Salvad al planeta “f”

Me fascinan los hallazgos astronómicos pero, sin duda por mi enorme carencia en la materia, cada vez que anuncian un nuevo descubrimiento, para asimilar  su trascendencia, me veo obligada a desentrañar su significado, previa traducción de la noticia a un lenguaje menos críptico. El buscador Google y la mayoría de periódicos del mundo se hacían eco el pasado 23 de febrero de un artículo publicado por el semanario británico Natur, en su Volumen 542 Número 7642 pp392-512, cuyo contenido está online a disposición de todos de forma gratuita. El reportaje, firmado por la periodista científica Alexandra Witze, fechado el día 22-2-2017, informaba en un discurso muy asequible sobre el descubrimiento de siete nuevos planetas situados en la órbita Trappist-1, que no es otra cosa que una enana roja ultra-fría, que se halla a 39,13 años luz de la Tierra, una estrella por otra parte irrelevante hasta que se han descubierto sus mundos. Los planetas no son visibles desde la enorme distancia que nos separa sino solo por las sombras proyectadas sobre su estrella, por lo que las imágenes que acompañan el artículo son recreaciones dibujadas a partir de la descripción de los científicos y la imaginación de los ilustradores.

No es la primera vez que los astrónomos descubren otros sistemas planetarios, pero éste es el primero en tener varios mundos de entre 0,4 y 1,4 veces la masa de la Tierra. Todos ellos orbitan a la distancia correcta para que exista la posibilidad de tener agua líquida en algún lugar de sus superficies, pero de los siete nuevos planetas el denominado “f” al parecer es el más semejante a La Tierra, o al menos es el que está situado en la mejor posición para albergar vida. Entre las conclusiones del artículo dice textualmente:

“Esta es una piedra de Rosetta con siete idiomas diferentes, siete planetas diferentes que nos pueden proporcionar perspectivas completamente diferentes sobre la formación de planetas», agrega el miembro del equipo Julien de Wit, un científico de datos en el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts), en Cambridge.

Incluso justificando el dineral que cuestan los estudios astrofísicos para descubrir otros mundos habitables, aun con toda la esperanza de llegar entender mejor nuestro mundo, si alguna vez la tecnología permitiese a los humanos viajar hasta órbita de Trappist-1 en un tiempo razonable, yo me hago la siguiente pregunta: cuánto tiempo tardarían nuestros descendientes terráqueos en demoler el planeta “f”.

María Valeska

DE WHISKY E IBUPROFENO

Este iba a ser un texto sobre el silencio, algún tipo de silencio; al menos era la idea original, pero solo puedo pensar en el ruido cuando el dolor de muelas me está taladrando la maldita cabeza y cuando todavía permanece el regusto del whisky –los muchos– que ingerí anoche; así es como te recibe Valencia en Fallas: un puñetazo en la cara y otro en el hígado, pero ambos revestidos de fuegos artificiales. No sé si es lo más indicado para un martes noche, pero como decimos aquí, estamos en una ciudad sin ley, nos da igual todo y tenemos carta blanca una semana. Puede que, al final, esto no acabe siendo sino un texto aleccionador a lo Trainspotting, pero bueno, allá vamos.

Puedes elegir, o no, el silencio, una espera que te compense en varias ciudades a la vez, que camine junto a tu soledad y tu sombra, siguiéndote por las calles adoquinadas atestadas de llamativas luces de neón, de incentivos a pecados morales y de viajes sin retorno a casas ajenas a las que no sabrás cómo habías llegado. Piérdete mientras ese silencio te martillea las sienes y marca el ritmo de tus días, el humo de tus cigarrillos, el sabor de tus tragos. Sal y encuentra chicas con las que cartearte estando a diez kilómetros de distancia y mantengan viva esa llama del romanticismo. Piérdete en los viajes de carretera, en los restaurantes en medio de la nada, en los campos de Castilla en busca de la estela del Quijote. Practica la escritura de resaca, la doctrina del paseante, el estilo de vida del pseudovagabundo y después escribe para algún día, en algún lugar, contárselo a tus nietos. Móntate en un vaso de tequila un lunes y aterriza en cualquier antro de perdición un viernes, o un sábado, y pregúntate dónde estará. Libera un poco de caos, dale un empujoncito a la pequeña esfera que rodará colina a bajo y, como una bola de nieve, al llegar al valle será una dura roca de tamaño inconmensurable que aplaste a todos tus enemigos. Crea tu propia odisea, tu propia historia preñada de locura y sueños utópicos, y lucha por alcanzarlos. Toma un zumo de naranja cada mañana, vitamina en vena, un buen café y vuelve a perder la cabeza, patea las calles en busca de antiguas amantes, de lo que fueron los ecos de tu pasado, y atrápalos, remuévelos e ingiérelos para que amedrenten a esos fantasmas de perniciosas ideas que te susurran al oído. Busca a esas antiguas amistades que no te hacen sentir en casa, sino que son tu casa, porque te vieron elevarte y caer, hundirte y renacer mil veces, y porque les gusta tu lado oscuro casi más que el políticamente correcto. Coquetea con la cazalla, no podrás esquivarla cuando pongas un pie en Valencia, únete a los transeúntes en la Mascletà y vive el ruido, deja que entre en tu cuerpo y forme parte de tu alma para siempre. Espera con ansia el castillo del día 18 y, por una vez, busca a esa persona especial con la que quieres levantar la vista a los cielos y verlos arder en armoniosa sintonía. Que se joda el pasado, dedícate a vivir y no a revivir, a continuar atrapado en esa nebulosa que ya ni comprendes, que no es más que una atronadora algarabía que solo te devuelve denso silencio. Que se joda, y jode más y piensa menos, que ese navío no te llevará a ningún puerto deseable.

Al final has conseguido barrer ese incómodo silencio con tanto ruido plagado de etílico erotismo. Si ya lo decían en la película: Elige vida, elige tu futuro. Pero elige esa liberación prohibida, ese romanticismo del que la contemporaneidad reniega, plásmalo y elige whisky una y otra vez para endulzar tus noches. Escritura de resaca. Martillea la muela en un dolor que se expande. Intenta dormir unas horas mientras escuchas vomitar al tipo que duerme en la habitación de al lado, preguntándote si el otro lado de la cama seguirá vacío la próxima noche, en la que todo vuelva a empezar de nuevo. Elige whisky, elige ibuprofeno, y no te detengas.

Salva Alberola

TRECE ANIVERSARIO DEL 11 M

11 de marzo de 2.004… Despierto en la habitación de un hotel de Ankara (Turquía), en la que me encuentro, por motivos de trabajo. Enciendo la Tv, canal internacional, para poder oír algo en castellano. Imágenes dantescas me dejan clavado delante de la maldita Tv, se ha producido un atentado en Madrid y el miedo y la impotencia recorre mi cuerpo. Preocupación, es Madrid, sí, pero ¿pasa algo más en Valencia?

Por suerte no, pero igualmente una desgracia de tal magnitud afecta y de qué manera.

Por entonces vivía una “aventura” laboral, como encargado de material en un equipo deportivo. Estábamos en Ankara porque esa noche teníamos partido… pero, ¿cómo vamos a jugar con lo que estamos viendo? En la expedición personas valencianas, madrileñas, vascas y algún extranjero, no podíamos hablar de nada más…. ¿quién? ¿cómo? ¿por qué?

Lo único es saber que nadie que conoces en Madrid se haya visto afectado, pero si las noticias son confusas en la capital, imaginaros a más de 3.000 Km. Aquel partido era de la UEFA, y la entidad para la que trabajaba contactó con el citado organismo, para tratar de aplazar el partido…. Era casi indecente, jugar al fútbol en esas circunstancias. Pero por desgracia ya había antecedentes, que algún compañero de expedición se apresura a contarte… “Los dirigentes de éste mismo organismo, no pararon el fútbol ni por el 11 S”. La historia se resume en que aquel EQUIPO salió a jugar otro partido más, y lo único que le diferenció al resto fue una pancarta de Solidaridad por lo ocurrido. Pero no era ni la voluntad del Club, ni la voluntad de los jugadores y técnicos, ni de los auxiliares que con ellos estábamos allí. Ya antes, nos tocó jugar en Haifa en el Norte de Israel, y no pudimos porque allí los problemas eran tales, (con bombardeos), que ahí sí el organismo competente decidió que se jugara en Rotterdam… Pero para mí era una muestra más de INSENSIBILIDAD.

Hoy en día tenemos otro ejemplo, con el partido que debió disputar el Valencia C. F. en Kiev… ya pueden estar muriendo personas que el circo no se detiene. El caso, trajo cola, porque hasta 24 horas antes, tenían que jugarlo allí mismo, y sólo al final, desde la UEFA se accedió a que se jugara en Chipre…

Más historias y ejemplos, de lo indefendible que puede llegar a ser este juego, para escarnio de seguidores apasionados como es mi caso… Mucho que lamentar, mucho que cambiar…. Todo nuestro apoyo a familiares y amigos de todas las víctimas que aquella masacre cruel, que no olvidaremos jamás.  

CGN, Valencia

ÉSTA YA LA HE VISTO: Moonlight

ESTA YA LA HE VISTOMoonlight (Luz de luna en Latinoamérica) es una película dirigida y escrita por Barry Jenkins, protagonizada por Trevante Rodas, André Holland, Jane Monáe, Naomie Harris y Mahershala Ali y que pasará a la historia del cine por lograr el Óscar a la mejor película en la controvertida entrega de los Óscar de este año.

El film narra la infancia, adolescencia y madurez de un chico afroamericano que crece en una zona conflictiva de Miami. Este potente drama también se alzó con el Oscar al mejor actor de reparto, Mahershala Ali, primer intérprete musulmán en ganar el premio de la Academia y el Óscar al mejor guion adaptado.

La historia reparte el relato en tres momentos clave de la vida del protagonista, diferenciados por los distintos nombres que adoptó en ellos e interpretados por tres actores de edades distintas. Se trata de una película que cuenta esos momentos cruciales en la vida del protagonista en que se tambalea por las circunstancias sociales, culturales, raciales y de género que le rodean, hasta moldear a la persona que llega a ser.

Si ninguna duda y controversias aparte, la Gala de los Óscar de este año ha puesto de manifiesto que todos nos podemos equivocar alguna vez y que el cine de los afroamericanos es tan bueno como el que más y que está sin duda de moda.

Nuestro consejo es el de siempre, ir al cine para tener opinión propia, las críticas son siempre personales y una buena película es una opción para los momentos de ocio.

El cine de los sábados

COMER POR UN EURO: Guiso marinero de patatas

INGREDIENTES:

 ½ kg. De bacalao desalado

4 patatascomer por un euro

4 cebollas

300 grs. De gambas

400 grs. De guisantes

500 grs. De mejillones

Aceite de oliva y sal

ELABORACIÓN:

Desmenuzar el bacalao. Las patatas se cortan a la inglesa. Se pica la cebolla fina. Se ponen en una cazuela el bacalao, los guisantes, las gambas y las patatas, se cubre con agua y se pone a hervir, siempre a fuego muy lento; mientras se hacen los mejillones al vapor.

Añadir los mejillones al guiso cuando se vaya a servir y darle antes un hervor de dos minutos

Rebelde con causa

Arpas eólicas en El Carme

El arpa eólica es un instrumento musical, un extraño artilugio al que hace sonar el viento. Se llama así por Éolo, hijo de Hípotes, a quien Zeus le había dado el poder de controlar los vientos, según la Odisea. Las hay de diversos tipos, y no todas estarían dentro del grupo de los instrumentos de cuerdas percutidas, pero la mayoría de estos raros mecanismos consisten en un conjunto de alambres montados en una caja de resonancia o bien a modo de arpa. El viento sopla a través de los cables, lo que hace que resuene con el cuerpo del arpa, y su tono e intensidad cambia según la fuerza del aire, creando un sonido suave y armónico, a menudo definido como etéreo. Otras en cambio podrían considerarse como instrumentos de viento y están formadas por tubos huecos de diverso calibre, longitud y orientación, para que el aire se deslice por ellos provocando sonidos, como ocurre a veces con las ventanas mal cerradas por cuyas ranuras silba el aire en los días ventosos.

Aunque descritas en tiempos remotos, las arpas eólicas fueron muy populares durante el Romanticismo y se instalaron en casas y también en espacios exteriores, como parques y jardines. Hay también numerosas referencias poéticas y musicales del arpa eólica: un poema de Samuel Taylor Coleridge, la dedicatoria de la primera parte del Fausto de Goethe, el Estudio No. 1, Op. 25, de Fredéric Chopin, Brahms también compuso una lied con un arpa eólica como protagonista, el cuarto movimiento de la obra Lélio, (Op. 14b) de Berlioz, se titula «La Harpe éolienne» o la “Aeolian Harp”  de Henry Cowell…

En la actualidad se siguen construyendo estos mecanismos y algunos están hechos en forma de esculturas sonoras monumentales, de metal y de otros materiales, ubicadas en tejados, en cimas ventiladas, en acantilados, etc. Pero lo último que yo he podido contemplar, y que me atrevería a clasificar dentro de este grupo de instrumentos, son las instalaciones sonoras del valenciano José Antonio Orts, que están actualmente expuestas en el Centre del Carme y permanecerán allí hasta el 23 de abril próximo, en la exposición denominada Premeditated Discourses, que muestra obras de la Collection Fundación Caja Mediterráneo.

Las instalaciones de Orts llevan por título “Doble sexteto” y “Espiral en La Menor”. Ambas integran diversos ingenios electrónicos entre los que hay que deambular para estimular sus sonidos, pero en este caso no es el viento el que  las activa sino la luz y la sombra, son realmente esculturas sonoras fotosensibles que exigen el movimiento del espectador, de manera que cada uno puede imponerles su propio ritmo y melodía, lo que provoca un verdadero deleite.

Las vanguardias suelen ser transgresoras pero, para investigar nuevos conceptos, cada generación de creadores atesora el bagaje artístico de los siglos que le preceden. Algunas personas dicen no entender el arte contemporáneo, incluso hay quien se atreve a calificarlo como una tomadura de pelo. Suelen ser personas que pretenden contemplar el arte con la misma mirada que dedican a un cartel publicitario, y de ese modo, sin dedicarle tiempo ni hacer el esfuerzo necesario, es difícil asimilar determinados lenguajes complejos. Si observamos el arte con la mirada oportuna y, partiendo de nuestro propio bagaje, intentamos descubrir los guiños que el artista nos hace desde su composición, es muy probable que encontremos muchas obras contemporáneas que nos emocionen y nos conmuevan.

María Valeska

MARZO, MUJER, 8

Huérfana de alternativas, liceos y hasta del más cercano más allá, Traslación Bergés aprendió no sin esfuerzo que la pareja realidad-ficción era altamente permutable y hasta soluble, en especial a partir de la voladura controlada de las viejas tradiciones inspiradas en mañanear para ir al tajo de fábricas, surcos, talleres, esas cosas.

Transcurrió sus años sin pausa ni prisa con obligada permuta de virtud por queja, relax por decencia, soltura por decoro; pilares maestros de un historial sólidamente edificado frente a la veleidad postmoderna: anticiparse al sol la primera y con las camas hechas antes de las diez. Ceñida a escaso pecunio, sordas sisas semestrales le permitían acudir a la peluquera de su barrio dos veces al año: cumpleaños y Patrona. En cuestiones de ropaje siempre su falda, como máximo, un centímetro por encima de la rótula.

Hubo de tocarle en suerte un marido ejemplarmente inútil -boina a rosca, faria* adosada, ojos vidriosos, amoratadas venas en los pómulos- que apenas le puso la mano encima y con el que engendró tres hijos sanos, voraces de apetito entre horas y notablemente pendencieros, coetáneos en el sofá frente al televisor de abuelos ancianos a punto de fallecer durante lustros, entre retahílas interminables de alaridos, blasfemias e incontinencias mayores y menores que le impidieron a Trasla, siquiera, deprimirse un cuarto de hora.  Ausente de nómina, de paro, de pensión, sin derecho a subir al asiento delantero de los autos, cerraba los saraos navideños hora y media más tarde que el resto de la prole, toda vez que al despejar la cocina mecía con su ajetreo el sopor del alcohol ajeno.

Murió discreta. Los minúsculos enseres que repartió, botín por cierto que provocó innumerables procacidades entre sus allegados, fueron un cepillo apoyado en un espejito de alpaca, dos tacitas de “tú y yo” esmaltadas, un velo de tul ilusión, el último recibo pagado de El Ocaso y la cartilla de ahorro con treinta y siete mil euros. A día de hoy es estadística olvidada; su historial ilustra en coloquios lo que fue, pero ni es hoy ni debe mañana serlo en materia de manuales represivos, dominios y sumisiones.

Su recuerdo recorre cerebros arrinconados y rincones cerebrales como un fantasma insomne de luna llena, pero no os debe azorar la charla apoltronada en comparativas tertulias sobre el antes clasificado, el juvenil futuro, el presente efímero.

–          ¿En el presente tampoco?

–          No, no, nada de zozobra porque en nuestra familia no… Bueno, no creo ¿no?

Ni cuando vuestro acogedor paladar opine de esta o aquella cosecha en cavas office y mucama por horas; ni cuando las enriquecedoras técnicas del progreso aplicadas a la velocidad progresiva os transporten de lado a lado del planeta en un plis plás progresado. Cuando creáis en definitiva que a salvo vivís y que los problemas ocurren lejos, muy lejos de aquí. EPD (En Paz Descansa).

(*) En muchas riberas la marca Farias sigue siendo el plural de Faria

Ramón Díez

ESTO ES LO QUE HAY

No puedo explicar aquello que no alcanzo a entender. Solo os contaré que ayer pude comprobar la subida mensual experimentada en la pensión de mi padre. Mi cabeza automáticamente multiplicó esa nimia cantidad por catorce: no da ni para asumir el aumento del último recibo de la electricidad. Esto es lo que nos espera. Debemos detraer una cantidad mensual de nuestras rentas para contratar un plan de pensiones. Así nos garantizaremos una jubilación confortable. Todavía existen seres con la cara tan dura que pretenden que con los sueldos o medios sueldos actuales tengamos un plan de pensiones. La mayoría se daría con un canto en los dientes, si cotiza los años suficientes para tener una pensión que le permita subsistir con dignidad cuando se jubile. Otros, en cambio, se jubilan en consejos de administración de esas eléctricas que nos ahogan. Con esa percepción de la realidad, entiendo que se crean en posesión de la verdad absoluta.

El otro día un tertuliano de los iluminados decía que no se puede hablar de pobreza en España. Preguntaba: “¿quién pasa hambre en nuestro país?”. Su ironía le retrata. No necesito decir nada más al respecto. Es imposible que estos elementos acepten que los demás también tienen derechos y, cómo no, necesidades.

¿Cómo se puede hablar de pobreza energética? No conozco a nadie que solo sea pobre a la hora de calentarse. Y la verdad es que tenemos motivos para estar “calientes”. Hay pobreza y punto. Lo que ocurre es que tendrás que comer algo para subsistir y así poder pasar frío, ¿no?

No aguanto estos programas, ni entiendo cómo pueden insultar a nuestra inteligencia permitiendo contenidos que se repiten diaria o semanalmente. El coste es que poco a poco van “infectando” más cabezas de las que creemos. Mucha gente de la calle, que lo pasa mal, en ocasiones justifica las miserias de su día a día, asumiendo que las cosas tienen que ser así. Algunos ministros que se llamaron de izquierdas ríen las gracias de aquellos que se supone que están en las antípodas de su pensamiento político,  como los  que se jubilan en los consejos  de administración que antes hemos recordado, ¿dónde están los principios que decían defender?

Los jóvenes y algunos que ya no lo son tanto se tienen que buscar la vida fuera de España. Los dependientes, tantos jubilados, parados y, no olvidemos, un porcentaje elevado de empleados no pueden acabar el mes, ni dar a sus hijos alguna alegría y, mucho menos, salir de vacaciones.

¿Cómo puede existir alguien que diga a millones de televidentes que en España no hay pobreza? ¿Cuántos años hace que el poder económico se apoderó del poder político?, si es que alguna vez no lo tuvo. ¿Qué tipo de seres son los que nos quieren convencer de que hemos de acostumbrarnos a vivir así o peor? Creo que pasan más horas intentando vendernos sus excusas que trabajando para resolver los problemas de todos y no solo los propios.

Mientras la felicidad y el bienestar sean insensibles a la infelicidad y a la pobreza, la esclavitud soñará con volver a vivir de nuevo su época más dorada. Sí, esto es lo que hay.

Manuel Romeu

Querido Facebook

El otro día fue el día de la mujer, como notarías por la profusión de mensajes, unos empalagosos y bienintencionados, otros acres y explosivos, en los muros de tus calles. Pero yo me pregunto: si el año tiene 365 días, y este mundo sólo dos sexos, ¿los 364 días restantes son el día del hombre?

Dos sexos siempre se me han antojado escasos, a decir verdad, debería existir al menos un tercer sexo en discordia que imprimiera un poco emoción a esa apuesta tan sosa de niño o niña, un tercer sexo que nos salvara de esta pobreza evolutiva, un tercer sexo que animara el cotarro. Que la vida no es blanco o negro ya lo sabemos desde la irrupción del Technicolor, que entre el hombre-hombre y la mujer-mujer, sin saber bien qué es ninguna de esas dos cosas, existen matices es algo tan evidente como que entre Madrid y Barcelona existen cientos de pueblos donde se hace posible la vida a diario.

Hablando de ciencia ficción y de feminismo, quería aprovechar para contarte la historia

de Lana Wachowski, que dirigió la espléndida película Matrix junto a su hermano, y a la que en 2012 la Human Rights Company le concedió el premio a la visibilidad.

Lana arrancó su discurso de agradecimiento reproduciendo la charla que había mantenido con su peluquero esa misma mañana.

– Nene, que me dan un premio,

– Anda, ¿y por qué?

– Pues no lo sé muy bien, por ser yo misma, creo.

– Bueno, te lo mereces, exclamó el peluquero tras extender la última pincelada de tinte rosa sobre sus rastas. Seguramente seas la mejor siendo tú misma.

Lana, que nació Larry Wachowski, y que en los últimos años fue deslizándose por el lado salvaje de la feminidad, contestó:

– Ya, bueno, tampoco es que hubiera mucha competencia…

– Eso es cierto, respondió el peluquero. Pero imagina que le hubieran dado a otra persona el premio a ser tú. Menudo drama.

Cuando se estrenó Matrix, Lana era Larry, y los flashes lo cegaron de tal forma que pensó que aquello era lo más parecido al infierno que podía imaginar, y sus trabajos dan fe de lo hondo que puede imaginar. Declaró que perder el anonimato- algo que sólo se pierde una vez, como la virginidad- era a todas luces traumático. Y se negó a dar más ruedas de prensa, a comparecer ante ningún medio, decidido con encono a ser invisible. También inició su cambio de aspecto físico, aunque siguió casada con la misma mujer de siempre. Años después, paradójicamente, a Lana le dieron el premio a la visibilidad. Por ser ella misma siendo invisible. Por ser mujer siendo hombre. Por ser sin más.

Bárbara Blasco

LEGADO SENTIMENTAL

legado_ilustracion_eloA lo largo de nuestra vida atesoramos cantidad de cosas entrañables, objetos que apreciamos y que no son en absoluto necesarios, pero de los que nos cuesta mucho desprendernos. En cierta medida cada uno de estos bártulos, los tengamos o no expuestos, traen a nuestra memoria un recuerdo, una persona, un lugar, un paisaje, una música, un momento especial, aromas y sonidos, colores y olores que evocamos al tropezar con cada uno de ellos.

 Cuando nos trasladamos de domicilio, cuando vienen los pintores a casa, en las sucesivas limpiezas que realizamos, o simplemente en esos días en los que imaginamos que tenemos demasiados apegos y nos creemos que, poniendo orden a nuestro entorno, asearemos también nuestra mente, siempre se salvan de la depuración una serie de cachivaches que consideramos demasiado valiosos como para separarnos de ellos. Pueden ser piezas de todo tipo, procedentes de ajuares propios y ajenos: ropa, utensilios domésticos o decorativos, cacharros y enseres que compramos o recibimos como regalo, que jamás usamos o que empleamos sólo una vez, joyas y orfebrería que nunca nos pondremos, el traje de novia, el de fallera o el de la comunión de los niños, piedras y conchas originales que encontramos en lugares remotos que visitamos hace años, colecciones completas de revistas y cómics que en otro tiempo leímos con avidez pero que jamás repasaremos, libros y folletos de viajes tan desfasados que más que información turística nos darían lecciones de Historia, y un largo etcétera que en cada persona puede ser abrumadoramente diverso.

 Por lo que veo en mi entorno, sé que ésta es una flaqueza frecuente en este mundo nuestro de opulencia y, según he podido observar, a todos nos aflige pensar qué será de todo este patrimonio íntimo cuando nosotros faltemos. Una buena solución podría ser que nos fuéramos desprendiendo de estas pertenencias poco a poco, entregándolas para mercadillos solidarios o regalándolas a personas que sabemos que los aprecian. Cuántas veces hemos oído decir a una buena amiga  ̶ Me encanta esa chaqueta negra de cuero que no te pones nunca ̶  O a otro amigo  ̶ Esa caracola que tienes en el baño te la tengo que robar un día de estos ̶   Pero, como he dicho antes, nos cuesta desprendernos de ellos y, aunque alguna vez nos mostremos complacientes, no siempre atendemos sus deseos.

Para evitar que en mi ausencia definitiva todo este delicado patrimonio sea indiscriminadamente depurado, estoy pensando en hacer lo que voy a llamar mi testamento sentimental, y sugiero a mis lectores con apegos similares que hagan lo propio. Tengo bastante claro el destino de determinados objetos, porque conozco el deseo de algunos pero, para completar mi inventario, sugiero a mis amigos y parientes que vayan indicando sus preferencias de manera que nadie se quede sin heredar la bagatela que ambicione.

Esta decisión, y la sugerencia que la acompaña, deben tener por objeto no solo nuestra propia tranquilidad emocional sino también el deseo de dar cierta satisfacción a nuestros allegados, en consecuencia: mi consejo no va dirigido en absoluto a quienes tengan el síndrome de Diógenes en ninguno de sus grados, ¡faltaría más!

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