EDITORIAL: ALEPO

Dice la Wikipedia que Alepo es la mayor ciudad de Siria y cuenta con una población de 2.132.100 habitantes según el censo de 2004, lo que la convierte en la ciudad más poblada del país, dejando en segundo lugar a Damasco, su capital.

Es una de las ciudades más antiguas de la región, conocida en la Antigüedad como Khalpe, Beroea para los antiguos griegos, y Halep para los turcos. Situada al noroeste del país, se encuentra en una posición estratégica a mitad de camino en la ruta comercial une une la costa mediterránea y el Éufrates.  El 25% de sus habitantes son cristianos.

Después de cinco años de guerra la ciudad, Patrimonio de la Humanidad, está en ruinas y dividida desde el 2012. Una parte, en manos del Gobierno y la otra, de grupos rebeldes. La provincia del mismo nombre, situada al norte del país y fronteriza con Turquía, está partida entre el Ejército sirio y sus milicias afines, grupos opositores armados como el Ejército Sirio Libre y milicias islamistas, y los yihadistas Frente al Nusra y Estado Islámico.

En Alepo se enfrentan todas las facciones de esta guerra civil. Como dicen algunos analistas es “la batalla de las batallas”. El régimen de Bachar El Asad, y sus aliados Rusia e Irán, saben que su conquista será clave para el futuro de la guerra, por lo que la tregua que se pactó el pasado 27 de febrero, ampliada al final de la semana pasada a 72 horas más, no se está cumpliendo en esta ciudad argumentando que, algunas fuerzas que componen al ejército llamado rebelde (Estado Islámico y el Frente al-Nusra, la rama siria de Al-Qaeda), operan en Alepo sin acatar el alto el fuego.

La intensidad de la violencia en la ciudad dividida de Alepo por parte de las tropas gubernamentales, el único actor de este trágico conflicto que cuenta con aviación militar, incluye hospitales, barrios populares, centros de defensa civil…  El número de muertos entre la población civil asciende a más de 300.000.   Entre tanto las grandes potencias, Rusia y Estados Unidos, emplean el tiempo en reuniones estériles que no conducen a ninguna solución, cada uno por intereses diferentes, y que no ayudan a la solución de esta terrible guerra.

En las últimas horas la diplomacia internacional parece haberse activado después de que las bombas de la aviación del régimen sirio reventaran el hospital apoyado por Médicos sin Fronteras en la parte rebelde de la ciudad, donde la pasada semana perdieron la vida medio centenar de civiles.

Los que intentan escapar de los ataques aéreos y de la escalada de los combates terrestres en la zona de Alepo, quedan atrapados entre la frontera turca y la línea de frente. Mientras la Unión Europea y Ankara ponen en marcha su injusto e ineficaz plan de repatriación de refugiados, 100.000 personas están atrapadas cerca de la ciudad de Azaz, intentando sobrevivir a una crisis humanitaria a la que el mundo ha dado la espalda.

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