La derecha y la izquierda no son espacios estáticos que se puedan situar sobre el panorama en un sitio determinado, como no lo son tampoco los puntos cardinales, por otra parte mucho más ubicables que los primeros.
Cuando decimos que la ventana de nuestro salón mira al Oeste, no estamos afirmando que durante todos los días del año el punto medio de nuestro ventanal es el lugar exacto del ocaso, sino sencillamente que por allí todas las tardes entra la luz en mayor o menor grado.
Más que un punto hay un tramo que ocupa el Oeste, como el Norte, el Sur y el Este, parcela que se conoce con el nombre de acimut o azimut. Aceptando que ese tramo existe y que es variable en función de donde se sitúa el espectador, ¿nos costaría mucho admitir una ubicación amplia, una zona ancha para situar el sector al que llamamos izquierda?
No solemos tener dificultades para emplazar en el Oeste lo que realmente ocupa ese espectro, sin embargo hoy en día no solemos detectar con igual precisión lo que ocupa la izquierda. Sin duda antes resultaba más fácil, a pesar de que la derecha parecía ser más inamovible e inmutable y en cambio la izquierda siempre estuvo más discrepante y atomizada. Ahora todo resulta más complejo.
Según parece, significativos fragmentos de la diestra han ido tiñendo su marca de tonos más cálidos, mucho más parecidos al rojo que al azul, y en cambio sigue siendo la izquierda la que inmutablemente sigue atomizada y disconforme. No es que haya que pensar que el color va a determinar la actitud, todos conocemos su procedencia pero, incluso a sabiendas de donde están situados, sería lícito aceptarlos en el terreno al que quieren aproximarse, terreno que acabamos de definir como un sector de amplitud versátil y que se mide en función de diversas variables.
Podemos entrar en todas las polémicas que queramos, podemos poner etiquetas y podemos seguir manteniéndonos incólumes en nuestra parcela, esté donde esté emplazada y tenga el color que tenga; podemos seguir debatiendo y argumentando pero no debemos olvidarnos de una cosa importante: arriba y abajo todavía no están ideológicamente definidos, en consecuencia no podemos contar con el Norte ni el Sur, de momento y de forma apremiante solo tenemos dos opciones o la derecha o la izquierda.
María Valeska