V Centenario de El Bosco

Jeroen van Aeken,  que se llamaba a sí mismo Jheronimus Bosch y al que conocemos como El Bosco, nació hacia 1450 en la ciudad flamenca de ‘s-Hertogenbosch, llamada en español Bolduque, en francés Bois le Duc, y más habitualmente conocida por su nombre alemán Den Bosch, capital septentrional del entonces ducado de Brabante (hoy integrado en los Países Bajos), situada a unos 100 km al Sur de Amsterdam y 50 km al Oeste de Breda. Al parecer El Bosco fue enterrado en Bolduque el 9 de agosto de 1516, por lo que este año 2016 se cumple el V centenario de su muerte.

Entre los múltiples actos para conmemorar el aniversario, se va a celebrar una gran exposición, coordinada desde el Bosch Research and Conservation Project, en el marco de la Jheronimus Bosch 500 Foundation (JB500), con sede en Bolduque. También El Prado organiza una gran exposición especial para este año (31.05.2016 – 11.09.2016). Pero lo que yo quisiera destacar ahora es que, también con motivo de este evento, han sido analizadas varias obras atribuidas al genial pintor flamenco en un proyecto de investigación orientado a revaluar la obra de El Bosco e impulsado por la fundación JB500, por el Museo Noordbrabants de la ciudad holandesa de ’s-Hertogenbosch y por la Universidad Radboud Nijmegen; en ese proyecto se han utilizado las últimas innovaciones tecnológicas para conocer en profundidad la forma de trabajar del genial creador de “El jardín de las delicias”.

Los resultados finales del estudio se publicarán este año, aunque conocemos detalles del estudio. La revisión de varios cuadros atribuidos al pintor ha sido muy polémica, al concluir que las obras del Museo del Prado “Mesa de los pecados capitales”, “La extracción de la piedra de la locura” y “Las tentaciones de San Antonio Abad” no son de su mano, sino de imitadores.

El “Tríptico de los improperios” del Museo de Bellas Artes de Valencia, atribuido a sus discípulos aunque exhibe su firma, también había sido incluido en esa investigación. Tras su restauración a finales de los años noventa del s. XX, el ex director de la pinacoteca valenciana, Fernando Benito, lanzó la tesis de que esta pintura fue ejecutada entre 1510 y 1520 en el taller de El Bosco, e incluso apuntó la idea de que la mano de éste interviniera directamente en el proceso. Se apoyaba en ciertos detalles de la tabla central.

El mes de mayo de 2013, un equipo multidisciplinar formado por historiadores de arte, conservadores y restauradores se trasladó durante una semana al museo San Pío V para trabajar in situ sobre el tríptico, también conocido como el “Tríptico de la Pasión”. Antes de llegar a Valencia este grupo de expertos había investigado piezas de El Bosco en Gante, Rotterdam, Viena, Lisboa, París, Bruselas, Venecia y Madrid. Aunque el objetivo principal del proyecto no fuera desenmascarar falsas atribuciones, lo cierto es El Bosco fue un autor muy imitado en la Europa de su época lo cual, sumado al hecho de que no solía firmar sus pinturas, explica la existencia de cantidad de obras repartidas por el mundo cuya autoría continúa estando en el aire. Una de las principales conclusiones que podrían extraerse del estudio realizado en el San Pío V era si el “Tríptico de los improperios” pertenece al círculo flamenco de El Bosco o si se trata de una mera imitación.

Las primeras impresiones, se publicaron hace años en la prensa; por ejemplo, en el ABC.es/ Comunidad Valenciana, del día 2 de junio de 2013, en un artículo de M. Moreira, titulado “Tras el rastro de El Bosco”, se afirmaban que al menos la tabla central, “Coronación de espinas”, realizada por una mano distinta a la de las tablas laterales, “Prendimiento” y “Flagelación”, no es una mera imitación. La afirmación se basaba en el hecho de que el soporte de la tabla central es de una madera de roble, típica de la pintura del siglo XVI en los Países Bajos, y en que el dibujo tiene mayor calidad que el resto del conjunto y porque fue realizado con un medio seco (carboncillo o lápiz), mientras que las laterales se dibujaron con uno húmedo (pincel con pigmento acuoso).

Pero, cualquiera que sea el resultado final del estudio de nuestro tríptico, lo importante en este V centenario yo creo que sería honrar la memoria de El Bosco, pintor del paraíso y del infierno, disfrutando de la contemplación de su obra por cualquiera de los medios de que dispongamos, que hoy son muchísimos más de los que tuvieron sus coetáneos. Si lo hacemos estoy segura de que no podremos evitar analizar y comentar el riquísimo universo de sueños, pesadillas y quimeras que veremos en sus cuadros. ¡Ánimo y muy buen aniversario para todos!

María Valeska

 

 

Deja un comentario