No es la primera vez que vemos un grafiti en una estación de tren, ni la última espero…
¿Quién ha escrito con una caligrafía tan mala un mensaje tan genial y discutible?
La forma desprecia al fondo, sobre todo en una estación del antiguo “Trenet”, tan bonita como la de La Cañad
a, club residencial de clásicas familias adineradas, o como mínimo de “clase media alta” (¿qué significa eso hoy día?).
El grafitero podía haberse esmerado un poco más en hacer más bonita la reflexión que pretende fijarnos. De otra forma, pensaremos que habrá que gastar de nuevo dinero de todos para limpiar lo que se le ocurrió escribir una noche de botellón a un niño pijo de la zona, de esos con rastas y VISA. Su padre, el del barco, también tendrá que abonar su parte. Menos mal.
Los Miopes, (Valencia)