MOSTRA VIVA DEL MEDITERRANI

El pasado día quince se cerró la quinta edición de la Mostra del Mediterrani. En esta edición se han proyectado más de ochenta películas y una treintena de actividades culturales.

Cine, circo, arte, música, debates o talleres educativos en torno al Mediteráneo han integrado esta edición. El presidente de honor, Vicent Garcés anunció la solicitud de reconocimiento del festival por la Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Filmes. La concejala de Cultura, Gloria Tello nos contó el interés del Ayuntamiento de Valencia por municipalizar el certamen: “El Mediterráneo no puede existir sin una cultura viva porque no hay futuro sin reconocimiento”.mostra viva del mediterrani

Antes de dar un giro de 180 grados y convertirse en algo difícil incluso de definir, la Mostra pretendía convertir Valencia en capital cultural del Mediterráneo y punto de encuentro para el cine rodado en los países que rodean nuestro más. Los impulsores de este certamen, que la ex alcaldesa Rita Barberá decidió suspender definitivamente en 2011, han conseguido revivir desde hace cinco ediciones en Mostra Viva del Mediterrani.

Enhorabuena a todos y hasta el próximo año.

Concierto de silencios

Hay silencios calmados, tediosos. Los hay exuberantes, poderosos y sobrecogedores. Furiosos y terribles. Hermosos y deseables, apacibles, tranquilizadores y trascendentales. 

Escucho un silencio en lontananza que me llama. Una comunión de todos ellos. Un concierto en que los instrumentos han enmudecido, han dejado paso al inabarcable manto de estrellas muertas que es este silencio y me han invitado a escucharlo. Sí, soy un privilegiado, contemplando desde el palco VIP el callado mundo a mis pies. 

Es una sala oscura en la que solo se percibe un tenue rumor, como el fluir de un riachuelo en una noche opaca. No existen soles aquí dentro, sino una vida oculta que brilla en otro sistema, imperceptible en este lugar. Hay una muchedumbre a mi alrededor, una a la que no puedo ver, que respira con tanta gracia que despierta carcajadas en mis ojos. Desconozco si mis latidos se pronuncian con furia o son impulsos exteriores. Sí, creo que lo son. Escucho los latidos de todos los presentes, la vida en armonía, y es algo hermoso este silencio mancillado. 

Es en este Café con la puerta cerrada horas atrás, prohibido el paso a transeúntes sin fe, donde se aúnan todos los silencios para crear la más estruendosa sinfonía que solo un sordo podría apreciar. 

Sin embargo, nosotros la vemos cuando se encienden las luces, centelleando en nuestros iris quemados por la luna. Acostumbrados a mirar de soslayo. Apesadumbrados por haber perdido la fijación en los débiles destellos que ya casi olvidaron. Sí, vemos este silencio absoluto, tan poderoso que es apreciable con el tacto; el suave contacto de una seda prohibida robada en países exóticos.

Vísteme, silencio, ahonda en mí y encuentra las palabras enterradas. Hazlas resurgir para que te resquebrajen. Llévame y elévame cuando resuene la última canción que compusieron los locos de bellos sueños. 

El hastío te hace cruel, silencio. Ya no eres más que el tejido de las tinieblas, un día más triste y oscuro que todas las noches. 

Acállate, silencio, y da paso a la percusión del mundo, que ansía retumbar de nuevo en esta sala vacía y rebosante de almas. 

Salva Alberola

EVALUACIÓN CONTINUA

Lejos de amilanarse el profesor Orenga ante lo que consideró un abusivo atropello a su virtud, tuvo a bien pasado su cabreo ꟷdel que dejó constancia escrita en su volumen «Tortolicos en celo», publicado por Ediciones Paulinasꟷ personarse ante la autoridad competente en materia nacional y ponerse a disposición del menestral de interior, toda vez que su antigua región devenía en estado independiente con su lengua, su frontera, su pasado milenario y su escudo antimisiles.

Inició su andadura burocrática con escasa voz y sin ningún voto, pero con ojos y oídos bien abiertos en busca de donaciones traspapeladas, porcentajes camuflados en tenedurías y arañazos a créditos ilegales que le permitieron con brevedad acaparar una pequeña fortuna con las que satisfacer su libido en apartamentos amueblados de noche y también de día, sin ser lo mismo, y sufragar en su pueblo al mismo tiempo su otra sublime pasión: los fuegos artificiales.

Sorprendido con las manos en la masa por una operación organizada en el seno de la propia juventud de su partido, y bendecida toda ella por sectores de la banca, de la construcción, de la hostelería y puede que hasta de la Santa Sede, salvó su pellejo de la húmeda gayola mediante la utilización de dos viejos recursos: la delación y el soborno, dejó a recaudo el resto de su peculio en entidades transalpinas y aceptó de la nueva administración un singular puesto acorde a su historial en la más vengativa de las oficinas, el Cultural Office, con la noble misión de preparar las preguntas que examinaban a migrantes en busca de papeles timbrados con sellos oficiales.

Primero se moderó, no cabe duda, se limitaba a leer en voz alta desde la tribuna cuestiones consensuadas que normalmente eran del tipo:

 

ꟷOn està el Nou Camp?..

  1. a) A Barcelona
  2. b) A Tarragona
  3. c) A Lleida
  4. d) A Girona

 

O bien:

 

ꟷQuè farem al Canigó?

  1. a) Pujar
  2. b) Baixar
  3. c) Pujar i baixar
  4. d) Pujar, encendre la flama i baixar

 

Se había de ver la cara de satisfacción en la cátedra ante las respuestas satisfactorias de los examinandos, quienes obtenían unas notas altísimas acompañadas de diplomas que les permitían entrar con pleno derecho en la extorsión de las empresas de trabajo temporal.

Para quien conociera la insidia de don Celedonio no cuesta imaginar que tanta bondad se le hacía insoportable. No bien llegó noviembre aprovechó de sus gripes adosadas el estrago de bajas que mermó la plantilla funcionarial, se quedó una jornada solo ante el peligro y después de saltarse el protocolo, con la camisa despechugada, barba de tres días y el birrete del revés, interpeló de uno en uno a los aspirantes:

 

ꟷCanteu-me: «És la Moreneta».

 

Los integrantes de la colonia magrebí se derrumbaron ante semejante cuestión fuera de temario. No digamos oriente y cono sur, alguno de los cuales, por su antigua formación en manos misioneras, tarareaban a su albur:

 

ꟷVida y dulzura, esperanza nuestra, a ti llamamos los desterrados hijos de Eva…

 

«¡Suspenso, el siguiente!», mascullaba don Celedonio con apretadas mandíbulas y mirada de inquina sobre las masas temblonas. Aquella mañana se cargó a más de treinta, pero como siempre hay excepciones que justifican la barbarie, el etíope Messali Al Hadj entonó brazos en alto, templado compás en sus pies e insinuación de aires de cobla:

 

ꟷÉs la Moreneta

La fe del poble catalàevaluacion continua

L’estel del seu camí

L’afany dels seus amors,

De l’escolania

La veu han escoltat

I el so de l’oració

Ressona per tot Monserrat.

 

Alzóse el doctor Orenga de la tribuna con lágrimas en los ojos para acoger al muchacho en su seno, le hizo agachar para permitir mejor encuadre de la foto y balbuceó entre sollozos: «D’un gran mal en surt un gran bé».

Ni que decir tiene que aquel joven fue cubierto de agasajos, fanfarrias, alabanzas, glorias, y su persona recomendada a las más altas instancias. Así obtuvo un merecido puesto de trabajo en la limpieza, escoba en mano, de la Plaça Imperial y sus aledaños, labor desempeñada con la eficacia, virtud y esmero que otorgan catorce pagas y seguridad social.

¿Y don Celedonio? Colmadas sus cuitas patrióticas vio momento de hacer un discreto mutis por el foro de la gestión democrática y disfrutar, ahora sí, de un merecido retiro en Niza, entre el Hotel Negresco y la ortodoxa iglesia de San Nicolás de la que se hizo ferviente feligrés, con una esperanza de vida que para sí la quisiera el mismísimo obispo de la Seu d’Urgell.

 

 

 

Para conocer más sobre D. Celedonio, léase «Ex Cathedra», publicado en esta misma revista en marzo de 2016.

HIPERMETROPIA URBANA: La cabina telefónica

Los teléfonos públicos llegaron a España en 1928, pasando cuatro años desde que se adjudicase a ITT(Internacional Telehpone & Telegraph) y la CTNE (Compañía Telefónica Nacional de España) el contrato para el monopolio del servicio. Como en el resto de localizaciones, hubo una progresiva adaptación de los modelos a medida que se perfeccionaban, llegando en 1966 el teléfono automático modelo 5536-M, que funcionaba primero con fichas y luego con monedas (pesetas).

Compartiendo el declive internacional, es precisamente este año cuando la jubilación se cierne sobre los teléfonos públicos españoles. Telefónica ha de mantenerlos hasta el próximo mes de diciembre por lo que establece el Real Decreto 424/2005 (y su modificación posterior el RD 726/2011), que obliga en su artículo 32 a que existan los suficientes teléfonos públicos de pago hasta esa fecha, en relación de un dispositivo cada 3.000 habitantes en ciudades medianas y grandes, y de al menos un teléfono en poblaciones de menos de mil habitantes, quedando unas 35.000.

Las cabinas como tal, un habitáculo acristalado con puertas y techo, fueron desapareciendo a medida que se cambiaban por otros modelos en poste. Del mismo modo que tanto en España como a nivel internacional se adaptó el monedero y el sistema de cobro, empezando por fichas y pasando a monedas para acabar siendo compatibles con tarjetas recargables.

 

Hasta el momento que desaparezcan, la ley obliga a que los teléfonos públicos posibiliten la realización de llamadas además de proveer de cierta privacidad y aislamiento sonoro. Así, el servicio español distinguen de las de otros países por no admitir tarjeta de crédito ni poder recibir llamadas, algo que por miles de escenas en el cine sabemos que es posible en regiones como Estados Unidos (en España sólo en contadas excepciones, en zonas rurales muy aisladas).

La cabina telefónica pasará a la posteridad más allá del recuerdo tangible que conserven las calles al ser una protagonista intrínseca de muchas escenas históricas en el cine. Tenemos innumerables ejemplos y «cameos» de este inmortal invento, aunque según generación y procedencia puede que el primero que nos venga a la cabeza sea el de La cabina, de Antonio Mercero, protagonizada por Jose Luis López Vázquez.hipermetropia 3

Otro que suele aparecer pronto, sobre todo en el caso de los amantes del suspense, es la escena de Los pájaros, film de Alfred Hitchcock, en la que Tippi Hedren se refugia del ataque de las susodichas aves en una cabina. O el descenso a los cuarteles del Superagente 86, que usaba un ascensor camuflado en una cabina.

Hay otros ejemplos de escenarios algo más modernos e incluso de ciencia-ficción. Ejemplo de ello es la película Jungla de Cristal 3, protagonizada por Bruce Willis y Samuel L. Jackson cuando atienden a las peticiones de un terrorista que se hace llamar Simón (escena del Simon says) o el lugar donde Clark Kent pasaba a ser Super Man. Y también dentro de lo fantástico, el uso de las cabinas telefónicas en Matrix.

No obstante, más allá de que mantengan el servicio o no, las cabinas telefónicas se han convertido en una reliquia urbana sobre todo en el caso de las emblemáticas cabinas británicas, un símbolo histórico e internacional del país y de su capital (y un ejemplo de merchandising eterno). Es obvio que en esta ciudad no haya planes de ser eliminadas sino todo lo contrario.

En la ciudad de Valencia existe una en funcionamiento, calle Armando Palacio Valdés, 1, frente al restaurante Danubio Alameda, por lo menos hasta finales de año.

 

ÉSTA YA LA HE VISTO: Blade Runner 2049

Cada vez que anuncian un remakes de películas icónicas, de esas intocables a las que nadie debería acercarse de nuevo, los aficionados al cine nos ponemos en alerta porque el 99% de las ocasiones se termina desvirtuando un producto cinematográfico que ya de por sí era magnífico.

No es el caso de Blade Runner 2049, podríamos decir que es la excepción que confirma la regla, el 1% restante. A pesar de que tenía que lidiar con el enorme peso de soportar a sus espaldas a su antecesora, todo un clásico de la ciencia ficción, esta nueva versión demuestra que las cosas que se hacen bien reciben el reconocimiento del público y la crítica.

Merece recordarse que la Blade Runner original fue un fracaso comercial, la película dirigida por Ridley Scott en 1982, a pesar de las limitaciones para su época fue una gran película de culto con el paso del tiempo y eso compensó la ausencia de espectadores.ESTA YA LA HE VISTO

Bajo un aspecto visual imponente hay una historia de suspense que atrapa por sí sola y nos retrotrae sin problemas a la conocida 35 años atrás.

Dirigida por el canadiense Denis Villeneuve (Sicario, La llegada, Incendies…) e interpretada por Ryan Gosling y Harrison Ford en los papeles principales junto con Ana de Armas, Sylvia Hoeks, Robin Wright y Carla Juri.

Sin duda es el estreno del otoño, que nos saca del tedio estival, cinematográficamente hablando, y nos recuerda que ir al cine siempre es una buena opción de ocio.

El cine de los sábados

COMER POR UN EURO: Potaje de garbanzos con espinacas

INGREDIENTES:

400 gr. garbanzos secos

300 gr. espinacas frescas

5 dientes de ajos

2 cebollas grandes

1 tomate maduro

Laurel, sal y pimentón dulce

 

ELABORACIÓN:

El día anterior ponemos los garbanzos en remojo, deben estar entre 10 y 12 horas mínimo.

Una vez blandos los garbanzos, lavamos en abundante agua, los ponemos en la olla rápida con un litro de agua aproximadamente, sal, dos dientes de ajos y el laurel. Dejamos unas 10-15 minutos dependiendo de la olla.

Mientras se hacen los garbanzos aprovechamos para hacer el sofrito. Cortamos muy finita la cebolla al igual que los ajos y lo ponemos a pochar en una sartén con abundante aceite de oliva. Este paso es uno de los más importantes si queremos que nuestro potaje tenga bastante sabor. A medio proceso incorporamos el tomate picado y dejamos que se sofría bien junto con la cebolla.

Lavamos bien las espinacas para quitarle todo el resto de tierra y cocemos en abundante agua hasta que estén tiernas. Escurrimos bien y añadimos al sofrito de cebolla y tomate, rehogamos durante unos minutos. Para finalizar añadimos el pimentón, rehogamos unos segundos y apartamos del fuego.

Una vez acabada la cocción de los garbanzos, sacamos algo de agua si vemos que tiene demasiada e incorporamos el sofrito, comprobamos el punto de sal y rectificamos si fuera necesario. Dejamos cocer algunos minutos y listo.

Rebelde con causa

ROJIGUALDA

Es un buen momento para hablar de banderas después del despliegue que mis conciudadanos han hecho en los balcones estos últimos días.

Reconozco que me cuesta ver la bandera de España en los balcones sin que piense automáticamente en la derecha más rancia, y no es justo porque se supone que es un símbolo que nos agrupa a todos, pero a mí me recuerda al dictador que obligaba a gritar ¡Viva España!.

La historia nos dice que la elección de los colores de la banderita se resolvió mediante un concurso, ordenado por Carlos III a su ministro de Marina, que ganó la rojigualda por ser los colores más llamativos en el mar. La bandera naval se convirtió en nacional durante el reinado de Isabel II y ha ido cambiando su escudo según los que mandan. La versión que incluyó el águila de San Juan, por orden de Franco, fue la peor.

El dictador y el pajarraco desaparecieron hace más de cuarenta años, aunque algunos, que echan en falta el aguilucho, aun ondean aquella bandera.

Las glorias deportivas han ayudado a darle un nuevo espíritu deportivo, de celebración, pero ahora que el país está revuelto con el asunto catalán, han salido a los balcones con un simbolismo político, de división, de sentir la patria como los que ya tuvo.rojigualda 1

A la enseña española le sobra herencia histórica y quizás le falta un poco de publicidad o de marketing como la norteamericana, que nos la venden como el sueño americano y adornan nuestras camisetas haciendo publicidad de un país que permite la venta de armas, entre otras muchas cosas. El que algunos partidos de extrema derecha se hayan apropiado de ella y ondeen banderas con aguiluchos en sus concentraciones, no ayuda a que sea más popular.

Quizás algún día podamos desplazar metonimias de los símbolos y descartar los fantasmas del pasado y miremos la bandera española como lo que es y no como lo peor que fue.

 

PENSAMIENTOS DE UN INSOMNE

De nuevo son las cuatro de la mañana y yo ya estoy sentado en el sofá sin poder dormir. Dicen que el índice de suicidios más alto se producen siempre a la salida del sol. No es el caso, aún no ha salido, faltan unas cuantas horas. Como siempre cuento, a estas horas solo se puede poner la televisión o comer algo. Me decanto por la comida y eso me recuerda que ayer estuve en el supermercado comprando, lo odio, y como mi economía está maltrecha me dedique a leer todos los precios de lo que necesitaba. Sin ninguna duda ser pobre es agotador, sobre todo para personas como yo que nunca han necesitado mirar el precio de lo que compraban.

Además de controlar el gasto tengo que controlar mi mente cuando voy a comprar. Me gusta mucho la cerveza que, no solo es cara sino que entra en el grupo de “lujo prescindible”. Entre las marcas de cerveza que ofrece el super, cercano a mi domicilio, existe una que se llama ÁGUILA NEGRA. Su precio es la mitad de las otras marcas más conocidas y no puedo decir si es buena o no, nunca la he probado, pero el nombre y mis melindres políticas no me lo permiten. Recuerdo que, ya hace muchos años, la cerveza El Águila cambió su nombre por Amstel, aún hay gente que pide una cerveza Águila por costumbre, y ellos saben de márquetin mucho más que yo. Asociar el águila con el fascismo es poco menos que ridículo, pero no lo puedo evitar.pensamientos de un insomne 1

Superado el tema político continuo con mi compra de pobretón y consigo llenar el carro por menos de veintidós euros. Me permito el lujo de comprar cebolletas en vinagre, están de oferta, y aceitunas de bolsa que son más económicas que las de tarro, incluso como termino de cobrar mi paupérrima nómina, meto en el carro unas galletas rellenas de chocolate de marca blanca por menos de dos euros, paquete gigante, que me darán para por lo menos diez desayunos y que estoy degustando en este momento.

Continuará…

 

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