- Populista: insulto blando y soso pero de retrogusto abyecto. Versión revisada de aquel “comunista” de la América de los 50, que hacía cerrar bocas de golpe, abrir ojos como platos y evocar informes monstruos.
- Populismo: dícese de aquello que hacen los que buscan atraer al pueblo, hablándole como a un infante, para manipularlo a su antojo y en beneficio de una élite.
- También pirueta por la que estos mismos acusan de populismo a aquellos que sí quieren dirigirse al pueblo con la oscura intención de dirigirse al pueblo y proponerle mejoras para efectivamente mejorar sus condiciones.
- Demagogia: palabra que ha quedado en desuso por el abuso en décadas anteriores.
- Centro: donde no está él, donde no están los otros. Donde estaría yo, tú, nosotros, en un algodonoso y chupiguay condicional.
- Algo así como la versión moderna de la Atlántida de Platón, que algunos aseguran existió de verdad.
- Centristas: los que aseguran que existió de verdad.
- Estadística: técnica para hacer que la realidad nunca estropee una buena noticia
- Macarthismo: término aplicado genéricamente a aquellas situaciones en las que un gobierno persigue a los oponentes políticos utilizando burdos y a menudo hilarantes métodos coactivos como criminalizar el alquiler de un chalet en vacaciones, acusar de apoyo al terrorismo por no abrir cada intervención pública con Condeno a ETA ,o convertir en delito que no te guste el fútbol.
- Eslogan: tweet que busca ser viral
- Bipartidismo: oligopolio político. Mercado en el que un número pequeño de partidos compiten ofreciendo un mismo producto o servicio, lo que afecta al equilibrio y al normal funcionamiento del sistema.
- En el oligopolio, los partidos que forman parte de él se reparten entre ellos la demanda existente, por eso son reticentes a la libre entrada de nuevos competidores. En la mayoría de economías modernas, las autoridades persiguen estas acciones de manipulación.
- Presupuestos presentados a la Unión Europea: instrumento de campaña que figura en el punto 3. Deben ser tomados como deseos de buena voluntad, más como una declaración de Naciones Unidas que como documentos con carácter vinculante.
- Debate televisivo pactado: concurso de “a ver quien la tiene más larga” de los equipos de marketing de los partidos.
- Escrito por Bárbara Blasco
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Éxodo y Memoria Histórica
Decía algún ilustre político, y asentían sus adláteres ideológicos, que Europa -¿qué es eso de Europa?, ¿dónde empieza y dónde acaba Europa?-. Bien, ¿por dónde iba? ¡Ah, sí!; dialogaban estos civilizados dirigentes sobre el origen cristiano del continente europeo; “cristiano”, ¿recuerdan?: símbolo de grandes valores morales, símbolo y mensaje de paz; símbolo, en fin, de ayuda al prójimo, ¿les suena?
Pues hubo un tiempo en que esa Europa tan generosa fue cuna de uno de los más grandes movimientos migratorios de los que hay constancia. En número cercano a 23 millones de almas y a lo largo de varias décadas del siglo XIX, llegaron a la costa este de E.E.U.U. emigrantes que por distintos motivos se vieron en la necesidad de abandonar sus países de origen.
Guerras, persecuciones o hambrunas provocaron un éxodo masivo de Inglaterra a Grecia, de Escandinavia a Italia. Estos apátridas ciudadanos tuvieron que sufrir, amén del exilio, insultos, vejaciones y reacciones racistas y xenófobas, aunque también hubo quien tiró de solidaridad y procuró facilitar su situación a los pobres europeos.
España no ha sido ajena a este tipo de situaciones y también ha tenido su particular éxodo; en este caso fue provocado por una guerra civil fratricida y una larguísima dictadura. Cerca de un millón de personas tuvieron que emigrar, bien hacia algún país europeo, bien hacia Sudamérica, para poder ganarse la vida o simplemente para conservarla.
Sin embargo da la impresión de que los europeos no hemos aprendido nada; ninguna de las desagradables experiencias por las que pasaron nuestros antepasados parece haber servido para tomar conciencia de lo que debería ser Europa, supuesta cuna de la civilización y la democracia (¿alguien recuerda Grecia y Roma?).
Pues bien, en el siglo XXI estamos asistiendo atónitos e impávidos a uno de los más importantes éxodos desde la 2ª guerra mundial. Efectivamente, ahora son los sirios los que deben huir de su país debido a una guerra provocada por su dictador presidente ante la desidia y la inacción de una Europa que vive esclava de la dictadura de la indiferencia (“no se puede hacer nada más”, “es lo que hay”…); pero antes han sido magrebíes, subsaharianos…y, desgraciadamente este éxodo continúa.
Y ante todos estos casos, ¿qué está haciendo Europa? Recuperar fronteras y establecer cuotas de inmigrantes como si estos fueran una suerte de productos alimenticios perecederos. ¡No, señores dirigentes! Son personas con muchas necesidades y todas las carencias; y rechazarlas apelando a que entre ellas se ha podido colar algún supuesto terrorista de Isis es demagógico y falaz porque no está demostrado. Este comportamiento, por lo tanto, indica una creciente, y muy preocupante, xenofobia en el seno de esta Europa supuestamente cristiana.
Invito a los europeos a que abran sus países y acojan sin cuotas ni prejuicios, a cuantos refugiados lleguen, como si de un arca de Noé se tratara, utilizando un símil cristiano. No olvidemos lo que nos pasó hace poco más de un siglo, pues parece que tenemos una memoria muy corta y, lo que es peor, selectiva.
Escrito por Moska
Genio y figura
Por lo que se relata en los inicios de nuestro primer libro sagrado, Génesis 2 y 3, todos los que nos educamos en el cristianismo sabemos que los primeros inconformistas fueron Adán y Eva. De aquellos primeros tiempos en el Jardín del Edén a mí siempre me ha sorprendido que Yahweh, Jehová o como queramos llamar al dios de los cristianos, hiciera esta terrible advertencia al hombre antes de que existiera su compañera:
15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
Génesis 2
No es probable que al Altísimo se le “pasara por alto” que esta prohibición afectaría después al otro ser humano que él estaba apunto de crear de la costilla de Adán, y por tanto no puedo evitar pensar que la norma fue puesta antes de tiempo, salvo que haya algo que se me escapa. Nunca podremos saber qué hubiera ocurrido si la prohibición la hubiese escuchado Eva directamente de los labios del creador y no de los de su compañero, que sin duda fue quien se la transmitió puesto que allí no había nadie más. Tampoco podremos saber cuál habría sido el futuro de la humanidad si la prohibición hubiera recaído sobre las lentejas o las alcachofas, pongamos por caso, en lugar de sobre algo tan atractivo como una manzana, o qué habría pasado si Dios hubiese motivado la prohibición, porque a veces ayuda mucho entender la razón de un mandato.
Bien fuera por el deseo de ser como dioses, por el afán de poder, bien por curiosidad o bien por no aceptar normas sin sentido, lo cierto es que el inconformismo forma parte de nuestra naturaleza desde el primer momento de nuestra existencia. Es más, creo que la rebeldía puede sobrepasar las barreras de la muerte. Para ilustrar esta última tesis me voy a servir de un hecho recientemente observado en el cementerio de mi pueblo.
Como asidua visitante de camposantos y atenta lectora de inscripciones de nichos, túmulos y tumbas, tenía observado que casi al comienzo de la primera calle a la derecha, en el último piso de los nichos, había uno cuyo ocupante se llama Juan Orts Ramón, muerto hace casi un siglo. La leyenda y las fechas iban acompañadas del retrato en esmalte sepia de una mujer adusta y de mediana edad. Cada año por estas fechas alguien limpiaba el cristal que protegía la lápida de mármol negro descolorido y colocaba una flor o un ramito de tela entra la piedra y el cristal. La primera vez que lo descubrí, era yo muy jovencita, pensé que se trataba de un travestido, sin darme cuenta de lo improbable por lo que significaba ese hecho en los años 20 del siglo pasado.
Hace un par de años, quizás tres, alguien quitó el retrato de la dama, y Juan Orts Ramón se quedó solo sin ninguna imagen equivoca que diese motivos de comadreo. Desde ese momento nadie volvió a ponerle flores ni a limpiar el cristal ni la piedra, y este año bajo la sepultura una valla metálica, como las que ponen en las obras, advertía del peligro de desprendimiento. Todavía no tengo claro si el disconforme es Juan o la dama pero no pongo en duda que uno de los dos está descontento y protesta.
Escrito por Maria Valeska
Marie Claire
En las procelosas noches del franquismo de gris oscuro y negro aparentemente como siempre han sido. Escritas con olor a fritos y de paseos lentos como de andar pero haciéndose notar lo justo de las señoras prostitutas, que para eso estábamos en una España de Congreso Eucarístico, devoción mariana y chulería falangista de manga arremangada y tatuaje de amor de madre; donde se iniciaba a los sobrinos con visitas acompañados de los tios, a las putas de confianza con la recomendación – llévate al chico y espabílamelo-, Apareció unos de los primeros signos de modernidad autóctono, que antes nos llegaban de contrabando , las medias de seda ajustadas.
La bendición para salir de la cutrez dominante venia de un pueblecito del Castellón carlista y de geografía arizonesca, tierra de romerías votivas, Vilafranca que si quieren también del Cid.
En esa tierra de piedra seca floreció la fábrica de medias Marie Claire, nombre francés que vende más y ofrece sofisticación. Quizás a las chicas de ahora les parezcan demodés, pero para sus madres y sobre todo para sus abuelas supuso la conciencia de su feminidad que intentaban borrar los sermones dominicales, donde alertaban de los peligros de las trasparencias y ahí entraban tanto las medias como los tules que difuminaban pechos generosos y que así cubiertos cumplían con lo del cuello cerrado pero que ponían en marcha el más poderoso de los órganos sexuales, la imaginación. Las organizaciones fascistas dedicadas a la mujer preferían las medias de lana de los trajes regionales de los coros y danzas.
Marie Claire alimentó la imaginación de una generación de asiduos a los confesionarios que para eso te hacían ir a comulgar. Cuando se llegaba al quinto, lo resolvías –Padre, he tenido pensamientos impuros-. Fórmula de compromiso que te permitía salir del atolladero, si no te encontrabas con el cura sátiro, de aliento acre que te apoyaba su cara y que pedía los detalles- En todo caso las imágenes de piernas con medias, eran un patrimonio personal y no lo compartías entre otros motivos porque hacían aumentar los padresnuestros y las avesmarias de la penitencia.
De todas, las de costura trasera eran las mejores, siempre que esta se mantuviera recta y sin bolsas. Cuando esto ocurría perdían la magia y se convertían en un elemento de crítica feroz.
Recuerdo una conversación mantenida dentro de ese deporte tan querido, la maledicencia. Donde se estaba hablando de una persona y una asistente apostillo, como lo peor de lo peor, -Aun recuerdo cuando tomó posesión en el Ministerio y apareció con unas medias con bolsas y la costura torcida- – El grupo cambio de tema ya no se podía decir nada más.
Las medias eran una propiedad que había que cuidar, cuando llegaba la temida carrera, iban a la mercería más cercana para ser reparadas. Lo que se hacía en una mesa con bastidor diminuto y una especie de soldador de precisión que hacia verdaderos milagros. Otro día entraré en la profunda fascinación que me producen las merceras con sus gafas de carey sobre todo cuando miran por encima y la mirada adquiere vida en contraposición con la vista al objeto del que se ocupan.
Las Mari Claire como traslación del cine norteameriano de los cincuenta, ayudó a crear una generación de fetichistas y a Berlanga el director de cine reconocemos como Papa. Para esta tribu la subida de la falda por encima de la rodilla por allá el principio de los sesenta fue la mayor revolución, nada que ver con la minifalda de Mary Quant donde lo obvio atentaba al misterio de lo desconocido.
Supongo que todos tienen imágenes icónicas, mi preferida. Sofia Loren ya madura desnudándose ante Marcello Mastroianni que se queda dormido en Pret a Porter. Quizás una parábola del paso del tiempo.
Hablando de este y otros temas con mi buen amigo Salvador, luchador antifranquista varias veces condenado en su juventud, me comentaba que en la cárcel, cuando alguno estaba viendo la televisión y ponían el anuncio de los pantis, salía raudo a la puerta y gritaba ¡Marie Claire!. Acudiendo los presos corriendo a mogollón.
Creo que por todos estos motivos expuestos a la firma Marie Claire, habría que proponer convertirla en Patrimonio Nacional.
El pichilin inquieto