Mi Madre

Ella me enseñó todo lo que se. Ella me enseñó a ser una mujer, me enseñó incluso a trabajar.

Es un ejemplo a seguir, nunca se rinde. A pesar de haber vivido las experiencias más horribles para el ser humano, aún tiene fuerzas para levantarse cada mañana y levantar el mundo (para mí) como lo hace. Y lo consigue.

Podría decir que me parezco a ella, pero solo una tercera parte.  Me encantaría tener sus agallas, y su don para sacar sonrisas allá donde va. Su paciencia y su saber estar. Pero sobretodo me gustaría ser tan inteligente como ella.

Será que es mi madre, pero es muy fuerte que tenga razón en todo. (¡ay mama con lo pequeñita que eres!).

En mi caso ha ejercido de casi todo, de madre, de padre, de amiga, y de ojeadora (jaja). Lo de ojeadora es porque siempre les daba el visto bueno a todos mis novios. Siempre le parecían bien, y siempre presagiaba lo que luego pasaba. (¡Que madre esta!)

He pasado toda mi vida con ella y ahora que “he volado del nido” la echo mucho de menos, nadie se hace una idea, yo creo que llega a ser algo sobrenatural.  Pero que nadie piense que la echo de menos para que haga la faena de la casa, que seguro que cuando lea mis palabras se reirá y dirá que ¡ella lo hacía todo!  (lo cual es una verdad como de aquí a Lima). Tendría que haberme esforzado más cuando estábamos conviviendo juntas, me siento muy culpable ahora que me toca hacer las tareas y tomar las decisiones a mí. Se me ha ido de las manos.

Tenemos recuerdos juntas de todo tipo, recuerdos por los que volvería a nacer para vivirlos. Es la persona con la que más me he reído en este mundo, cualquiera que la conozca lo sabe.

También creo que es con la que más he llorado. Ella dijo algo así como que hemos vivido momentos muy duros por la pérdida de personas importantes y cambios bruscos de vida pero que siempre hemos estado juntas por amor. Opino lo mismo.

Creo que es un bonito homenaje en el día de la madre, que preside este mes, y como contestación a su artículo publicado en marzo del pasado año en El Inconformista nº 38.

Solo me queda decirte que lo has hecho muy bien. Gracias por todos esos momentos en que has reído y llorado conmigo, gracias por haber hecho de mi lo que soy, y recuerda siempre, que te quiero con locura mami. Por tres vidas más junto a ti.

(Marta, Los Viveros)

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