No taparse la nariz

Si por algo se caracteriza la situación actual es por el replanteamiento de las ortodoxias tanto de derechas como de izquierdas. Visto desde la propia ortodoxia, esta agitación de los dogmas se ha entendido  como un ejemplo de banalización, se han acuñado términos, que tienden a desprestigiar los nuevos planteamientos, “política pop”, etc. Es cierto que la imagen sustituye a veces al análisis político clásico, pero también lo es que la globalización del mensaje condiciona el propio análisis político.

También era cierto antes, los políticos  condicionan su mensaje a la línea editorial de tal o cual periódico, de tal forma que los editoriales eran los elaboradores de estrategias y aun de variantes ideológicas, son los “creadores de opinión”. A veces los editorialistas, las menos, se basan en lecturas más elaboradas, ensayos, etc., pero generalmente prima su interés como grupo de poder e intereses.

La efervescencia e inmediatez del mensaje ha mandado al desuso la estrategia de los “tanques de ideas”, que tan buenos resultados ha dado al PP en la década  anterior,  aunque su puesta  de largo en política lo auspicio el laborismo británico.

La rapidez del consumo de las ideas políticas hace que se tengan que consumir en fresco, esto a veces tiene serios inconvenientes; ideas “geniales” y “oportunas electoralmente” pueden contener elementos regresivos a medio plazo, incluso a corto.

Esta situación coexiste con el fenómeno contrario, ideas que siendo progresistas, la propia evolución de la sociedad y  sus demandas, las convierten en recesivas.  

Esto se puede comprobar en algunos campos determinados, si me permiten unos ejemplos. En los terrenos de “la amenaza terrorista”, el acuerdo de los partidos de derecha e izquierda en el control de los desplazamientos aéreos supone la pérdida de cuotas de libertad de igual ámbito que cuando los nazis y los franquistas impusieron los salvoconductos, tampoco me olvido de la extinta Unión Soviética.

Esta tendencia es mundial, en Argentina hay que comunicar con 72 horas previas al viaje, datos como número total de las personas transportadas, información sobre modalidades de pago, dirección de facturación, orden de facturación, y teléfonos de contacto y adicionalmente: información sobre programas de fidelización, número del billete, fecha de emisión del billete, itinerario completo del viaje, localizador del expediente del pasajero y números de etiqueta del equipaje… ¡Cómo para irte de viaje sin la pareja oficial!

La diferencia es que hoy es relativamente fácil procesar esa información al contrario de la época amanuense anteriormente descrita, ahora no te pueden hacer bajar del tren para fusilarte, pero si, esperar a que llegues a tu destino e interrogarte si te consideran sospechoso.

Siguiendo con el tema de los derechos civiles, el otro ejemplo viene de las últimas declaraciones del representante del PSOE en las Cortes el Sr. Mata, planteando su oposición a que la custodia compartida sea automática en el caso de no acuerdo entre los cónyuges,  planteando que en el caso de ser así muchas mujeres se quedarían sin pensión compensatoria. La endeblez del argumento es obvio y mezquino, eso quiere decir que lograr la custodia compartida supone “el premio” de la pensión compensatoria y el uso y disfrute de la vivienda habitual. Y por tanto supone declarar la “incompetencia” del 50% de la población a la hora de educar y de hacerse responsable de los hijos.

 Recuerda los argumentos  de Victoria de Kent para pedir que no se conceda el voto a las mujeres porque la mujer carecía de preparación social y política. Por suerte Clara Campoamor se dio cuenta que no se puede ir contra la historia.

En este último caso es preciso argumentar que no estar de acuerdo con esa posición, no invalida el reconocimiento a  la acción política del pensamiento feminista en el seno del PSOE que ha impulsado legislaciones como la Ley de la Interrupción de Embarazo, la legislación contra la violencia de género, o la integración de la mujer, tanto   en el tejido social como en el productivo. Sin embargo la oferta desde otras fuerzas de izquierda, en un contexto progresista y feminista, como es el caso de las nuevas fuerzas emergentes puede suponer el apoyo de sectores sociales, incluidos los feministas a alternativas igualitarias en el tema de la custodia compartida.

Al fin y al cabo, los partidos socialdemócratas son especialistas en no  necesitar a la derecha para espantar el voto socialista.

El xic del pis de dalt

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