Llevaban varios años viniendo al pueblo en temporada de recogida de naranjas. El resto del tiempo desparecían y nadie sabía cómo ni dónde sobrevivían. No siempre habían coincidido los tres, pero casi siempre llegaban al menos dos de ellos. Las primeras veces se entendían con dificultad para hablar, pero a medida que pasaba el tiempo los tres conocían bien un idioma común hecho de palabras valencianas, castellanas y mestizas.
Estuvieron en multitud de alojamientos, no siempre dignos ni confortables, pero este último año habían alquilado un piso pequeño, con una estufa de gas que calentaba su espacio común y una cocina en la que preparaban algún guiso y muchos bocadillos. Algunas veces coincidimos haciendo la compra en el supermercado y me asombraba la cantidad de panes que sobresalían de sus bolsas.
Nada extraordinario en todo esto hasta que, no hace mucho, los forasteros recibieron en su buzón una carta del Ayuntamiento a nombre de los tres. Se asustaron al verla y cada uno miró con recelo a los demás pensando que se trataba de un problema de “papeles” por su situación digamos peculiar. Les costó un buen rato decidirse a abrirla, pero lo hicieron y su sorpresa fue mayor que si se hubiera tratado de malas noticias. Éste era el texto de la misiva:
Para los Sres. Abderrahim Zhora, Vladimir Koroliov y Saidou Kouyateh
Muy Sres. Míos:
Este año, por primera vez en el pueblo, hemos acordado en sesión plenaria y por voto unánime que las personas que representen a los Reyes Magos en la cabalgata del día 5 de enero deben ser personajes creíbles, en lugar de las autoridades locales.
Ustedes tres son en este momento y en este pueblo las personas que con mayor dignidad pueden llevar el atuendo de los Magos de Oriente por lo que, nos sentiríamos muy honrados y les quedaríamos muy agradecidos, si aceptasen representar el papel de SS. MM. Melchor, Gaspar y Baltasar durante el tiempo necesario desde que comienza la cabalgata a las 18h del día 5 hasta que finalice el reparto de juguetes a los niños de esta localidad.
La firmaba el alcalde y pedía respuesta inmediata para proceder cuanto antes con el vestuario y demás preparativos.
Les sorprendió pero les gustó mucho la propuesta. Se rieron como hacía tiempo que no lo hacían; excepto en el papel de Baltasar, que inexcusablemente le correspondía a Saidou, debatieron sobre quién sería Melchor o Gaspar. Comunicaron por WhatsApp a sus amigos y familia que los habían nombrado reyes por un día. Esa noche por la ventana de su cocina se escapaban aromas de Marruecos, de Gambia y de Ucrania, perfumando la noche de mi pueblo. A la mañana siguiente los tres fueron personalmente al Ayuntamiento a responder afirmativamente a la petición del alcalde.
En el momento que escribo esta crónica, todavía no ha llegado el momento de ver la cabalgata de Reyes, pero no me cabe ninguna duda de que ésta será la más auténtica de las que se han celebrado nunca. También estoy segura de que, por primera vez en muchos años, Abderrahim-Melchor, Vladimir-Gaspar y Saidou-Baltasar, tendrán abiertas de par en par las puertas de todas las casas de mi pueblo y espero que ya para siempre.
María Valeska