ESTACIÓN ESPACIAL INCONFORMISTA

Artículo publicado en El Inconformista nº 31 de julio de 2014

 Los años se cierran el 31 de diciembre, pero El Inconformista, por lo menos para mí, se cierra con el parón veraniego. El verano es un buen momento, no sólo para descansar y reflexionar; las vacaciones te permiten rebobinar, tienes un tiempo extra que puedes dedicar a no hacer nada, a realizar el balance del año, y por supuesto, hacer un viaje. Este año mi viaje es espacial/virtual, invitando a todos los participantes de esta locura de periódico, a subir conmigo a la nave espacial Karuk que tan bien pilota nuestra amada Roberta Taro. Será un viaje apasionante y muy entretenido. Tiene reseTodo sigue igual 1rva confirmada nuestra querida madre, Mambrina, que se preocupará de que todo funcione según las normas, que intentará que “El xiquet del pis de dalt” se comporte, que Viriato y María Valeska tengan un punto de encuentro dentro de su disparidad de opiniones, que Sin Disculpa nos susurre a todos al oído, que Fatum y El Pichilín Inquieto puedan reír juntos bajo la mirada de Futurpunk, nuestro filósofo particular. El Sacapuntas, con sus diferentes personalidades, haría buenas migas con Simbiótica, ahora en su México natal, o con Caliope, nuestra simpática historiadora.

En algún artículo ya he hablado de lo difícil que es hacer un viaje con amigos sin que la amistad quede tocada. Meter en la misma nave espacial a Rebelde sin Causa (nuestra compañera más veterana) con Monumento 2 y Ana (las más jóvenes de todos nosotros) puede parecer una osadía, pero aún resulta más difícil sentar juntos a nuestros ilustradores. Observar en un banco corrido a G. Alonso, La Cosa (ahora Cosilla), AmonRa (el más perfeccionista), S.G (con su sensibilidad argentina) y Samu (recién aterrizado) es algo que yo no pienso perderme. Por no hablar de todos los que pasaron por aquí y ahora no están, y permanecen en nuestra memoria; Patossa, Nadia… que en este banco o en este viaje serían el complemento perfecto.

Haría una invitación especial y espacial para todos los que llevan o han llevado una sección. Nuestro deportícrata, Carlos G, podría charlar con Ann Ónima y sus Cartas a la Abuela, arbitrados por Orlando de Irisca y su sección de poesía, que tanto echamos de menos y por Moska, redactor del Libro Indignócrata, en este momento en stand by. Y si no llegan a un acuerdo, nuestro Barólogo, Julio García, tiene argumentos de sobra para convencer a todo el mundo:  a BB y su gracioso de Facebook al cielo que tanto éxito tiene y a Los Miopes con su Hipermetropía Urbana que tan buenos momentos nos hicieron pasar. A los recién llegados, los pondremos en un espacio privilegiado, hablo de los chicos de sábado cine, o de Mar, o Salva, o Lkstro; compañeros recién aterrizados que nos ayudan a los veteranos a recuperar o recordar nuestros primeros pasos y esa energía que proporciona la juventud y los nuevos retos.

Contando con la pericia de Roberta en el manejo de los mandos de la nave, tenemos previsto hacer alguna escala para recoger a Valero de Luna, en Barcelona, a Monumento 1, en Pereira, a Delbou, donde quiera que esté, a Myxica, a Kriss en Niza. Pararemos en la Malvarrosa donde nos esperan Sigrid (Permanente Absoluta) y su peculiar sentido del humor, la pequeña Minerva, nuestra querida Mayca, La Alegría de la huerta y sus dudas permanentes, nuestro Inadaptado particular y a Jorge Corrales con su cálido acento cubano.

La última parada será Torrente, para recoger al Llumero y a Ann Ónima, nuestros representantes de la sucursal torrentina. No me olvido de las personas del departamento de logística, sin ellos La voz de la Indignocracia no sería posible: Juan (Fum Fum Foc) que ha maquetado los 33 Inconformistas publicados hasta ahora, Paca y Óscar, que corrigen todos los textos, Limousine que adorna nuestros artículos con sus estupendas fotografías, David que nos diseñó nuestra página web y nos la mantiene cada mes, y a todos aquellos que hayan podido quedarse en el tintero por mi falta de memoria.

La hoja de ruta a seguir es salir del planeta, mantenernos en la órbita terrestre, (sorteando la basura espacial que las superpotencias abandonan cada año), el tiempo suficiente para, con la perspectiva de la distancia, entender que nos está pasado a los terrícolas. Si las conclusiones finales demuestran que no hay solución, construiremos una Estación Espacial Inconformista, para lanzar la Voz de la Indignocracia al espacio sideral, con la esperanza que algún grupo extraterrestre nos preste la atención que los de nuestra especie nos niegan.

Los Inconformistas

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