Archivo de la etiqueta: Orlando de Irisca

TRES ERAN TRES

Probablemente la única creación del genero humano que   es infinita y etérea sean los números.

Llevo algún tiempo observando con especial atención al número Tres,

vaya chorrada de articulo éste pero, creo que se ciñe bien al espíritu inconformista. Todo el mundo habla de política, recortes, primas y crisis, problemas que están directamente relacionados con los números o, más bien con los malos números hechos por algunas personas, por lo tanto nada más trasgresor que hablar de ellos ( en este caso el Tres) desde otro punto de vista.

Que los números son importantes en nuestras vidas nadie lo pone en duda, sobre todo en el plano material pero, ¿cómo influyen en nuestras vidas desde un punto de vista metafórico o social?

Tal es la importancia del Tres que incluso el dogma central de la naturaleza de Dios es la Santísima Trinidad , Tres eran los reyes magos, como también fueron Tres las cruces del monte Gólgota y, Tres son los sacramentos principales a los que la iglesia nos obliga en vida; bautismo, comunión y para rematar el matrimonio.

No sólo en el alimento espiritual destaca el Tres, en el carnal también; Tres son nuestras principales comidas al día, y estas a su vez constan de Tres platos, de ahí que los médicos de hoy ( no se les escapa una) nos den la receta diciendo:

Se las toma usted Tres veces al día.

A partir de la Tercera cerveza llevas un puntito, del Tercer cubata empiezas a mutar hacia una especie de zombi y, todo lo que hagas después de las Tres de la madrugada es relleno y no lo recuerdas.

Sabido es también que, dos es compañía y Tres es multitud, por otro lado, no hay dos sin Tres, y es evidente que esto afecta mucho a las relaciones de pareja. No penséis que le busco los Tres pies al gato, es pura lógica, si donde comen dos comen Tres, el lío está asegurado, que con las cosas de comer no se juega.

En este camino del amor y del vivir numérico, he observado que a partir del Tercer acto sexual ( polvis vulgaris), se pasa de forma automática a tener una relación. Una gran mayoría de mujeres, al ser preguntadas por cuantas relaciones han mantenido, responden con un casto Tres. Es evidente que las mujeres conocen el poder de este número, manteniéndose así cerca de una aceptable experiencia y, lo suficientemente alejadas de la moral distraída. Todo lo contrario ocurre con los hombres que, por desconocimiento de dicho poder numérico o, por ciega competitividad, jalean sin vergüenza a los cuatro vientos números de escaso poder como, veinte, cincuenta, llegando incluso en algunos casos a decir doscientas, creando así una nueva y extraña forma de sumar ( esto ultimo explica la crisis actual, la mayoría de economistas son hombres).

Evidente y de sentido común es pensar que, o hay un grupo de mujeres que tienen el don de la ubicuidad, o ambos mienten, por lo tanto, será en este caso innecesario aplicar una sencilla regla de Tres.

En cuanto a nuestros mandatarios, sólo unos pocos han utilizado el poder del Tres y siempre en casos muy extremos o muy ventajosos para sus intereses. Leónidas con sus Trescientos guerreros, e Isabel la Católica con sus Tres carabelas, han sido algunos de los casos de indiscutible éxito. No es necesario explicar los beneficios que estas decisiones les reportaron.

Ya de antiguo conocen nuestros mandatarios los parabienes del Tres, recelosos, se guardan mucho de acuñar y dejar circular una moneda de Tres euros, ni un billete de Treinta y mucho menos de Trescientos, por lo de las Termópilas supongo.

Otra prueba más serían los Tres metales con que premiemos a nuestros campeones olímpicos, o la peculiar forma con que nos infundimos valor, contando hasta Tres antes de afrontar algún riesgo. Esta ultima utilización del Tres, nos viene marcada porque la mayoría de nosotros somos lanzados a este mundo, justo después de oír a la matrona infundirle valor a nuestra madre de la siguiente forma:

-Animo señora a la de tres empuje fuerte-

Espero haber ayudado a que entiendan el poder invisible del Tres. Seguramente se les ocurrirán muchos más casos que a mí. En definitiva lo cierto es que nacemos tras un desgarrador Tres con la esperanza de llegar a la Tercera edad, sabiendo que a la Tercera va la vencida.

Orlando