Tanto experto europeo, tanta visita a los consejos de administración, tanta clase áulica, Felipe Gonzalez y Alfonso Guerra ya fondón, se han encontrado que Pedro les ha quitado la cartera como ellos cuando eran unos desvergonzados se la quitaron a Llopis en el Congreso de Surennes por allá 1974.
Lo más divertido es que si ven la cara de estos, de mala leche, en la foto del Congreso, y la comparan con la de Pedro Sanchez, risueña y alegre, dejemos de lado la de Susana (¿se llama Diez?, ya no recuerdo. ¡pasa tan deprisa el tiempo en política!), veremos que la diferencia es la democracia, la de los primeros de conspiradores, la del segundo la de un vencedor en unas elecciones en la que ha participado la militancia en masa.
El Congreso de Surennes, supuso la renovación del PSOE y tras desasnar Willy Brand a Felipe Gonzalez y unos aciagos sucesos históricos, se ganaron las elecciones que dieron paso al periodo histórico de mayor progreso y estabilidad de nuestro país en la época moderna.
Pero llegó la crisis y puso en solfa el modelo. El PSOE convertido en un gran aparato, solo tenía que esperar a que el PP lo hiciera mal para volver al poder, por supuesto con la garantía de respetar el estatus quo de los poderes económicos y sociales.
Se fraccionó el voto y los partidos con representación parlamentaria y aquí vino el problema. Apareció Podemos, cuyos miembros tenían la misma cara de conspiradores y de mala leche que Felipe Gonzalez y los suyos en el Congreso de Surennes. Y la realidad fue confundida con el síntoma, con lo que la terapia fue inapropiada. La inspiración de los parvenus no era la socialdemocracia de Willy Brand sino la del leninismo de Anguita, su objetivo llevar las contradicciones para hacer desaparecer a los mencheviques.
Y casi lo consiguen gracias a la estulticia del aparato del PSOE, que prefiere al PP que jugar con Podemos, en su descargo pactar con Podemos era prácticamente imposible pero sí llevarlos a que la sociedad tomara nota de ello. Hubiera sido importante para que no aparecieran como las victimas de “tantas traiciones del PSOE”. De hecho el presentar la moción de censura en minoría, sin pactar con el aun principal partido de la oposición y con el resto de fuerzas políticas, solo puede tener ese interés. Para la estrategia de Podemos hubiera sido mejor que hubiera ganado cualquier otro de los candidatos.
Pedro Sánchez no lo tiene fácil, los ciudadanos de izquierdas lo juzgaremos, no por reformar el aparato del PSOE que buena falta hace, si no por no desalojar al PP del poder, al que nunca deberían haber llegado. A Podemos le pedimos pocas astracanadas y efectividad para llegar a pactos que permitan tirar al PP, que mucha responsabilidad tiene en que estén ahí.