Una moda

Ser víctima mola.
Del sistema, del amor, del otro,
de todo aquello que en verdad
no existe.

No me jodas,
mártir.
Aquí andamos todos perdidos
entre dos nadas y
no defiendo la cabeza del tirano

ni al certero desamor
ni a tu incomprendido,
pero sobre todo,
sobre
todo
no te defiendo a ti,
ni me defiendo a mí.

Vivo,
persevero,
como Ícaro me lanzo y
estrello, mas soy
pesado como el plomo.
Con cada hostia cambio el molde
y ya estoy listo
-la cara más guapa-
para otro round,

Yo fui también víctima.
Llenito y con suaves plumas.
Necesitado
de caricias.
Ahora soy un monstruo:
escamas de lagarto,
moral de gato.

Y ando suelto.

Santiago Herrero

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