To Be or Not to Be- that is the question

Aunque el paisaje que asoma a mi ventana es plácido y florido, comienza el verano con numerosos desafíos, demasiados inconvenientes como para esperar que todo se solucione sin infranqueables fracturas. Si contemplo nuestro panorama colindante, no veo el futuro inmediato que esperaba hace solo unos meses, que auguraba posibles y deseados cambios de rumbo en este país llamado España.

Si miro un poco más lejos, las imágenes que llegan son tTo be or not to beodavía más desalentadoras: los refugiados sirios siguen muriéndose ahogados o peregrinan por fronteras cerradas y campos de refugiados, ante la ya muy desvergonzada indiferencia de los gobiernos europeos, más preocupados por afianzar sus propios intereses que por paliar un grave problema humanitario. Turquía que, a cambio de algunos beneficios, se ofrecía como válvula de escape para muchos de esos emigrantes, ha sufrido recientemente el grave atentado yihadista de Estambul, con el resultado terrible de 44 muertos y más de 200 heridos.

Si intento enfocar mi objetivo hacia el Norte, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda nos acaba de sorprender con su Brexit (o Britain-exit), ante el estupor de los gobiernos de los países de la Unión Europea y la sonrisa de algunos líderes que se frotan las manos y arriman el ascua a su sardina.  

Hoy mismo, sin ser tan sombrío el asunto, la compañía Vueling, que hace unos meses nos dejó tirados en Fiumicino a más de cien viajeros, yo entre ellos, con sus cancelaciones y retrasos está arrebatando sus vacaciones a miles de personas, con la consiguiente crispación e impotencia que ello provoca.

Si para la mayoría ya es difícil juntar dinero para  permitirse unas vacaciones, si ya es complicado elegir el lugar al que ir, porque viajar siempre es un riesgo y porque hoy todo el mundo está bajo la amenaza de los yihadistas, si las expectativas de un cambio político, que hubieran podido darnos un poco de alegría, se ven truncadas por causas que no sabría explicar en las pocas líneas que me permite este artículo, si no solo nuestros convecinos nos dan disgustos con sus votos sino también los ricos y educados vecinos del Norte… ¿Cómo hacer para mantener la calma y no dejarse vencer por el desaliento?

Yo no me plantearé como Hamlet: “Ser o no ser, ésa es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darles fin con atrevida resistencia?” Entre otras cosas porque no sé escribir como Shakespeare.

Yo debatiré con los amigos, estaré con la familia, gritaré ante determinadas afirmaciones de los políticos en televisión, iré a la playa, leeré varios buenos libros, colaboraré con mis ONG, visitaré museos y asistiré a conciertos, como el de hace unos días en Viveros cuando tuve el gustazo de ver en directo a uno de mis ídolos juveniles, nada menos que Alan Parsons, que con su formidable banda por unos instantes nos llevó a Siria y nos puso nuestros “Eyes in the Sky”.

María Valeska, Mareny, julio 2016

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