La ignorancia del arte

pinazo2Hace pocos días completé mi periplo del año Pinazo visitando la última de las exposiciones que me faltaba, de las cinco que en Valencia se han organizado recientemente con motivo del centenario de la muerte del pintor valenciano. Ignacio Pinazo murió el 18 de octubre de 1916 en Godella, donde todavía se conserva su casa-estudio casi como él la habitó. Si no la han puesto recientemente, ni siquiera hay una placa con su nombre en la puerta.

Al parecer fue un hombre poco dado a publicitarse, un artista de vida familiar que se mantuvo alejado de los círculos de poder o de fama, no debió ser nada ambicioso, en cuanto al dinero se refiere, pero sí para aprender su oficio y perfeccionarlo. El primer dinero que ganó como pintor lo destinó a una estancia en Roma, que le sirvió para ampliar su visión del arte y estudiar pintura. Pero no es mi objetivo narrar su historia, que podría resumir diciendo que fue un hombre sencillo y un artista espléndido, muy poco reconocido. Tal parece que Valencia no haya dado al mundo más pintores que Sorolla.

He mencionado a Sorolla precisamente porque mi visita del otro día fue al IVAM, donde también tuvo lugar en 1989 una exposición antológica que fue sin duda la más concurrida a la que he ido jamás en esta ciudad. Por el contrario, la semana pasada en la hora aproximada que duró mi recorrido por la magnífica Sala de la Muralla del IVAM, no hubo más espectadores que yo misma, el conserje y un guardia jurado, que no sé si habrán tenido la curiosidad o el interés de pasear sus miradas por la obra de Ignacio Pinazo y de los demás artistas que allí  se muestran.

Detesto los museos abarrotados y busco siempre que puedo horarios mañaneros y laborables, cuando se puede contemplar de cerca y sin obstáculos las obras, y en efecto así fue: disfruté de una contemplación perfecta, demasiado tranquila, diría yo, porque la sensación que tuve el otro día al finalizar mi recorrido fue de lástima y de enfado. Pregunté al conserje si siempre estaba aquello así de desierto y me dijo que no, que a veces había visitas guiadas y que también lo visitaban los turistas. ¿Turistas? ¿Y los valencianos? ¿No vienen los de aquí a ver esta maravilla? De aquí se ven pocos, me dijo.

No hace falta detallar los motivos de mi enojo, el desinterés por el arte puede que sea una característica más de mucha gente de esta tierra. Ignacio Pinazo también debió sentirlo así cuando pronunció el discurso “De la ignorancia en el arte”, calificado por muchos como incendiario, tras ingresar como académico en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, del que he copiado unos fragmentos:

…Influyen en el curso del arte las exigencias de la sociedad, pues al pretender que aquél se amolde a las tiranías de ésta, cae muchas veces también en sus vicios, arrastrado por su principal origen, el cual no es otro que la perfecta ignorancia.

Es artista aquel que se hace dueño del corazón, el que mejor comprenda y conozca sus afectos y pasiones, será el mejor artista; el que mejor domine la luz y la forma, sólo será el mejor pintor…

Está anunciado que en mayo de 2017, la Nau celebrará la muestra ‘Pinazo y la fotografía’. Al mismo tiempo, se rodará del documental ‘De la Ignorancia en el Arte’, centrado en la vida del pintor, y se publicará el catálogo internacional Summa Pinazo.

La exposición del MuVIM ya ha sido clausurada pero quedan todavía cuatro muestras más y, a pesar de mi desaliento, no puedo evitar mostrar mi entusiasmo y facilitarles un resumen de la información que poseo sobre el Año Pinazo, para animar a mis amigos inconformistas y simpatizantes a ir al Museo de Bellas Artes, al IVAM, a la Fundación Bancaixa y a L’Almodí, porque tengo la certeza de que para algunos será un placer disfrutar de estas cuatro muestras que probablemente se verán muy pocas veces en Valencia.

María Valeska, noviembre 2016

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