Referéndum: (del latín `referendum´ -lo que ha de ser consultado-; n. del gerundivo `referre, consultar). Procedimiento por el que se someten al voto popular leyes o decisiones políticas con carácter consultivo o decisorio.
He creído necesario exponer esta definición para intentar aclarar determinados comportamientos de una parte de la ciudadanía con respecto al jugador del F.C. Barcelona que da título a este escrito; pues en los primeros días de octubre, y dentro del “mundillo” futbolístico, han sorprendido a muchos las declaraciones del jugador a propósito de abandonar la selección española después del mundial de Rusia de 2018; (sí, han leído bien, 2018). Lo que indica que Piqué sigue comprometido con el equipo que tanto le ha dado y al que tanto ha defendido, incluso arriesgando su integridad física -hay imágenes que los demuestran-. Por lo tanto dudar e insultar a un jugador de la selección porque piensa y habla de forma diferente a muchos no me parece apropiado ni debe permitirse.
Existe un derecho en España que es el de la libertad de expresión; como también existe el de la libertad ideológica, (en ambos casos, siempre respetando al otro). Creo que ese ha sido el problema que ha tenido Piqué. En primer lugar, porque afortunadamente suele salirse del guión establecido en las entrevistas y no entra en los lugares comunes y tópicos que todos los protagonistas del balompié usan. En efecto, a Gerard no le va lo políticamente correcto. Y en segundo lugar, porque se posicionó ideológicamente asistiendo a la manifestación de la Diada catalana y apoyando la consulta soberanista. ¡Ojo, apoyando la consulta! Nunca ha dicho que sea independentista o que quiera la independencia de Cataluña.
Pero ¡qué más da! Para determinada prensa, determinados políticos y un porcentaje nada desdeñable de la opinión pública Piqué es un antiespañol, casi un traidor que no merece vestir ni representar la camiseta de la selección. Quede claro que no pretendo hacer una defensa a ultranza de la selección ni de sus colores: no soy nacionalista, ni periférico ni españolista, pues considero que los nacionalismos, por su propia naturaleza, son excluyentes. Estoy defendiendo a la persona, pues creo que, con independencia de sus ideas, ha dado sobradas muestras de su entrega en el campo; es más, creo que ha ayudado a que España ganara un mundial y un europeo, si no me equivoco. Y raya en la estupidez criticarlo porque se cortó las mangas de una camiseta que, casualmente, era igual que la que llevaba su compañero Sergio Ramos: sin la bandera española. Hasta la RFEF ha reconocido tal hecho.
En definitiva, ¿qué importa si Piqué es favorable al referéndum? ¿Qué más da que éste se celebre si según las últimas encuestas saldría un “no” a la independencia? Remito aquí al lector al Articulo 92, título III de nuestra Constitución en el que se prevén este tipo de eventualidades. Actúese, pues, en consecuencia y, por favor, ¡separemos la política del deporte!
Moska