Erase una vez una manifestación ciudadana local en forma de tienda de campaña que se convirtió en viral hacia importantes ciudades y llegó a gobernar estados. Unos comieron felices, como siempre… otros, casi todos los demás, decidimos apoyar el cuento de repartir las perdices y crear esta modesta publicación para apoyar esa corriente de masas indefinible que invadió las plazas emblemáticas y cientos de lugares públicos, sin ningún miedo, una vez.
¿Por qué y para qué? Queremos existir para que no se olvide que esa vez permanece en nuestros corazones y nuestra forma de ser, la que pudimos ser al menos una vez: Inconformistas, de toda condición.
Queremos ser La Voz de la Indignocracia, el poder de la sociedad indignada, a cualquier nivel económico, político y social, sin distinciones de raza, edad, estatus, ideología, sexo, etc.
Somos tan inconformistas como nuestra condición humana nos permite serlo… y lo sabes.
Este otoño cumplimos 4 años, y la inocencia de tan temprana edad nos impide redactar un editorial con posturas u opiniones más allá de resaltar nuestros jóvenes esfuerzos por conseguir un estatus como inconformistas, fabricando quienes somos entre idas y venidas de ideas, hechos y personas, en tránsito hacia un mundo más reconocible.
No somos ni de izquierdas ni de de derechas, ni ricos ni pobres, ni tontos ni listos, solo inconformistas, con algo, con alguien… gente muy normal.
¡Te invitamos a participar en la celebración de tu 4º aniversario inconformista!
Es una de las mejores revistas del mudo.
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Bueno, al menos es de las mejores que el mundo inconformista ha hecho, creo…
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