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Así NO Señor Rajoy (El desprecio como estrategia política)

Por fortuna ha llegado un tiempo nuevo a la política española. La ciudadanía ha madurado política y socialmente y esto ha permitido, junto a las crisis económica, social, política e institucional, la aparición de nuevos actores en el panorama político patrio. Efectivamente, la irrupción de Podemos y Ciudadanos, de Rivera e Iglesias, ha provocado que los dos grandes partidos hayan tenido que ponerse las pilas. El estilo más mediático de los primeros es un soplo de aire fresco pues sus formas han cambiado para que los ciudadanos perciban mayor cercanía.

Sin embargo, hasta hace muy poco, el bipartidismo sólo debatía en el Congreso, sin bajar al ruedo de la calle, a escuchar a los ciudadanos, algo que siempre les hemos reprochado. Pero también han llegado nuevos tiempos para las formas de debatir; hasta no hace mucho era impensable ver a un político en una tertulia televisiva, mucho menos en un programa “late night” en horario “prime time”. Incluso había quien se burlaba, escandalizaba, mofaba, de ver bailando a su contrincante político en televisión. Aunque días después el mismo que le criticaba acabara haciendo lo mismo.

Ahora todos los políticos de cualquier signo aparecen hasta en la sopa. Programas matinales, con debate a cuatro incluido; programas vespertinos; por supuesto, nocturnos; en debates a dos, a tres, a cuatro…Incluso en entrevistas personales en programas de poco calado político (van a divertirse, dicen). Es más, en esta campaña que ahora está acabando, hemos tenido cuatro, cinco, seis debates en los que nuestros políticos han expuesto, más o menos acertadamente, sus ideas para convencernos de lo que debemos votar. Y todos los posibles candidatos han acudido prestos a ensalzar sus programas para facilitarnos la existencia. ¿Todos?

No, todos no. Hay uno que resiste ahora y siempre a dar explicaciones públicas. Sí, es el Sr, Rajoy. Su despreciable tancredismo raya el insulto, pues suele esconderse y “dejar que la tormenta escampe” para no dar la cara. De todos los debates habidos hasta la fecha sólo ha asistido a uno y era un cara a cara con el líder de la oposición. A los demás no ha ido porque dice que estaba trabajando de presidente. Eso sería creíble si lo hubiera dicho en Bruselas, en la cumbre del clima, pero lo dijo en una entrevista en una cadena de TV privada al mismo tiempo que se estaba produciendo un debate en un periódico de tirada nacional al que estaba invitado como candidato. Y pasa que si eres el candidato debes ir tú, no enviar a tu segunda de a bordo mientras estás descansando en Doñana. Insisto, una falta de respeto y un insulto.Así no

En particular hacia sus propios votantes; estrategia, dicen, para no desgastar al candidato ya que en valoración personal está por debajo del resto. Pues precisamente por eso debería salir más a menudo en los medios, ya que cuando mejor valorado está más se les ve en prensa, radio y TV; sin embargo, cuando peor se le ve, pues juega al futbolín.

Por lo tanto creo que al actual presidente del gobierno se le ha acabado el tiempo de hacer nada, que es lo que estaba haciendo. Sr. Rajoy, debe dejar pasar a la siguiente generación que, al menos, viene más limpia y sin corruptelas a cuestas. Sic transit gloria mundi.

Escrito por Moska (Valencia)

Entre la voluntad y el acto caben océanos de sueño

Una de las grandes ventajas de manifestar nuestro descontento por escrito, es la posibilidad de una mayor reflexión sobre lo que decimos. Cuando escribo un artículo me gusta ser como soy y expresarlo con palabras de forma natural y fluida, pero también disfruto procurando emplear un lenguaje pulcro y a ser posible sugestivo, y eso requiere cierta elaboración. Otra de las prerrogativas de la escritura es que las inflexiones del discurso se pueden controlar con mucha más facilidad que las modulaciones de voz, siempre que conozcamos las técnicas y sepamos aplicarlas. Y otra de las ventajas, sobre todo para los imprudentes, es que la escritura no permite la mímica ni los gestos, salvo en los teléfonos en los que para transmitir nuestros mensajes casi nos valemos más de los iconos que de las palabras, pero yo hablo de otro tipo de escrito que no es sólo de usar y tirar. A mi modo de ver la claridad y la calidad de los manifiestos dicen mucho de quien los pronuncian, incluso en el caso de que el orador no haya sido el autor de su propio discurso.

Todo este preliminar, que sin duda tenemos en cuenta quienes nos manifestamos en esta plataforma inconformista, seguramente no lo vamos a observar en los oradores que asistirán a los múltiples debates televisivos y radiofónicos que veremos y hemos visto ya en los medios de comunicación, y no sólo será porque ellos tendrán que improvisar, ni porque su discurso sea oral ni porque no hayan tenido ocasión de reflexionar sobre lo que van a decir, nada de eso. En mi opinión lo que los líderes de casi todos los partidos políticos pretenden no es en absoluto ser como son ni expresar lo que sienten de forma natural, clara y fluida, no buscan explicar con sencillez sus programas, no procuran expresar sus argumentos y que sean sus ideas las que nos cautiven sino más bien lo que parece que intentan es rebatir al oponente, el famoso “y tú más”,  seguramente con el fin de convencer para conseguir más votos.

Es algo bien sabido que no tiene más razón quien más grita ni tiene más cosas que decir el que más habla, aunque la argumentación sea imprescindible y el diálogo necesario, no por estar uno muy convencido del propio triunfo va a persuadir a los demás de que merece ganar. De todo ello debería tomar nota quien pretenda gobernar, todos esos candidatos cuyos vanos discursos ofenden cada vez más nuestros maltrechos oídos y nuestra denigrada inteligencia. Al parecer en muchos países, y no solo en las campañas electorales sino de forma habitual, los políticos exponen sus argumentos sin engaños y responden a preguntas sin vaguedades. Algunos de nosotros todavía no hemos perdido la ilusión de que un día eso suceda en el nuestro. Mientras, nos tendremos que conformar con sospechar de quienes creemos que no muestran todas sus cartas, que son la inmensa mayoría.

Menos mal que ya queda poco de campaña y que el año que viene no tenemos elecciones a la vista; puede que entonces el panorama se despeje y podamos volver la mirada hacia lo que de verdad importa. Quizás el 2016 sea el momento de ir poniendo soluciones a tantos problemas acumulados. Entre las múltiples medidas que tendrán que llevar a cabo quienes gobiernen, yo les pediría a los vencedores, como regalo de Navidad y como ejemplo para el resto de Europa, que agilizasen las medidas para acomodar a algunos de los cientos de miles de refugiados en los lugares que están preparados para recibirlos en nuestro país. Si eso sucede, si lo hicieran yo empezaría  a creer que han ganado los mejores. Mientras, como dice J Ángel Valente: Entre la voluntad y el acto caben océanos de sueño.

María Valeska

Deseo

Fue Don José Luis un ímprobo funcionario del cementerio de mascotas muy esmerado en el trato, intachable conducta, solícita diligencia y eficacia contrastada a lo largo de sus cuarenta y siete años de activo desempeño.

Aprovechando tanto su envidiable condición física como su gallardía intelectual no escatimó recursos Don José Luis, una vez jubilado, con que comenzar un extraordinario currículum artístico cultivador de latentes y nunca olvidadas pasiones de otrora.

Dotado de fino oído retomó sus clases de solfeo y piano iniciadas en su lejana infancia, atreviéndose incluso con minuetos de violín; su exquisita memoria le permitió recordar y, por ende, perfeccionar, buena parte de los vocabularios franceses, ingleses y algo alemanes almacenados en profundos pliegues de su cerebro, adquiriendo toda vez recursos lingüísticos necesarios con que aumentar su copiosa biblioteca. Viajador empedernido anduvo siempre en sus rutas acompañado de cuadernos y pinceles para recordar en sus notables acuarelas los lugares visitados; de aquellas melancólicas aguadas tradujo no menos entusiastas crónicas de sus periplos, publicadas indefectiblemente a sus regresos en el periódico local. Se permitió incluso algún soneto colaborador en gacetillas literarias, formidablemente criticado, que repartió generosamente en las veladas y soirées que con gusto organizaba en los salones de su casa. Nunca tuvo reparos en obsequiar a sus invitados con romanzas cantadas durante la sobremesa, ni de repartir los escasos recursos monetarios que recabó entre las diferentes ONGs que apadrinaba. Avezado gastrónomo, pícaro sumiller, afortunado galán y sofisticado hombre de honor y palabra, contestó disciplente a la curiosa pregunta sobre sus denodados esfuerzos en pro de tan filantrópicas veleidades culturales.

– “No hago sino cumplir un arraigado sueño de juventud que adobado en mi madurez puedo hoy definitivamente explayar: siempre quise ser una dama ilustrada de finales del XVIII”.

Y vaya si lo consiguió. Hoy su lápida reza “Doña Josefina Amescúa, marquesa de Pastrana”.

Ramón Díez

El extraño caso de los malos lectores de Kant

Días pasados, durante el desarrollo de la campaña electoral, la prensa se hizo eco, con cierta ironía, de que Pablo Iglesias y Albert Rivera recomendaban la lectura de Kant, uno citándolo mal y otro sin haberlo leído. ¿Pero es esto lo más relevante del caso?

Los líderes de Podemos y Ciudadanos, Pablo Iglesias y Albert Rivera, protagonizaron un insólito debate preelectoral en la Universidad Carlos III de Madrid, con el periodista Carlos Alsina como moderador. Durante dicho debate recomendaron al unísono leer la obra de Kant, pero al hacerlo el primero citó erróneamente su obra más popular, la Crítica de la razón pura, nombrándola como «Ética de la razón pura», mientras que el segundo, cuando el moderador le pidió concreción, acabó reconociendo no haber leído ninguna de sus obras.

Ambos respondían a la pregunta de un alumno que les inquirió sobre si apoyaban la decisión del Gobierno del PP de dejar en un segundo plano la asignatura de Filosofía en la enseñanza secundaria, tal y como propone la Lomce; de paso, el osado alumno les pidió que recomendaran una obra de esta materia, y fue cuando ambos quedaron en evidencia.

Iglesias mencionó la «Ética de la razón pura», en lugar de Crítica de la razón pura de Kant, y defendió la importancia de la Filosofía porque «enseña a pensar».

Por su parte, el presidente de Ciudadanos, que también criticó la decisión del Gobierno y apostó por recuperar esa asignatura, junto con Música, describió al filósofo alemán como un «referente», pero no pudo concretar ninguna obra suya tras insistirle el moderador.»No sé, yo vengo del mundo del Derecho y Kant es un referente, no sólo un gran filósofo, sino un gran jurista. Por tanto, cualquiera de las obras de Kant me parece un referente para juristas y también un referente para filósofos. ¿Concreto? La verdad es que no he leído a Kant un título concreto, pero lo he estudiado en Filosofía política», argumentó Rivera.

Este curioso incidente sirvió para que, en días siguientes, la prensa de uno y otro signo hiciera una cierta rechifla de ambos políticos, subrayando la «mala memoria» de uno y la «ignorancia» del otro,  y dando a entender la escasa formación de ambos políticos.

Nadie, sin embargo, se paró a reflexionar sobre otro hecho mucho más esencial: ¿por qué ambos eligieron como «referente» a leer en este momento a Kant?  ¿Y por qué a Kant y no a otro?

Por supuesto, no voy a caer en la estupidez de decir que no hay que leer a Kant, un filósofo esencial en la historia del pensamiento ilustrado europeo, pero sí resulta interesante indagar en lo que hay detrás de esta recomendación. En qué quiere decir que estos dos líderes políticos, aparentemente destinados a jugar un papel esencial en el nuevo diseño político español, elijan a Kant como referente filósofico en este momento.

El pensamiento político y filosófico de Kant corresponde al de la burguesía ilustrada de finales del siglo XVIII, entroncado con los principios de «libertad, igualdad y fraternidad» que iba a popularizar la revolución francesa. Kant elevó a nivel filosófico los ideales de una clase que acababa de protagonizar una revolución que había mandado al baúl de la historia el orden feudal y la indiscutible hegemonía de la religión sobre el pensamiento. La filosofía de Kant era en ese sentido y en esa época una filosofía de emancipación, que entronizaba la razón frente a la fe y la libertad frente al vasallaje.

Esa filosofía fue revolucionaria mientras sirvió a la causa del derrocamiento del orden feudal y el triunfo de la ilustración.

Pero en los dos siglos siguientes, los siglos de la dominación burguesa y del triunfo del capitalismo, las cosas tomaron unos derroteros muy alejados de las prescripciones kantianas. Una vez implantado su dominio político y asentado su poder económico, la burguesía iba a alejarse muy rápidamente del programa emancipador que le sirvió para tomar el poder. La libertad se  transformaría en un nuevo orden político, donde la burguesía ejercería su poder de un modo omnímodo. La igualdad dio paso a un nuevo y riguroso orden clasista, con explotadores y explotados. Y a la fraternidad la sustituyó un nuevo orden moral, dominado por el frío cálculo del dinero. En este nuevo sistema burgués, los principios de la filosofía kantiana quedaron totalmente vacíos de contenido. Sus conceptos definían realidades que ahora eran muy diferentes a las que el filósofo imaginó.

Cuando a comienzos del siglo XX, las burguesías europeas desencaderon la gran carnicería de la primera guerra mundial, sus ideales revolucionarios habían sido anegados y bañados en sangre. «Explotación, opresión y guerra», eran la nueva triada que guiaba su actuación.

En ese contexto (padre del actual) la filosofía de la emancipación no correspondía ya a la caduca filosofía kantiana, sino a otros pensamientos, como el de Marx, por ejemplo, que definían con absoluta precisión la verdadera naturaleza del orden burgués y del capitalismo. Ahí sí se ofrecía una nueva lectura de la historia, se analizaban las causas y la inevitabilidad de las crisis capitalistas y se apuntaba a la necesidad de una nueva revolución.

Cuando nuestras rutilantes estrellas del nuevo escenario político recomiendan al unísono leer a Kant, ¿qué están diciendo? En el caso de Rivera, que se autodefine como liberal, haya leído o no a Kant, su idea es la proponer la mejor versión de una concepción del mundo, la burguesa, que no se corresponde en absoluto a la realidad actual. ¡Ya no estamos en los tiempos de la revolución burguesa, señor Rivera! Llevamos cientos de años viviendo bajo los efectos de esa revolución. En las sociedades occidentales la burguesía ya tiene todo el poder. El viejo liberalismo político es totalmente inviable en las sociedades capitalistas actuales. La burguesía occidental ya tiene otros principios y otro programa. Y resucitar a Kant es imposible. Los principios kantianos ya no pueden lavarle a la cara a un sistema que rezuma por todas partes opresión, explotación y guerra.

Pero si la propuesta del señor Rivera puede calificarse de anacronismo, la de Pablo Iglesias es verdaderamente chocante. Supuestamente la alternativa que encarna Podemos no trata de reforzar el sistema actual (como ilusoriamente pretende Rivera, revitalizando los ideales originarios), sino cambiarlo por otro más justo. En este caso, la invitación a la lectura de Kant resulta más paradójica e incomprensible. ¿Qué objeto tiene hoy reivindicar los ideales «revolucionarios» de la burguesía, cuando la burguesía ha dejado de ser una clase revolucionaria? ¿Va la gente a encontrar en Kant los fundamentos filosóficos o políticos para un proyecto emancipador en nuestros días?

El problema principal una vez más no es si la clase política que viene es más o menos iletrada o tiene más o menos acierto al citar: el problema es qué proyecto político tienen y  a qué clase representan. Al elegir a Kant como mentor filosófico, Rivera e Iglesias se retratan plenamente.

Manuel Turégano

Metro en Vilamarxant

Si ya tenéis una línea de autobús que os lleva hasta Valencia y a otras poblaciones limítrofes, ¿para qué queréis el metro? Sencillamente el horario es mínimo y, aquellos que deseamos continuar nuestros estudios en la Universidad, o bien nuestros padres nos llevan a diario, o nos vemos obligados a alquilar un piso donde poder pernoctar. La situación puede ser dramática. Por una parte, nuestros padres no pueden por razones de trabajo; por otra, no disponemos de recursos económicos para hacerlo. Como ejemplo vemos jóvenes que estudian en el Instituto de Ribarroja de Turia que, para acceder a las clases que comienzan a las ocho de la mañana, deben coger el autobús que sale a las 6:30 y esperar a que abra el centro a las 8:00 horas. Después, acaban las clases a las 15 horas y deben esperar a las 17:10 para volver. El problema lo tenemos igual, aquellos que accedemos al Instituto de Llíria, el autobús sale en dirección a Vilamarxant a las 15:10, y debemos pedir permiso y salir de clase antes de hora para poder cogerlo; de lo contrario, habría que esperar hasta las 17:40 para poder volver a casa. El otro ejemplo de falta de comunicación para el pueblo, sería para ir a Cheste, donde no existe línea regular de autobús. Las consideraciones expuestas, serían las que considero realmente importantes por las que, las-os jóvenes como yo, vemos coartadas nuestras aspiraciones a la hora de continuar nuestros estudios y el metro, facilitaría el acceso a los mismos. Considero que están jugando con nuestro futuro y que, después de tantos años de promesas incumplidas, con apeadero incluido como reclamo por nuestros votos, deberían poner manos a la obra y sacar a Vilamarxant del aislamiento en que se encuentra.

Alicia Alistratova

Pequeñas semblanzas

Cuando salga este nuevo número de El Inconformista estaremos a las puertas de unas elecciones generales que algunos analistas no han dudado en calificar como históricas. Desde luego sólo por el hecho de que hay cuatro partidos políticos con posibilidades de ganar ya merecen dicho calificativo. Y eso se lo debemos, en mayor o menor medida, a sus cabezas de cartel, los cuales se han percatado que hay una nueva forma de hacer y entender la política. Pues con su permiso, haré una pequeña descripción de cada uno de los “cuatro jinetes del cambio”, por si les es de alguna ayuda.

Empezaremos por un señor joven, de pelo castaño, algo encorvado de espaldas y siempre sonriente. En la mesilla de noche, amén de “Republicanismo” de Philip Petit, su libro de cabecera es “Juego de Tronos”; y cree que para gobernar es necesario asaltar los cielos; efectivamente, él es el Mesías.

El siguiente en la lista es un tipo también joven, con aspecto remilgado y ciertas ideas un tanto trasnochadas. Campeón de oratoria hace unos años, gusta de jugar a las batallitas pero con soldados de verdad; me pregunto porqué no va él. Sí, lo han reconocido, es Falangito.

El tercero en liza es un señor serio, con poco sentido del humor y aficionado a retransmitir partidos de fútbol, al que le gusta, asimismo, jugar al dominó y al futbolín; pero al que, en su modestia, no le gustan las apariciones en público; suele enviar a sus subalternos; (debe ser que tiene agorafobia, el pobre). Es Plasmaman.

Y el último en cuestión, pero no por ello menos importante, es un tipo aficionado al baloncesto, alto (¡claro!), bien parecido y cabeza visible del partido con más historia de España. Con poco bagaje político hay quien le votaría simplemente porque es guapo; ¡joder, qué nivel! (el del votante, digo). El es, como no puede ser de otra manera, Madelman.

Espero que estas semblanzas les hayan ayudado a decidir su voto. Si es así, lo celebro; si ya tenían decidido a quién votar a pesar de la lectura de estas líneas, también me alegro: al menos ha servido para que lean por encima de sus posibilidades, que nunca está de más

Moska

Solo

Aún solo,

en mi habitación a oscuras,

con la lluvia deslizándose por mi

ventana.

Cerrando los ojos,

dejando de oír para empezar a

percibir

el aroma de tu piel rodeando mis

sentidos,

la suavidad de tus dedos

recorriendo mi cuerpo.

Aún solo,

con el corazón a oscuras

y la lluvia resbalando por mis

mejillas,

abro los ojos y empiezo a escuchar

el miedo de los recuerdos tocando a

la puerta

trayendo la realidad cubierta de

frío invierno.

Aún con frío,

aún sin ganas

, me pierdo en el final de la noche

cuando más te anhelo,

cuando más te necesito.

Aún con todo,

aún sin nada,

mi mente vaga en el espacio vacío

buscando tu calor, tu consuelo…

Michel…

Dispárame que ya estoy muerta

Ahora mismo siento que tengo que escribirte. Mil veces está sensación golpeó mi pecho, y seguro que mil veces más lo hará. Y se que me quedo corta, que un amor como el nuestro no se olvida y es eterno, porque mata, y porque nunca muere.

De verdad que el tiempo es relativo, ahora sin ti se me hace largo, y cuando era contigo, un suspiro. Y no me equivoco de verbo al decir que fui contigo, porque existía en tu presencia y me desvanecía en cada despegue para dejar tu ciudad.

He buscado mil palabras para describir lo que sentía, o siento, mejor dicho, ya que el te amo se me quedaba pequeño y mucho menos lo era un te quiero. Siempre he ido buscando las palabras adecuadas y cuando parecía tenerlas se atragantaban en mi garganta.

Y quizás por eso te he perdido, por no saber decirte todo lo que en mi habitaba. O simplemente el infortunio de cortar nuestros caminos y jugar caprichoso conmigo, a ver como te vas haciendo cada vez mas y más pequeña.

Y claudico a la esperanza de encontrarte al final de mi sendero, cuando la mayor probabilidad es que te encuentre otra persona en el suyo. Para serte sincera, esto me mata, pero que más me da una bala más en el costado o en el corazón, si no hay herida que duela más que tu nombre escapando de mis labios, ni tatuaje más perpetuo que tus mordiscos en mi piel.

En fin

Dispárame

Que ya estoy muerta

Natalia Aranda

Anatomía política

Desde los “Gloriosos 30”, España ha sido pasto de redundantes y profundas crisis: financieras, agrícolas y ganaderas, políticas y sociales…civiles. Del esplendor de nuestra fusión pasional con Cuba y Latino-América, que nos hundió mortalmente con su pérdida, España siempre ha tenido el rostro adecuado a la realidad socio-política del momento.

Observemos como, después de dos repúblicas agonizantes, vino Paquito a dar un semblante de unidad patriótica y nacionalista que, con su inocente cara de bobalicon (que luego se supo, correspondía al nivel de sus estudios y conocimientos…) solo convenció a la mitad del país, después de dejar atrás innumerables muertes y destrozos.

Cuando por fin la palmo (que, qué descanso, por cierto…) apareció en el pasillo Adolfin, nadie de lo mas adecuado, con una cara mas insulsa e inexpresiva, para representar la transición, o momento aburridísimo en España, donde los rojos fingían ser nacionalistas a ratos, por si acaso, y los nacionales iban a misa el domingo, mientras se iban viciando, el resto de la semana, mirando las películas super-atrevidas y llenas de culos, mas que de hilo conductor, de Esteso y compañía.

Nuestra gran esperanza fue el socialismo de Felipin, que trajo un soplo de aire al país en un momento, por lo mas, paradójico, de la ascensión de España a la mundializiación: en sus discursos, sus narinas hinchadas daban ganas de luchar por el cambio, igualito, igualito como en su eslogan…

Aunque con él empezaron los abusos de poder, o mas bien empezamos a saber que desde siempre esos abusos habían existido, fuese quien fuese el mequetrefe que nos representase…

Pero lo que mas nos gusta a los españoles es siempre dar oportunidades a todos…así somos de buenos que llevamos decenios balanceándonos de un malísimo dirigente a otro, poco importa su color político, que ya sabemos, no nos han llevado muy lejos, por ser amable y quedarme corto.

Personalmente, llegué incluso hasta dejar el país y exiliarme cuando Aznar fue elegido, ya que sus bigotes me daban miedo. Quise de nuevo regresar cuando Zapatero fue nombrado, pero pronto emano de sus inocentes ojos azules y su boca siempre complaciente, un mensaje de inoperatividad e impotencia, por lo que decidí quedarme donde estaba.

El rostro del actual presidente encierra una España arcaica, vieja, testaturada, patriarca, egoísta, fraudulenta, discriminatoria, injusta, racista, pesetera, extremista, y aquí, si que me quedo corto. Para nada su rostro refleja la sociedad que nos espera de forma inminente.

A pocos metros de la llegada, ¿qué corredor representara la España de hoy? ¿Existe acaso entre los candidatos el rostro del que realmente nos represente? Y de hecho…¿por qué cuesta tanto aceptar que Cataluña se separe de España? Pues, porque pierde su cerebro… (hay quién dice que Cataluña podría ser excluida de Europa, que se quitaría de encima su talón de Aquiles…) aunque éstas, son otras cuestiones anatómicas…

Escrito por Anónima

Cómo destrozar un mito: manual de usuario

Desde que el mundo fue “conquistado” por el ser humano, éste siempre ha pretendido comprender la naturaleza que le rodea; siempre ha pretendido comprenderse a sí mismo. Por eso desde hace cientos de miles de años los humanes, como diría el profesor Mosterín, nos hemos dotado de símbolos, iconos, mitos que nos han ayudado a entender el “cómo” de las cosas, pero sobretodo, el “por qué”.

¿Por qué sale el sol, se produce una tormenta o debemos alimentarnos? ¿por qué somos como somos? Así, hemos ido creando una serie de seres (dioses, deidades de todo tipo…) a los que les hemos añadido unos símbolos con los que identificarlos e identificarnos y unas historias (mitos) que nos han ayudado a obtener respuestas de la sociedad o de las fuerzas de la naturaleza; o de nosotros mismos; desde los mitos babilónicos, egipcios o griegos hasta los mitos actuales (sobretodo en música y deportes); de Aquiles o Baco a Messi o Justin Bieber, pasando por el Rey Arturo y sus caballeros, aztecas o, incluso personas y personajes reales que por distintos motivos hemos encumbrado al altar de los dioses, al monte Olimpo de los grandes mitos, a lo largo de la historia muchos han sido los que nos han permitido comprender las cosas, desahogarnos y evadirnos de la realidad o, simplemente, hacernos felices. Napoleón, Martin Luther King, Cervantes o Bruce Springsteen son sólo algunos ejemplos pero la lista de ídolos es larguísima.

También en el deporte hemos creado grandes mitos porque tal vez, sólo tal vez, veíamos en ellos a alguien con quien nos identificábamos y nos permitían distraernos de nuestras rutinarias vidas. Es en este ámbito en el que hemos encumbrado a cientos de deportistas que han hecho historia en sus respectivas disciplinas. Jesse Owens, Santana, Abdul Jabbar, Induráin o Alain Prost, son para nosotros espejos en los que nos hemos mirado.

Sin embargo, algunos de estos mitos han caído por distintos motivos: porque han muerto de éxito (literalmente) o porque su comportamiento ha sido deplorable, causando estupor entre sus seguidores. Así ocurrió con Pantani o Armstrong en ciclismo, Maradona en fútbol, Rollán en waterpolo o Lamar Odom en baloncesto.

El mundo del motor no ha sido ajeno a los mitos y sus excesos; en automovilismo, Schumacher hizo trampas en el G.P. de Mónaco y Alonso no gana un mundial desde que abandonara el equipo Renualt.

Pues bien, el pasado 25 de octubre, en el G.P. de Malasia de motociclismo y en la categoría de motogp, se produjo un hecho insólito que mancha para siempre la, hasta entonces, casi impoluta carrera del que ha sido (así, en pasado), el mejor piloto de todos los tiempos. Valentino Rossi soltó una coz a la moto de Marc Márquez, cayendo éste al asfalto. Fue la guinda a una semana previa ya de por sí tensa en declaraciones, sobretodo del italiano, que cual colegial infante, no dejó de llorar durante este tiempo porque supuestamente Márquez le impedía correr tan sólo contra Lorenzo, su auténtico rival.

Esa actitud sólo se entiende de alguien, de un mito que, fruto de su genio, se ha tornado caprichoso y reacciona a base de pataletas; y que, quizá por su edad, ha acabado quejándose de todo y de todos, haciendo visible un exceso de victimismo impropio de un gran campeón.

Una vez más queda patente que hasta los grandes mitos tienen su particular “talón de Aquiles” y en el caso que nos ocupa, si Rossi tiene un mínimo de orgullo irá a Cheste y correrá el último gran premio de la temporada; si le queda dignidad, acabada la carrera, campeón del mundo o no, pedirá disculpas y se retirará como piloto, porque desde ese 25 de octubre ha caído un mito.

Escrito por Moska