del estudio realizado en el San Pío V era si el “Tríptico de los improperios” pertenece al círculo flamenco de El Bosco o si se trata de una mera imitación.

Las primeras impresiones, se publicaron hace años en la prensa; por ejemplo, en el ABC.es/ Comunidad Valenciana, del día 2 de junio de 2013, en un artículo de M. Moreira, titulado “Tras el rastro de El Bosco”, se afirmaban que al menos la tabla central, “Coronación de espinas”, realizada por una mano distinta a la de las tablas laterales, “Prendimiento” y “Flagelación”, no es una mera imitación. La afirmación se basaba en el hecho de que el soporte de la tabla central es de una madera de roble, típica de la pintura del siglo XVI en los Países Bajos, y en que el dibujo tiene mayor calidad que el resto del conjunto y porque fue realizado con un medio seco (carboncillo o lápiz), mientras que las laterales se dibujaron con uno húmedo (pincel con pigmento acuoso).

Pero, cualquiera que sea el resultado final del estudio de nuestro tríptico, lo importante en este V centenario yo creo que sería honrar la memoria de El Bosco, pintor del paraíso y del infierno, disfrutando de la contemplación de su obra por cualquiera de los medios de que dispongamos, que hoy son muchísimos más de los que tuvieron sus coetáneos. Si lo hacemos estoy segura de que no podremos evitar analizar y comentar el riquísimo universo de sueños, pesadillas y quimeras que veremos en sus cuadros. ¡Ánimo y muy buen aniversario para todos!

María Valeska

 

 

Carta abierta a los Magos de Oriente

A veces nuestras palabras tienen un efecto premonitorio o quizás lo que sucede es que los deseos que expresamos, y que publica este escaparate inconformista, coinciden con la voluntad de quienes administran la esfera pública, especialmente en los últimos meses. Hace dos años por estas fechas, en un artículo que se publicó en febrero de 2014 al que llamé “Euphorbia pulcherrima”, me lamentaba de lo poco adecuado que era el cambio de plantas del puente de las flores en las fechas invernales, porque la Flor de Pascua se secaba casi de inmediato. Al parecer mi reproche era compartido, y en esta pasada campaña navideña se ha reducido considerablemente el gasto en ese cambio floral. Espero que el dinero ahorrado haya tenido un destino más razonable y oportuno para esta época de precariedades.

Por si acaso volviera a ocurrir, y pudieran cumplirse mis presagios, aprovecho que hoy es 3 de enero y que todavía estoy a tiempo, si la mando pronto, de escribir una carta a los Magos de Oriente, mencionando algunas de mis reivindicaciones aplazadas para ver si ellos lo transmiten a quien proceda, y con un poco de buena fortuna también los responsables las priorizan y acaban siendo realidad antes del fin del año bisiesto que acabamos de estrenar.

Además de salud y alegría para los míos, lo primero que pediría es comida para los que tienen hambre y una mejor distribución de recursos. El presupuesto podría salir de un control adecuado y real en las fechas de caducidad de los alimentos envasados, de una buena planificación y comercialización de productos agrícolas que evitase la destrucción diaria de tantas toneladas de frutas, verduras y cereales, bien porque el tamaño, la forma o el color no es el deseado por los compradores o bien para mantener los precios.

Otro de mis anhelos sería dar techo y asilo a los que carecen de hogar, tanto a los que ya viven en este país como a los que todavía no tienen un lugar en el mundo y desean que su lugar sea este territorio. Ojalá las navidades próximas puedan pasarlas aquí en un hogar digno, muchos de los miles de refugiados sirios o de cualquier otro lugar que están esperando que los acojamos en los sitios que al parecer están ya preparados para recibirlos. Y vinculado a esto y a otras cosas, para este país quisiera que fuera un orgullo pertenecer a él, en lugar de tener que sentirnos avergonzados demasiadas veces por demasiados motivos.

Para mi ciudad pediría que los barrios más degradados iniciasen su recuperación y que los valencianos fuésemos cada día más solidarios, educados y cultos.

Para no hacer demasiado larga la lista de reivindicaciones generales y locales, no sea que los Magos se cansen y la dejen a medias, yo también tengo una petición muy concreta que hacer. Sé que puede parecer extraña, seguramente frívola después de lo que acabo de pedir, pero hace tiempo que me hace ilusión, y no se me ocurre otra manera de conseguirla que no sea por este procedimiento: quisiera tener un arpa eólica. Sí han leído bien, uno de esos artilugios extraños que hace sonar el viento. No hace falta que sea muy grande, como algunas que he visto monumentales situadas en paisajes espectaculares, yo me conformaría con una pequeña que colocaría en mi ventana para escuchar sus notas en los días de viento de Levante.

Nunca me había atrevido a pedir algo así, y en cualquier caso es la más prescindible de mis peticiones. Suponiendo que este último obsequio no viniera este año, me conformaría con que llegasen al menos los primeros regalos y con mantener la esperanza y la misma ilusión que tuve siempre de que a veces lo difícil es posible.

Maria Valeska

Enero 2016