ULTIMAS VOLUNTADES

Escribo estas líneas como un homenaje a la brevedad de la vida, como un canto a lo efímero, la soledad y la melancolía. Ciertamente la vida está plagada de diversas etapas que todos intentamos realizar con mayor o menor fortuna, y claro está las vicisitudes son muchas y en el pelotón, cual vuelta ciclista, son muchos los que se quedan descolgados y no alcanzan la meta, otros por causas de la vida toman rumbos distintos, no siempre terrenales, y pasan a engrosar nuestro bagaje de añoranzas y recuerdos.

En nuestro continuo pedaleo observamos cómo se incorporan nuevos individuos que por su juventud están destinados a encabezar las siguientes etapas, pero en nuestro pelotón más próximo encontraremos a los amigos que no dudaran en hacernos más llevadero el trayecto, a veces incluso conversando en la barra de algún bar, soltando algún chascarrillo o alguna barbaridad que esboce en nuestros rostros tan siguiera una leve sonrisa. Créeme que estamos ahí.

Es inevitable en algunas circunstancias recordar tiempos pasados y a la gente que entonces nos rodeaba, gente que formaba parte de nosotros y que ya no están. Sentir nostalgia por los amigos que formaron parte de nuestra vida, sentir la soledad que causan las ausencias. Únicamente quienes también lo han vivido pueden entenderlo y a ellos no hace falta contárselo. Cada cual carga con lo suyo, y es mejor sonreír y seguir adelante.

Sumergida en estos pensamientos entendí lo que desde el principio otros supieron, que el futuro no existe, que los proyectos no siempre salen, que todo es y será presente, que el tiempo es circular, que ningún olvido borrará el lugar donde se reciben las malas noticias. A veces los dolores sin ser profundos nos marcan para siempre, lo efímero nos hiere, la belleza nos duele y lo eterno pasa sin detenerse y resulta difícil encontrar ese consuelo intangible que precisan las penas que no son urgentes, sino leves y constantes.ultimas-voluntades

Mambrina

 (artículo dedicado a mis amigos Aurelia y Bernardo)

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