Arpas eólicas en El Carme

El arpa eólica es un instrumento musical, un extraño artilugio al que hace sonar el viento. Se llama así por Éolo, hijo de Hípotes, a quien Zeus le había dado el poder de controlar los vientos, según la Odisea. Las hay de diversos tipos, y no todas estarían dentro del grupo de los instrumentos de cuerdas percutidas, pero la mayoría de estos raros mecanismos consisten en un conjunto de alambres montados en una caja de resonancia o bien a modo de arpa. El viento sopla a través de los cables, lo que hace que resuene con el cuerpo del arpa, y su tono e intensidad cambia según la fuerza del aire, creando un sonido suave y armónico, a menudo definido como etéreo. Otras en cambio podrían considerarse como instrumentos de viento y están formadas por tubos huecos de diverso calibre, longitud y orientación, para que el aire se deslice por ellos provocando sonidos, como ocurre a veces con las ventanas mal cerradas por cuyas ranuras silba el aire en los días ventosos.

Aunque descritas en tiempos remotos, las arpas eólicas fueron muy populares durante el Romanticismo y se instalaron en casas y también en espacios exteriores, como parques y jardines. Hay también numerosas referencias poéticas y musicales del arpa eólica: un poema de Samuel Taylor Coleridge, la dedicatoria de la primera parte del Fausto de Goethe, el Estudio No. 1, Op. 25, de Fredéric Chopin, Brahms también compuso una lied con un arpa eólica como protagonista, el cuarto movimiento de la obra Lélio, (Op. 14b) de Berlioz, se titula «La Harpe éolienne» o la “Aeolian Harp”  de Henry Cowell…

En la actualidad se siguen construyendo estos mecanismos y algunos están hechos en forma de esculturas sonoras monumentales, de metal y de otros materiales, ubicadas en tejados, en cimas ventiladas, en acantilados, etc. Pero lo último que yo he podido contemplar, y que me atrevería a clasificar dentro de este grupo de instrumentos, son las instalaciones sonoras del valenciano José Antonio Orts, que están actualmente expuestas en el Centre del Carme y permanecerán allí hasta el 23 de abril próximo, en la exposición denominada Premeditated Discourses, que muestra obras de la Collection Fundación Caja Mediterráneo.

Las instalaciones de Orts llevan por título “Doble sexteto” y “Espiral en La Menor”. Ambas integran diversos ingenios electrónicos entre los que hay que deambular para estimular sus sonidos, pero en este caso no es el viento el que  las activa sino la luz y la sombra, son realmente esculturas sonoras fotosensibles que exigen el movimiento del espectador, de manera que cada uno puede imponerles su propio ritmo y melodía, lo que provoca un verdadero deleite.

Las vanguardias suelen ser transgresoras pero, para investigar nuevos conceptos, cada generación de creadores atesora el bagaje artístico de los siglos que le preceden. Algunas personas dicen no entender el arte contemporáneo, incluso hay quien se atreve a calificarlo como una tomadura de pelo. Suelen ser personas que pretenden contemplar el arte con la misma mirada que dedican a un cartel publicitario, y de ese modo, sin dedicarle tiempo ni hacer el esfuerzo necesario, es difícil asimilar determinados lenguajes complejos. Si observamos el arte con la mirada oportuna y, partiendo de nuestro propio bagaje, intentamos descubrir los guiños que el artista nos hace desde su composición, es muy probable que encontremos muchas obras contemporáneas que nos emocionen y nos conmuevan.

María Valeska

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